Viernes en Mallorca
Ya estoy de vuelta en casita. La verdad es que me hubiera quedado unos días más por allí. Volví ayer a las 11 de la noche. Cada uno de los que fuimos desde Valencia, teníamos vuelos distintos y el mío fue el último de todos. Además, tuve que hacer escala en Barclona. Pero bueno, no se me hizo muy pesado.
En cuanto al congreso deciros que aunque hubo poquita gente, lo pasamos muy bien. Fue un congreso familiar y esos suelen ser los que más se disfrutan.
El viernes fuimos llegando a la isla también en distintos vuelos.
Juan Pablo, Cristina e Iván llegaron a última hora de la tarde.
En cuanto llegaron al hotel y deshicieron las maletas, ensayamos un par de veces en la terraza de una de las habitaciones. Era bastante grande, pero el suelo era malísimo y nos hicimos polvo las piernas de la fuerza que teníamos que hacer para girar.
Al terminar, fuimos con algunos de los otros bailarines a cenar al comedor del hotel. La comida la verdad es que no estaba muy buena.
Pero el postre... ¡estaba para chuparse los dedos!
Después de la cena cada uno se marchó a su habitación para arreglarse y preparar el vestuario de la actuación.
El congreso se celebró todo en una academia de baile muy grande y preciosa. Es una empresa familiar en la que imparten clases de baile tres hermanos (entre ellos Mº José, la organizadora). Dentro de la academia, a parte de las aulas que hay para las clases, también hay una sala de baile que abren todos los fines de semana como una discoteca y es aquí donde fueron las actuaciones y el baile social.
Cuando llegamos allí todos los bailarines y nos metimos en los vestuarios, aún no había mucha gente en la sala. Tuvimos que esperar casi dos horas en los vestuarios y aunque se hizo un poco pesado, sobretodo por el frío que hacía, no paramos de reírnos con las tonterías de unos y otros.
Pasadas las dos de la madrugada empezó el espectáculo. Esta primera noche lo cierto es que el público estuvo muy frío. Pero las coreografías en general salieron todas bastante bien, incluida la nuestra. Y después el baile social que se alargó hasta las 6 de la mañana, estuvo animadito. Cuando terminó, nos volvimos todos al hotel y... a dormir que el sábado por la mañana había que dar clases.
En cuanto al congreso deciros que aunque hubo poquita gente, lo pasamos muy bien. Fue un congreso familiar y esos suelen ser los que más se disfrutan.
El viernes fuimos llegando a la isla también en distintos vuelos.
Juan Pablo, Cristina e Iván llegaron a última hora de la tarde.
En cuanto llegaron al hotel y deshicieron las maletas, ensayamos un par de veces en la terraza de una de las habitaciones. Era bastante grande, pero el suelo era malísimo y nos hicimos polvo las piernas de la fuerza que teníamos que hacer para girar.
Al terminar, fuimos con algunos de los otros bailarines a cenar al comedor del hotel. La comida la verdad es que no estaba muy buena.
Pero el postre... ¡estaba para chuparse los dedos!
Después de la cena cada uno se marchó a su habitación para arreglarse y preparar el vestuario de la actuación.
El congreso se celebró todo en una academia de baile muy grande y preciosa. Es una empresa familiar en la que imparten clases de baile tres hermanos (entre ellos Mº José, la organizadora). Dentro de la academia, a parte de las aulas que hay para las clases, también hay una sala de baile que abren todos los fines de semana como una discoteca y es aquí donde fueron las actuaciones y el baile social.
Cuando llegamos allí todos los bailarines y nos metimos en los vestuarios, aún no había mucha gente en la sala. Tuvimos que esperar casi dos horas en los vestuarios y aunque se hizo un poco pesado, sobretodo por el frío que hacía, no paramos de reírnos con las tonterías de unos y otros.
Pasadas las dos de la madrugada empezó el espectáculo. Esta primera noche lo cierto es que el público estuvo muy frío. Pero las coreografías en general salieron todas bastante bien, incluida la nuestra. Y después el baile social que se alargó hasta las 6 de la mañana, estuvo animadito. Cuando terminó, nos volvimos todos al hotel y... a dormir que el sábado por la mañana había que dar clases.





