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VUELVEN LOS 80
Un homenaje al legado social y cultural de una década irrepetible: los años 80.
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Soy periodista y licenciado en Comunicación Audiovisual y tengo 26 años. Vivo en Alicante y me encanta el revival de los años 80 que vive nuestra sociedad. Espero que os guste el blog y que participéis. juegos casinos
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80 FOREVER!!!
 
La televisión de los 80 (XIV): los programas de entrevistas.
La entrevista dentro del mundo periodístico siempre ha sido un género comodín: sirve para contrastar informaciones, para completarlas, y también para rellenar secciones y magazines. En los 80 no podía ser de otra forma. Encontramos espacios que la incluyen como una sección de tantas, por ejemplo Ahí te quiero ver o Pero esto, ¿qué es? y otros en los que su función era el "quid" del programa.

Nuestra primera parada tiene como protagonista al gran Jesús Hermida. De cerca fue el primer gran programa de entrevistas a personajes famosos y desconocidos de los 80; entrevistas que el realizador Luis Tomás Melgar se encargó de sazonar con sus interesantes e incisivos primeros planos. Para Hermida, este programa de entrevistas ha sido "uno de los mejores programas que he hecho en mi vida"

Nuestra segunda referencia va para el recuerdo de un coloso televisivo recordado con cariño. Estudio Abierto comenzó en 1970 y se prolongó hasta 1985. Estaba dirigido por Fernando Navarrete y presentado por el prolífico José María Íñigo. En la misma línea que Directísimo, el programa conjugaba las entrevistas, como nudo primordial de sus contenidos, con las actuaciones en su plató gigante con presencia de público, y alguna conexión exterior. Por su mesa se sentaron personalidades como Peret, Emilio José, Bertín Osborne, Paloma San Basilio, Camilo José Cela, Helena Bianco, Alma María, Marilina Ross o Manuel Santana. Estudio Abierto era un programa no sólo de corte periodístico, sino también familiar.



Hasta la primera mitad de los 80 encontramos también los programas de entrevistas Buenas noches (1982-1984), presentado por Mercedes Milá y Joaquim Maria Puyal, en el que la visita de un personaje famoso era el leit motiv. Las entrevistas intimistas de Milá adquirían un toque personal, que perfilaba las entrevistas a los invitados. El objetivo era conseguir entrevistas de color, los llamados perfiles, después de conseguir la confianza del personaje. El otro ejemplo lo encontramos en Fin de siglo, un programa de entrevistas sin duda vanguardista al frente del cual se encontraba Pablo Lizcano. El programa combinaba las entrevistas con actuaciones de grupos musicales y por su plató fueron inquiridos numerosos componentes de la Movida Madrileña, véase la realizada a Santiago Auserón de Radio Futura.



En 1986, Mercedes Milá volvía a la carga con más entrevistas en el programa De jueves a jueves, en la franja de prime-time. Quizá la entrevista más recordada sea la de Camilo José Cela, cuando el ya fallecido premio Nobel de Literatura 1989 desveló que podía sorber agua por su trasero en una palangana. Dado el éxito que tuvo en los 80, TV3 decidió coger la idea y emitió, ya en 1988 el programa Dilluns, dilluns, con el que Milá prosiguió su ya brillante carrera periodística.

