Un homenaje al legado social y cultural de una década irrepetible: los años 80.
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Soy periodista y licenciado en Comunicación Audiovisual y tengo 26 años. Vivo en Alicante y me encanta el revival de los años 80 que vive nuestra sociedad. Espero que os guste el blog y que participéis.
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Dice que le gustaría ser recordada como una revolucionaria, y con la trayectoria que ha cosechado, no le va a resultar nada difícil. Hablo por supuesto de Madonna, quien hace apenas tres días cumplía 50 años.
Una friolera de años, pero muy bien llevados, sin duda alguna. Y lo más sorprendente, es que no se ha quemado artísticamente. Después de décadas de éxitos, su frescura es tan envidiable como indiscutible.
Pero, ¿cuál es su secreto? Madonna pertenece a esa serie de artistas anónimos que, en los años 80, consiguió tener una oportunidad un día, y le sacó provecho, convirtiéndose en toda una estrella.
Como la mayoría de los grandes, sus inicios también fueron sencillos.
Madonna Louise Verónica Ciccone (Ritchie), que así es como se llama, nació en el barrio de Rochester Hills, en la ciudad de Detroit, que se encuentra en el estado de Michigan, al lado de los Grandes Lagos, en Estados Unidos. Contra lo que muchos puedan pensar, su nombre artístico coincide con el real, no es ningún seudónimo.
Su madre murió de cáncer de mama cuando ella tenía 5 años, y su padre acabaría casándose después con la niñera de la familia, algo que a la niña no le gustó en absoluto, y le acarreó conflictos con su padre. La relación finalmente terminó enfriándose, aunque no se rompió.
Madonna se sintió muy pronto interesada por la música, especialmente la de Nancy Sinatra, cuya canción These boots are made for walking (“estas botas están hechas para andar”), al parecer, no paraba de tararear. Comenzó estudiando piano, y más tarde decidió iniciarse en el ballet, donde rápidamente comenzó a distinguirse del resto de compañeras. Tampoco le fue nada mal en el instituto de Rochester, donde sacó unas notas excelentes. En secundaria, Madonna se unió al equipo de animadoras, algo típicamente estadounidense, en lo que destacó igualmente, como en otros deportes.
Sin embargo, lo que más le llamaba era el ballet. En 1975, entraría en la Universidad de Michigan, y allí conocería a su profesor Chistopher Flynn, que la ayudó a cultivar sus cualidades de baile. Flynn era homosexual. En esos años se convirtió en su amigo, y la llevaba por los locales gays que conocía, aunque sin duda el espaldarazo de su colega, lo recibió cuando la convenció de que probara suerte con una beca de danza que se desarrollaba en Nueva York. Sólo dos años después de matricularse, Madonna abandonó la universidad, para irse a Nueva York, aunque Flynn consiguió que acabara sus estudios.
Madonna llegó con 37 dólares de la época en el bolsillo (unos cuantos euros más ahora, pero al cambio, tampoco muchos más), y al principio tuvo que malvivir hasta posicionarse. La cantante comenzó haciendo trabajos humildes, como dependienta del Dunkin’ donuts (una cafetería especializada en donuts), además de posar para fotografías artísticas. Los novios que tuvo al principio, la ayudaron económicamente. Hasta hizo un cameo en una película, tildada por algunos de pornográfica, lo que más tarde le conllevó algún que otro chantaje.
Madonna siguió su carrera en el baile, e incluso llegó a irse a París, en una gira mundial con el coreógrafo francés Patrick Hernández en 1979, aunque Madonna no se sintió muy apreciada en esa época como profesional. Decidió volver a Estados Unidos, donde fundó su primera banda rock, con una de sus parejas sentimentales, Dan Gilroy. Con el siguiente novio, Stephen Bray, crearía la banda Emmy y los Emmys. Aunque parezca increíble, Madonna comenzó tocando la batería y luego la guitarra en el grupo, para acabar siendo la vocalista. Una de las maquetas del grupo, acabó en las manos de un cazatalentos de la Sire Records, Seymour Stein, quien la llevó a la discográfica, donde decidieron darle una oportunidad.
