La cabeza calentita...
No hay cosa más repelente que levantarse por la mañana con las legañas aún pegadas en la cara, medio zombie hacia el salón y que esté la televisión encendida con un miembro de la conferencia episcopal hablando en contra de los matrimonios homosexuales.
Es como que te pegan una patada en el estómago al despertar.
Asi que nada mejor para levantarme aquel día con energía, recogiendo el desayuno y despoltricando contra aquel energumeno que hablaba con unos argumentos de la prehistoria. ¿Cómo pueden acudir a la Ciencia como legitima defensora en contra de las adopciones por parte de homosexuales? Ignoran por completo los estudios que han hecho algunos psicologos que indican que estos niños no tienen más dificultades en su desarrollo que cualquier niño de padre heterosexuales...
Pero no aún con este tema que tanto me calentó las neuronas por la mañana, aparece hace unos días otro. Con este no me enfado tanto, más bien me dan la risa los argumentos que utiliza Ana Botella a la hora de hablar de los matrimonios homosexuales. ¿Peras?¿Manzanas? Hagamos una macedonia, ¡viva la diversidad!.
Desde luego que es normal que ahora que se están consiguiendo muchos objetivos del colectivo homosexual reaccionen los sectores más conservadores de España. Pero la verdad es que me da la risa con los argumentos que utilizan. Una cosa es su verdad, y otra la que nos quieran vender al resto de la sociedad. Y creo que en el fondo saben que no tienen fundamentos, no para defender sus ideas, sino para refutar las de los que no piensan como ellos.
Lo que no se puede negar es que todos seamos ciudadanos y tengamos al igual que ciertos deberes, ciertos derechos que son innegables, ya no porque lo diga el propio individuo sino porque hay una ley, y porque ante todo hay unos principios y unos valores que son los que nos elevan a la categoría de personas.
Hala, ya solte el rollo...y que a gusto que me he quedado.
Es como que te pegan una patada en el estómago al despertar.
Asi que nada mejor para levantarme aquel día con energía, recogiendo el desayuno y despoltricando contra aquel energumeno que hablaba con unos argumentos de la prehistoria. ¿Cómo pueden acudir a la Ciencia como legitima defensora en contra de las adopciones por parte de homosexuales? Ignoran por completo los estudios que han hecho algunos psicologos que indican que estos niños no tienen más dificultades en su desarrollo que cualquier niño de padre heterosexuales...
Pero no aún con este tema que tanto me calentó las neuronas por la mañana, aparece hace unos días otro. Con este no me enfado tanto, más bien me dan la risa los argumentos que utiliza Ana Botella a la hora de hablar de los matrimonios homosexuales. ¿Peras?¿Manzanas? Hagamos una macedonia, ¡viva la diversidad!.
Desde luego que es normal que ahora que se están consiguiendo muchos objetivos del colectivo homosexual reaccionen los sectores más conservadores de España. Pero la verdad es que me da la risa con los argumentos que utilizan. Una cosa es su verdad, y otra la que nos quieran vender al resto de la sociedad. Y creo que en el fondo saben que no tienen fundamentos, no para defender sus ideas, sino para refutar las de los que no piensan como ellos.
Lo que no se puede negar es que todos seamos ciudadanos y tengamos al igual que ciertos deberes, ciertos derechos que son innegables, ya no porque lo diga el propio individuo sino porque hay una ley, y porque ante todo hay unos principios y unos valores que son los que nos elevan a la categoría de personas.
Hala, ya solte el rollo...y que a gusto que me he quedado.




