Un homenaje al legado social y cultural de una década irrepetible: los años 80.
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Soy periodista y licenciado en Comunicación Audiovisual y tengo 26 años. Vivo en Alicante y me encanta el revival de los años 80 que vive nuestra sociedad. Espero que os guste el blog y que participéis.
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La televisión de los 80 (XVIII): la programación informativa.
Como no podía ser de otra forma, las 2 o las 3 de la tarde son tiempo de noticias. O viceversa.
Y la pequeña pantalla nos contaba en los 80 las noticias de forma parecida a las de hoy, con algunos matices que diferencian los informativos de los que vemos actualmente.
Una de las primeras diferencias es que en los 80 la televisión privada, a excepción de Canal 10, no estaba presente. Todos los canales televisivos que emitían los 80 tenían como objetivo dar un servicio público a los telespectadores. Por lo tanto, el nacimiento de las televisiones autonómicas supuso una mejora, teóricamente, en la calidad y variedad de los servicios informativos.
Hacer un homenaje a todos los profesionales es harto difícil, pero lo voy a intentar. Vamos a empezar por la programación informativa de TVE. Y con su espacio informativo principal, el Telediario (TD). Dentro de él se vivieron en los 80 acontecimientos muy especiales. Por ejemplo, en 1980 se marchaba Manuel Toharia y se jubilaba Mariano Medina, el que fuera el primer hombre del tiempo desde 1957 en nuestra primera y querida TVE como canal único; también lo hacían Pedro Macía, Adela Cantalapiedra y Pedro Meyer, que habían llegado a los informativos en los setenta. En 1982 se irá Eugenio Martín Rubio, y tres años más tarde, Pilar Sanjurjo, hombres del tiempo en TVE desde finales de la década anterior. En 1983 dejaba el telediario la periodista de deportes Mari Carmen Izquierdo, las mismas fechas en las que otra Mari Carmen, pero García Vela (en el telediario desde 1975), da el salto para presentar Informe semanal.
También durante toda esta década podremos ver a valores consolidadados de la casa leer y contarnos las noticias, como por ejemplo Rosa María Mateo, Jesús Hermida, Paloma Gómez Borrero (corresponsal en Roma y el Vaticano desde 1978, año del inicio de pontificado de Juan Pablo II), Diego Carcedo, Tello Zurro (que se quedará hasta 1985) o Cristina García Ramos, que, llegada al telediario en 1979, permaneció cuatro años en el telediario (en los 90 se convertiría en el rostro de Corazón, corazón, que dura hasta la actualidad).
Valores consolidados, profesionales de toda una vida que se jubilan merecidamente... no podían faltar las nuevas apuestas. Y creo que ése debe ser el gran orgullo de la tele española de los 80: propiciar una nueva generación de periodistas, una nueva "hornada" de profesionales del medio, todos competentes y de primera fila. Veámoslo.
En 1981 el telediario cuenta con tres nuevos y grandes fichajes: los prestigiosos Iñaki Gabilondo, Joaquín Arozamena (hasta 1984) y Victoria Prego. Para el año siguiente, Secundino González y Ana Rosa Quintana (que pasaría luego a Antena 3 Radio) desembarcan en el telediario. 1983 fue un gran año, sin duda. El telediario ficha al periodista Baltasar Magro (conductor de Informe Semanal de 1996 a 2000 y de 2002 a 2004), Rosa María Artal, Rosa María Calaf, que recientemente ha estado como corresponsal en Irán, y dos grandes de la comunicación. Primero, Jesús Álvarez hijo, con toda la experiencia de ver a su padre en la televisión y un nuevo empuje, y el otro, Manuel Campo Vidal, sin duda una de las revelaciones de la década. Al año siguiente fue Pepe Navarro el fichaje estrella.
En la segunda mitad de la década siguen los recién llegados.