El primer single de Madonna se llamó Everybody (todos). La canción se emitió en las radios estadounidenses, pero la confundían con una cantante afroamericana, ya que, además, en la cubierta, no aparecía su foto. Cuando todo se aclaró, Madonna perdió algunos fans negros que comenzaban a seguirla. En aquella época Madonna cobraba 5.000 dólares por canción, y en su primer disco grabó un total de seis.
El primer disco se llamó Madonna (luego llamado The First Album), y aunque sólo consiguió vender tres millones de copias en todo el mundo, (un millón en los USA), posteriormente el disco recibió 5 discos de platino hasta el año 2000. Madonna consiguió colocar algunas canciones entre las 100 más escuchadas, y ocupó el puesto 8 en las listas de popularidad de su país. A este primer disco (lanzado en 1983-1984), pertenecen temas como Borderline, Holiday o Burning Star, temas suaves con sonidos realizados con el sintetizador, que atrajeron a sus fans tanto como su original forma de vestir.
Su particular estilo de vestir, en el que predominaban las medias de rejilla, joyas con simbología cristiana, faldas sobre leggins o pantalones Capri, y mitones o guantes sin dedos (además del pelo oxigenado), así como su joven belleza, le reportaron mucha fama. Una fama que creció con su segundo álbum.
Si el primer disco la situó en el mercado, sería Like a virgin, un disco que mezclaba el dance con el pop, elque la elevó como estrella. El álbum, que salió a la venta en la temporada 1984-1985, logró vender a los pocos meses 12 millones de copias, llegando a alcanzar en la actualidad la cifra de más de 19 millones de copias. Asimismo, cuatro de los singles alcanzaron el Top 5 en Estados Unidos y Gran Bretaña. Con este disco, Madonna obtuvo el primer disco de diamante de su carrera, una distinción con la que también la honraron en Canadá. A esta temporada corresponden temas clásicos como el tema homónimo del álbum, Like a virgin, o Material girl, donde, embutida en un vestido fucsia, imita a Marilyn Monroe, en la famosa escena rodeada de hombres en un salón repleto de candelabros, que se incluye en la película Los caballeros las prefieren rubias.
También se incluía Into the groove (en el rollo), un tema que aparecía en la comedia Buscando a Susan desesperadamente, y que obtuvo buenas críticas.
En 1985 participaría tanto en el Live Aid, un concierto benéfico para ayudar a los pobres de África, así como en la gala de los premios de la música MTV, donde cantaría sobre un pastel de boda, y ataviada según su primer estilo de ropa, que incorporaba además un cinturón con la consigna Boy toy (juguete de chico). Tanto esta aparición, como sus primeros cameos en el cine, le reportan tantas diatribas de los críticos, que su fama, aunque sólo sea por la polémica que origina, no puede más que aumentar. El mismo año se casa con su primer esposo, Sean Penn, del que se divorciaría tres años más tarde.
A tenor del éxito del tema de la serie americana, el lanzamiento de su tercer disco se demoró hasta 1986. Es entonces cuando se producen los primeros cambios de look comercial de la artista, quizá un tanto abrumada por la imitación de su estilo. Lo cierto es que Madonna regresa al mercado con un estilo algo más maduro, romántico y sensual, y con una evolución melódica y vocal que la crítica sabe apreciar. Para cuando True Blue ve la luz, además, Madonna ya ha superado los problemas ocasionados con algunas de las fotos que se hizo desnuda cuando acababa de llegar a Nueva York, y que le causaron algo de inhibición en algún concierto, en los que llegó a declarar que, a pesar de que hiciera calor, no se quitaría la chaqueta, ya que según citó: “ellos pueden recordar dentro de diez años lo que hago ahora”. La provocación estilística se vuelve además algo reivindicativa. Dentro de este tercer compacto encontramos temas polémicos, como no podía ser de otra manera. En Papa, don’t preach, Madonna encarna a la hija de un viudo que se ha quedado embarazada sin casarse (¿algo autobiográfico?). Un videoclip en el que luce ropa vaquera y un pelo rubio y muy corto, y en el que intenta hacer ver que es una joven trabajadora con problemas. Una Madonna más austera y cándida, se muestra en Don’t tell, vestida de un modo más coqueto. La cantante hace progresos gracias a las clases de canto, que no abandona.