Lo cierto es que a finales de los 80 los programas de entrevistas se pusieron más de moda que nunca. En 1988 además de Viaje con nosotros, se estrenó El perro verde, el primer programa del bohemio Jesús Quintero, que tuvo tanto éxito que después su estilo y formato se ha adaptado a otros programas de diferente nombre pero idéntico sello (por ejemplo, Ratones coloraos o El loco de la colina). La tónica del programa era la misma que los programas herederos: Quintero entrevista con preguntas capciosas, absurdas y chocantes para hacer reaccionar al entrevistado, por lo general, personajes raros, insólitos o famosos a los que se trata de mostrar como uno más. Para la temporada 1988-1989, TVE estrena el programa ¡Más estrellas que en el cielo!, presentado por el escritor Terenci Moix, en el que se entrevistaba a grandes actores tanto de España como del extranjero, especialmente a las estrellas de Hollywood, personajes que han fascinado siempre al catalán al igual que el Antiguo Egipto. Terenci Moix entrevistó entre otros, a Nuria Espert y a Kirk Douglas. ¡Más estrellas que en el cielo! fue un programa que dio prestigio y glamour a TVE, con el aura elegante que siempre gustó a Terenci.
Por último, en 1989, llega a nuestras pantallas el sensual e intimista espacio de entrevistas La Luna, presentado por Julia Otero. Comenzó en TVE de Catalunya, para pasar más adelante a la televisión nacional, y desde siempre se caracterizó por su carácter cómplice con el espectador. Julia aparecía siempre en un plató de luces atenuadas acariciando un gato negro, y con los neones tan particulares de esa década. El programa nocturno de entrevistas, que incluía actuaciones musicales, cosechó grandes éxitos, catapultando a la periodista catalana en los medios de comunicación (y de hecho Las cerezas se basaba en su trayectoria en la casa). En La Luna, Julia Otero entrevistó a Joaquín Sabina, Antonio Gala, Coque Malla, Rosa Montero, Vicky Larraz, Martes y 13, Lola Flores, Loquillo, Imanol Arias, Paloma Picasso... La periodista lo tuvo verdaderamente dificil al principio: estaba acostumbrada a los concursos y el programa se hacía en directo (por lo que metió la pata en alguna ocasión, obviamente) y con personajes de primera. Nadie al principio le quiso conceder entrevistas, hasta que Nuria Espert rompió el hielo.



Con La Luna acabamos este repaso por los programas de entrevistas de los 80, un apartado interesante, y sugerente.
 
La televisión de los 80 (XIII): La programación humorística.
Dentro del panorama catódico de los 80, he catalogado como programación humorística aquella en la que el humor era el principal ingrediente, dado que otros programas también contenían humor, (por ejemplo el 1,2,3 responda otra vez), si bien su cometido era otro distinto.

En este sentido, el humor de los 80 se mezcló con otros géneros, sobre todo el talk-show y el magazine.

La programación cómica propiamente dicha no dió comienzo hasta 1983. Ese año nacieron varios espacios de humor.
En primer lugar, debemos citar el programa Ni en vivo ni en directo. Este contenedor cómico era obra de Emilio Aragón, José Laverny y Pilar Mora, y su objetivo era hacer desternillarse al público de risa con las bromas de cámara oculta con las que los tres actores, que interpretaban y caracterizaban todo tipo de personajes, cogían in fraganti a los transeúntes o víctimas de sus bufonadas. Además de la cámara oculta, estos tres actores interpretaban diversos gags humorísticos y parodias de canciones y números musicales expresamente para el programa. Quizá el gag más famoso sea el de la parodia de Emilio Aragón que hace de dictador sudamericano, y que dice que hace falta "menos samba y máis treballar" mientras poco a poco empieza a bailar samba. Aquí abajo puedes ver la careta de entrada y también algunos momentos hilarantes del programa.







Aquél mismo 83 daba comienzo un programa irónico y subversivo: ¡Y sin embargo te quiero!, con Guillermo Summers, Pastora Vega e Ignacio Salas (quien presentaría años más tarde Juego de niños) en su primera etapa, luego, en la de 1984-1985, se incorporarían Silvia Marsó y Carmen Elías. El programa no era nada más ni nada menos que una autoparodia de la pequeña pantalla. Sus presentadores ironizaban con los tópicos televisivos, riéndose de las paradojas del medio, satirizando sobre la neutralidad de la información... ¡Y sin embargo te quiero! era un espacio libre, en el que la crítica a los defectos televisivos era todo un ejercicio de libertad de expresión, de risa, y también de sano vituperio para mejorar el medio de comunicación. En su plató se llegaron a romper televisores, a hacer reaccionar al espectador sobre lo que estaba viendo, a incitar que si el telespectador estaba descontento ante lo que veía, debía apagar el televisor, a veces los presentadores salían amordazados y atados como mártires que debían sufrir la poca calidad de sus programas... En definitiva, defendía los derechos de los telespectadores con sus ácidos gags, reivindicaba una televisión más educativa y menos basura, y se ensañaba con "la caja tonta". El programa contó con la colaboración de personajes invitados, normalmente gente famosa que había aportado premios y experiencia consolidada al medio. Aquí abajo vemos a Mayra Gómez Kemp después de la colorida cabecera del programa.



