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A contracorriente
Trata sobre reflexiones personales
Acerca de
Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo.
Sindicación
 
Adolescentes
Me he pasado la vida intentando explicarles a mis hijos la importancia de ser uno mismo y no dejarse llevar por la moda, el qué dirán, los estereotipos que nos invaden. Pero ahora llegan los trece años y resulta que he estado practicando en el desierto.
Sabía que podía ocurrir, pero resulta muy descorazonador. Mi hija ya no acepta mis consejos. Sólo le importa lo que opinan sus amigas. Quiere ser popular, una más del montón, parecerse a los otros.
Ya sé que es normal a estas edades, pero entonces, ¿de qué han servido todas nuestras conversaciones? No quiere que la vean con nosotros, prefiere quedarse sóla en casa a salir a la calle con su familia. Sin embargo, sus amigas siguen saliendo con sus padres.
Mi niña, con lo bien que nos llevábamos, y parece que fue ayer cuando rivalizaba con su hermana para sentarse a mi lado y abrazarme. Me pregunto si volveremos a recuperar la relación. Parece que lo único que le interesa es su aspecto.
De vez en cuando parece que regresa, me cuenta cosas, hace caso a sus hermanos, y yo pienso, tal vez no esté todo perdido. Supongo que es lo normal en muchos adolescentes y no es nada personal, pero a veces es duro, cuando se enfada conmigo porque me intereso por su vida y ella quiere que la deje tranquila.
Yo que llevo años aconsejando a los padres que pasen más tiempo con sus hijos y que hablen con ellos... Por suerte a mi hijo mayor no le ha dado tan fuerte, y mi pequeña todavía se deja mimar. Si no no sé cómo lo aguantaría.
 
Astrología
Una vez más, gracias por vuestros comentarios, me hacen mucho bien.
Tengo un secreto vergonzoso que no os he contado nunca: leo los horóscopos. Me hacen gracia y además, de vez en cuando, coincide.
Lo que sí tengo claro es que hay épocas en la vida en que parece que no pasa nada, y otras en que de repente pasa de todo. No sé si serán las conjunciones astrales o pura casualidad, pero da que pensar.
Ahora estoy en la segunda época, no paro. El sábado decidí soltar al pajarito, porque ya sabía volar más o menos, y justo se puso a llover, y yo preocupada pensando si le irá bien ahí fuera.
El domingo me fui de excursión, el lunes paso por el instituto, a ver si estaba el libro de alemán, y me entero de que me han inscrito por error en tercero y ahora no sé si tengo plaza para cuarto. El martes 2 empiezo, se supone, porque mi plaza la han ofrecido en septiembre.
Esta semana operan a mi cuñada y a mi suegra. La semana que viene mi marido se va de viaje. El martes también tuve que presentarme al text psicotécnico para renovar el carnet de conducir. Parece una tontería, pero es que a mí se me da muy mal la maquinita y estuve practicando con la agenda electrónica de mi marido. Al final pasé la prueba, porque creo que no exigen mucho, la verdad.
Ha sido el santo de mi madre, va a ser el de mi hijo mayor y mi suegra. No es que tenga que organizar nada, sólo es que tengo que acordarme, porque como soy tan despistada se me olvida hasta mi cumpleaños, y luego hay gente que se molesta si no le llamas.
Mi hijo va a empezar una clase de ajedrez, que no sé si resultará, porque le han puesto en principiante y él sabe ya bastante. Y todo esto tengo que controlarlo yo en los próximos días. Ya os contaré que tal se nos ha dado. Lo importante es lo de los enfermos. Lo demás son minucias, pero también hay que estar en ello y me agobia un poco. A ver si vuelve la racha de tranquilidad.
 
La nostalgia
Ya sabéis que no estoy en mi mejor momento, así que espero no deprimiros mucho. Ahora me ha dado por recordar el pasado.
Hace veinte años, yo tenía sólo un abuelo y dos tías, pero no se me había muerto nadie a quien conociera bien. Hubo un momento en que mi familia estaba formada por multitud de parientes de más de sesenta o setenta años y, sin embargo, gozaban de buena salud.
A falta de más parientes cercanos, tenía, si no recuerdo mal, diez tíos abuelos y diez tíos segundos a los que tratábamos bastante. Es decir, que mis padres sí conservaban el contacto con otras generaciones y otras ramas de sus familias, y de hecho se hicieron mucha compañía especialmente siendo los hijos ya mayores. De todos ellos, sólo quedan ya siete tíos segundos. Era de esperar, aunque varios superaron los noventa años. También murió mi suegro y el año pasado un cuñado con sólo cuarenta y siete años.
En general, no me puedo quejar de que practicamente sólo se hayan ido los que les llegó su hora. Conozco casos mucho peores. Sin embargo, no acabo de hacerme a la idea y los tengo presentes en mi memoria, como si sólo estuvieran de vacaciones y fueran a volver en cualquier momento.
Pero ahora me queda lo peor, porque ahora son mis padres los que rondan los ochenta años y no me veo preparada para esto. Pensaba que, con el tiempo, me haría a la idea. Pensaba que, teniendo hijos, me servirían de apoyo llegado el momento. Pero me temo que sigo siendo igual de débil, igual de emotiva, la vida no me ha hecho más dura y no estoy a la altura. Tengo miedo de caer en una depresión llegado el momento, así que espero que tarde mucho. Sobretodo, porque no quiero dejar a mis hijos de lado. Con vuestras experiencias espero aprender a ser más fuerte cada día, pero la verdad es que me parece que no tengo remedio.
 
