

"Y entonces le dijo el abuelo al nieto:
Mira, Pablito, en mis tiempos mozos, jugábamos al
pinball y al primer
Pacman en los primeros ordenadores personales, que nacieron en 1981, bueno, déjame recordar bien, ¿a primeros de los 80?, bueno, no sé... Comíamos
caramelos de la marca PEZ, que estaban dentro de un palo largo y que tenían la cabeza de un personaje de dibujos animados... Y veíamos películas de cine míticas:
los Goonies,
Tron,
ET,
las pelis de Superman, y más
Guerras de las Galaxias... ¡ah! ¡Qué tiempos! Eran tiempos convulsos, no te creas. Aún existía el conflicto entre Estados Unidos y la URSS y la carrera espacial estaba en pleno auge, y si no, que se lo dijeran a
Reagan... Aquí en España imperaba el felipismo... y... ¿Pablito?
Pablito, que había escuchado con interés y con cariño a su abuelo, se había quedado dormido".
Bueno, ahora que narrativamente vuelvo a tener 26 años, quiero rendir un homenaje desde mi blog ochentero, a todos los abuelos y a todas las abuelas del mundo. Y también porqué no, a todos los bisabuelos y bisabuelas, y tatarabuelos y tatarabuelas, etc. Hoy se celebra el
Día Mundial de toma de conciencia del abuso y del maltrato a la vejez y a los ancianos.
La presente década se muere, día a día, y las cifras de nuestros cumpleaños van aumentando, igual que las facturas de nuestros cosméticos y cremas antiarrugas, para luchar contra el tiempo...
Pero no nos engañemos, el tiempo pasa. Los que nacimos en los ochenta vamos camino de ser treintañeros, y un día seremos ancianos y abuelitos. Y contaremos las mismas batallas con las que nos deleitan nuestros abuelos ahora. Cambiaremos la dictadura de Primo de Rivera, la guerra Civil española, la Segunda Guerra Mundial, la posguerra, el desarrollismo español, la pertinaz sequía, la dictablanda y el tardofranquismo, por la Transición, por el gobierno de
Felipe González, y también por las hombreras, el pop, las películas de ciencia-ficción, los primero ordenadores y el
Spectrum, los 90, etc.
Y será fantástico poder contarlo, como debe ser fantástico y lo es, escuchar a nuestros abuelos y abuelas. Yo he tenido una suerte tremenda con mis cuatro abuelos. Uno me cuenta historias de la
guerra, mi abuela
historias increíbles sobre santos, la otra abuela me contaba cosas de fiestas y costumbres sociales de
Alicante y era tremendamente cariñosa y buena, y mi otro abuelo me contaba cosas sobre
el campo y
los animales... Por no decir lo bien que cocinan los abuelos y abuelas...
Por eso desde este blog, y porque un día
seremos ancianos y ancianas, sirva este post como un homenaje para todos ellos, que también nos han criado.
Nuestros abuelos están deseando de compartir su tiempo y sus historias con nosotros. Concedámosles un poquito de nuestro tiempo. Aprendamos de ellos y divirtámonos; creo que no somos tan distintos como aparentemente nos muestran los años.
Escuchémosles y démosles cariño. Se lo merecen.