Otro programa de mediados de los 80 es el de Si yo fuera presidente, presentado, dirigido y escrito por Fernando García Tola (descubridor de Carmen Maura), y que se prolongó de 1983 a 1985. Su programa consistía en una serie de monólogos literarios de crítica incisiva contra políticos, gente influyente, del mundo de la economía o de la cultura española, gente famosa, pero siempre desde el punto de vista de la ironía y de la mordacidad. Algunos resultaban de un humor inglés bastante novedoso para una España en la que reír a carcajada siempre ha sido casi la tónica. Otros eran más grotescos, pero siempre criticaba los estamentos, las jerarquías, y eso incluía la jerarquía del ente público RTVE. Al principio sus críticas molestaron, e incluso alguien propuso su dimisión, pero sin duda ha sido uno de los genios humorísticos de los 80, infinitamente imitado, y aún así único en su especie. Si yo fuera presidente incluía actuaciones musicales para complementar la crítica humorística, y uno de los cantantes que por allí pasó fue Joaquín Sabina.

En 1984 comenzó un magazine entretenido e irreverente. Me refiero a Ahí te quiero ver, presentado por Rosa María Sardá hasta 1987 y que contó con la colaboración de Margarida Minguillón, Amparo Moreno, Enric Pous, Joaquín Kremel, Alicia Orozco y Ángel Pardo. El programa fue, digamos, la lanzadera de la famosa actriz catalana, que se rodeó de paisanos para interpretar personajes de todo tipo. El programa contaba con la participación del público, actuaciones musicales, monólogos de la presentadora, comentarios de actualidad y humor con sus colaboradores, minicomedias, entrevistas a políticos, famosos o personajes de actualidad... El magazine tenía como punto central el humor, y el personalismo que se respiraba al verlo adelantaba el género del late-night show (al estilo Buenafuente o Eva Hache) ya entonces.




En 1986 comenzó en TV3 de Catalunya un programa magazine cuyos requisitos indispensables eran el humor y los concursos. Presentado por el genial periodista catalán Josep María Bachs, Filiprim dió el pistoletazo de salida para los programas y espacios cómicos de TV3, una racha que se extendió durante todos los 90 (Força Barça, El Chou, Un'altra cosa) y hasta nuestros días. El humor de Filiprim era un humor irónico, de sello británico, el típico humor inglés, un contenedor poblado por personajes histriónicos de todo tipo, a los que daban vida Lázaro Escarceller (el abuelo), Jesús Sans (recordman de natación) y Jaume Sorribas (el encargado). El espacio dio prestigio a TV3 y a su presentador, que desde entonces es una figura respetada y querida en Cataluña. Para la etapa 1988-1989, Jordi Estadella le sustituyó al frente de Filiprim, y también pasaron por él Mari Pau Huguet y Joaquim Teixidor. Josep María Bachs se fue de TV3 molesto por el trato de algunos directivos, pero volvería más tarde en los 90 (después de presentar el 1,2,3 responda otra vez) a presentar Si l'encerto, l'endevino o A+A+ en 2003.
Además de esto, para 1987, TV3 estrenó otro espacio de humor, la serie protagonizada por el Tricicle Tres estrellas, a la cual ya hemos aludido en el apartado de series nacionales de los 80.



