La televisión de los 80 (VII): las series nacionales.
Este apartado, tan desconocido por los amantes de los 80, es uno de los más interesantes. Hasta los 80, más o menos, el tirón de las series españolas basadas en obras literarias, y protagonizadas y escritas por grandes actores y guionistas españoles de sagas familiares fue muy prolífico. Esta costumbre de la casa, este "espíritu literario", made in Spain, perduró más o menos hasta 1995, cuando se grabó y emitió quizá la última de las grandes series producidas por TVE, me refiero obviamente a
La regenta, la obra de Leopoldo Alas 'Clarín'. Esta vertiente ya nació con el propio medio televisivo, ya que desde 1956 TVE había adaptado grandes obras literarias para la pequeña pantalla.
Comenzamos por 1980. Sin duda, un año destacable. Triunfa en las pantallas una de las series españolas de más éxito:
Fortunata y Jacinta, drama costumbrista basado en la novela de
Benito Pérez Galdós, dirigida por
Mario Camus y con un reparto de lujo.
Ana Belén,
Manuel Alexandre,
Maribel Martín,
Fernando Fernán Gómez,
Mary Carrillo,
Maria Luisa Ponte,
Manolo Zarzo y
Mario Pardo componían el plantel de actores. La serie, ambientada en el siglo XIX, narraba las aventuras y desventuras del triángulo amoroso formado por el galán Juanito Santa Cruz (interpretado por François Eric Gerdon), hijo de padres ricos, que se casa con su prima Jacinta (Maribel Martín). Juanito le cuenta que tiene un hijo de una mujer rústica que fue prostituta, Fortunata, hijo al que Jacinta tiene intención de adoptar. Esta serie ha dado un prestigio inmenso a TVE durante los 80. Este mismo año,
Jesús Puente y
Juanjo Menéndez se metían en la piel de Margallo y Don Marcelino, respectivamente, en la serie
El español y los siete pecados capitales (dirigida por José María Forqué y basada en la
novela de Fernando Díaz-Plaja). Don Marcelino era un hombre culto pero cordial y a veces sencillo, que debía dar una conferencia sobre los siete pecados capitales en un ateneo de Madrid que dirigía su amigo Margallo. A estas conferencias iba gente de toda clase, pero resultaban ser un fracaso. La serie tuvo éxito gracias a la comicidad de esta pareja dramática, aunque a veces caía en los tópicos y en intentar infundir moral en el espectador.

1981 fue el año de
Verano azul. Qué decir de ella. Es archiconocida y a ella hemos hecho referencia en el apartado infantil. Vamos a centrarnos en otra serie de sello hispánico:
Lecciones de tocador, con
Luis Varela,
Rafael Alonso,
Rafaela Aparicio,
José Lifante,
Flavia Zarzo, Laura Culat y
Natalia Dicenta. Se trata de un drama costumbrista. La idea era buena: el vizconde de los Harenes había vivido toda la vida bajo las faldas de su madre, y a la muerte de la longeva aristócrata, el maduro vizconde decide que debe conocer mejor a las mujeres para poder contraer matrimonio. Como es lego en estas lides, decide contratar los servicios de Juan, un galán empedernido, para que le aleccione sobre cómo seducir a las féminas. A pesar de las esperanzas que los directivos de TVE depositaron en ella, lo cierto es que la serie cosechó críticas muy duras y acabó desinflándose. Más éxito tuvo
Los gozos y las sombras, novela de Gonzalo Torrente Ballester que fue llevada a las pantallas por Rafael Moreno Alba. Esta serie, una de las más prestigiosas de los 80, contó con los intérpretes Eusebio Poncela, Charo López, Carlos Larrañaga, Fernando Guillén, Emilio Gutiérrez Caba, María Casal, Ramiro Oliveros o Santiago Ramos.
Llegamos a 1982. La serie estrella de ese año es
Ramón y Cajal, dirigida por José María Forqué, con Adolfo Marsillach (que ganó el TP de oro al mejor actor por interpretar al médico), Verónica Forqué, Fernando Fernán Gómez, Encarna Paso, Damián Velasco, Emilio Linder y Fernando Valverde.
