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Sindicación
 
¿Cómo se forma un lector?
¿Cómo se forma un lector?, por Beatriz Sarlo
Una pregunta de difícil respuesta, que vale también, por ejemplo,
para espectadores deportivos o televidentes. Y un ciudadano, ¿cómo se
forma?

POR BEATRIZ SARLO*.




Llaman de un organismo oficial dedicado a las bibliotecas
populares. Van a sacar una revista para los bibliotecarios y están buscando
algunos artículos sobre un tema misterioso: ¿cómo se forma un lector? Las
respuestas son conocidas: el papel de la escuela, de los maestros, de
la familia, etc. Pero en la pregunta hay algo que me deja pensando y me
doy cuenta de que, más allá de las fórmulas institucionales, no hay una
respuesta.

Realmente, ¿cómo se forma un lector? O quizás, ¿es posible formar
un lector? Dicho con mayor precisión: ¿un lector de qué? Es
perfectamente posible que todo el mundo se entrene en las habilidades necesarias
para ser lector; también es posible poner libros y material escrito,
impreso o no impreso, al alcance de todo el mundo. Sin embargo, este
programa mínimo es muy difícil de cumplir. En las últimas décadas, por
ejemplo, la Argentina ha dado pruebas de que no lo cumple y de que muchas
escuelas no están en condiciones de distribuir las habilidades necesarias
por razones educativas internas y por motivos que chocan con la escuela
e influyen sobre ella, como la desigualdad y la pobreza. Todo esto es
bien sabido, pero nos deja lejos de la pregunta.

Probablemente la respuesta sea imposible. Un televidente se forma
sentado frente a la televisión. Si llegara un extraterrestre con
nuestras mismas disposiciones intelectuales y durante una semana mirara
televisión, sabría casi todo lo necesario para convertirse en televidente.
Es más difícil la formación de un aficionado a cualquier música popular.
No quiero decir simplemente un fanático de una banda, sino un
aficionado, alguien que entiende de estilos, diferencia intérpretes, conoce
períodos más allá del estricto presente; no quien escucha música como ruido
de fondo o siente amor por un solo artista. Sin embargo, a pocos les
interesa la pregunta sobre cómo se forma un aficionado al rock o a la
salsa.

¿Cómo se forma alguien que sepa ver fútbol o tenis o hockey sobre
césped? Entiendo bien que nadie piensa que el destino de la sociedad
pasa por formar espectadores que se concentren como expertos mientras que
a su alrededor las hinchadas suscriben el viejo principio de que los
goles son amores y no buenas razones. Hay motivos para que eso no le
interese a nadie, aunque quizás alguien debiera preocuparse de que el
deporte sea, para una gran mayoría, algo que se mira y no se juega. La
pasión deportiva que casi todos sienten es una pasión de la mirada que no
toca el propio cuerpo.

¿Cómo se forma un ciudadano? La escuela parece nuevamente
responsable de responderla bien y con éxito. Sin embargo, los mejores
profesores de instrucción cívica del planeta no pueden competir con un par de
periodistas televisivos incultos o malévolos que, un día cualquiera,
agitan la opinión pública con la falsedad de que la libertad condicional
de un encausado equivale, en la práctica, a declararlo inocente. Es
bueno preocuparse por la formación de los lectores, pero casi me parece más
importante la de ciudadanos que puedan distanciarse de los peores
representantes del establishment audiovisual.

Una pregunta interesante, ya que hablamos de televisión, sería
cómo se forma un público que no corone los programas de Susana Giménez
con las cinco estrellas de la popularidad. ¿Es posible ese público? ¿O se
trata sólo de una fantasía de intelectuales enajenados del mundo?

Si supiéramos cómo se forma un lector, probablemente también
sabríamos responder a las preguntas sobre la formación de ciudadanos y de
públicos musicales, deportivos o audiovisuales. Pero, en el fondo, no
sabemos cómo se forma un lector, aunque conocemos bien cuáles son las
destrezas necesarias. Por supuesto, sabemos cómo se forma un lector de
libros técnicos, de divulgación histórica, de autoayuda o best-sellers:
esos libros entregan casi exactamente lo que prometen, valen lo que
cuestan. Lo que ignoramos es cómo se forma un lector que soporte la
incertidumbre y la complejidad. En pocas palabras: no sabemos cómo se forma un
lector de literatura.

*ESCRITORA Y ENSAYISTA





http://old.clarin.com/diario/2005/06/12/sociedad/s-993777.htm
No