Casi 3 años ya como bailarina de 2X4 Mambo!!!
Dentro de poco cumpliré mi tercer añito como componente del ballet.
¿Quién iba a decirme a mí cuando empecé a bailar, que terminaría siendo una de sus bailarinas?
Recuerdo la primera vez que tuve la oportunidad de conocer y ver actuar a 2X4 Mambo. Fue en octubre del año 2000. Se celebraba en Santiago de Compostela el "Congreso Bacardí de la Salsa" (que años después pasaría a llamarse "Congreso Mundial de la Salsa"). Yo hacía tan sólo unos meses que pertenecía a "Tumbadores Compañía de Baile" y éste era mi primer congreso. ¡Todo un acontecimiento!
Si no recuerdo mal, también era la primera vez que me subía a un avión. Y cuando estábamos esperando en el aeropuerto de Madrid, en el que hicimos escala, vi acercarse hacia nosotros a un grupo de jóvenes uniformados con las mismas camisetas, cazadoras y mochilas. Todo de color naranja y negro.
Llegaban desde la otra parte del Atlántico, para representar por primera vez en España a su país, Argentina. Formaban parte del "Team"(un conjunto de distintos ballets y parejas de baile de diferentes nacionalidades contratados por los organizadores de este prestigioso evento. Su trabajo era impartir las clases magistrales de baile y por las noches, junto a otras compañías y parejas, amenizar el espectáculo con sus coreografías).
En fin, durante el congreso el ballet me llamó la atención principalmente por dos motivos: porque bailaban un estilo de salsa del que yo poco conocía (al que se le llama "mambo" o "salsa al 2") y porque en cada una de sus coreografías incorporaban pasos de tango, algo que para entonces era muy original.
Después de este congreso, que para mí fue una experiencia inolvidable (como lo han seguido siendo todos los posteriores), volví a coincidir con el ballet en algún otro evento, pero creo que nunca llegué a cruzar palabra ni con los directores ni con ninguno de sus integrantes.
En septiembre de 2002, Silvio y Sandra llegaron a Valencia para quedarse a vivir aquí. Las cosas en Argentina estaban muy mal y aunque allí tenían bastante trabajo con el ballet y como pareja independiente de baile, decidieron probar suerte en nuestro país.
Fue entonces cuando al coincidir los fines de semana en la pista latina de la discoteca Giorgio et Enrico (pues en la sala pequeña durante los primeros meses se pinchaba música latina), entablamos las primeras conversaciones. Y poco a poco fue naciendo una amistad. En esos momentos, yo bailaba con "Uvelecé Compañía de Baile" (formado por una parte de los que habíamos compuesto Tumbadores). Silvio y Sandra querían conseguir un par de parejas para continuar con el ballet. En un primer momento, a mí no se me ocurrió el poder bailar con ellos, porque formando parte de Uvelecé era muy feliz. Les tenía mucho cariño a todos mis compañeros y no quería separarme de ellos. Pero bueno, la cuestión es que al cabo de un par de meses, de una forma anecdótica (que contaré en otro artículo), terminé formando parte de "2X4 Mambo".
Durante siete meses, pertenecí a los dos grupos, pero mantener esa situación resultaba bastante complicado por el tema de ensayos y sobre todo porque cuando coincidían actuaciones en distintos lugares, tenía que optar por ir con uno o con otro. Y aunque en un principio entré en 2x4 con la condición de priorizar Uvelecé, conforme pasaba el tiempo me daba cuenta de que el primero me aportaba mucho más en diferentes aspectos. Así pues, Silvio y Sandra terminaron inculcándome el gusto por el color naranja.
¿Quién iba a decirme a mí cuando empecé a bailar, que terminaría siendo una de sus bailarinas?
Recuerdo la primera vez que tuve la oportunidad de conocer y ver actuar a 2X4 Mambo. Fue en octubre del año 2000. Se celebraba en Santiago de Compostela el "Congreso Bacardí de la Salsa" (que años después pasaría a llamarse "Congreso Mundial de la Salsa"). Yo hacía tan sólo unos meses que pertenecía a "Tumbadores Compañía de Baile" y éste era mi primer congreso. ¡Todo un acontecimiento!
Si no recuerdo mal, también era la primera vez que me subía a un avión. Y cuando estábamos esperando en el aeropuerto de Madrid, en el que hicimos escala, vi acercarse hacia nosotros a un grupo de jóvenes uniformados con las mismas camisetas, cazadoras y mochilas. Todo de color naranja y negro.
Llegaban desde la otra parte del Atlántico, para representar por primera vez en España a su país, Argentina. Formaban parte del "Team"(un conjunto de distintos ballets y parejas de baile de diferentes nacionalidades contratados por los organizadores de este prestigioso evento. Su trabajo era impartir las clases magistrales de baile y por las noches, junto a otras compañías y parejas, amenizar el espectáculo con sus coreografías).
En fin, durante el congreso el ballet me llamó la atención principalmente por dos motivos: porque bailaban un estilo de salsa del que yo poco conocía (al que se le llama "mambo" o "salsa al 2") y porque en cada una de sus coreografías incorporaban pasos de tango, algo que para entonces era muy original.
Después de este congreso, que para mí fue una experiencia inolvidable (como lo han seguido siendo todos los posteriores), volví a coincidir con el ballet en algún otro evento, pero creo que nunca llegué a cruzar palabra ni con los directores ni con ninguno de sus integrantes.
En septiembre de 2002, Silvio y Sandra llegaron a Valencia para quedarse a vivir aquí. Las cosas en Argentina estaban muy mal y aunque allí tenían bastante trabajo con el ballet y como pareja independiente de baile, decidieron probar suerte en nuestro país.
Fue entonces cuando al coincidir los fines de semana en la pista latina de la discoteca Giorgio et Enrico (pues en la sala pequeña durante los primeros meses se pinchaba música latina), entablamos las primeras conversaciones. Y poco a poco fue naciendo una amistad. En esos momentos, yo bailaba con "Uvelecé Compañía de Baile" (formado por una parte de los que habíamos compuesto Tumbadores). Silvio y Sandra querían conseguir un par de parejas para continuar con el ballet. En un primer momento, a mí no se me ocurrió el poder bailar con ellos, porque formando parte de Uvelecé era muy feliz. Les tenía mucho cariño a todos mis compañeros y no quería separarme de ellos. Pero bueno, la cuestión es que al cabo de un par de meses, de una forma anecdótica (que contaré en otro artículo), terminé formando parte de "2X4 Mambo".
Durante siete meses, pertenecí a los dos grupos, pero mantener esa situación resultaba bastante complicado por el tema de ensayos y sobre todo porque cuando coincidían actuaciones en distintos lugares, tenía que optar por ir con uno o con otro. Y aunque en un principio entré en 2x4 con la condición de priorizar Uvelecé, conforme pasaba el tiempo me daba cuenta de que el primero me aportaba mucho más en diferentes aspectos. Así pues, Silvio y Sandra terminaron inculcándome el gusto por el color naranja.





