Ático de las letras.
C/Gran Via, 11 de domingo a miércoles, de 7pm a 12:30am y de jueves a sábados, de 7pm a 2:00am.
Se llevaba anunciando hace varios meses y ya está aquí. El hotel de las letras acaba de abrir su terraza, situada en la zona mas emblemática de Madrid, justo en la interseccón entre Alcalá y Gran Vía. ¿puedes imaginarte las vistas? No, es imposible. Créeme si te digo que desde este ático se contempla todo, absolutamente todo, el centro de la capital.

Se trata de una terraza pequeña y acogedora, pensada para crear una atmósfera recogida e íntima. Las velas encima de las mesas, las sombrillas y la pequeña barra-cabaña de madera la hacen muy recomendable como punto de encuentro y como refugio del agobiante sol del verano madrileño. Pero esos no son los únicos alicientes.

Una de las cosas que mas se agradecen es el repertorio musical. Nada del típico y manido chill-out: música clásica por la mañana, canción de autor al atardecer, y bosanova por la noche. Siempre temas frescos y orginales, pero en plan relax y seleccionados especialmente para que no rompan la magia del momento.
Y en cuanto a la bebida, la verdad es que no alcanza los niveles de su hermano mayor (el DL´s Louge situado en los bajos del hotel y abierto todo el año), pero su carta de whiskys y brandies es realmente exquisita, y también es posible deleitarse con el sabor de algún cocktail fresco, batidos, zumos naturales para combatir el calor.
Se llevaba anunciando hace varios meses y ya está aquí. El hotel de las letras acaba de abrir su terraza, situada en la zona mas emblemática de Madrid, justo en la interseccón entre Alcalá y Gran Vía. ¿puedes imaginarte las vistas? No, es imposible. Créeme si te digo que desde este ático se contempla todo, absolutamente todo, el centro de la capital.

Se trata de una terraza pequeña y acogedora, pensada para crear una atmósfera recogida e íntima. Las velas encima de las mesas, las sombrillas y la pequeña barra-cabaña de madera la hacen muy recomendable como punto de encuentro y como refugio del agobiante sol del verano madrileño. Pero esos no son los únicos alicientes.

Una de las cosas que mas se agradecen es el repertorio musical. Nada del típico y manido chill-out: música clásica por la mañana, canción de autor al atardecer, y bosanova por la noche. Siempre temas frescos y orginales, pero en plan relax y seleccionados especialmente para que no rompan la magia del momento.
Y en cuanto a la bebida, la verdad es que no alcanza los niveles de su hermano mayor (el DL´s Louge situado en los bajos del hotel y abierto todo el año), pero su carta de whiskys y brandies es realmente exquisita, y también es posible deleitarse con el sabor de algún cocktail fresco, batidos, zumos naturales para combatir el calor.