El humor fue el gran protagonista en 1988. Dicho año se producía, el 26 de enero, para ser más concretos, la primera emisión de Viaje con nosotros, de Javier Gurruchaga. Aquél primer programa, contaba con la visita de Ana Obregón y Cristina Almeida, y la actuación de la cantante Nina Hagen. Viaje con nosotros contaba con el carismático cantante de la Orquesta Mondragón, quien, como ya hiciera en La bola de cristal (en la sección "La cuarta parte") se disfrazaba y travestía para escenificar sus gags y sketches. Mujer mayor, mujer explosiva rodeada de culturistas, dentuda, paleto de pueblo, anciano tradicional de pueblo... en las diecisiete emisiones que tuvo el espacio vimos a Gurruchaga hacer de todo. Las ocurrencias surrealistas y transgresoras, que siempre han caracterizado al showman volvieron de lleno, y a los sketches y las actuaciones musicales se le unieron las famosas entrevistas a bordo de un fingido tren. Por Viaje con nosotros pasaron Luz Casal, Pedro Almodóvar, Joe Cocker, Miguel Ríos, Tino Casal, Miguel Bosé, Maruja Torres, Luis Escobar, Fernando Arrabal, Bertín Osborne, Julieta Serrano, Sara Montiel, Narciso Ibáñez Menta y en su último programa, el del 17 de mayo, el boxeador José Legrá. Aquí abajo vemos al personaje de Nancy Gurruchaga planear su maternidad con su musculoso compañero, Bruno.



Ese año Tola volvió a la carga con su corrosivo humor crítico, con el espacio Querido Pirulí, de 100 minutos de duración y cuya mecánica era similar a Si yo fuera presidente, aunque más centrada en el medio audiovisual y el ente RTVE (Tola llevó a invitados de la talla de Maria Dolores Pradera, entre otros). Por último, ya en octubre, nace el magazine cómico Tariro, tariro, con Toni Cruz, Josep Maria Mainat, Miguel Àngel Pascual (La Trinca) y Mercè Arànega, que interpretaban sketches que intentaban hacer reír desde un prisma chocante. Podemos recordar el ejemplo del sketch de la caverna, y cómo los trogloditas acaban siendo burlados por la mujer.
Tariro, tariro también contó con la colaboración de famosos, que intervenían actuando en las minicomedias del programa.



Queda recordar el humor de Pero esto, ¿qué es? (del que hablamos en la programación musical), un magazine con actuaciones musicales dirigido por Hugo Stuven en el que la nota humorística la aportaban los primeros guiñoles de nuestra tele, la conejita Vicky, los casos de Zanahorio y las minicomedias con Alfonso Lussón y Elisa Matilla.



Y hasta aquí las carcajadas de los 80. Hay que reconocer que a mediados y finales de los 80 el humor se disparó en la cadena y alcanzó cotas de profusión bastante elevadas. Sin duda el empuje de la dirección general de Pilar Miró tuvo mucho que ver en ello.
 
La televisión de los 80 (XII): La programación gastronómica


"Siempre que vuelves a casaaaa, me pillas en la cocina, embadurnada de harina, con las manos en la masaaaaaaa..." qué emotivos recuerdos nos trae, cada vez que la escuchamos, esta canción de Vainica Doble (dúo formado por Gloria Van Aerssen y Carmen Santonja en colaboración con Joaquín Sabina), sintonía del famosísimo programa culinario de TVE, Con las manos en la masa.

La importancia de este programa radica en que constituye el único ejemplo de programa gastronómico de toda la década de los 80 en la televisión nacional. Anteriormente, allá por los 60, la televisión franquista había incorporado un programa de índole gastronómica titulado Vamos a la mesa, presentado por Maruja Callaved, pero lo cierto es que los programas de cocina han empezado a llenar nuestras pantallas desde los 90, cuando comenzaron a proliferar expertos en gastronomía que preparaban todo tipo de recetas. Esta tradición culinaria española se ha consolidado en los últimos años hasta afianzarse con prestigio en el escenario internacional. Grandes de la cocina española como Pedro Subijana, Juan Mari Arzak, Sergi Arola, José Andrés, los hermanos Karlos y Eva Arguiñano o el incombustible Ferrán Adriá (reconocido en Estados Unidos y en todo el mundo), han situado a la actual cocina española como una de las más elaboradas y punteras del momento.

