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VUELVEN LOS 80
Un homenaje al legado social y cultural de una década irrepetible: los años 80.
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Soy periodista y licenciado en Comunicación Audiovisual y tengo 26 años. Vivo en Alicante y me encanta el revival de los años 80 que vive nuestra sociedad. Espero que os guste el blog y que participéis. juegos casinos
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80 FOREVER!!!
 
Películas de los 80: Footloose (1984)


Footloose (de Michael Cimino) es una película curiosa. Se inscribe en el género musical pero con una trama muy particular. Footloose significa más o menos "volar con los pies", o tener alas en los pies.

Kevin Bacon interpreta a Ren McCormack, un jovencito que junto a su familia llega a un pequeño municipio de Estados Unidos con su familia, o mejor dicho, lo que queda de ella. Su madre se ha juntado con un compañero sentimental y sus hermanos son lo suficientemente pequeños como para dejarle al margen.

Ren McCormack es por tanto un individuo con múltiples presiones. Llega desde una gran ciudad, donde el anonimato y la libertad individual estaban salvaguardadas, y se encuentra en un pueblo pequeño, donde el fanatismo y la ortodoxia religiosa controlan férreamente la moral y las costumbres.

La vía de escape es el baile, y cómo no, el amor.

John Lithgow interpreta al reverendo Shaw Moore, la viva imagen del pastor ultraortodoxo que intenta inculcar en sus fieles el miedo, la culpa, la censura y el autocontrol. Su homilía al principio del filme constituye todo un prólogo y adelanta el conflicto que se va a producir.

El pueblo del reverendo ha prohibido el baile. En una de las fiestas que los jóvenes organizaron, hubo una carrera ilegal donde murieron algunos, entre ellos uno de los hijos del sacerdote protestante. Desde entonces, las autoridades se han aliado con la moral religiosa para prohibir el baile, y casi también la música, a niveles más altos de lo permitido.

Ren McCormack llega al instituto dispuesto a enamorarse, ya fijándose en alguna chica, y con su aire desenfadado. Incomprendido y solo en la multitud (su madre y el compañero sentimental de ésta), Ren encuentra en el baile su vía de escape.

En el transcurso de la película descubrimos que la falta del padre le ha hecho adoptar una coraza, a veces protectora, y otras veces una férrea máscara sobre la que no transpira su verdadero sentimiento y vocación. Así llegará a confesarle a su madre que el baile es aquello que le mantiene vivo en ese mundo de presiones.

El espíritu jovial y vivo de Ren le traerán desde entonces muchos problemas. En el instituto, así como en las calles frecuentadas por jóvenes, la música está vetada. Ren y su amigo son parados incluso por un policía que les obliga a bajar el volumen y Ren es ridiculizado cada vez que baila o anima a los otros a que lo hagan.

Su enemigo más terco será el reverendo, cuya hija (interpretada por Lori Singer), Ariel Moore (y casi no parece casualidad que la hija del reverendo tenga un nombre judío), empieza a encontrar en Ren el alivio a la vida asfixiante y conservadora de su padre.

El número estrella de la película es por supuesto aquél en el que Ren está solo en el garaje de un almacén. Abatido, y también frustrado por no encajar en su nueva realidad, decide poner la minicadena del coche escarabajo a todo volumen y quemar su adrenalina bailando como un loco por todo el garaje. Sus acrobacias pronto atraen a Ariel, y el reverendo, enterado de su compañías, le prohibe ver a Ren de nuevo, acusando al chico de ser un muchacho problemático.



Ren desafía el integrismo religioso de todo el pueblo, a pesar de las advertencias de su amigo. Convoca un baile en el instituto con el que los jóvenes del pueblo se ilusionan. Cuando el reverendo se dispone a cancelarlo, Ren protagoniza el momento culmen de la película. En la nueva homilía del pastor a favor de anular el baile, Ren se presenta Biblia en mano para demostrar que, según las sagradas escrituras, los primeros cristianos celebrabran y adoraban a Dios por medio de cánticos y bailes. "Saltando y bailando". Como es de suponer, el baile se celebra por todo lo alto después de la pelea entre el ex novio matón de Ariel y su pandilla.



