Un homenaje al legado social y cultural de una década irrepetible: los años 80.
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Soy periodista y licenciado en Comunicación Audiovisual y tengo 26 años. Vivo en Alicante y me encanta el revival de los años 80 que vive nuestra sociedad. Espero que os guste el blog y que participéis.
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La televisión de los 80 (X): Canal 10 o el inicio de la televisión privada en España
Hoy vamos a ocuparnos de un tema curioso: el nacimiento de las televisiones privadas en nuestro país. Un fenómeno que se fraguó en los ochenta y que hasta el año pasado no ha concluido, con la aparición de la Sexta.
Los intentos por crear una televisión netamente privada en nuestro país se remontan a la dictadura franquista. Ya por finales de los 60 un grupo de empresarios ofreció a Franco crear una televisión financiada por capital privado, pero el mandatario se opuso rotundamente.
Sorprendentemente, la primera televisión privada de España no ha sido Antena 3, ni Tele 5, ni por supuesto Canal +. Puede que muchos lo desconozcan, pero la primera televisión privada en la historia de España fue Canal 10, cuya imagen y logotipo puedes ver aquí abajo.
Un canal de televisión muy particular. Nació en 1987 por iniciativa de varios inversores de telecomunicaciones, que tenían un gran interés en hacer despegar un proyecto tan ambicioso en el contexto europeo de televisiones estatales que aglomeraban en la práctica casi todo el poder mediático. Estos inversores se aprovecharon del vacío legal existente sobre la televisión privada hasta 1988 para lanzar el proyecto. Para ello contaron con la inestimable ayuda del buefete de abogados José María Calviño, ex director general del ente público RTVE, que también participaba del accionariado de la cadena por medio de la sociedad Lake Wood Enterprises (Panamá). La alegalidad fue un problema, y finalmente Canal 10 tuvo que emitir desde Londres gracias al satélite Intelsat 5, que ofrecía una cobertura vía satélite que llegaba a España. La repetición de la señal se pactó, por otro lado, por medio de convenios con las redes locales de televisión de pago, los llamados videos comunitarios. Las instalaciones podían ser individuales y colectivas. Las individuales requerían de un receptor satelital y una parabólica. En cuanto a las colectivas facilitaban la recepción por parte de todo un vecindario por medio de dos canales, uno en castellano y otro en versión original. Las parabólicas eran de tipo "prime focus" de 120 a 200 cm dependiendo de la situación geográfica en la península.
Canal 10 comenzaba su período de emisión en pruebas el 25 de enero de 1988, y duró sólo un día. El 26 de enero iniciaba sus emisiones regulares con la transmisión de la película Kramer contra Kramer, pero sin anuncios, por primera vez en la historia de España. Lo cierto es que para sintonizar Canal 10 no se requería mucho. Al principio era de pago, y se necesitaba un receptor analógico satelital y una parabólica orientada a 1º oeste. El inicio de emisiones trajo polémica en España. Alianza Popular (hoy Partido Popular), acusó al gobierno socialista de González de tráfico de influencias, pues Alfonso Guerra y un grupo de ex empleados de RTVE podrían estar aprovechando un gobierno favorable para comenzar una actividad económica cuanto menos alegal. El 29 de enero de 1988 el grupo popular presentó en el Congreso toda una lista de ilegalidades que en teoría cumplía Canal 10. El canal tampoco se salvó de críticas en el extranjero. El Consell General (congreso de los diputados Andorrano) en un pleno acusó a la Caja Andorrana de Seguridad Social (CASS) de estar realizando inversiones infructuosas en el extranjero con dinero obtenido de la seguridad social servida por el Canal 10. Más adelante la CASS al salir del accionariado entrará en una crisis financiera que le ha llevado problemas hasta la actualidad. El 29 de octubre del 1988, la CASS pide en los juzgados españoles un embargo económico a Talarewitz por el valor de 1. 200 millones de pesetas. Y tampoco se salvó de las críticas de la prensa, ya que José Miguel Contreras, desde El País, criticaba con dureza el canal privado.