Con las manos en la masa era un programa gastronómico que se emitía por las tardes primero en TVE 1 y luego en TVE 2, de media hora de duración aproximada y que tenía la particularidad de preparar exquisiteces en compañía de personajes famosos. El rostro más conocido que pasó por el trasiego de platos, hornos y cazuelas fue el de su presentadora, Elena Santonja, que además ejercía el cargo de directora del programa.
Con las manos en la masa comenzó a emitirse en 1984 y se prolongó hasta bien entrado 1991, en total, casi diez años de emisión en los que la cocinera alcanzó cotas de popularidad inimaginables.
El secreto, y también la particularidad del espacio era precisamente la compañía del personaje famoso.
Lejos de convertir el programa en una clase en la que el espectador tiene que estar atento y tomar apuntes frenéticamente, el programa se enfocaba desde la óptica de la distensión, del entretenimiento. Su cabecera no ofrecía dudas: Con las manos en la masa aspiraba a ser un programa familiar, incluso diría costumbrista. Gracias a la presencia de famosos, el espectador no sólo aprendía a cocinar, también aprendía cosas de la vida cotidiana de éstos, de los secretos de cocina que les habían inculcado sus parientes, abuelas, tías o madres, secretos de belleza y de salud utilizados por ellos, anécdotas graciosas, nos enseñaban su lado más sencillo, el de sus hábitos alimentarios, una dimensión que a todos nos incumbe y nos une, porque es la más esencial del ser humano.



Con las recetas de cocina los famosos se convertían en personas corrientes, 'se metían en la masa' y así también ellos aprendían a cocinar y a aprender trucos de cocina. El papel de Elena Santonja era crucial: su complicidad era la guía del programa, y su buena compenetración hizo posible pasar momentos de chiste y realizar bromas en el programa que le dieron una imagen divertida.



Algunos de los famosos que se atrevieron a meterse entre fogones fueron, entre otros, el cantante Víctor Manuel, Charo López, Alaska (Olvido Gara), Pedro Almodóvar, el humorista Juanito Navarro, Martirio, Massiel, Carlos Berlanga, la actriz Chus Lampreave, que estuvo colaborando con Elena Santonja durante cuatro meses en 1986 gracias a la amistad que la unía a ella y su hermana Carmen Santonja...
Una de las anécdotas de la cantante Martirio, en el momento de participar en el programa, era que ella cuando hacía cocido y sobraba, para la próxima vez que había invitados para comer, le echaba una pastilla de caldo potenciadora del sabor. Si volvía a sobrar, la vez siguiente le echaba otra, y así hasta que no quedaba cocido. No sabemos cómo quedaría el cocido al final, pero es una de tantas anécdotas del programa. También merece la pena contar que los platos que guisaban en plató se repartían después entre los miembros del equipo de TVE para comerlos o llevarlos a casa.

Elena Santonja publicó años después un libro en el que incluía muchas de las recetas desarrolladas en Con las manos en la masa, y algunas propias. El libro se llamaba Las recetas de mis amigos y aún se puede encontrar en las librerías.

El éxito de Con las manos en la masa se basaba no sólo en sus ricas y variadas recetas, sino en el ingrediente de incluir la experiencia divertida y cercana de personajes populares. Mientras TVE daba todo el protagonismo a la cocina, las autonómicas incluían en sus parrillas a lo sumo programas dedicados a la agricultura y al tiempo meteorológico.
Por esto, sin duda, Con las manos en la masa puede presumir de ser el primer programa de la televisión española en el que se preparaban recetas en directo (Vamos a la mesa se dedicaba al mundo de la nutrición, expresamente), con un tono simpático y novedoso.

