despistados anónimos
Confieso que soy una despistada crónica, aunque esté mal visto. La gente piensa que solamente intentas escaquearte de tus obligaciones.
Supongo que a veces es verdad, pero no en mi caso. El otro día hablando con una amiga me decía que nunca felicitaba a otra, porque no había apuntado la fecha de su cumpleaños. Yo le dije que la apuntara en ese momento, pero no lo hizo. Supongo que se hubiera quedado sin la excusa del despiste entonces.
Yo tengo la casa llena de notitas y el bolso también. Sin embargo, por más que hago es inútil, siempre se me olvida algo importante y la primera perjudicada soy yo, caramba.
Porque si voy a una tienda tres veces seguidas es porque siempre me falta algo, o si se me quema la comida por no prestarle atención, me pasa esto de "el que no tiene cabeza tiene que tener pies", vamos que me toca volver a hacerlo otra vez.
Hay que ver la de tiempo que pierdo con los olvidos, y tiempo no es lo que me sobra habitualmente. Pero lo que más rabia me da es cuando se me olvida algo de otra persona. Por ejemplo, recordarles a mis hijos que cojan la mochila, el paraguas y demás, porque entonces ya perjudico a otras personas, que es peor. Y el caso es que me siguen pidiendo que les recuerde las cosas...
Siempre he sido despistada, pero no porque tuviera mala memoria en general, ahora sí que he perdido memoria. Se me olvidan sobretodo los recados, las llamadas y las citas, pero eso era un gran problema cuando trabajaba de secretaria, claro.
Luego uno se acostumbra a hacer un protocolo de "redundancia", que le llaman los ingenieros. Es decir a revisar y repasar todo mil veces. Así que cuando finalmente consigo acordarme de casi todo, creo yo que tengo mucho más mérito porque me ha costado mucho más que a cualquier otro, aunque siempre falle digamos un cinco por ciento.
Supongo que a veces es verdad, pero no en mi caso. El otro día hablando con una amiga me decía que nunca felicitaba a otra, porque no había apuntado la fecha de su cumpleaños. Yo le dije que la apuntara en ese momento, pero no lo hizo. Supongo que se hubiera quedado sin la excusa del despiste entonces.
Yo tengo la casa llena de notitas y el bolso también. Sin embargo, por más que hago es inútil, siempre se me olvida algo importante y la primera perjudicada soy yo, caramba.
Porque si voy a una tienda tres veces seguidas es porque siempre me falta algo, o si se me quema la comida por no prestarle atención, me pasa esto de "el que no tiene cabeza tiene que tener pies", vamos que me toca volver a hacerlo otra vez.
Hay que ver la de tiempo que pierdo con los olvidos, y tiempo no es lo que me sobra habitualmente. Pero lo que más rabia me da es cuando se me olvida algo de otra persona. Por ejemplo, recordarles a mis hijos que cojan la mochila, el paraguas y demás, porque entonces ya perjudico a otras personas, que es peor. Y el caso es que me siguen pidiendo que les recuerde las cosas...
Siempre he sido despistada, pero no porque tuviera mala memoria en general, ahora sí que he perdido memoria. Se me olvidan sobretodo los recados, las llamadas y las citas, pero eso era un gran problema cuando trabajaba de secretaria, claro.
Luego uno se acostumbra a hacer un protocolo de "redundancia", que le llaman los ingenieros. Es decir a revisar y repasar todo mil veces. Así que cuando finalmente consigo acordarme de casi todo, creo yo que tengo mucho más mérito porque me ha costado mucho más que a cualquier otro, aunque siempre falle digamos un cinco por ciento.
Miles de gracias
No había podido ver vuestros comentarios porque he tenido un fin de semana liadísimo. He estado de vocal en una mesa electoral ¡hasta las doce y media de la noche! Pero ya los he visto y no sé cómo agradeceros que me ayudéis a ver la vida desde el otro lado.