A partir del 6 de marzo de 1988 la cadena dejó de ser gratuita, y vio la necesidad de publicitarse para prosperar. Es así como empezaron a firmarse contratos con equipos deportivos (especialmente el ciclismo) en los que aparecía el logo del canal, e incluso el fichaje de la actriz hollywoodiense Bo Derek, que era la encargada de protagonizar los anuncios y cortinillas de la cadena. Poco a poco el radio y todas las prestaciones se redujeron. Era necesario pertenecer a una gran ciudad para recibir su onda (Barcelona, Valencia, Madrid, ciudades en las que los técnicos del canal realizaban gratuitamente la instalación de la parabólica y los receptores) y pagar una cuota de alta de 15.000 pesetas, más una cuota mensual de 3.500 pesetas.
La cosa no cuajó muy bien y para mayo de 1988 la escasez de socios hizo preocuparse a los accionistas de Canal 10. Los accionistas que mantenían esperanzas veían en el plazo de uno o dos años la estabilización de las pérdidas, pero algunos accionistas, como la Compañía Luxemburguesa de Televisión (CLT) decidieron abandonar el accionariado porque veían inminente la aparición de una ley de televisiones privadas que regulara el fenómeno y con el que poder operar de manera legal. La situación se hizo tan acuciante que Canal 10 decidió pasar la producción del equipo de Molinare (una productora) a uno propio. Pero el 1 de septiembre de 1988 Molinare no dejó entrar a los trabajadores de Canal 10 y la cadena dejó de emitir para sorpresa de sus abonados. Al día siguiente Canal 10 se disculpó y justificó el fin del canal por falta de ingresos y por el escaso número de abonados, que en aquél entonces se situaba en 654. La mala gestión creó resquemor y los accionistas llevaron a los tribunales al empresario italiano Enrique Talarewitz, gestor de la cadena, acusándole de una gestión desastrosa. Pero Talarewitz se salvó de la quema porque tenía infiltrados en los juzgados y entre los funcionarios.
La avalancha de quejas no tardó en producirse. El 18 de septiembre de 1988 Europa Press anuncia la quiebra del canal. El portavoz de la cadena lo desmiente, pero empiezan a surgir reclamaciones de los acreedores: Editmedia SA y Broadcasting Trade Limited (sociedades que proporcionaban contenidos al canal) denuncian a la emisora el 19 de septiembre por una deuda impagada de 189 millones de pesetas. Todo acabó el 12 de octubre de 1988, cuando después de ser levantada la deuda de los 22 acreedores se declara la suspensión de pagos. Esto abría la puerta a una resurrección del canal, pero ni Talarewitz ni Canal Plus France tenian ganas de reflotarlo.
El fracaso de Canal 10 se explica por una serie de razones. La más importante, es que los instaladores desconocían la tecnología satélite, por lo que en los días de mal tiempo, la precariedad de la instalación provocaba que el canal no se sintonizara bien. Y precisamente los problemas de mal tiempo no perjudicaron sólo al Canal 10, sino a su satélite Intelsat 5. Tampoco supo con hacerse con los derechos de retransmisión de los eventos.
Pero también hizo historia. Fue el primer canal privado de nuestro país vía satélite, el primero en emitir audio en idioma original, fue la primera emisora de televisión que se anunció en otra (en concreto en TVE 1, en TV 3 y en Telemadrid), fue la primera vez que José Luis Moreno participó en una cadena privada... otro dato: la imprenta Mateu Cromo, que pertenece al grupo PRISA era la encargada de publicar la revista del canal.
¿Y cómo era su programación? Se repetían series clásicas, mientras otras se estrenaron en el canal, como TJ Hooker; se emitían películas de estreno cada noche y sin publicidad, que no existía en la cadena; retransmisiones deportivas de todo tipo: ciclismo, patinaje artístico, natación, fútbol internacional; por último, programas propios: Entre amigos, magazine de José Luis Moreno, emitido luego por las autonómicas, y 10 x 10, concurso presentado por Mon Santiso que duró un año y que luego pasó a Televisión de Galicia.
Ya a partir de 1988 se comienza a perfilar ahora sí el marco legal de las televisiones privadas. El 3 de mayo de 1988 quedaba aprobada la Ley de Televisión Privada, en la cual se dejaba bien claro que lo que hacía el Estado español era concederles un permiso para ofrecer un servicio público como es la radiotelevisión con gestión privada, pero servicio público al fin y al cabo, y con contenidos que deberían basarse en los mismos ideales que el Estatuto de Radio y Televisión de 1980 se autoimponía.
