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A contracorriente
Trata sobre reflexiones personales
Acerca de
Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo.
Sindicación
 
La comida
Me he pasado casi quince días casi sin comer, no me entraba nada. Ahora que he vuelto a descubrir el placer de la comida, me he acordado de este post. Ahora todo me sabe mejor todavía.
Comer para algunos no pasa de ser una necesidad biológica, y algunos padres sufren lo indecible intentando que sus hijos coman. Para otros sin embargo se convierte en una fuente de placer tan imprescindible que le dan una importancia que no tiene. Son los típicos que distinguen entre tortillas buenas y malas por ejemplo. Yo soy de buen conformar y con que se deje comer me vale.
Lo que sí soy muy golosa y un dulce me entra a cualquier hora.
Al salir de España, yo creo que lo que más se extraña es la comida. No sé si la nuestra es mejor pero desde luego el estómago se te hace a un tipo de comida determinado y te cuesta mucho asimilar otro tipo de guisos, sobretodo si son especiados.
Hace poco me contaron de alguien que estuvo en Estados Unidos y contaba que la comida era como la inglesa pero a lo bruto. Quiero decir con más grasa, con mucha pimienta, pero igual de insulsa.
La que tiene mucha fama es la comida francesa, pero, para mí enmascaran los sabores con demasiada salsa. Claro que sobre gustos no hay nada escrito. Lo que está claro es que nada te sabe mejor que lo que has comido de niño.
En el fondo la comida es un vicio bastante inofensivo, mejor que fumar o beber alcohol. Luego está la famosa dieta mediterránea, que resulta que no practica ya nadie, si es que antes lo hacían, que no está tan claro. Yo desde luego me siento incapaz de tomar cinco raciones de verdura o fruta al día y eso que sí me gustan, no digo la gente que encima no les gusta.
Habrá que buscar un término medio, porque no nos vamos a privar ahora de los placeres de la cocina. Yo procuro que mis hijos coman un poco de todo porque, si no lo prueban de niños, no creo que les guste de mayores.
 
Ya estoy aquí
Sólo para agradeceros vuestros mensajes de ánimo. Estoy mejor, pero no puedo escribir y menos leer vuestros blogs. Nos vemos en agosto, en principio. Que tengáis todos buen verano.
 
La enfermedad 2
Bueno .. . Susana lleva varios días en el Hopital debido a los "vertigos" esos que comenta en el post anterior. No parece que sea nada grave pero si muy molesto y que puede durar todavía varios días o semanas. Esperemos que se recupere pronto. Rezad por ella.
Publico esto de su parte para que sus cyberamigas sepan que sigue ahí, pero que no puede publicar en unos días.
Su marido que la quiere mucho. PPPC.
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La enfermedad
Es una gran verdad que no aprecias bien lo que tienes hasta que lo pierdes. El jueves me desperté y descubrí al momento que había perdido la salud.
Resulta que me dió un ataque de vértigo, que lo pasé fatal todo el día y acabé en urgencias de madrugada. Todavía ahora no me encuentro del todo bien y la verdad es que no debería estar en el ordenador.
Pero quería contaros que en mi vida me había sentido tan mal tantas horas seguidas. Ni siquiera en los partos. Estaba tan preocupada pensando que pudiera tener algo malo en la cabeza, que empecé a hacer balance de mi vida pasada y vi que estaba bastante satisfecha con el resultado. Pero lo que no podía soportar era la idea de tener que renunciar a todo eso, no ver crecer a mis hijos, no envejecer junto a mi marido, abandonar mis proyectos..., incluido este blog.
Pensaréis que soy muy melodramática. Dice el médico que debido a un pinzamiento en la nuca, no me llega bien la sangre al cerebro, por eso todavía estoy mareada. Es una cosa muy normal. Pero yo me encontraba como si estuviera en las últimas, se me cerraban los ojos y, sin embargo, no podía dormir, todo me daba vueltas. No se lo deseo a nadie, aunque hay cosas peores.
Fue una sensación muy fuerte, tumbada en la camilla de observación de urgencias, horas y horas, pensando si se me había acabado el tiempo, qué quedaría de mí en el recuerdo de mis seres queridos, cómo soportarían mi ausencia, cómo seguiría el mundo girando sin que una persona más o menos se notara en el total.
El caso es que parece que, gracias a Dios, no es nada importante, aunque sí muy molesto, y quería compartir con vosotros lo que he sentido, aunque espero que no os veáis en esta situación.