True Blue vende en su año más de 11 millones de copias, y el disco escala rápidamente hasta el número uno de las listas de venta de Estados Unidos, gracias a los temas Live to tell, Papa don’t preach y Open your heart. El tema homónimo, así como La isla bonita, archifamoso desde su lanzamiento, y en el que habla de una canción de cuna española, también han quedado grabados en nuestra memoria colectiva.
En 1987 Madonna se enfrenta a un fracaso, porque la película en la que colabora, Who’s that girl? resulta un fiasco, aunque coloca cuatro temas de su banda sonora en los puestos de las canciones más escuchadas. Además, dicho verano, inició su pimera gira mundial, que arrancó en Japón, y recorrió Alemania, Francia, Holanda, Reino Unido e Italia, donde grabaría en Turín el recital Ciao Italia! (tanto la madre como el padre de Madonna tenían raíces italianas). Madonna rompía ese año un récord, al vender en sólo 18 horas,150.000 entradas para un concierto en el estadio de Wembley. El Vaticano la critica ya entonces, y llega a prohibirle a la gente que vaya al concierto, además de protestar por el hecho de que la localidad de Pacentro, lugar de origen de la familia paterna de la estrella, le dedique una estatua. La diva del pop donó en aquella época los beneficios de un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York, a una fundación de lucha contra el SIDA, y publicó un disco recopilatorio, You can dance, al parecer, impuesto por la discográfica. Aparte de ver en la portada a Madonna vestida de mariachi, el álbum pasó discretamente por el mercado de ventas.
Y llegamos a 1989. Después de participar en una obra de teatro para Broadway, y de recuperarse de su divorcio, Madonna sacó a finales de la década el disco Like a prayer. Este compacto esta considerado por la revista de músicaRolling Stone, entre los 500 mejores álbumes de la historia, y la canción que da título al álbum, como una de las 100 mejores editadas hasta ahora.
Like a prayer no tardó en despertar polémica. El videoclip que ilustra el tema homónimo, es toda una provocación, contra todo, pero en concreto, contra el racismo. El videoclip, que puedes ver aquí abajo, narra la historia de una chica que huye aterrada después de recordar lo que ha presenciado, esto es, el apuñalamiento de una joven por un grupo, y lo que es peor, cómo ella ha dejado huir a los delincuentes, y ha callado cuando la policía detenía a un joven de raza negra, que en realidad había acudido a socorrer a la joven herida.
Madonna, tirada por el suelo, sólo encontraba refugio en una iglesia, y allí encontraba la figura de un santo de raza negra, protegido por una verja, que le recordaba al joven encarcelado por culpa de la cobardía de ella. En un acto de fe, Madonna encuentra el coraje de denunciar los hechos, a la vez que, en un ambiente eclesiástico realiza una actuación gospel, con un coro de monaguillos negros. El escándalo surgía al parecer, cuando en un momento del videoclip, Madonna es besada y acariciada por el santo negro, cuya estatua cobra vida para iluminar a la chica y animarla a que denuncie la mentira presenciada. El Vaticano la tacha de blasfema, y se crea tal revuelo, que hasta Pepsi rescinde un contrato con la artista. En el videoclip, Madonna también emula los estigmas de Cristo en la cruz, y muestra la valentía que ya tenía desde jovencita, cuando se mueve sensual y provocadora, delante de las incendiadas cruces que prendían los miembros del Ku Klux Klan, justo antes de acudir a excarcelar al joven inocente de raza negra. El videoclip es todo un alegato contra el racismo y la xenofobia, y alcanza momentos de clímax que ponen de manifiesto la doble moral que en los 80, y a veces todavía hoy, acampa en la sociedad de la primera potencia mundial.
