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Ballet de salsa 2X4 Mambo
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Sindicación
 
Sábado y Domingo en Mallorca
El sábado, como he dicho antes ya había clases por la mañana.
Nosotros sólo tuvimos que dar una de mambo en parejas a las 12:30.
Cuando llegamos a la academia, nos sorprendió ver la cantidad de gente que había. Yo esperaba bastante menos. De hecho, en nuestra clase no cabían bien todas las parejas y se dieron entre unos y otros bastantes manotazos. Pero quitando de eso, la clase fue muy bien. A la mayoría le encantó, pese a que para todos era un estilo de salsa diferente al que ellos conocen (pues allí va todo con un poquito de retraso).
Al terminar el taller, comimos todos los bailarines en la sala de baile en un catering que nos habían preparado. El ratito de la comida cuando estamos todos juntos, suele ser de los más divertidos. Es el momento en el que empezamos a recordar anécdotas de otros congresos o cosas que nos han ido pasando independientemente y es muy divertido.
Por la tarde, los que no tuvimos que dar clase, nos fuimos al hotel a descansar. La noche del sábado no hubo show, pero salimos todos juntos a cenar a un restaurante y después a una discoteca a bailar que es de los mismos dueños de la academia. Bailamos mucho, y yo personalmente bebí demasiado. Así estuve la mitad de la noche diciendo tonterías. Cuando cerraron esta discoteca, los más festeretes, fuimos a tomar la última copa a Pachá hasta que cerraron y no hubo más remdio que ir al hotel a intentar descansar.
Y digo intentar porque yo no pude dormir nada. Estaba aún un poco acelerada del alcohol que bebí, así que las tres horas que tenía para dormir, no las pude aprovechar.
Por ello, evidentemente, el domingo después de impartir mi taller a las 11 de la mañana, me volví directa al hotel. No me interesaba ni comer ni hacer cualquier otra cosa que no fuera dormir. Así que estuve descansando hasta las seis de la tarde que quedamos para ensayar la coreo que teníamos que bailar esa noche. Y después, lo mismo que los otros dos días: cenamos, nos arreglamos y de vuelta a la academia.
Si el viernes había poca gente, el domingo no llegaba ni a la mitad. Pero he de decir que si uno cerraba los ojos y sólo escuchaba los aplausos del público y cómo animaban, se imaginaba que había muchísima más gente. Y esto es porque el viernes no nos conocían a ninguno, pero durante las clases del sábado y domingo, estuvieron tratando con todos nosotros, y por poco que sea llegas a sentir algo de cariño mutuamente. Con sus aplausos, fue una de las formas de demostrarlo. Y quizá yo es con el mejor recuerdo que me quedo de todo el fin de semana.
No