Las licencias se concedieron por concurso público. El 25 de mayo de 1989 se dieron a conocer cuáles eran las cadenas que pasarían a emitir en gestión privada. En primer lugar Antena 3, (que ya desde la Transición había intentado por todos los medios tener una cadena privada) del grupo Godó; Tele 5, compuesta en su accionariado por Anaya, ONCE y Silvio Berlusconi (cada una con un 25%, el máxima permitido entonces); por último Canal +, proyecto conjunto de Canal Plus Francia y del Grupo PRISA.
¿Quiénes se quedaron fuera? Primero el Canal C, iniciativa de un grupo de empresarios y profesionales catalanes y en segundo lugar Univisión Canal 1, el canal que pretendía consolidar el Grupo Zeta, que, descontento con el veredicto, decidió recurrir sin éxito la decisión del gobierno al Tribunal Supremo.
El mayor problema lo planteó Canal +. Tres cadena privadas serían quizá demasiada competencia para las dos cadenas públicas. El temor inicial a las privadas posibilitó que Canal + se convirtiera en un canal de pago. A pesar de las críticas de la prensa, y de aquellos que denunciaban que no iniciara sus emisiones en el plazo convenido, Canal + fue la primera cadena que obtuvo sonados beneficios.
No es labor aquí desarrollar la historia de las privadas, algo que pertenece a los 90 sin duda. Sólo apuntar. Antena 3 comenzó su andadura el 25 de enero de 1990 con un telediario de José María Carrascal; Tele 5 empezó sus emisiones el 3 de marzo de 1990, mientras Canal +, tras su laaaaaargo período de pruebas durante el verano (que se iniciaron el 8 de junio) comenzó sus emisiones el 14 de septiembre de dicho año.
Esta es la historia de las televisiones privadas españolas de los 80. Sin contar con el importante nacimiento de las tres privadas que aún hoy subsisten (Canal + integrado en la plataforma Digital + y disuelto en el actual Cuatro), podemos concluir que la televisión privada de los 80 por antonomasia fue Canal 10. Y Antena 3 y Tele 5, todo hay que decirlo, mantuvieron al principio un estilo muy ochentero, con algo más de servicio público del que ahora muestran.
La televisión de los 80 (IX): Los concursos
Los concursos televisivos han sido toda una constante en la historia de nuestra tele. En los 80 no podía ser de otra forma.
La década comenzaba con la reposición de un concurso de canción muy popular, que había comenzado en 1974 con Antolín García y Marisa Abad. Se trata del programa Gente joven, una especie de antecesor del actual Operacion triunfo y en el que los concursantes se dedicaban a cautivar al público con sus grandes voces. Conducido por Jesús Villarino, Mercedes Rodríguez, (entre 1980 y 1987), e Isabel Borondo (1981), el concurso logró consagrar a algunos cantantes conocidos, entre ellos a María del Monte.
En 1982 se produjo un regreso muy esperado. Corría el mes de agosto, y todas las revistas de televisión de hacían eco de la renovación de un mastodonte catódico: el Un, dos, tres responda otra vez. La tercera temporada del programa trajo muchísimas novedades. La primera, Chicho Ibáñez Serrador había decidido apostar fuertemente por la cubana Maya Gómez Kemp para presentarlo. Esto supuso un cambio histórico: Mayra se convertía así en la primera mujer que presentaba un concurso en todo el mundo, la primera de la historia, por tanto. A pesar de las advertencias que, como ella mismo ha reconocido en diversas entrevistas, recibió por parte de todos para que rechazara la oferta de Chicho, Mayra fue valiente y decidió darse una oportunidad. La sustitución de Kiko Ledgard no fue fácil, pero tampoco la sustitución de los Tacañones de la segunda etapa. Si al principio Chicho pensó en Martes y 13 como nueva parte negativa, al final se decantó por contratar a las hermanas Hurtado (Paloma, Teresa y Fernanda), hijas de la consolidada actriz Mary Carrillo, para dar vida a las Tacañonas (La viuda de Poco, la Seño y Mari Puri), de modo que todo el elenco era femenino. Como últimas novedades de esta tercera etapa, debemos decir que las azafatas empezaron a interpretar números de baile a partir de 1983, y que también a partir de ese 1983, Chicho decidió cambiar a la tradicional calabaza Ruperta por la tierna bota Botilde, que sería la mascota hasta 1984.