El disco alcanzaría el nº1 en varias listas de ventas, y el nº2 con otros temas, durante varias semanas consecutivas, y cómo no, un ansiado disco de platino. Entre el resto de canciones encontramos Express yourself, Cherish, Oh father, Keep it together o Dear Jessie. En el videoclip de la primera, Madonna es una vampiresa esclava sexual, encarcelada en una jaula de oro por un empresario. Videoclip en el que también aparecen sensuales hombres musculosos, haciendo de obreros de fábrica, tan esclavos y sexys como la chica de Detroit.
Madonna empezó apostando fuerte en la siguiente década. 1990 fue un año productivo para ella. Madonna participó en la película Dick Tracy, junto a actores de la talla de Al Pacino o Dick Van Dyke. La cantante editó un disco, I’m breathless, con varias canciones de la película, entre ellas una que mezclaba el dance con el house, llamada Vogue, que elevó aún más si cabe la fama de la actriz y cantante (y que satisfizo el gusto del público gay). En este disco, Madonna sorprende con una gran adaptación vocal al estilo cabaret años 30, con influencias de Liza Minelli. El videoclip, rodado en blanco y negro, muestra a una elegante y sugerente Madonna rodeada de caballeros distinguidos, y encorbatados.
Para la gala de 1990 de la MTV, Madonna protagonizaría la coreografía de este tema, engalanada con trajes y tocados típicos del siglos de las Luces (la Ilustración).
La promoción de este disco se completó con una gira mundial (Blond Ambition Tour) que la llevó por Japón, Europa y Norteamérica. La retransmisión del último concierto de la gira, desde Niza, le dio al canal estadounidense HBO la mayor audiencia registrada hasta entonces. A esta gira pertenece el atrevido vestuario en el que Madonna luce un sujetador de copas cónicas. El Vaticano siguió su enemistad con la artista, y se enojó profundamente por la coreografía de la cantante, que combinaba el Like a virgin con el Like a prayer. El motivo de tanta inquina, era que Madonna simulaba un orgasmo en una enorme cama roja custodiada por dos hombres de apariencia andrógina. Cuando acababa Like a virgin, Madonna llegaba al momento culmen y exclamaba: ¡God! (Dios). Entonces empezaba el segundo tema. Durante la gira fue grabado un making off, que se llamaría En la cama con Madonna, y que relataría la preparación de los conciertos sin apenas ninguna alusión sexual. Pedro Almodóvar y Antonio Banderas organizaron una fiesta con motivo de la llegada a España de la presentación del documental, en la que no faltaría la artista.
A finales de año estrenó su segunda compilación, The Immaculate collection, en la que se repasaban los primeros ocho años de carrera musical de la diva, además de incluir dos nuevos temas: Justify my love, un tema subidito de tono, con un videoclip tremendamente erótico, y Rescue me, otro tema que no le va a la zaga al anterior.
En 1992, la cantante presenta su album Erotica, que sigue la estela de estos dos temas que acabamos de ver. Madonna entra a explorar las relaciones sexuales y el erotismo y a la vez que el disco, lanza un libro y una película del mismo corte sexual: Body of evidence. La multitud de soportes saturó un poco a su público. La crítica además le dirigió más críticas por el viraje a la temática más sexual de la cantante. El disco vendió 2 millones de copias en Estados Unidos y 5 en todo el mundo, y aunque no quedó nada mal en las listas de popularidad, es cierto que las ventas, a pesar de no ser nada catastróficas, no tuvieron el empuje de sus anteriores obras. Hay quien dice que la provocación que destila Erotica podría haber sido aceptada años después. Madonna pretendía criticar la hipocresía de la sociedad norteamericana, que era muy reprimida, pero que en privado no le hacía ascos a los contenidos “calientes”. La gira correspondiente la llevaría a países hasta hora no visitados por ella, como Israel, Turquía, Argentina, Brasil, Méjico o Australia, además de Puerto Rico. Dentro de este álbum, ya en formato CD y no en vinilo, encontramos Deeper and deeper, Bye bye baby, y Rain. Sus videoclips, de nuevo, cuentan con más cambios de look, y concretamente el correspondiente a Rain, con un look muy futurista (y un sonido muy relajante).