Mis terrores favoritos, serie de terror de Narciso Ibáñez Serrador y Maria Luisa Armenteros, se atrevió a intentar repetir el éxito de
Historias para no dormir. Y también debemos destacar
Juanita la Larga, la adaptación televisiva de la obra de Juan Valera, dirigida por Eugenio Martín con Violeta Cela, Conrado Sanmartín, Mercedes Sampietro, Manuel Zarzo, Queta Claver y José Vivó. Este año se emiten otras series poco conocidas pero también dignas de mención.
Don Baldomero y su gente duraba media hora y era una comedia costumbrista en la que actuaban actores como
Luis Escobar (Don Baldomero),
José María Pou,
Concha Cuetos, Manuel Alexandre, Ángela Capilla, Isabel Mestres, Carlos Lucine, Francisco Zahora,
Fedra Lorente y Rachel Fielding. La serie comenzó su declive el mismo día de su estreno. Don Baldomero era un personaje extraído de la exitosa película
La escopeta nacional, de
García Berlanga, y contaba la historia de un acaudalado aristócrata que decide retirarse a una finca familiar de caza y fundar allí una comuna con hippies y con sus hijos, que tienen que adaptarse a tan estrambótica situación.
Sancho Gracia,
Ramiro Oliveros y el director de cine de terror
Paul Naschy formaron equipo en la serie
La máscara, que narraba las aventuras de Don Carlos, afrancesado de día y patriota español de noche en la Guerra de la Independencia española. Por último,
Diálogos de un matrimonio nos adentraba en la vida cotidiana de Jesús (Jésús Puente) y María (
María Luisa San José), una pareja sinpar: él corredor de fincas, 18 años mayor que su mujer, que ejerce de periodista. Jesús Puente encarnaba a un hombre que debía soportar a una mujer puntillosa y algo feminista, y el sentimentalismo de la serie se elevó hasta tan altas cotas que el propio Jesús Puente tuvo que desmentir ante la prensa que fuera tan calzonazos como lo parecía en la serie.
En 1983 TVE estrenó una serie algo polémica:
El Jardín de Venus, que duraría un año, y que narraba las vivencias algo eróticas de una familia y amigos que se marchaban a veranear al campo. Drigida por
José María Forqué, contó con un reparto magnífico: Fernando Fernán Gómez,
Ana Torrent,
Verónica Forqué,
Adriana Ozores,
José Sazatornil, Juanjo Menéndez,
Esperanza Roy,
Mercedes Sampietro,
Agustín González y Ana Gracia, entre otros. Es un año muy productivo. Mario Camus dirige la serie de aventuras
Los desastres de la guerra, nuevamente basada en la Guerra de la Independencia, con Sancho Gracia (Juan Martín 'el empecinado'), Bernard Fresson,
Paco Rabal (Francisco de Goya), Fernando Fernán Gómez, Lola Forner, Isabel Mestre, Paco Cecilio y Manolo Zarzo, entre otros. La serie tenía un tono antibelicista y su estilo se impregnaba de
las pinturas goyescas, tal y como el título empieza a delatar.
Las pícaras reunió a Victoria Vera,
Norma Duval, Ana Belén, Ana Obregón,
Fiorella Faltoyano,
Victoria Abril y
Patxi Andión, en una serie cuyos capítulos contaban grandes romances de la literatura picaresca española, desde
Cervantes a
Lope de Vega o
Calderón de la Barca.
Como último destacada de ese año debemos mencionar, cómo no, el éxito de
Anillos de oro, creada por
Pedro Masó, con
Ana Diosdado,
Imanol Arias,
Xabier Elorriaga,
Pep Munné y Nina Ferrer. La serie estuvo proscrita en TVE desde 1977, cuando Diosdado la presentó. Pero tras la aprobación de la
Ley del divorcio en 1981en España, TVE confió en que una serie así retrataría la cambiante sociedad española, y acertó. El dúo formado por los abogados divorcistas Lola y Ramón, que forman un bufete de abogados para tratar casos de divorcio involucraba a sus familias y amigos, y también a ellos mismos, que deben resolver sus problemas matrimoniales. La serie catapultó a Diosdado e Imanol, que se convirtió en el galán de los 80 por antonomasia.