Aquí por tanto la contribución de los 80 a la gastronomía televisiva, que vive un auténtico boom en nuestros días, y es que la gastronomía se está volviendo toda una ciencia, hasta el punto de que ya existen universidades especializadas al respecto, por ejemplo, l'Università di Scienze Gastronomiche de Pollenzo.
Pues lo dicho, que aproveche.
 
La televisión de los 80 (XI): la programación divulgativa
Éste es sin duda uno de los apartados más interesantes de nuestra televisión de los 80. Es un género en vías de extinción, el divulgativo, un género destinado a concienciar al ciudadano de diversos problemas y hacerle conocedor de ciertos conocimientos que le pueden ser de utilidad en su vida diaria.

El fenómeno había estado presente en diversos programas de TVE en las décadas precedentes. Programas económicos con humor como Mirando la peseta o bien La Segunda Oportunidad de 1978-1979 (que puedes ver aquí abajo), dirigido a prevenir los accidentes de conducción sentaron precedente.



La categorización de programas de los 80 es harto difícil, porque muchos de ellos consisten en una especie de hibridación. El divulgativo fue un género escaso en los 80. Aún así, podemos diferenciar nueve grandes programas que dignificaron el género en esta década.

Podemos considerar Un mundo para ellos como el primer programa netamente divulgativo en la práctica. Este programa, cuya sintonía era la canción de ABBA "Chiquitita", estuvo presentado por Isabel Bauzá y Santiago Vázquez (1979-1980) y por este último y Adela Cantalapiedra desde 1980 hasta 1982. En él intentaban aportar soluciones y consejos a los problemas que se daban en la infancia de los hijos.

Al principio de la década destacaron otros dos programas divulgativos centrados en ofrecerle al espectador alternativas para el ocio y el tiempo libre. Cosas, de 1980, que fue presentado por Joaquín Prat, Marisa Abad, Mónica Randall, José Miguel Flores e Isabel Bauzá y que contaba con la colaboración de Elena Escobar y Lola Martínez; por otro lado Otras cosas, secuela del anterior, que se emitió desde 1981 a 1982, con Joaquín Prat e Isabel Bauzá, y las dos colaboradoras antes citadas, a las que se unió Mari Ángeles Morales.



Seguimos con un programa clásico y que se ha reemitido en diversas ocasiones. Me refiero al espacio Al filo de lo imposible, que nació en 1970 pero que se ha extendido a lo largo de 25 años por la parrilla de programación de TVE. Este programa divulgativo-documental, encabezado por Sebastián Álvaro, que había comenzado trabajando en diversos departamentos técnicos de TVE, en concreto montaje, sonido y como cámara, se ha convertido en uno de los hitos catódicos de la casa, y pocos países cuentan con una televisión que tenga un programa similar, de exploradores que recorren el mundo, tan consolidado.
Sebastián Álvaro decidió un buen día presentar este proyecto a TVE. TVE 2 comenzaba a distinguirse por su vocación naturalista y divulgativa, y a Sebastián Álvaro se le ocurrió iniciar expediciones para retransmitirlas después en España, inspirado por los grandes exploradores de principios del siglo XX: Flaherty, Scott (que fue al Polo Sur), Shackelton, el Duque de los Abruzos...
Para ello, Sebastián Álvaro decidió crear pequeños grupos, con los que partiría a lugares inhóspitos e insólitos de todo el mundo. El equipo de Al filo de lo imposible, a lo largo de los años, ha escalado el Himalaya hasta coronar el Everest, ha viajado a los polos Norte (como en su día hizo Amundsen) y Sur, las montañas del Karakorum en Pakistán, han realizado escalada, espeleobuceo, carreras en mountain-bike por empinadas pendientes... Al filo de lo imposible ha sido una de las contribuciones más importantes a ese género de aventuras al que el documental divulgativo ha contribuido en la historia de nuestra televisión, y que figuras como Félix Rodríguez de la Fuente, Fernando Huerta, César Pérez de Tudela (en sus reportajes para 300 millones) o Miguel de la Quadra Salcedo han popularizado a través de los años.