Me habéis dejado sin palabras, sois una gente estupenda. Así que he decidido rescatar la otra lista: la de las cosas que me hacen feliz. Me he puesto a pensar en las pequeñas cosas que luego recuerdas como grandes momentos, aunque en el momento no las valores tanto:
- Salir a dar un largo paseo con mi pareja sin ningún objetivo, sólo por el gusto de hacer ejercicio y conversar sin distracciones.
- Hablar con las amigas sobre cosas sin importacia, sentimientos y preocupaciones íntimas.
- Visitar a mis padres y sentir lo mucho que tenemos en común.
- Abrazar a mis hijos sin ningún motivo, sólo para que no se nos olvide que nos queremos por encima de todo.
- Escuchar esa canción que en un momento determinado te parece que ha sido escrita solamente para tí, porque te llega dentro.
- Sentarme tranquilamente a leer o ver un programa de televisión que me interesa y olvidarme de preocupaciones.
- Después de cenar, el rato que compartimos en el salón.
- Intentar hablar otro idioma y notar que se valora mi esfuerzo.
- Coger el coche y viajar sin rumbo fijo, parando en cualquier sitio a comer un bocadillo. Disfrutar del trayecto.
- Entrar en un pueblecito cualquiera, pasear por sus calles, curiosear sus casas e imaginarme cómo será su vida cotidiana.
- Ir al extranjero, sumergirme en otra cultura, otras costumbres.
- Salir de compras y encontrar justo lo que necesitaba y a buen precio.
- Entrar en una cafetería en invierno a tomar algo, sentarnos en una terraza en verano a comer helados.
- Pasear por una playa semidesierta. Mejor que tomar el sol.
- Ver a mis hijos jugando juntos amigablemente.
- Acabar alguna tarea que tenía pendiente, y darme cuenta de que al final no era para tanto.
- Escribir este blog y, últimamente, leer otras bitácoras y comprender que mucha gente sentimos lo mismo.
En fin, las cosas sencillas de la vida. Lástima que muchas veces no nos demos cuenta hasta que las echamos de menos.
Me habéis dejado sin palabras, sois una gente estupenda. Así que he decidido rescatar la otra lista: la de las cosas que me hacen feliz. Me he puesto a pensar en las pequeñas cosas que luego recuerdas como grandes momentos, aunque en el momento no las valores tanto:
- Salir a dar un largo paseo con mi pareja sin ningún objetivo, sólo por el gusto de hacer ejercicio y conversar sin distracciones.
- Hablar con las amigas sobre cosas sin importacia, sentimientos y preocupaciones íntimas.
- Visitar a mis padres y sentir lo mucho que tenemos en común.
- Abrazar a mis hijos sin ningún motivo, sólo para que no se nos olvide que nos queremos por encima de todo.
- Escuchar esa canción que en un momento determinado te parece que ha sido escrita solamente para tí, porque te llega dentro.
- Sentarme tranquilamente a leer o ver un programa de televisión que me interesa y olvidarme de preocupaciones.
- Después de cenar, el rato que compartimos en el salón.
- Intentar hablar otro idioma y notar que se valora mi esfuerzo.
- Coger el coche y viajar sin rumbo fijo, parando en cualquier sitio a comer un bocadillo. Disfrutar del trayecto.
- Entrar en un pueblecito cualquiera, pasear por sus calles, curiosear sus casas e imaginarme cómo será su vida cotidiana.
- Ir al extranjero, sumergirme en otra cultura, otras costumbres.
- Salir de compras y encontrar justo lo que necesitaba y a buen precio.
- Entrar en una cafetería en invierno a tomar algo, sentarnos en una terraza en verano a comer helados.
- Pasear por una playa semidesierta. Mejor que tomar el sol.
- Ver a mis hijos jugando juntos amigablemente.
- Acabar alguna tarea que tenía pendiente, y darme cuenta de que al final no era para tanto.
