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EN EL ÚLTIMO TRAGO
"vivir es disfrutar de las pequeñas cosas"
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En esto de escribir no tengo oficio -ni beneficio-, pero tengo muchas cosas que os pasan -y me pasan- y se decirlas.
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ANGEL SOLITARIO
Voy a contaros un poco como conoci a la mujer que me tiene robado el corazon.
Para entrar en antecedentes , os dire que vivo en un pueblo no muy grande, pero si lo suficientemente pèqueño, como para que las vidas de todos sean del dominio publico, con el peligro que eso acarrea, porque todos, si, habeis leido bien todos se creen con derecho a dirigir tu vida y a inmiscuirse en ella sin haber sido invitadas.
Es un micro-cosmos en el que se busca un sentido oculto en todo lo que pasa, en cada silaba de todo lo que te cuentan,se descifran las palabras, los nombres de las calles y de las personas ,las situaciones, todo, hasta las silabas aisladas, han de ser analizadas como si todo fuesen jeroglificos .
Todo ocurrio, en un caluroso mayo, de no importa que año, quizas este ultimo mayo ,quizas el de hace cinco, posiblemente hace diez, que mas da si la vida es un momento y a la vez es una eternidad.
Serian las diez de la mañana, cuando la conoci.Una hermosa joven de tez blanca y ojos castaños, esbelta y de asombrosa juventud, con su cuello a la vez juvenil y robusto. Una extraordinaria lozania emanaba de toda su persona, y tenia una especial predileccion por el color negro. Hice todo lo posible para ponerme delante de su campo de vision (que inutilidad, porque eso lo supe mas tarde, en ese momento no tenia ojos para mi) movi todos mis contactos para saber mas cosas de ella, su nombre , sus gustos,
A duras penas logre que me invitasen a una fiesta en la cual sabia que iba a estar, pero, incongruencias de la vida, decidi no ir.¿Fue quizas una corazonada?, no lo se , pero la idea de encontrarme en la misma fiesta que ella, me asusto y hui como un chiquillo.
Durante un tiempo, yo la veia muy de tarde en tarde, cuando ella no se creia observada.Y, de pronto, en el momento en el que el destino se prepara para ofrecernos el milagro de volvernos a reunir, yo comenze otra vez con mis miedos, sentia perfectamente mis debilidades que aunque encantadoras y divertidas, eran minimas comparadas con su grandeza y generosidad.
Pero entonces no se trataba de mi sentido del ridiculo, sino de que yo tampoco estaba en ese momento a la altura y asi estropeè muchos buenos ratos
No