De 1984 son las series
Veraneantes y
Ninette y un señor de Murcia. Ésta última fue una adaptación televisiva de la obra teatral de
Miguel Mihura y que Fernando Fernán Gómez llevó al cine. La serie fue dirigida por el veterano Gustavo Pérez Puig, y contó con un reparto nutrido: Victoria Vera era Ninette, Juanjo Menéndez era Andrés el murciano,
Alfredo Landa era Armando,
Florinda Chico encarnaba a Madame Bernarda,
Ismael Merlo a Pierre,
María Casal a Maruja, y también actuaba
Juanito Navarro. La serie narraba la vuelta de París de Andrés, poco agraciado en amores, que volvía sin conseguir ningún romance a Murcia, donde su gran amigo le presentaba a los padres de la encantadora y seductora Ninette. En cuanto a
Veraneantes, era una serie de ocho capítulos basada en obras de
Chéjov,
Gorki y
Ostrowski. Se centraba en tres momentos importantes de la historia española: la pérdida de las colonias en 1898, la Guerra de Marruecos en 1921 y el final de la Guerra Civil en 1939, tres momentos vividos y contados por tres familias españolas ricas que veranean en el Escorial. El reparto era muy digno: María Luisa San José, Pepe Martín, Víctor Valverde,
Fernando Cebrián, José María Caffarell, Andrés Mejuto y Manuel Zarzo. No podríamos olvidar Teresa de Jesús, con Concha Velasco, (en la que participaron Magüi Mira, Paco Rabal, Héctor Alterio, Virginia Mataix o Tony Isbert), que contaba la vida y milagros, nunca mejor dicho, de Santa Teresa de Ávila.
Crimen y comedia. Es la oferta de 1985. Se estrena la comedia
Platos rotos, que durará un año, y en la que intervienen María José Alfonso (Carmen), Verónica Forqué (Loli),
Luisa Sala (Julia), Yolanda Ventura (Mariel), Félix Rotaeta (Rodrigo), Vicente Parra (Germán),
Ángel de Andrés López (David), Paco Cecilio (Nando),
Jesús Bonilla (Fermín), Jesús Puente (Iván) y Santiago Ramos (Rudy) entre otros. Esta comedia pertenece a ese grupo de series familiares que narran las vivencias y los desencuentros, con el particular contexto del comienzo de las crisis familiares en nuestro país. La familia clásica empieza a modernizarse, sea con patrones feministas o con situaciones nuevas, siempre con la ley del divorcio (y por lo tanto las separaciones), a las espaldas. El macho ibérico empieza a ser cuestionado en estas series de un modo cómico. Decía crimen, y así es. Dos series hacen recogerse a los espectadores en sus butacas. La primera,
Página de sucesos, con Patxi Andión (Charly),
Iñaki Miramón (Pepe) y
María Asquerino (Cándida), y que se ambientaba en la vida de una redacción periodística, la de 'El correo independiente', periódico imaginario, que llegó a contar 13 historias diferentes en las que siempre se encontraban asesinatos, violaciones, estafas y robos. Fue una serie desaprovechada por su director, Antonio Giménez Rico. Aún más espeluznante era
La huella del crimen, una serie verdaderamente no apta para cardíacos. Su historia es muy particular. Un día, Pedro Costa, redactor habitual del periódico
El Caso, recopiló información de los 18 asesinatos sucedidos en España en los últimos 100 años. Al final, se grabaron sólo 6 episodios, de forma cronológica. El primero fue
El crimen de la calle Fuencarral (1890), que terminaba con la ejecución de Higinia Balaguer, la última mujer española que subió al patíbulo. Los actores que encarnaron todo estos capítulos, fueron Carmen Maura, Luis Escobar, Paco Nieva, Victoria Abril, Fernando Guillén Cuervo, Sancho Gracia, Arnau Viladerbó, Terele Pávez y
Carlos Larrañaga. También se hizo un hueco ese año la literaria
Los pazos de Ulloa , de la novela de Emilia Pardo Bazán, dirigida por Gonzalo Suárez, con José Luis Gómez, Charo López, Victoria Abril, Omero Antonutti, Pastora Vega, Fernando Rey y Chus Lampreave.