- Escribir este blog y, últimamente, leer otras bitácoras y comprender que mucha gente sentimos lo mismo.
En fin, las cosas sencillas de la vida. Lástima que muchas veces no nos demos cuenta hasta que las echamos de menos.
Uno de esos días
Días como hoy pienso que no está en mi destino tener éxito en la vida, por más que lo intente. Días como hoy pienso que en algunas cosas siempre tengo mala suerte, mientras que a otras personas parece que todo les sale bien a la primera. Días como hoy, a pesar de que soy razonablemente feliz, me acuerdo de este post que escribí en febrero, porque siempre está de actualidad.
Soy alta y rubia pero no soy guapa. Tengo la nariz grande.
Tengo buena salud, pero ando siempre con el pañuelo. Alergia.
Trabajé durante dos años, pero no tuve suerte. Moving.
Estoy en casa, pero no soy una ama de casa diez.
Estoy bien con mi pareja, pero siempre tropezamos en lo mismo.
Cuido a mis hijos, pero no estoy segura de hacerlo bien.
Escribo este blog, pero no soy buena escribiendo.
Estudié cuatro idiomas, pero he olvidado mucho.
Tengo cuatro hermanos, pero los veo una vez al año.
Tengo buenos amigos, pero no los veo si no los llamo yo.
Era buena estudiante, pero me atasqué con las ciencias.
Conduzco, pero me da miedo y no me oriento nada.
Fumaba, pero ni siquiera me tragaba el humo. Mejor así.
Me gustan todas las comidas, pero me sientan mal la mayoría.
Veo bien, pero llevo gafas por astigmatismo.
Oigo bien, pero si hablan varios no me entero de nada.
Me gusta viajar, pero me mareo hasta en patinadora.
Me gusta comunicarme, pero soy tímida.
Conclusión: se puede decir que casi soy feliz, casi trabajé, casi estudio, casi cuido mi casa y casi escribo este blog. Es mi destino.
Soy alta y rubia pero no soy guapa. Tengo la nariz grande.
Tengo buena salud, pero ando siempre con el pañuelo. Alergia.
Trabajé durante dos años, pero no tuve suerte. Moving.
Estoy en casa, pero no soy una ama de casa diez.
Estoy bien con mi pareja, pero siempre tropezamos en lo mismo.
Cuido a mis hijos, pero no estoy segura de hacerlo bien.
Escribo este blog, pero no soy buena escribiendo.
Estudié cuatro idiomas, pero he olvidado mucho.
Tengo cuatro hermanos, pero los veo una vez al año.
Tengo buenos amigos, pero no los veo si no los llamo yo.
Era buena estudiante, pero me atasqué con las ciencias.
Conduzco, pero me da miedo y no me oriento nada.
Fumaba, pero ni siquiera me tragaba el humo. Mejor así.
Me gustan todas las comidas, pero me sientan mal la mayoría.
Veo bien, pero llevo gafas por astigmatismo.
Oigo bien, pero si hablan varios no me entero de nada.
Me gusta viajar, pero me mareo hasta en patinadora.
Me gusta comunicarme, pero soy tímida.
Conclusión: se puede decir que casi soy feliz, casi trabajé, casi estudio, casi cuido mi casa y casi escribo este blog. Es mi destino.
Apoyar a un amigo
Ya he hablado antes de una amiga que tenía por costumbre montarle un follón a su pareja por cualquier tontería. Finalmente se separó y cayó en una depresión. Yo la llamaba al principio, hasta que me di cuenta de que ella realmente no me escuchaba. Decidí esperar un tiempo a ver si se tranquilizaba un poco.
Ayer la vuelvo a llamar y me dice que ya no quiere hablar conmigo porque no la apoyé cuando me necesitaba. Pero es que yo no puedo apoyar a alguien cuando pienso que está actuando mal.