En 1984 se estrenó en TVE un concurso también muy recordado: A la caza del tesoro, con Miguel de la Quadra Salcedo e Isabel Tenaille. A través de una serie de pistas que proporcionaba Miguel desde diversas localizaciones que él mismo recorría como el aventurero que siempre ha sido, daba pistas a los concursantes en plató con Isabel para que consiguieran el tesoro, y los sustanciales premios que ofrecían. Gracias a este programa conseguimos aprender mucho de las costumbres y tradiciones de lejanos pueblos, aprendimos nociones de geografía y vivimos el riesgo de la aventura, porque el famoso explorador recorría junglas, bosques, poblados africanos... La cuarta etapa del Un, dos, tres trajo como novedad una nueva mascota: el Chollo, la primera mascota positiva del programa, y la ausencia de las Hurtado en los primeros cinco programas. Chicho había decidido probar a incluir una azafata gruñona entre el grupo debutante de Lydia Bosch, Naomi Unwing, Mari Luz Lence, Kim Manning y Gloria Fernández. La azafata cascarrabias se llamaba Eugenia Enchúfols Deltot, interpretada por Eugenia Roca. A los cinco programas, Chicho se dio cuenta que la cosa no funcionaba, y decidió traer al sexto a las Hurtado, de nuevo. Las Tacañonas trajeron consigo la nueva mascota negativa, porque el Chollo se veía muy solo. Así nacía el Antichollo.
El estreno más sonado de 1985 fue Si lo sé no vengo (dirigido por Sergi Schaaf), que ya a partir de su hilarante sintonía nos aventuraba un programa con personalidad, y mucho humor. Presentado por Virginia Mataix "La chica de enfrente" y Jordi Hurtado "el enterao" que explicaba algunas pruebas, planteaba diversos interrogantes a los participantes, entre ellos pruebas de percepción, de memoria, de puro y simple azar, pruebas de habilidad, todo con sus paneles y casilleros tan característicos, y con la colaboración de Juanjo Cardenal (voz en off), el actor José Carabias y del dúo cómico Fernández y Fernández. A finales de 1985 empezaba la quinta etapa del Un, dos, tres, con Mayra, casi las mismas azafatas (las incombustibles Kim Manning, Lydia Bosch, Naomi Unwing, Nuria Carreras...) las Hurtado, y humoristas como Juanito Navarro, Antonio Ozores, Arévalo... El Chollo y el Antichollo seguían siendo las mascotas del programa.
1986 contó con el concurso presentado por Pedro OsinagaTodo queda en casa. El programa consistía en jugar con dos familias, a las cuales se les presentaban diversas pruebas a superar. Algunas eran de cultura general, otras más de habilidad y físicas, y una tercera variante era preguntarles para ver el grado de compenetración que existía en el seno de esa familia. El programa contó con la colaboración de famosos, uno por familia en cada programa, y dos de los más destacados fueron sin duda Manolo Escobar y Paco Fernández Ochoa.
En 1987 hace acto de aparición un concurso longevo y recordado, que se prolongó hasta principios de los 90. Me refiero a El tiempo es oro, con Constantino Romero, concurso de cultura general, en el que los concursantes debían responder con rapidez y precisión, sobre todo en la prueba final, en la que tenían que buscar contrarreloj las respuestas en la abigarrada y numerosa biblioteca del programa, para ganar cuantiosas cantidades de dinero. Su azafata Janine Calvo aportó el aspecto curioso al programa, ya que se quedó embarazada y los espectadores pudieron ver el cambio progresivo de su estado de gestación a lo largo de los meses. También en 1987 comenzaba la última temporada de Un, dos, tres de los 80, la sexta. En esta etapa Chicho decidió crear dos nuevas mascotas, la una positiva, el Boom, y la otra negativa, el Crack. El Boom y el Crack eran dos mascotas que representaban la buena y la mala suerte. Habían apostado su última moneda al juego y el Boom se había hecho rico, mientras el Crack, como su nombre indica, se había arruinado y era un vagabundo. Kim seguía en el plantel de azafatas, y junto a ella volvio Silvia Marsó como contable, mientras que se estrenaron Isabel Serrano, Victoria Vivas, Nina, Jenny Hill, Beverly Rolls, Esther del Prado, Guadalupe Calle... las Hurtado seguían en su papel de Tacañonas, mientras que Mayra presentaría por última vez el programa, que finalizó en enero de 1988.