La cantante quiso rectificar en 1994 con Bedtime stories. Un álbum que retorna a la inocencia y a temas más cándidos, que estuvo nominado para los Grammy. La balada Take a bow, (cuyo videoclip se basa en la tauromaquia), estuvo apostada en el número 1 de las listas de ventas en su país durante 7 semanas. En Secret algunos han intuido la posibilidad de que Madonna hable de un embarazo y de lesbianismo. En Human nature y Bedtime story, Madonna se excusa artísticamente por la controversia de Erotica. El videoclip de este último tema, de estética futurista y sonido limpio, contó con la colaboración de la cantante islandesaBjork y se exhibe en el museo MOMA de Nueva York.
Después de publicar el tercer recopilatorio (Something to remember), Madonna prefirió centrarse más en su carrera cinematográfica, ya que entonces su empuje pasó a un segundo plano con la llegada de otros estilos musicales. Es así como se involucra en el proyecto de la película Evita (1996). Un proyecto que marcará su vida: la cantante recibirá varios premios (premio Gianni Versace, premio MTV al mejor disco y otro más a la mejor artista femenina del año). Su romance con el entrenador cubano, Carlos León, le dan su primera hija, Lourdes.
A partir de 1998, su carrera pega un giro. Quizá por el olvido al que le confina el mercado estadounidense, quizá por el requerimiento de Guy Ritchie, su entonces pareja, para formar una familia estable, Madonna se muda a vivir a Reino Unido. El mercado europeo es más estable, y la artista espera recuperar allí el hueco merecido de reina del pop. Ése año llega al mercado el compacto Ray of Light. La crítica se deshace en elogios hacia Madonna: listas de ventas, revistas especializadas, productores, portales de venta online… El disco mezcla el pop con el tecno y es uno de los mayores logros musicales del decenio. Y es que cómo olvidar el tema homónimo, tan pegadizo y frenético. Ahora que, Frozen tampoco se queda corto, con sus tonos meditativos. Con una estética oriental, el videoclip del tema Nothing really matters también subió en los puestos de las listas de éxitos. Los videoclips cuentan con efectos lumínicos, aceleraciones, y también efectos especiales que, en ocasiones, formas composiciones. Un disco sin duda de inspiración muy cosmopolita, pero también muy intimista.
Hasta la llegada del nuevo milenio, Madonna compaginó música y cine. Así, compuso el tema Beatiful stranger para la película Austin Powers, la espía que me achuchó, tema que le reportaría un Grammy al año siguiente.
También en 2000, Madonna actúa junto a Rupert Everett en la película Algo casi perfecto. Un fracaso comercial del que, no obstante, despuntan dos temas destacados: la revisión del clásico de los 70 de Don McLean, American Pie, y Time stood still. Yo destacaría el primero, sobre todo. Un tema en cuyo videoclip Madonna plasma el retrato de la sociedad estadounidense, y en la que vemos la cara noble y liberal del país, con los policías y bomberos que rescatan vidas (antes del 11-S incluso), obreros, los deportistas y animadoras, los gays, los ejecutivos, las familias felices, la integración racial de los negros, los asiáticos y los indios, pero también el lado más negativo y neoconservador, como por ejemplo la xenofobia, la aparición de los partidarios de la sociedad del rifle en varios cuadros del video, la superficialidad de tener un cuerpo perfecto, o las bolsas de pobreza.
A finales de 2000 Madonna saca a la venta su disco Music, el octavo álbum de estudio, que incluye temas como el mismo que da título al compacto, y también Don’t tell me, de corte folk, y las baladas Gone y Paradise. Salvo estas dos últimas, que mantienen la espiritualidad melódica, el disco se caracteriza por el regreso a ritmos moviditos, a los que les corresponden videoclips frívolos y divertidos.
Después de estar nominada a 3 grammy por este trabajo, Madonna relanzó el álbum con un tema que dirigió su ya entonces marido, Guy Ritchie, y que fue censurado tras su primera emisión por la evidente violencia gráfica que el video de la canción mostraba. El videoclip es el correspondiente al tema What it feels like for a girl y lo cierto es que en él se ve a una Madonna casi desconocida, que comete fechorías de todo tipo a bordo de un buga en el que lleva a una ancianita ensimismada. ADVIERTO DE QUE EL VIDEO PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD DEL INTERNAUTA.