Lo tenía todo, un marido loco por sus huesos, un buen trabajo y dos niñas estupendas. Pero nunca le parecía suficiente. Ella quería dominarlo y tenerlo a él como un perrito faldero, lamíendole los pies. Se buscó un amigo de móvil con el que hacía un chat erótico. De eso nunca se enteró su pareja. Pero seguían a bronca diaria.
Finalmente él se refugió en una relación platónica con una compañera de trabajo. Y ella se puso como loca, a pesar de saber que ella había hecho lo mismo antes, y durante un año. Hasta ahí yo todavía la apoyaba, aunque no me pareciera bien.
Pero entonces fue cuando empezó a decirme: que le odiaba y quería verlo muerto, que le iba a acusar de malos tratos (ella a él), que ironía, para sacarle todo el dinero que pudiera, y que quería hundirlo.
No me imaginaba que pudiera ser tan mezquina y tan mala gente. Si ya no quiere a su marido, me parece estupendo que se separe, pero que le deje vivir en paz, aunque sólo sea por sus hijas.
¿Se supone que yo tenía que apoyarla haga lo que haga, sólo porque fuimos amigas? Le dije exactamente lo que opinaba y le dió lo mismo. Lo siento, pero yo no necesito amigas así. La pena es no haber descubierto antes su verdadera personalidad. Yo que presumía de conocer a las personas...
Ayer la vuelvo a llamar y me dice que ya no quiere hablar conmigo porque no la apoyé cuando me necesitaba. Pero es que yo no puedo apoyar a alguien cuando pienso que está actuando mal.
Lo tenía todo, un marido loco por sus huesos, un buen trabajo y dos niñas estupendas. Pero nunca le parecía suficiente. Ella quería dominarlo y tenerlo a él como un perrito faldero, lamíendole los pies. Se buscó un amigo de móvil con el que hacía un chat erótico. De eso nunca se enteró su pareja. Pero seguían a bronca diaria.
Finalmente él se refugió en una relación platónica con una compañera de trabajo. Y ella se puso como loca, a pesar de saber que ella había hecho lo mismo antes, y durante un año. Hasta ahí yo todavía la apoyaba, aunque no me pareciera bien.
Pero entonces fue cuando empezó a decirme: que le odiaba y quería verlo muerto, que le iba a acusar de malos tratos (ella a él), que ironía, para sacarle todo el dinero que pudiera, y que quería hundirlo.
No me imaginaba que pudiera ser tan mezquina y tan mala gente. Si ya no quiere a su marido, me parece estupendo que se separe, pero que le deje vivir en paz, aunque sólo sea por sus hijas.
¿Se supone que yo tenía que apoyarla haga lo que haga, sólo porque fuimos amigas? Le dije exactamente lo que opinaba y le dió lo mismo. Lo siento, pero yo no necesito amigas así. La pena es no haber descubierto antes su verdadera personalidad. Yo que presumía de conocer a las personas...
el dinero y la felicidad
Es una gran verdad que el dinero no da la felicidad, pero ayuda a conseguirla. Es que realmente resulta más difícil ser feliz si no cubres las necesidades básicas de tu vida. El problema está en decidir cuáles son esas necesidades.
Quiero decir que la felicidad es algo personal y único. No hay más que ver la gente de los países pobres que se ven tan sonrientes, tal vez porque, como no esperan nada de la vida, todo les parece un regalo. Puede que el truco esté ahí, en no pedir demasiado.
De todas maneras, he leído un artículo que habla de que la alegría de cada uno tiene un componente genético, de manera que hay personas que producen más serotonina y por eso todo les resbala, digamos, que les afectan menos los problemas. A cambio también les cuesta más entusiasmarse con las cosas y necesitan vivir riesgos y aventuras. No es mi caso.
A mi en cambio, todo me afecta demasiado y por eso procuro llevar una vida tranquila y tener todo más o menos controlado.
