Sobre la justicia
Lo primero, daros las gracias a Pikifiore y ElRayan por pasaros por mi blog.
Hace tiempo que no escribo porque he tenido problemas y estaba muy desanimada y, la verdad, no me gusto a mi misma cuando estoy en plan negativo. Luego me siento culpable porque pienso en lo mucho que tengo que agradecer.
Lo que pasa es que en este caso el tema afecta a mis hijos y eso me duele mucho más que mis propios asuntos.
Me pregunto si soy la única persona que queda a la que aún le importa la justicia. En ese sentido yo soy un poco radical: pienso que solamente se puede ser justo si se trata a todos por igual, pero en proporción a su parte de culpa. Por ejemplo:
Si multan a un coche en doble fila, deberían multar a todos.
Pero si un chico molesta en clase, no pueden castigar a todos.
Así, si alguien habitualmente se porta bien, no deberían tratarle como a los que siempre pasan del profesor.
Y, digo yo, que si mis hijas son trabajadoras y responsables, yo suponía que el profesor no debería tenerles manía. Pero es así.
La moral es algo complicado. Pero creo que hay cosas que a la mayor parte de la gente le parecen mal, con independencia de su ideología, su origen, sexo... y sin embargo siguen pasando.
Está mal por ejemplo, no ceder el paso, especialmente cuando se juntan dos carriles en uno. Y está peor todavía colarse, como si los demás no tuviéramos nada mejor que hacer que esperar.
Está mal matar cincuenta animalitos para hacer un abrigo, y sin embargo los siguen fabricando, y vendiendo, y comprando.
Está mal que en Africa no hay medicamentos contra el Sida, pero los gobiernos que votamos ninguno hace nada por remediarlo.
Y siendo así, no sé cómo espero yo que haya justicia en el colegio de mis hijas. En el fondo sigo siendo una tonta idealista.
Hace tiempo que no escribo porque he tenido problemas y estaba muy desanimada y, la verdad, no me gusto a mi misma cuando estoy en plan negativo. Luego me siento culpable porque pienso en lo mucho que tengo que agradecer.
Lo que pasa es que en este caso el tema afecta a mis hijos y eso me duele mucho más que mis propios asuntos.
Me pregunto si soy la única persona que queda a la que aún le importa la justicia. En ese sentido yo soy un poco radical: pienso que solamente se puede ser justo si se trata a todos por igual, pero en proporción a su parte de culpa. Por ejemplo:
Si multan a un coche en doble fila, deberían multar a todos.
Pero si un chico molesta en clase, no pueden castigar a todos.
Así, si alguien habitualmente se porta bien, no deberían tratarle como a los que siempre pasan del profesor.
Y, digo yo, que si mis hijas son trabajadoras y responsables, yo suponía que el profesor no debería tenerles manía. Pero es así.
La moral es algo complicado. Pero creo que hay cosas que a la mayor parte de la gente le parecen mal, con independencia de su ideología, su origen, sexo... y sin embargo siguen pasando.
Está mal por ejemplo, no ceder el paso, especialmente cuando se juntan dos carriles en uno. Y está peor todavía colarse, como si los demás no tuviéramos nada mejor que hacer que esperar.
Está mal matar cincuenta animalitos para hacer un abrigo, y sin embargo los siguen fabricando, y vendiendo, y comprando.
Está mal que en Africa no hay medicamentos contra el Sida, pero los gobiernos que votamos ninguno hace nada por remediarlo.
Y siendo así, no sé cómo espero yo que haya justicia en el colegio de mis hijas. En el fondo sigo siendo una tonta idealista.
el placer de la lectura
He pensado que el título de mi blog abreviado suena menos "desesperado", aunque exprese lo que quiero decir, así que los voy a volver a cambiar.
Ayer fui a Praga con la imaginación, gracias al blog de Pikifiore. Eso me hizo recordar mi infancia, cuando realmente era capaz de sumergirme en el mundo de mis libros.
Era una niña sensible y reconozco que me refugiaba en mi propio mundo que me proporcionaba la lectura. Me he pasado años siendo "una niña detrás de un libro". Parecía que estaba en casa, cuando en realidad me encontraba en un barco, un castillo o una isla en la costa de Inglaterra, y con eso era feliz.
Empecé con Los cinco, seguí con Julio Verne, Agatha Christie, y luego, como lo mío son los idiomas, empecé a leer versión original, Aldoux Husley, George Simeon...
Luego mi pareja es un forofo de la ciencia ficción, así que me pasé a Isaac Asimov, Carl Sagan y otros muchos. Finalmente he terminado leyendo los libros de los niños: Harry Potter me encanta, Corazón de tinta, Memorias de Idhun y demás.