Y su labor fue tan impecable que sus nombres siguen sonando a información: Ana Blanco, Luis Carandell, Carlos Herrera (posteriormente destacado en la radio), Paco Lobatón (antes de su éxito en los 90), Ángeles Caso, Concha García Campoy (hoy en Cuatro), María Escario (que actualmente nos cuenta los deportes en el TD 3 de la Primera) y el actual literato Arturo Pérez Reverte, que siguió hasta mediados de la década siguiente en los informativos. A esta próspera cosecha del 85, auspiciada por el entonces director de informativos Enric Sopena, le sucedió un tranquilo 86. El único fichaje destacado es el del corresponsal José M.Siles. Isabel Tenaille (que había co-presentado con Mercedes Milá en Dos por dos), Luis de Benito, Luis Mariñas ( luego cabeza visible de Entre hoy y mañana, los informativos de Tele 5 en sus inicios), Olga Viza y Elena Sánchez son los nombres más novedosos de 1987. Al año siguiente nos contaban las noticias, además de algunos de los anteriores fichajes, María San Juan, Andrés Aberasturi, Teresa Castanedo, Charo Pascual y Pedro Piqueras, quien pronto destacó por su estilo personalista detrás de la pantalla.
El final de la década, 1989 para ser más precisos, acaba con la llegada al telediario de Francine Gálvez, Mari Pau Domínguez y la corresponsal Ángela Rodicio (en Palestina en su última etapa).
Gracias al repaso televisivo que ha hecho Teleprograma hemos podido conocer más detalles de los telediarios ochenteros: "Concha formó pareja con Manuel Campo Vidal en la primera edición del Telediario y Ángeles, con Paco Lobatón a las 21.00 h. Ellos ejercían también de directores de su edición, dándole un tono más personal que sus antecesores, y ellas cambiaron la imagen de este tipo de presentadoras ante la cámara, más allá del típico busto parlante. Juntos, lograron seducir a la audiencia por su seriedad y credibilidad. Completaron la plantilla Rosa María Mateo, de madrugada, y Luis Carandell con Teresa Aranda (que luego pasó a Telemadrid) en el fin de semana. Ángeles, licenciada en Historia del Arte, procedía del centro regional de Asturias y llegó a Torrespaña un tanto presionada por su entorno. Tímida y poco amiga de la popularidad, la periodista empezó a aparecer en la lista de las españolas más atractivas e incluso llegó a recibir ofertas para hacer cine. Su paso fue fugaz por TVE ya que, tras presentar el Telediario y La Tarde, pidió dejar de salir en pantalla y se incorporó a la redacción de los informativos. A continuación, se volcó en Radio Nacional hasta que abandonó el periodismo en 1994 para dedicarse a escribir. Ha publicado varias novelas, con las que ha obtenido premios. También es columnista de prensa. Distinta es la trayectoria de García Campoy, una licenciada en Periodismo que, tras simultanear la tele con Radio Nacional, dejó TVE en 1988 por la Cadena SER, para volver a la pequeña pantalla con Mira 2. Más tarde, se volcó en magazines de radio: Antena 3, Onda Cero y Punto Radio, su último trabajo hasta el momento. En Tele 5, presentó La gran Ilusión (1999-2000), un espacio de cine español, ámbito al que sigue ligada por su relación sentimental con el productor Andrés Vicente Gómez. Tiene varios premios, entre ellos, un Ondas".
Nuestra segunda mención va para un programa legendario de TVE, e incluido en el libro guiness de los records como uno de los más longevos de toda la televisión mundial, Informe Semanal. Programa nacido en 1973 y que tuvo varios presentadores en la década que nos ocupa. En 1980, Rosa María Mateo abandonó la presentación del espacio (que había alternado con Pedro Erquicia desde 1976 hasta la marcha de Erquicia en 1978), dejando paso a Ramón Colom que condujo el espacio hasta 1982 (Adela Cantalapiedra a Isabel Baeza también lo presentaron algunos programas). Al año siguiente tomó las riendas de la presentación la periodista Mari Carmen García Vela, que se convirtió en la presentadora que más tiempo ha estado al frente del programa en toda su historia, de 1983 a 1996. La periodista fue presuntamente despedida por el director de Informe Semanal tras protagonizar un anuncio de detergente (Ariel, si no me equivoco), prohibición que venía estipulada en su contrato y que la periodista no cumplió.