El dinero, sí que te hace feliz, por ejemplo, cuando estás depre y te vas de compras, o te haces un viajecito y cambias de aires. Pero demasiado dinero arruina el efecto. Porque si yo me acuerdo con ilusión del único viaje que he hecho a Canarias, si pudiera ir todos los meses, no digo que no lo disfrutaría, pero menos que antes.
Se disfruta más de lo que cuesta conseguir. El dinero digamos que da la tranquilidad. Es curioso que la gente rica no suele hablar de dinero, los que hablamos mucho somos los que lo necesitamos.
A mi me gustaría simplemente no tener que hablar más de dinero, porque no me preocupe. Pero en todo caso, no es justo que yo me queje, habiendo tanta gente en mucha peor situación. Mejor intentar ser feliz sin ayuda del dinero.
(diciembre 2006)
Quiero decir que la felicidad es algo personal y único. No hay más que ver la gente de los países pobres que se ven tan sonrientes, tal vez porque, como no esperan nada de la vida, todo les parece un regalo. Puede que el truco esté ahí, en no pedir demasiado.
De todas maneras, he leído un artículo que habla de que la alegría de cada uno tiene un componente genético, de manera que hay personas que producen más serotonina y por eso todo les resbala, digamos, que les afectan menos los problemas. A cambio también les cuesta más entusiasmarse con las cosas y necesitan vivir riesgos y aventuras. No es mi caso.
A mi en cambio, todo me afecta demasiado y por eso procuro llevar una vida tranquila y tener todo más o menos controlado.
El dinero, sí que te hace feliz, por ejemplo, cuando estás depre y te vas de compras, o te haces un viajecito y cambias de aires. Pero demasiado dinero arruina el efecto. Porque si yo me acuerdo con ilusión del único viaje que he hecho a Canarias, si pudiera ir todos los meses, no digo que no lo disfrutaría, pero menos que antes.
Se disfruta más de lo que cuesta conseguir. El dinero digamos que da la tranquilidad. Es curioso que la gente rica no suele hablar de dinero, los que hablamos mucho somos los que lo necesitamos.
A mi me gustaría simplemente no tener que hablar más de dinero, porque no me preocupe. Pero en todo caso, no es justo que yo me queje, habiendo tanta gente en mucha peor situación. Mejor intentar ser feliz sin ayuda del dinero.
(diciembre 2006)
el poder de la fama
Realmente me deja alucinada cuando veo las hordas de fans avalanzándose sobre el famoso de turno como si fuera un dios. No me explico qué clase de personas pueden tener tan poca personalidad y amor propio como para creer que alguien es superior solamente porque ha destacado en el cine, o lo que sea.
La realidad es que la fama en sí no vale nada y puede desaparecer en cualquier momento, lo que es realmente valioso es el poder que conlleva. Un poder que hace que tengas libre acceso al dinero y a una serie de oportunidades que no están al alcance de cualquiera.
La erótica del poder es una gran verdad. Cuántas personas no tendrían el menor atractivo ni perrito que les ladrara, si no fuera porque les invitan a los sitios importantes y conocen a las personas apropiadas, lo que se llama influencias, que a la larga te pueden conseguir un trabajo mejor y sobretodo mayores ingresos.
Eso es lo que atrae al público, más que la propia belleza del interesado o el talento real que pueda tener. Está bien admirar a alguien siempre que no olviden que son personas como nosotros.
Total que la fama nubla la mente del público, y mucho más la de los que la disfrutan. El éxito puede echar a perder a cualquiera desde el momento en que ya no tiene que reservar mesa en los restaurantes, hasta aquel en que cualquiera le ofrece su cuerpo porque sí. Es un pastel envenenado que te puede salir muy bien o muy mal.
Como mínimo les toca ser el centro de la envidia de nosotros, los normales. Lástima que no utilicen ese poder para cosas que valgan realmente la pena...