Las series españolas tenían tirón, y los actores hacían carrera de una a otra. 1986 es un año fructífero, sin duda. Para empezar, sigue triunfando la comedia profeminista costumbrista, con
Media Naranja (el primer intento de crear una sitcom española), serie cuyos capítulos duraban media hora y que protagonizaban Iñaki Miramón (Luis),
Amparo Larrañaga (Julia), Maria Luisa Merlo, Fernando Delgado, Montserrat Salvador y Rafael Alonso. El gancho de la serie era la antítesis que se producía entre la alegre y desenvuelta Julia y el tímido y enmadrado Luis. Ana Diosdado repite éxito, aunque algo menos, con
Segunda enseñanza, cuyo reparto se completaba con Cristina Marsillach, Héctor Alterio, Ana Torrent, Amparo Larrañaga de nuevo, Silvia Marsó, un joven Javier Bardem, Cayetana y Fernando Guillén Cuervo, Maria Luisa Ponte y Javier Escrivá entre otros. Ana Diosdado, en manos de Masó, de nuevo, daba vida a Pilar Beltrán, una profesora de historia que era madre soltera de una joven guapa de 24 años que quería ser modelo publicitaria. El eje de la serie eran sus discusiones y vivencias con el director de su instituto y con su amigo anticuario.
Régimen abierto contó con Álvaro de Luna, Pilar Velázquez, Silvia Tortosa y Ramiro Oliveros. La serie tenía un gran argumento. Tony es un recluso que ha sabido mantener su reputación en la cárcel a base de luchas y de su inteligencia. Su abogada, con la que tendrá una romance consigue sacarle de la cárcel, y es entonces cuando debe enfrentarse a la realidad: su mujer se ha vuelto una drogadicta y alcohólica y además mantiene un idilio con su ex socio. Tony decide formar un equipo de rugby para reinsertar a ex presos. La serie se rodó en la cárcel de Logroño, y participaron presos de verdad.
Tristeza de amor también empezó ese año, y contaba la historia de Ceferino Reyes (Alfredo Landa), un hombre con mal carácter pero gran corazón que encontraba en un programa de radio con el nombre de la serie su única esperanza para trabajar en España. Su programa causaba furor, y la serie, en la que intervinieron Nadiuska, Concha Cuetos y Carlos Larrañaga tuvo un enorme éxito.
La última serie de 1986 para recordar es
Turno de oficio, la creación de
Antonio Mercero, ambientada en la vida de dos abogados, (
Juan Luis Galiardo como Juan Luis Funes 'el Chepa' y
Juan Echanove como Cosme), uno maduro y pasota, y el otro un joven altruista, cuyas vidas personales se entremezclaban con sus casos. La serie tuvo un gran éxito debido a que se puso en el interés de la opinión pública el funcionamiento de la justicia después de algunos casos polémicos, y en ella pudimos ver también a la gran actriz Irene Gutiérrez Caba.
En 1987 pudimos ver
1919, crónica del alba, con Victoria Abril, Jorge Sanz, Cristina Marsillach, Miguel Molina y Alfredo Lucchetti entre otros, y la literaria
Lorca, muerte de un poeta, de Juan Antonio Bardem, con Nickolás Grace en el papel de Lorca, Alexander Allerson, Jesús Alcaide, Angel de Andres Lopez, Pilar Bardem, Laura Cepeda, Nuria Espert, Fernando López Veloso (como Dalí), Mario Pardo, Diana Peñalver y Maria Luisa Ponte. Además encontramos dos series carismáticas:
Gatos en el tejado y
Tres estrellas.
Gatos en el tejado era una serie, con media hora de duración, era una serie bastante peculiar. José Sacristán se metía en la piel de Manolo Beltrán, showman que se dedica al mundo del espectáculo en una sala de fiestas y además, trabaja en televisión. Toda la relación que no tiene con sus hijos la establece con su representante Sole (Emma Cohen) y con su guionista, además de su introvertido amigo Manolo (Alberto Closas). En esta serie también colaboraron
Julieta Serrano, Gabino Diego y Beatriz Santana (éstos dos últimos eran los hijos). En cuanto a
Tres estrellas, era una serie de humor protagonizada por el trío cómico Tricicle, que situaba todas sus parodias y gags cómicos (sólo con mímica y sin ni una sola palabra) en un hotel. El Tricicle caracterizó a personajes de todo tipo, que al final siempre huían en estampida del hotel, sin pagar. Emitida en las autonómicas, esta serie fue un homenaje a
Jacques Tati y a
Peter Sellers en
La pantera rosa. Fue rodada en el
hostal La Gavina de la localidad de S'Agaró, en la Costa Brava.