Y después de la correspondiente gira del disco, vuelve a compaginar cine y música. Compone el tema Die another day para la nueva entrega de la saga de James Bond, y participa en la película Swept away (2002), dirigida por su esposo, que al igual que sus anteriores películas, tampoco tiene suerte en taquilla.
A partir de 2003 Madonna se hace reivindicativa. El inminente estallido de la guerra de Irak la hacen concienciarse. Así, publica el álbum American Life. En el videoclip del tema homónimo, aparecían imágenes de violencia y de guerra que pronto las cadenas quisieron censurar para no chocar con los políticos y periodistas partidarios de la intervención militar. Madonna lo cambió y en su lugar la vemos a ella vestida de sargento sobre una pantalla en la que se proyectan las banderas de varios países del mundo. El disco, que tuvo un relanzamiento con algunos temas inéditos, no gusta a la crítica ni a los líderes de opinión, que la llegan a tachar de antipatriota, aunque fuera de las fronteras yankis, el disco tuvo mucha aceptación, llegando a obtener el disco de platino y vendiendo un millón de copias en su país. Aquí abajo puedes ver el videoclip original censurado, y seguidamente, el video final con las banderitas. ADVIERTO DE QUE EL VIDEO PUEDE HERIR LA SENSIBILIDAD DEL INTERNAUTA.
La etapa de áspera y cruda denuncia dio paso a una más amable. Eso sí, después de perder la batalla legal contra Warner, que consiguió hacerse con el sello discográfico Maverick, una empresa discográfica lanzada por Madonna y que había lanzado a la fama a Alanis Morrisette, entre otros artistas. Madonna revisitó el tema Imagine de John Lennon, el cual cantó para una televisión estadounidense a principios de 2005. El fin era obtener dinero para los damnificados por el maremoto ocurrido en el Sudeste asiático a finales de 2004.
Y llegamos al disco Confessions on a dance floor (2005-2006), el disco quizá más exitoso de su carrera, ya que alcanzó el nº1 de las listas de ventas en 41 países del mundo. El productor Stuart Price logró, junto con la artista, una combinación de sonidos que mezclaban el rock, el pop y el dance, pero también incorporando raciones de samples y música oriental. Madonna se inspiró en artistas y grupos como ABBA, Pet Shop Boys y Donna Summer, y el resultado fue todo un éxito. Los ritmos discotequeros volvieron de la mano de Hung up, Sorry, Get together y Jump. Madonna se enfunda en un maillot rosa y muestra que los años le sientan de maravilla, estando más acrobática que nunca. La limusina de Music se transforma ahora en Sorry, en una furgoneta en la que recluta, para bailar, a la gente más variopinta.
La difusión del disco aumentó con la gira Confessions Tour, una de las más seguidas de la historia y de mayor recaudación. En ella, Madonna volvía a conjugar las nuevas tecnologías con la iluminación y una asombrosa puesta en escena, y volvía a causar polémica al simular su propia crucifixión en una iluminada cruz de estilo disco.
Así llegamos a su última producción, ya fuera de Warner, la compañía que gestionó sus anteriores trabajos. Madonna cambia su estilo y sus tonos con su nueva discográfica Live Nation. Experimenta en el hip hop, en el funky, en el R&B y el pop urbano. Creo que Hard Candy (2007-2008) ha sido todo un acierto, y eso con tan sólo escuchar tres de sus temas. Además de lucir palmito como siempre, Madonna prueba en otros terrenos, y el eclecticismo le ha beneficiado. Porque si Candy shop es buena, no son para menos 4 minutes (tonos hip hop y banghra, y en colaboración con un enrolladísimo Justin Timberlake, y con Timbaland), y Give it to me, mezcla de pop y dance.
¿Y el futuro para este portento de la música comercial? Quién sabe lo que nos traerá Madonna y lo que tendrá pensado para el cine, la música… 50 años no son nada, y con altibajos y todo, esta estrella pop, cuya carrera nace en los 80, no deja de sumar seguidores. Hasta el próximo post.