(diciembre 2006)
La realidad es que la fama en sí no vale nada y puede desaparecer en cualquier momento, lo que es realmente valioso es el poder que conlleva. Un poder que hace que tengas libre acceso al dinero y a una serie de oportunidades que no están al alcance de cualquiera.
La erótica del poder es una gran verdad. Cuántas personas no tendrían el menor atractivo ni perrito que les ladrara, si no fuera porque les invitan a los sitios importantes y conocen a las personas apropiadas, lo que se llama influencias, que a la larga te pueden conseguir un trabajo mejor y sobretodo mayores ingresos.
Eso es lo que atrae al público, más que la propia belleza del interesado o el talento real que pueda tener. Está bien admirar a alguien siempre que no olviden que son personas como nosotros.
Total que la fama nubla la mente del público, y mucho más la de los que la disfrutan. El éxito puede echar a perder a cualquiera desde el momento en que ya no tiene que reservar mesa en los restaurantes, hasta aquel en que cualquiera le ofrece su cuerpo porque sí. Es un pastel envenenado que te puede salir muy bien o muy mal.
Como mínimo les toca ser el centro de la envidia de nosotros, los normales. Lástima que no utilicen ese poder para cosas que valgan realmente la pena...
(diciembre 2006)
Vida después de la muerte
Yo soy una de los afortunados. Yo he muerto y me han reanimado, aunque de eso hace muchos años. Ya no puedo decir que me acuerdo, pero hace veinte años sí me acordaba todavía.
Me acordaba de haber dejado de respirar y seguir viviendo. En el sentido de que tenía consciencia, claro que no era más que una niña, pero sí recuerdo la sensación de paz y alegría. Fue en un viaje en coche con mi familia, me deshidraté. Tuvieron que reanimarme tres veces, así que estuve varios minutos muerta.
La luz esa brillante que describen algunos, no estoy segura de haberla visto, pero sí estoy convencida de lo demás, y es un gran consuelo cuando pienso que la muerte es inevitable.
Es curioso, pero todos creemos que eso solamente les pasa a los demás. Pero tal como están las cosas le puede pasar a cualquiera, incluso a mucha gente joven, por cáncer, por accidentes de tráfico.
Uno prefiere borrar eso de su mente, pero es una realidad.
De todas maneras, la muerte es muy dura incluso cuando le sucede a un anciano de tu familia, aunque sepas que ya le toca, cuesta mucho asumir que sea parte de la vida, que no somos eternos.
Es una gran suerte que yo tengo fe y me sirve algo de consuelo en estos casos.
Lo que pasa es que la gente no tiene jamás presente en su cabeza que podemos dejar de existir en cualquier momento. Parece que algunos creen que los adelantos de la tecnología actual nos protegen de todo, ojalá fuera verdad. Forma parte del proceso de madurar darse cuenta de que cada día hay que vivirlo como si fuera el último, y no ir dejando cabos sueltos por todas partes. Porque realmente puede ser el último, aunque esperemos que aún tarde
Me acordaba de haber dejado de respirar y seguir viviendo. En el sentido de que tenía consciencia, claro que no era más que una niña, pero sí recuerdo la sensación de paz y alegría. Fue en un viaje en coche con mi familia, me deshidraté. Tuvieron que reanimarme tres veces, así que estuve varios minutos muerta.
La luz esa brillante que describen algunos, no estoy segura de haberla visto, pero sí estoy convencida de lo demás, y es un gran consuelo cuando pienso que la muerte es inevitable.
Es curioso, pero todos creemos que eso solamente les pasa a los demás. Pero tal como están las cosas le puede pasar a cualquiera, incluso a mucha gente joven, por cáncer, por accidentes de tráfico.
Uno prefiere borrar eso de su mente, pero es una realidad.
De todas maneras, la muerte es muy dura incluso cuando le sucede a un anciano de tu familia, aunque sepas que ya le toca, cuesta mucho asumir que sea parte de la vida, que no somos eternos.