A finales de la década encontramos un auténtico 'boom' de los concursos televisivos, que habían tenido una presencia más o menos moderada en el resto de la década. En 1988 aparece el mítico El precio justo presentado por Joaquín Prat (que duraría hasta 1993 en pantalla), con la potente voz de Primitivo Rojas que cantaba las características de los productos y los escaparates sobre los cuales deliberaban los concursantes. El precio justo era un programa apreciado por la audiencia en el que los participantes debían acertar el precio aproximado de los objetos, pero sin pasarse de precio. En este programa debutaron como azafatas Beatriz Rico o Ivonne Reyes, e incluía juegos y acertijos de toda clase. La frase de Joaquín Prat "A jugaaaaaaarrrrrrrr", cada vez que este presentador llamaba al set a participar se convirtió en todo un clásico. Verónica Mengod fue la co-presentadora de 1988 a 1990. También aquél 1988 empezó el concurso 3 x 4, primero presentado por Constantino Romero, y posteriormente por la prestigiosa periodista Julia Otero, a la que sucedieron Isabel Gemio, y finalmente, Jordi González en 1990. Este programa se basaba en la atención y en el cálculo sencillo a través de ciertos paneles y en la destreza y rapidez de sus concursantes.
Por último, 1989. Ese año Alfonso Arús debutaba como presentador en el concurso La casa por la ventana. Chicho Ibáñez Serrador innovaba al traernos el concurso Waku, waku (presentado en su primera etapa por Consuelo Berlanga, y que volvió en los 00), un espacio en el que los concursantes debían anticipar el comportamiento curioso y gracioso de los animales ante determinadas pruebas, y por otra parte aparecía el recordado espacio Juego de niños, el famoso concurso de los gallifantes, en el que los concursantes famosos tenían que acertar las cosas que parejas de niños de diversos colegios de España, les intentaban definir, a modo de enigmas. Juego de niños fue un programa muy entrañable. Primero fue presentado por Tina Sáinz, y luego por Amparo Soler Leal, Ignacio Salas, Alicia Orozco y, en su última etapa, por el 'marciano' Javier Sardá.
Y una última referencia: en los 80 TVE se atreve a retransmitir las ingeniosas pruebas de Juegos sin fronteras, una especie de concurso europeo entre televisiones del viejo continente cuya misión era la de entretener y conformar un nuevo vínculo entre los ciudadanos europeos. Con una mecánica de juego parecida a las eliminatorias del 1,2,3 y del Grand Prix del verano, Juegos sin fronteras conjugaba pruebas físicas, de habilidad, disfraces y acercaba a los pueblos de Europa con el propósito de divertir. En los 80 sus presentadores fueron Eddie Waring (1969-1981), Guy Lux (1965-1982), Simon Garnier y Claude Savarit (1971-1982), Stuart Hall (1972-1982), Vince Hill y Brian Cant (1982), Carmen Otero, Ignacio Salas y Guillermo Summers (1988) y Marie Ange Nardi (1988-1990). Los presentadores españoles que tuvo en los 90 fueron Isabel Gemio, Elisa Matilla, César Heynrich y Daniel Vindel.
Pues aquí finaliza nuestro repaso por los concursos de los 80. Como habréis podido apreciar hay variedad, calidad, y una tercera característica: el aspecto familiar de todos los concursos. Lo cierto es que los concursos ochenteros podían ser vistos por cualquier miembro de la familia, cosa que en los 90 empezó a cambiar, sobre todo con la llegada de las privadas.