Otros programas informativos que hay que incluir son los de la intrépida reportera Carmen Sarmiento: Objetivo (1981) Los marginados (1984-1991) y Mujeres en América Latina. De Carmen Sarmiento debemos destacar su entrega y su empeño, aún a costa de poder perder la propia vida (llegó a estar secuestrada por una guerrilla), para traernos reportajes excepcionales. Tampoco dejaremos escapar la mención de Buenos días, al que aludimos en un artículo anterior. José Antonio Martínez Soler nos ofrecía un primer "telediario" más entretenido desde las siete y media de la mañana con reportajes, actualidad y la colaboración de Liana de las Heras, Carlos Múgica, Mirentxu Zabalegui, Sandra Sutherland, Leonor García Álvarez y José Antonio Maldonado como hombre del tiempo. Buenos días incluía el espacio de orientación al consumidor "La cesta de la compra", y las emisiones de los culebrones Dinastía y Los ricos también lloran. La emisión de estas producciones provocó la protesta de la Comisión para la Liberación de la Mujer del Partido Comunista, por considerar "la oferta matinal como regresiva, alienante, machista y humillante para la condición femenina".
En 1987 nació en TVE el programa 48 horas, un espacio concebido como el telediario del fin de semana, presentado primero por Pedro Erquicia y luego por Andrés Aberasturi y María Escario, una novedad en nuestra tele ochentera.
¿Qué otras cosas comentar de las retransmisiones y acontecimientos relacionados con la política informativa de TVE?
Pues por ejemplo, que en 1980 se produce la primera retransmisión en directo de un debate parlamentario, sobre la moción de censura socialista contra el Gobierno de UCD, y el pleno a raíz de la moción de confianza solicitada por Adolfo Suárez.
1981 habla por sí solo: el golpe de Estado del 23-F nos lo contó Iñaki Gabilondo. TVE fue tomada por los golpistas que exigieron poner música militar. Al no ser de su gusto, pusieron en su lugar sinfonías de Bach. Las imágenes que captaron a los golpistas en el hemiciclo no se emitieron hasta la liberación de todos los diputados. Por su parte, Rosa María Mateo, que presentaba la primera edición del Telediario, se convirtió en musa de la democracia al leer el manifiesto con el que finalizó en Madrid la multitudinaria manifestación contra del golpe.
El acontecimiento de 1982 para los informativos de TVE fue la inauguración de Torrespaña, más conocido como Pirulí. Entre la calle O'Donnell y la M-30, se construyó con motivo del Mundial de Fútbol '82, y mide 231 metros, de los cuales 120 de fuste, sobre los que hay situadas cuatro antenas coronadas por otra de 45 m, a las que los técnicos acceden por ascensor. Torrespaña fue construida en sólo trece meses por las empresas españolas Dragados y Agroman con proyecto del arquitecto Emilio Fernández Martín de Velasco y se ha convertido en uno de los edificios más emblemáticos de Madrid y de TVE. En 1989, dejó de pertenecer a TVE para ser propiedad de la empresa Retevisión. Sus antenas permiten la emisión de ocho cadenas de televisión, catorce de radio analógica FM, trece canales de radio digital y una veintena de televisión digital terrestre. Los que sí continúan siendo de TVE son los edificios que se alzan a los pies de El Pirulí. En ellos, se mantienen los Servicios Informativos de TVE, con varios platós en los que se realizan los Telediarios y el resto de los informativos de La Primera, La 2 y Canal 24 Horas, Gente y Cartelera.
Lo último que debemos destacar es que en 1987 se produce la primera retransmisión en directo de la ceremonia de entrega de los Oscar de Hollywood en España.
Los informativos de las autonómicas fueron llegando poco a poco. En 1983 aparecen el Telenotícies (TV3), Teleberri (ETB), en 1985 el Telexornal (TVG), y en 1989 Canal 9 notícies, Canal Sur informativos y las noticias de Telemadrid (con un jovencísimo Hilario Pino).