Es una gran suerte que yo tengo fe y me sirve algo de consuelo en estos casos.
Lo que pasa es que la gente no tiene jamás presente en su cabeza que podemos dejar de existir en cualquier momento. Parece que algunos creen que los adelantos de la tecnología actual nos protegen de todo, ojalá fuera verdad. Forma parte del proceso de madurar darse cuenta de que cada día hay que vivirlo como si fuera el último, y no ir dejando cabos sueltos por todas partes. Porque realmente puede ser el último, aunque esperemos que aún tarde
El amor y sus sucedáneos
Por lo que he visto y me han contado, he llegado a la conclusión de que encontrar una pareja realmente compatible es difícil, a algunos les lleva años, otros ni siquiera la encuentran.
Ante esta situación, generalmente la gente no espera y se conforma con lo que aparece. El riesgo que corres es que mientras andas con otro, tu media naranja pase de largo. Yo creo bastante en el destino, y también en las oportunidades perdidas. Lo que no quiere decir que todo tenga que ser perfecto, porque la vida no es un cuento de hadas. Pienso que hay que aspirar a más, que tu pareja tiene que ser tu amigo, pero también tiene que haber algo inexplicable, una magia, una sensación de que es la persona con quien quieres compartir tu vida, como si ya le conocieras "desde antes de nacer". Algo que te ayuda en los momentos difíciles a no tirar la toalla.
Cada vez hay más divorcios en España y no me extraña nada. En parte porque la gente se precipita y se queda con el primero que aparece, en parte porque no trabajan la relación. Se creen que la pareja es como un coche nuevo, que si no te gusta lo devuelves.
La vida es mucho más complicada que eso y para conseguir tu dosis de felicidad a veces tienes que pasar por malos ratos.
De todas maneras, hay quien vive sin pareja y tan feliz, eso cada uno es cada uno. Yo, desde pequeña siempre tuve la intención de formar una familia, por las cosas del destino, digo yo.
Sólo espero que mis hijos encuentren la persona apropiada y que no se conformen con cualquiera, que no confundan la amistad especial con el amor; y si encuentran la persona adecuada, que no la dejen ir por unos cuantos problemas de convivencia. La vida hay que vivirla, pero también hay que saborearla con calma. Aún así te puede salir mal, pero al menos lo has intentado.
Ante esta situación, generalmente la gente no espera y se conforma con lo que aparece. El riesgo que corres es que mientras andas con otro, tu media naranja pase de largo. Yo creo bastante en el destino, y también en las oportunidades perdidas. Lo que no quiere decir que todo tenga que ser perfecto, porque la vida no es un cuento de hadas. Pienso que hay que aspirar a más, que tu pareja tiene que ser tu amigo, pero también tiene que haber algo inexplicable, una magia, una sensación de que es la persona con quien quieres compartir tu vida, como si ya le conocieras "desde antes de nacer". Algo que te ayuda en los momentos difíciles a no tirar la toalla.
Cada vez hay más divorcios en España y no me extraña nada. En parte porque la gente se precipita y se queda con el primero que aparece, en parte porque no trabajan la relación. Se creen que la pareja es como un coche nuevo, que si no te gusta lo devuelves.
La vida es mucho más complicada que eso y para conseguir tu dosis de felicidad a veces tienes que pasar por malos ratos.
De todas maneras, hay quien vive sin pareja y tan feliz, eso cada uno es cada uno. Yo, desde pequeña siempre tuve la intención de formar una familia, por las cosas del destino, digo yo.
Sólo espero que mis hijos encuentren la persona apropiada y que no se conformen con cualquiera, que no confundan la amistad especial con el amor; y si encuentran la persona adecuada, que no la dejen ir por unos cuantos problemas de convivencia. La vida hay que vivirla, pero también hay que saborearla con calma. Aún así te puede salir mal, pero al menos lo has intentado.