De literatura actual conozco poco. Bueno, me pierde García Márquez. Recuerdo que con Cien años de soledad, estuve viviendo en Macombo al menos una semana. También me gusta Pérez Reverte.
Ahora lo que leo son revistas, no de cotilleo, sino los dominicales de los periódicos, especialmente los columnistas. También los blog, entre los que he encontrado algunos que podrían publicarse y serían mejores que muchas cosas que se leen en los diarios.
A vosotros quiero daros las gracias por ayudarme a recuperar esa sensación de vivir otra vida, de estar en dos sitios a la vez, esa capacidad para olvidar la realidad y sentir que hay mucho más en el mundo que lo que podemos ver.
Ayer fui a Praga con la imaginación, gracias al blog de Pikifiore. Eso me hizo recordar mi infancia, cuando realmente era capaz de sumergirme en el mundo de mis libros.
Era una niña sensible y reconozco que me refugiaba en mi propio mundo que me proporcionaba la lectura. Me he pasado años siendo "una niña detrás de un libro". Parecía que estaba en casa, cuando en realidad me encontraba en un barco, un castillo o una isla en la costa de Inglaterra, y con eso era feliz.
Empecé con Los cinco, seguí con Julio Verne, Agatha Christie, y luego, como lo mío son los idiomas, empecé a leer versión original, Aldoux Husley, George Simeon...
Luego mi pareja es un forofo de la ciencia ficción, así que me pasé a Isaac Asimov, Carl Sagan y otros muchos. Finalmente he terminado leyendo los libros de los niños: Harry Potter me encanta, Corazón de tinta, Memorias de Idhun y demás.
De literatura actual conozco poco. Bueno, me pierde García Márquez. Recuerdo que con Cien años de soledad, estuve viviendo en Macombo al menos una semana. También me gusta Pérez Reverte.
Ahora lo que leo son revistas, no de cotilleo, sino los dominicales de los periódicos, especialmente los columnistas. También los blog, entre los que he encontrado algunos que podrían publicarse y serían mejores que muchas cosas que se leen en los diarios.
A vosotros quiero daros las gracias por ayudarme a recuperar esa sensación de vivir otra vida, de estar en dos sitios a la vez, esa capacidad para olvidar la realidad y sentir que hay mucho más en el mundo que lo que podemos ver.
¿nadando a contracorriente?
Me parece que voy a tener que cambiar el nombre de mi blog.
He mirado en internet y me he encontrado un post de otro blog, diciendo "Suena al típico post que escribiría una persona desesperada y sin amigos, que se queja de lo injusta que es la vida consigo, y que, pese a todo, no aporta ninguna solución al problema".
Total, que me ha dejado hecha polvo, porque no es esa la imagen que quería dar de mi misma.
Yo soy persona de pocos amigos, pero muy buenos. No me puedo quejar. Conservo dos del colegio, a las que veo poco porque viven lejos, pero hablamos por teléfono de vez en cuando. Luego tengo una amiga cerca, que conocí en clase de informática, hace siete años. Y ahora en clase de alemán, también he hecho una amiga.
La verdad es que sí que estaba un poco "depre" el día que cambié el nombre de mi blog, que antes se llamaba "historias de cada día".
No sé si debería volver a cambiarle el nombre.
La verdad es que lo de nadar a contracorriente se refiere a que no soy una mujer de esta época, en el sentido de que, entre mis compañeras de colegio, no creo que haya muchas sin carrera universitaria, que no trabajen y sean amas de casa.
Soy la típica madre años sesenta, me temo. Bueno, no me quejo porque yo lo elegí así, o no sé si el destino me llevó por ese camino. El caso es que, cuando veo mujeres de mi edad por la calle, tan arregladas, y llevando un cochecito de bebé, me siento fuera de lugar. Porque yo tengo ya un chico de 1,70m. Me casé a los ventidos años, tuve un hijo a los ventiseis, y luego dos más. En fin, soy distinta pero no quiero parecer "desesperada", porque no es así.
He mirado en internet y me he encontrado un post de otro blog, diciendo "Suena al típico post que escribiría una persona desesperada y sin amigos, que se queja de lo injusta que es la vida consigo, y que, pese a todo, no aporta ninguna solución al problema".
Total, que me ha dejado hecha polvo, porque no es esa la imagen que quería dar de mi misma.
Yo soy persona de pocos amigos, pero muy buenos. No me puedo quejar. Conservo dos del colegio, a las que veo poco porque viven lejos, pero hablamos por teléfono de vez en cuando. Luego tengo una amiga cerca, que conocí en clase de informática, hace siete años. Y ahora en clase de alemán, también he hecho una amiga.
