Blogs.ya.com Quitar publicidad
MI COLMENA
Acerca de
Aprendiendo a vivir en mi soledad voluntaria. Espectacularmente, espectacular. ___________________________ Nuevo Proyecto: Madrid Orgullo - La Película ___________________________ Sin dejar de oir: A buena hora ___________________________ Leyendo: Tres metros sobre el cielo ___________________________
Sindicación
 
SMS
Martes 25 de marzo de 2008. 14:20 h.

Abejita en la oficina, currando. No puede parar ni para comer o todo el mundo este mes cobrará tarde.

De repente "bip, bip", sms en el móvil de Abejita.

"Y ahora quien será?" Pienso.

Cojo el móvil y veo en la pantalla "1 nuevo mensaje. Ex-Marido".

"Y que quiera ahora?" Digo.

Abro el mensaje.

"Si te apetece podemos tomar algo hoy que libro. 1 beso."

"Para qué?, ¿Por qué?

No quiero ser desagradable. No quiero terminar mal.

Contesto:

"Lo siento pero esta tarde tengo cosas que hacer, además saldré tarde de currar porque tengo mucho trabajo, Un beso".

Y pienso por qué no cortar de una vez. Por qué no dejar de hablar, Por qué no dejar de contestar a sus mensajes. Por lo menos por un tiempo. Por qué no ser "borde" con él? si lo ha pensado siempre, ¿por qué no demostrarselo?. Por qué no dejar de ser politicamente correcta?.

Todo eso en un minuto.

¿Demasiados por ques, no?

 
Cuchillito de palo
Hace algo más de tres años, casi cuatro si no me falla mi memoria, yo ya vivía con mi ex-marido. Por aquel entonces todavía no estábamos casados, vivimos juntos un año antes de casarnos.

Un sábado por la noche estaba sola en casa y por aquella época me “enganche” a los juegos on-line de una página de Internet. Normalmente nunca hablaba con las personas que desde el otro lado del ordenador jugaban conmigo, pero esa noche fue distinto.

Todos los que formábamos la partida empezamos a hablar hasta el punto de olvidarnos de la partida y contarnos “nuestras penas”. Esa noche fue cuando conocí a Cuchillito de palo.

Era, y sigue siendo, bastante joven. Estaba casado y su mujer había salido con unas amigas. Estuvimos hablando bastante rato y al final nos dimos nuestros emails.

Durante estos cuatro años hemos hablado de vez en cuando. Al poco tiempo de aquella noche, él se separo. Vivía fuera de su ciudad con su mujer. Al separarse volvió a su ciudad con su familia.

Ha habido temporadas en las que hemos hablado menos, otras hemos tenido mas contacto.

A raíz de mi separación hemos empezado a hablar más. Los dos vivimos solos y pasamos muchas horas en frente del ordenador y eso nos ha ido “uniendo”.

Hará como un par de meses nos dimos nuestros móviles, no me acuerdo muy bien por qué, pero nos los dimos, y yo normalmente no lo hago.

En estas últimas semanas nuestras conversaciones han aumentado, tanto por messenger como por teléfono (la otra noche estuvimos dos horas enganchados al móvil), también sms.

Ahora surge la posibilidad de conocernos personalmente y me “asusta” bastante que se pierda el feeling que hay entre nosotros. A parte que también tengo “miedo”.

Tengo muchas ganas de conocerle, me atrae muchísimo la idea, pero no quiero perderlo como amigo.



 
Normalizando
Poco a poco todo va volviendo a la normalidad.

Ya estoy de vuelta al trabajo.
La verdad es que ha sido duro, pero bueno, la prueba ya está superada. Ahora sólo tengo que aprender que esto es un trabajo en el que tengo que pasar 8 horas de mi día y punto. Que pueden ser 8 horas “buenas”, mejor, pero sí no es así tengo que conseguir que no me afecte. Todo el mundo tiene “movidas” en el curro. Y yo si soy sincera no me puedo quejar.
Estoy sola en mi despacho. Puedo hablar por el messenger con quien quiera mientras trabajo. Puedo escuchar la música que a mi me de la gana. Hasta incluso puedo ver algún capítulo de alguna serie que me haya perdido. Y puedo leeros a todos vosotros sin ningún problema. El horario de trabajo está bastante bien, ya que a las cinco de la tarde finaliza mi jornada laboral y económicamente no me puedo quejar (aunque si ganara más tampoco me importaría).

