BAJO EL LEVE SOL VALENCIANO
A ella le costaba olvidar, era mujer práctica, intentaba desligarse de cualquier cosa material que pudiera recordarle a la mujer que había ocupado su cama hacía tan relativamente poco, pero le costaba olvidar.
Una mudanza, no había sido suficiente, el paso del tiempo, no había sido suficiente, todo eso a pesar de las predicciones de futurólogas aficionadas que emitían sus juicios con cariño.
El verano terminaba y las fuerzas poco a poco volvían a llegar, siempre y cuando el pasado no se removiera. El calor iba amainando, y el fresco de la noche y del alba empezaban a extenderse por el resto de las horas diarias, haciendo que todo se reviviera.
Estaba presente en dos lugares a la vez, era capaz de notar la brisa marina y el viento que corre entre las espigas y los pinos, era capaz de teclear letras y al mismo tiempo estar pendiente de un calendario que indicaba el comienzo del nuevo curso académico. Podía hablar dos idiomas, y decir una misma frase. Podía esconder su dolor en el horizonte, y esbozar una sonrisa ante un niño. Podía dejar al descubierto su precioso pelo o podía arreglarse con sus mejores ropas para salir a tomar un café con una amiga.
Pero de lo que sí estoy segura, es de que era capaz de seguir adelante, podía volver a sonreir, pero sobre todo, podía volver a vivir...
Una mudanza, no había sido suficiente, el paso del tiempo, no había sido suficiente, todo eso a pesar de las predicciones de futurólogas aficionadas que emitían sus juicios con cariño.
El verano terminaba y las fuerzas poco a poco volvían a llegar, siempre y cuando el pasado no se removiera. El calor iba amainando, y el fresco de la noche y del alba empezaban a extenderse por el resto de las horas diarias, haciendo que todo se reviviera.
Estaba presente en dos lugares a la vez, era capaz de notar la brisa marina y el viento que corre entre las espigas y los pinos, era capaz de teclear letras y al mismo tiempo estar pendiente de un calendario que indicaba el comienzo del nuevo curso académico. Podía hablar dos idiomas, y decir una misma frase. Podía esconder su dolor en el horizonte, y esbozar una sonrisa ante un niño. Podía dejar al descubierto su precioso pelo o podía arreglarse con sus mejores ropas para salir a tomar un café con una amiga.
Pero de lo que sí estoy segura, es de que era capaz de seguir adelante, podía volver a sonreir, pero sobre todo, podía volver a vivir...