Concluimos este apartado con 1989, dado que en 1988 no se produce ningún estreno. El último año de la década es más que productivo. Hay series originales y otras más
typical spanish. Por ejemplo, ese año se estrenaron
Miguel Servet (de José María Forqué) con Juanjo Puigcorbé, Icíar Bollaín, Ángeles Martín, José Soriano, Magüi Mira, Enrique San Francisco, Patrick Bauchau o Mercedes Sampietro entre otros;
Delirios de amor de Moncho Alpuente y
El olivar de Atocha, de Carlos Serrano. Más éxito tuvo
El lute, con la que Imanol Arias y Victoria Abril recibieron sendos TP de oro a los mejores actores. Proseguimos con el estreno de la serie
Eva y Adán, agencia matrimonial. Eva (Verónica Forqué) y Bruno (Antonio Resines), montan una agencia matrimonial, y con su secretaria Luisa (
Chus Lampreave), se verán envueltos en toda una serie de situaciones cómicas e insospechadas. También aparece
El séptimo cielo, una serie cuyo nexo de unión entre capítulos era la versátil
Mónica Randall, como protagonista. En esta serie de historias independientes en las que los temas principales eran el sexo, la política y el dinero colaboraron actores de la talla de Antonio Ferrandis, Antonio Resines, Carlos Larrañaga, Natalia Dicenta, Julieta Serrano,
Rosa María Sardá, Juan Luis Galiardo, José Sacristán, María José Alfonso,
José Luis López Vázquez, Emilio Gutiérrez Caba,
Jorge Sanz e incluso el cantante
Ramoncín.
Y aún dos series más: las castizas
Juncal y
Brigada central.
Juncal es la serie que hizo más popular a Francisco Rabal, que encarnaba al torero Juncal, retirado tras sufrir una cogida, y retrataba a su vez el mundo de amistades y amoríos que lo rodeaban: el limpiabotas sevillano y amigo incondicional Búfalo (
Rafael Álvarez 'el Brujo'), y la familia del ex matador de toros, a la que intentaba recuperar 20 años después de haberla abandonado. Por Juncal pudimos ver a
Emma Penella,
Lola Flores,
Beatriz Carvajal, Maria Luisa Ponte, Carmen de la Maza,
Cristina Hoyos, Fernando Fernán Gómez y a Manuel Zarzo.
Brigada central es la historia humana y profesional de un cuerpo de élite de la policía española, cuyo líder es el comisario de etnia gitana Flores (Imanol Arias), al que acompañaban el comisario Poveda (José Manuel Cervino), Marchena (Patxi Andión), Solana (Pedro Díez del Corral) o Pacheco (Arturo Querejeta). También intervinieron Isabel Serrano,
Rosario Flores,
Ana Duato,
Assumpta Serna,
Enrique Simón, Fernando Hilbeck y Fernando Guillén Cuervo. El cuerpo de policía retratado luchaba contra el narcotráfico y la delincuencia internacional, y tuvo una segunda parte (
La guerra blanca), a raíz de su éxito en Europa, cuyos tópicos provocaron las protestas de las autoridades policiales españolas y del gobierno colombiano. La última mención de 1989 es la de
La forja de un rebelde que continuó hasta 1990, y que resultó un fiasco. La serie, adaptación de la
trilogía literaria autobiográfica de Arturo Barea, era interpretada por actores como Manuel Alexandre, María Barranco, Ángel de Andrés, Alejandra Grepi,
Lydia Bosch, Jorge Sanz, Antonio Valero, José Luis López Vázquez... Con un reparto multitudinario y distinguido, la autobiografía recorre la monarquía alfonsina, la guerra de Marruecos, hasta llegar a la Guerra civil. A pesar de tan grande esfuerzo, la serie pasó sin pena ni gloria por nuestras pantallas, cerrando así la oferta de series españolas de los 80.



Después de este profundo repaso por las series nacionales ochenteras queda patente que la originalidad y el sello literario y cultural eran muy tenidos en cuenta por los directivos, pero también por los espectadores españoles. Las series de los 80 aunaron reflejo e interés social con cultura y tradición histórica. Todo un lujo para nuestro archivo.