La verdad es que sí que estaba un poco "depre" el día que cambié el nombre de mi blog, que antes se llamaba "historias de cada día".
No sé si debería volver a cambiarle el nombre.
La verdad es que lo de nadar a contracorriente se refiere a que no soy una mujer de esta época, en el sentido de que, entre mis compañeras de colegio, no creo que haya muchas sin carrera universitaria, que no trabajen y sean amas de casa.
Soy la típica madre años sesenta, me temo. Bueno, no me quejo porque yo lo elegí así, o no sé si el destino me llevó por ese camino. El caso es que, cuando veo mujeres de mi edad por la calle, tan arregladas, y llevando un cochecito de bebé, me siento fuera de lugar. Porque yo tengo ya un chico de 1,70m. Me casé a los ventidos años, tuve un hijo a los ventiseis, y luego dos más. En fin, soy distinta pero no quiero parecer "desesperada", porque no es así.
Despistados anónimos
Está bien. Confieso que soy una despistada crónica, aunque esté mal visto. La gente piensa que solamente intentas escaquearte de tus obligaciones.
Supongo que a veces es verdad, pero no en mi caso. El otro día hablando con una amiga me decía que nunca felicitaba a otra, porque no había apuntado la fecha de su cumpleaños. Yo le dije que la apuntara en ese momento, pero no lo hizo. Supongo que se hubiera quedado sin la excusa del despiste entonces.
Yo tengo la casa llena de notitas y el bolso también. Sin embargo, por más que hago es inútil, siempre se me olvida algo importante y la primera perjudicada soy yo, caramba.
Porque si voy a una tienda tres veces seguidas es porque siempre me falta algo, o si se me quema la comida por no prestarle atención, me pasa esto de "el que no tiene cabeza tiene que tener pies", vamos que me toca volver a hacerlo otra vez.
Hay que ver la de tiempo que pierdo con los olvidos, y tiempo no es lo que me sobra habitualmente. Pero lo que más rabia me da es cuando se me olvida algo de otra persona. Por ejemplo, recordarles a mis hijos que cojan la mochila, el paraguas y demás, porque entonces ya perjudico a otras personas, que es peor. Y el caso es que me siguen pidiendo que les recuerde las cosas...
Siempre he sido despistada, pero no porque tuviera mala memoria en general, ahora sí que he perdido memoria. Se me olvidan sobretodo los recados, las llamadas y las citas, pero eso era un gran problema cuando trabajaba de secretaria, claro.
Luego uno se acostumbra a hacer un protocolo de "redundancia", que le llaman los ingenieros. Es decir a revisar y repasar todo mil veces. Así que cuando finalmente consigo acordarme de casi todo, creo yo que tengo mucho más mérito porque me ha costado mucho más que a cualquier otro, aunque siempre falle digamos un cinco por ciento.
Supongo que a veces es verdad, pero no en mi caso. El otro día hablando con una amiga me decía que nunca felicitaba a otra, porque no había apuntado la fecha de su cumpleaños. Yo le dije que la apuntara en ese momento, pero no lo hizo. Supongo que se hubiera quedado sin la excusa del despiste entonces.
Yo tengo la casa llena de notitas y el bolso también. Sin embargo, por más que hago es inútil, siempre se me olvida algo importante y la primera perjudicada soy yo, caramba.
Porque si voy a una tienda tres veces seguidas es porque siempre me falta algo, o si se me quema la comida por no prestarle atención, me pasa esto de "el que no tiene cabeza tiene que tener pies", vamos que me toca volver a hacerlo otra vez.
Hay que ver la de tiempo que pierdo con los olvidos, y tiempo no es lo que me sobra habitualmente. Pero lo que más rabia me da es cuando se me olvida algo de otra persona. Por ejemplo, recordarles a mis hijos que cojan la mochila, el paraguas y demás, porque entonces ya perjudico a otras personas, que es peor. Y el caso es que me siguen pidiendo que les recuerde las cosas...
Siempre he sido despistada, pero no porque tuviera mala memoria en general, ahora sí que he perdido memoria. Se me olvidan sobretodo los recados, las llamadas y las citas, pero eso era un gran problema cuando trabajaba de secretaria, claro.
Luego uno se acostumbra a hacer un protocolo de "redundancia", que le llaman los ingenieros. Es decir a revisar y repasar todo mil veces. Así que cuando finalmente consigo acordarme de casi todo, creo yo que tengo mucho más mérito porque me ha costado mucho más que a cualquier otro, aunque siempre falle digamos un cinco por ciento.





