La década de los 80 dio ejemplos de democracias dispersas, radicales muchas veces en sus planteamientos, si bien es lógico cuando pensamos que la Guerra Fría y el conflicto colonial estaban 'madurando' y que las necesidades armamentísticas constituían un bien de primer orden estatal por la llamada escalada nuclear, es decir, la necesidad de superar en armamento atómico al bloque enemigo (capitalista o comunista). La espiral atómica creó el llamado club nuclear y movimientos de protesta pacifistas (con el lema ¿Nuclear? No, gracias) que veían en la energía nuclear un peligro potencial para el mundo entero si estallaba una Guerra 'caliente'. Como es de suponer, las alianzas del resto de países que no formaban piña con la Unión Soviética o Estados Unidos determinaron el desarrollo de su política. Y los conflictos territoriales pronto se alimentaron de la bipolaridad capitalismo-comunismo.
La frase de enero es de Aldo Rico, (un político y militar argentino que perteneció al movimiento carapintada), expresada seis años después de que Argentina invadiera las islas Malvinas (Falkland Islands) desencadenando uno de los primeros conflictos armados de la década.
“Yo no dudo, los soldados no dudan. La duda es una jactancia de los intelectuales”.Aldo Rico, sublevado en Monte Caseros, durante una rueda de prensa, el 16 de enero de 1988.