Este fin de semana ha sido de los mejores en los últimos meses ya que sin hacer grandes cosas me lo he pasado bien y, lo mejor, he estado muy a gusto. Simplemente con quedar con mi padre para ver un partido, hacer el tonto un rato con mis sobrinos, quedar con los amigos para tomar una cañas, charlar tranquilamente con las amigas, me han hecho tener un fin de semana bastante agradable.

Y cada día tengo más claro que, cuando estoy tan a gusto y bien con cosas tan simples, soy feliz, tengo tranquilidad, y que esa famosa frase que tanto daño me hizo en su día “Tú nunca vas a ser feliz porque eres muy exigente” no tiene ningún sentido.

No soy exigente, simplemente se lo que quiero de esta vida y como quiero vivirla.

Y quien no lo entienda es porque no se ha parado ni un solo segundo a pensar como quiere vivir la vida esta Abejita.
 
Nuevo estado civil
Parecía que no iba a llegar nunca. Ambos creíamos que iba a ser algo más largo. Pero el lunes me llamó la abogada y me dijo que ya nos habían citado. Me dio el teléfono de la procuradora. Llamé y quedamos para el viernes a las 10.

La semana ha sido larga y dura. Por fin llegábamos a la meta de esta etapa de mi vida.

Marido se ha pasado toda la semana intentando convencer de que no nos presentáramos a firmar pero no ha dado ni un sólo motivo por el que no hacerlo.

Simplemente se ha dedicado a llamarme y decirme que no fuéramos, que si lo hacíamos ya no habría vuelta atrás, que la habíamos cagado. Pero ni una sola frase de lo que haría para recuperar lo que una vez existió entre nosotros.

El viernes a las 10 estaba en el juzgado, con los ojos hinchados después de haberme pasado toda la tarde del jueves llorando. No lloraba por firmar un divorcio, lloraba por la rabia que sentía (y sigo sintiendo). Rabia porque alguien que dice que me quiere mucho, que me echa de menos y que no puede vivir sin mí no haya hecho nada por no perderme.

Los que habéis pasado por esto imagino que me comprenderéis e imagino que todo el que haya sufrido una ruptura habrá tenido esa sensación de fracaso que me invade a mí.

La procuradora llego veinte minutos tarde. Veinte minutos en los cuales estuvimos los dos sentados en un banco de madera dentro del juzgado sin hablar. La única frase que se oyó un par de veces fue "no teníamos que haber venido", eso sí, de mi boca no salió.

Cuando por fin llegó, nos pidió nuestros DNI nos hizo pasar por otra puerta y nos volvió a dejar en otro banco como el anterior, todo muy frio. Como a los 10 minutos me llamo, pase a una sala con 5 o 6 mesas con gente trabajando, todo lleno de papeles, y me dirigí hacía la última mesa.

Sin ni siquiera sentarme, el señor de la mesa me pregunto:
¿Reconoces la firma del convenio regulador como tuya?
¿Te quieres divorciar?
¿Vienes libremente y sin coacción?
Respondí "sí" a las tres preguntas.
Me dio un bolígrafo verde y me dio dos hojas para firmar.

Después pasó Marido y a los tres minutos ya estábamos divorciados.

Salimos del juzgado, tomamos un café juntos, sin hablar y cada uno por su lado. Imagino que podría haber sido peor.

Eso sí, cuando llegué a mi coche me hundí. Como si de una película se tratase en un minuto se pasaron por mi cabeza los últimos quince años de mi vida.

Llamé a una amiga que sabía que estaba en casa y fui a "desahogarme" con ella. Desde que salí de su casa no he vuelto a soltar una lágrima.

Así que ahora mi nuevo estado civil es: "divorciada"

Se cerró una puerta. Espero que como mínimo dentro de poco se abra una ventanita.

De momento el miércoles vuelvo al trabajo. Ya es hora de salir de aquí y de tirar palante.

Sólo espero que algún día vuelva a soñar.