Y por último, dentro de los programas informativos especializados, en TV3 encontramos 30 minuts y 60 minuts, dos programas de reportajes, la mayor parte de producción propia, que desde hace 20 años nutren de prestigio a la ya de por sí elaborada televisión autonómica catalana.
Como veis, la programación de los 80 abunda y desborda en información y creó una lanzadera de profesionales de gran talla. Una estela que creo que, afortunadamente, se ha continuado en los años siguientes. La única crítica: los informativos de entonces no tenían publicidad.
La televisión de los 80 (XVII): el docudrama.
Es un gran desconocido y algunos ni siquiera sepan a qué hace referencia. El docudrama es un género usado profusamente en televisión del que sin embargo los realities televisivos han contribuido a diluir o distorsionar su verdadero significado como género, esto es, el seguimiento de la vida cotidiana, del día a día, de las vivencias y experiencias de una persona o grupo por parte de uno o varios periodistas con los mecanismos típicos de la construcción dramática.
En España contamos en los 80 con un gran precedente televisivo, el programa Vivir cada día (1978-1988) de TVE, dirigido por José Luis Puértolas y presentado por Florencio Solchaga. El equipo de seguimiento de este programa lo constituían tres reporteros: Santiago Castellanos, Ángel Peláez y Lisardo García Tuñón.
Durante diez años, la mayor parte de los cuales en nuestra querida década, Vivir cada día nos contó historias de todo tipo. Varias de ellas han centrado históricamente la atención. Una de ellas fue "La nueva vida de Cándida Galán", una actriz que, tras ser apuñalada en el cuello nueve veces por su marido vio truncada su carrera artística cuando los médicos le declararon la invalidez total. El programa contaba cómo se sentía Cándida un año después del trágico suceso, y de cómo intentaba rehacer su vida. Este programa en concreto recibíó un Premio Ondas en 1983.
La segunda historia en importancia tiene un matiz más alegre: en el reportaje "Plan para plan", realizado en 1985, contaba la historia del pueblo de Plan en la provincia de Huesca, donde un grupo de jóvenes del pueblo habían organizado un grupo de caravanas donde se daban cita con chicas, en las que buscaban esposas, ante su dificultad para encontrarlas.
Otra de ellas se llamaba "El amargo pan del exilio", que era una crónica sobre el exilio en España del escritor y profesor de música argentino Daniel Moyano.
El docudrama, en realidad no es un género neutro: el montaje delata un enfoque ideológico y además, las personas grabadas pueden variar en cualquier momento sus reacciones al tener presente que se encuentran observados por el objetivo de la cámara. Tradicionalmente encontramos tres tipos de docudrama: • Docudrama puro o docushow, en el que se presenta la realidad tal como ocurre en el momento, pero bajo una estructura de historia dramática, por ejemplo, los programas que muestran el trabajo en una sala de emergencias de un hospital. • Docudrama parcialmente puro, en éste los protagonistas recrean sus historias en primera persona. • Docudrama ficcionado, en el que, a partir de una historia real, generalmente de carácter trágico (asesinatos, violaciones, accidentes, casos paranormales, etc.) se representa por medio de actores.
Existe una amplia documentación al respecto, en inglés, sobre todo, sobre el docudrama. John Hellman, Georg Lukacs, Alfred Kazin, Robert Siegle, Kirilka Stavreva o Hayden White han profundizado sobre este género tan esquivo.
Programas como Gran hermano (2000-2006, Telecinco) han desvirtuado el significado del docudrama como género, ya que aísla a los sujetos de su entorno natural, haciendo pasar por verdadera una vivencia artificial y totalmente carente de espontaneidad.
En la actualidad, el proyecto de Joaquín Jordá para retomar la línea documental de Vivir cada día en su cine es una prueba de que el género no está tan moribundo como podíamos pensar.
La televisión de los 80 (XVI): los programas de debates.