Footloose no tiene desperdicio. A día de hoy es un ejemplo muy actual de cómo el fanatismo puede llegar a oprimir a las personas hasta no dejarlas vivir ni disfrutar de la vida. La existencia queda así reducida a un cúmulo de obligaciones y a una vida pesarosa, recta, ascética, insulsa. El reverendo Shaw Moore simboliza el catastrofismo, el sentido de culpa, el miedo y lo que es peor, la falta de movilidad y de acción por ese miedo.

En realidad uno de los mensajes de la película es ése: la moral ha llegado a prohibir la diversión por el miedo a que suceda lo peor. Es como si no saliéramos de casa porque pensamos que algo malo va a suceder sin darle una oportunidad a los buenos designios.

El reverendo se llena la boca con el Apocalipsis, y con su sentido de culpa, intentando influenciar inconscientemente a todo el pueblo a partir de una desgracia personal.

Ren es el otro polo. Es la frescura, la juventud, la belleza. Para él un fallo no significa haberlo perdido todo. Para Ren la motivación es el riesgo, no el riesgo que lleva a pensar que se va a perder, sino el riesgo que lleva a pensar que se va a lograr aquello por lo que se lucha.

Así, el reverendo es la parálisis, la obstrucción. Precisamente, el inmovilismo. Justo el que a veces sentimos cuando el miedo nos atenaza, nos oprime y nos bloquea, impidiendo que actuemos como haríamos libres de toda presión.

Ren encarna la acción, el progreso y la evolución. Está amenazado, está ridiculizado por casi todo el pueblo (en una escena, la familia McCormack se despierta por un impacto de piedra en un cristal. La nota adjunta va dirigida a toda la familia: "Arderéis en el infierno"), e ignorado por su familia. Pero no le importa. Cree en lo que lucha. Y cree que, a pesar de las dificultades, el riesgo le va a llevar a la victoria.

Al margen del lenguaje políticamente incorrecto (la jerga de insultos contra los homosexuales dirigida hacia el héroe es, por desgracia, bastante habitual y desagradable, como en general en casi todo el cine de los 80, donde la homosexualidad aún no era vista como algo normal), (aunque a Ren le resbalan y no le ofenden),Footloose es todo un alegato en favor del optimismo, de la lucha personal, de la justicia, y de la derrota del miedo a fracasar. Es un canto a la vida y una invitación a la creación de proyectos nuevos. Y es que, como dice una frase célebre: "Más vale perder alguna vez por arriesgar, que estar perdido por no haber arriesgado nunca".

Su éxito ha sido tan grande que, en Reino Unido, tierra de musicales, la película ha sido llevada a la escena con gran maestría hasta nuestros días.

Todo ello, junto con su música, hacen de ella una película mítica, inolvidable.
 
Frases de los 80:
La década de los 80 dio ejemplos de democracias dispersas, radicales muchas veces en sus planteamientos, si bien es lógico cuando pensamos que la Guerra Fría y el conflicto colonial estaban 'madurando' y que las necesidades armamentísticas constituían un bien de primer orden estatal por la llamada escalada nuclear, es decir, la necesidad de superar en armamento atómico al bloque enemigo (capitalista o comunista). La espiral atómica creó el llamado club nuclear y movimientos de protesta pacifistas (con el lema ¿Nuclear? No, gracias) que veían en la energía nuclear un peligro potencial para el mundo entero si estallaba una Guerra 'caliente'. Como es de suponer, las alianzas del resto de países que no formaban piña con la Unión Soviética o Estados Unidos determinaron el desarrollo de su política. Y los conflictos territoriales pronto se alimentaron de la bipolaridad capitalismo-comunismo.

La frase de enero es de Aldo Rico, (un político y militar argentino que perteneció al movimiento carapintada), expresada seis años después de que Argentina invadiera las islas Malvinas (Falkland Islands) desencadenando uno de los primeros conflictos armados de la década.

“Yo no dudo, los soldados no dudan. La duda es una jactancia de los intelectuales”.
Aldo Rico, sublevado en Monte Caseros, durante una rueda de prensa, el 16 de enero de 1988.