Dejamos el divulgativo de aventuras para centrarnos en otro coloso más desconocido. Algunos puede que recuerden un programa llamado 3,2,1 contacto, emitido en TVE desde 1982 hasta 1991. Se trataba de un programa divulgativo, con conciencia netamente ecologista. Gracias a este programa, que conducían dos chicos y dos chicas (aunque las parejas cambiaban), pudimos darnos cuenta de lo que realmente significaban cosas como la polución, el calentamiento global, el efecto invernadero, la deforestación, el agujero de la capa de ozono, la importancia del reciclaje o las energías alternativas por medio de los experimentos simulados que los cuatro chicos (que representaban los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego) realizaban en plató. Los presentadores que nos abrieron los ojos fueron Luis Bolláin, Sonia Martínez, Fernando Rueda y Marifé Domínguez. En la temporada 1990-1991 los presentadores fueron Silvia Ruiz y Juan Carlos Rubio.

Y de la ecología a la salud. El precedente de Saber vivir corrió a cargo del periodista científico Ramón Sánchez Ocaña: Más vale prevenir, un programa emblemático, que se prolongó desde 1979 hasta 1987 dándonos buenos consejos sobre nutrición, deporte, medicina familiar, pero centrándolo en consejos sanitarios con miras a la prevención de dolencias, enfermedades o alergias. La diferencia con el matinal que emite ahora TVE es que Más vale prevenir tenía un cariz más rigurosamente médico, que intentaba explicar e inculcar conocimientos sanitarios de una manera sencilla al espectador, y no incluía tanta publicidad como la que ahora puebla nuestras pantallas.



Entre 1983 y 1985, TVE animó a los telespectadores a familiarizarse con la jerga científica en el espacio divulgativo Los sabios, en el que gente conocida daba a conocer temas científicos de una forma sencilla. Andrés Caparrós, Isabel Gemio (que se hacía llamar Isabel Garbí en sus episodios) en su primera temporada, y posteriormente Silvia Marsó y Miguel Ángel Jenner estuvieron al frente de este didáctico espacio.

Acorde con la tradición española, en 1986 hace acto de presencia Tendido cero, el programa especializado en tauromaquia, dirigido por Fernando Fernández Román y Joaquín Jesús Gordillo, que se emite todavía hoy. Tendido cero ha estado presentado por Manuel Vidal y Marco Rocha, entre otros. Un programa typical spanish que ha creado controversias por los activistas que pretenden acabar con una fiesta nacional que para ellos representa una tortura innecesaria y barbárica contra el toro.

Y no podía faltar la divulgación de la lectura. A finales de la década, en 1989 se estrena el programa Un cesto lleno de libros, presentado por Enrique Simón y con la participación de Desireé Djambo, Domingo García y Víctor Manuel Dogar, que duraba 45 minutos e intentaba potenciar la imaginación de los espectadores (sobre todo los más jóvenes) por medio de la lectura.

He dejado para el final la mención del programa Dinamo. Es cierto. Es un programa híbrido. Combinaba las actuaciones musicales con la divulgación, interesantísima, por otra parte, sobre los deportes digamos, más minoritarios, como el automovilismo, el motociclismo y a veces sobre los deportes de riesgo: parapente, aladelta, puenting...



Con Dinamo concluimos aquí el apartado de los programas divulgativos. Si bien en los 80 tampoco relucieron como en anteriores décadas, no es desdeñable el intento de TVE de ofrecer espacios de calidad para difundir aspectos de la cultura moderna, o posmoderna, de lo más desconocido. Ecología, naturaleza virgen, aerodinámica y deportes de riesgo, ocio y tiempo libre, salud y nutrición, lectura, pedagogía, tauromaquia...
Los contenidos se especializaron y nos resultaron de utilidad entonces. ¿Dónde están hoy los divulgativos en nuestra polémica televisión?