Los programas de debates de los 80 fueron escasos. Yo diría que lo básico era encontrar moderadores de prestigio y adecuados para dar rienda a los temas y asuntos más espinosos y polémicos por discutir en plató.
En los 80 la televisión tuvo grandes presentadores de debates, y sin ellos creo que el formato de esa década no tendría sentido. Esos presentadores fueron Jesús Hermida, del que ya hablamos en la programación matinal, (el artículo que sigue abajo), José Luis Balbín y Fernando Sánchez Dragó.
Lo cierto es que esta ansia por el debate comienza en los 70, con el programa de Balbín, La clave (TVE 2), cuya inolvidable y un tanto tétrica sintonía (compuesta por Carmelo Bernaola) aún nos recuerda aquellos memorables programas nocturnos. Inspirado en el programa francés Les dossiers de L'Ecran, La clave nació en un contexto democrático determinante, en nuestra querida y dura Transición. La obligación de crear opinión pública en pro de la democracia y lo político hizo necesario un programa crítico y en el que el Estado fuera objeto de debate y estudio. Por decirlo de alguna manera, había que enseñar y educar en democracia. Y desde 1976 hasta 1991, el programa de Balbín se irguió en baluarte del debate político en España. El programa tuvo dos etapas: de 1976 hasta 1985 y la segunda en la temporada 1990-1991. Sus ingredientes eran una tema de actualidad de interés público y unos invitados de excepción, expertos y líderes de opinión que debatían sobre los más variopintos temas. El mismo proceso de Transición fue objeto de debate hasta el día de su última emisión, ocurrida el 1 de noviembre del año ya indicado. Paulatinamente se introdujeron temas de otra índole, como cultural. Abajo puedes ver la intervención en el mítico programa, de Santiago Amón, hablando del patrimonio artistico español.
El formato pasó en los 90 a Antena 3. Incluso se intentó un tímido regreso a TVE en esos años con un programa similar titulado Las claves de Balbín. La política siguió ocupando la mayor parte del debate. Podemos destacar como cosa curiosa que el periodista Pepe Calabuig, conocido comentarista hace unos años en Salsa Rosa, trabajó e intervino en el programa.
El afán informativo de Balbín no descansa, y de las ondas se ha trasladado al cyberespacio. Aquí puedes encontrar su página web, en la que la política y la actualidad son las grandes protagonistas.
Antes de crear propiamente dicha la televisión matinal en TVE (alentado por Pilar Miró), Jesús Hermida presentó el programa dominical de debates Su turno, que se retransmitió en la cadena pública entre 1981 y 1983. Después de presentar el programa de entrevistas De cerca (1980-1981) y el informativo Crónica 3, Hermida optó por sacar a debate temas con un enfoque más social y menos politizado como en el caso de Balbín. El veterano periodista menciona con sus propias palabras lo que significó para él su primer gran debate: 'Su turno' fue algo nuevo, de pronto la gente tenía algo de qué hablar los lunes por la mañana que se había debatido ardorosamente la noche anterior. No olvidaré el famoso programa de Lola Flores y Ramoncín..."
Por último, nos quedamos con el egregio e ínclito (y no es broma) Fernando Sánchez Dragó. Este prolífico presentador y escritor ha conducido numerosos programas de debates y programas culturales. En los 80, que es lo que nos interesa, estuvo al frente de Encuentro con las letras (1979-1980), Biblioteca Nacional (1982-1983) y al final de la década, el programa La Noche (1989). Todos recordaremos este espacio por la intervención sui generis que en él hizo el poeta y dramaturgo Fernando Arrabal en el debate a propósito del milenarismo, que hoy es recordado con gracia, aunque el pobre Dragó estaba de los nervios. Antes de juzgar me permito recordar que Arrabal es un literato cuya valía ha sido reconocida incluso a nivel internacional. Si es que todos somos humanos...
Y con La Noche, acabamos este repaso por los debates de los 80. Un género escueto, pero muy asentado, como podéis comprobar.