Mis hermanos y yo
Antes que nada, según el meme de Nanny-Ogg, tengo que decir a qué sabe mi blog. Creo que mi blog sabe como el bitter sin alcohol, que es mi bebida favorita: amargo con un toque dulce. Hace años hubiera sabido más a naranja con ginebra: dulce y fuerte, que es lo que bebía entonces. Pero, como dice Fito Páez, "este mar guarda muchos barcos hundidos". Uno de ellos es este.
Nací en el año 1966 y, como era habitual entonces, tengo cuatro hermanos. Yo soy la pequeña. Mi hermano mayor, que me lleva diez años, es mi padrino y siempre ha sido cariñoso conmigo. El segundo me lleva nueve y éramos los más parecidos, o eso creía yo. Cuando yo estiraba las alas, ellos ya habían abandonado el nido.
Mi tercer hermano es muy diferente a mí, pero coincidimos más tiempo en casa y llegamos a entendernos. Con mi hermana la relación siempre fue mala. Había demasiada rivalidad entre las dos y sólo ahora empezamos a congeniar un poco.
Yo era una niñá demasiado tímida y sensible, así que me refugiaba en mis libros y jugaba con mi perro, que era uno más de la familia. No tenía demasiado que ofrecer, así que mis hermanos no me prestaban mucha atención. No parecía un pollo de la misma nidada. Siempre fui la menos agraciada, la peor estudiante, la no deportista, la más torpe de la familia. Después dejé los estudios y a continuación el trabajo, así que no tenemos los mismos intereses.
Mi hermano mayor se fue de Madrid hace cinco o seis años. Los otros viven en las afueras y sólo nos reunirmos en Nochevieja. Entonces tengo que andar con pies de plomo para no herir susceptibidades, porque al no tener confianza es fácil que haya malentendidos.
Ayer coincidí con mi hermano segundo un rato en casa de mis padres y me dí cuenta que da igual que no nos veamos apenas, porque no tenemos casi nada en común. Me dió mucha pena. Sé que si de algo me voy a arrepentir en el futuro es de haber perdido el contacto con mis hermanos pero, qué le voy a hacer si la vida nos puso en senderos distintos, que nunca se cruzan. Sólo espero que a mis hijos no les suceda lo mismo en el futuro.
 
Cogiendo al toro por los cuernos
Os he hecho caso y voy a hablar de un tema que realmente me desespera, más hoy precisamente que las noticias estarán llenas de imágenes de un torero herido en la plaza.
Soy antitaurina. Eso que llaman "la fiesta nacional" me parece una salvajada. Recuerdo cuando fui a Inglaterra a los dieciseis años. Lo primero que me preguntaron fue si me gustaban los toros y yo, avergonzada, les aseguré que a los jóvenes españoles no les gustaba eso. Eran los tiempos de la Transición y yo, inocente de mí, pensaba que "la fiesta" tenía los días contados, que era cosa de la dictadura.
No sabía por entonces la cantidad de intereses y de miles de euros que se manejan con ese motivo. Lo de menos es que el torero se juegue en teoría la vida en la plaza, lo que cuenta es que hay quien paga una barbaridad por el espectáculo, dinero que generalmente sale de nuestros impuestos, porque pagan los ayuntamientos.
A continuación, el torero, ya rico, se codea con empresarios, banqueros, aristócratas y demás gente pudiente y consigue de esta manera un acceso al poder económico y social. El entramado de gente que vive directa o indirectamente de su "trabajo" es inmenso. Por eso sé que ha habido amenazas contra personas que se ha atrevido a cuestionar lo que es el gran negocio de "la fiesta nacional".
Nacional, no sé de dónde. Porque estoy convencida de que si hoy mismo se hiciera un referendum sobre el tema, saldría por mayoría aplastante que la gente está en contra de este espectáculo. Algo que tuvo sentido en el siglo XV, cuando los caballeros cristianos entrenaban para la guerra, pero ahora no es más que una exhibicíón de tortura animal injustificable, que se ha mantenido gracias a los enormes intereses que mueve y las subvenciones estatales.
Sin embargo, ningún político se ha atrevido a meterle mano al tema hasta ahora. Incluso en la calle es algo que no se toca, por miedo a las reacciones. ¿Cuándo podremos librarnos de este lastre, como hicimos con el cinturón de castidad, la decapitación pública y otras costumbres de la edad media? No creo que vea ese día.
 
Temas positivos
Estaba intentando escribir sobre cosas agradables, pero no me sale. El problema es que, cuando yo veo una familia bien avenida, por ejemplo, pienso "qué bien" y nada más. Se me ocurren los post cuando no estoy de acuerdo con algo.
Me gustaría poder dedicarle un post a la puesta del sol, a una parque en otoño, o las sensaciones que me inspiran mis hijos. Pero, como bien han dicho Alba y Eva, yo escribo de forma clara y concisa. La verdad es que os envidio a aquellos que sois capaces de describir sentimientos, emociones y momentos inolvidables.
Pero, como tengo limitaciones, me temo que me inspira más lo negativo que lo positivo. Tengo escritos más de diez post que no me atrevo a publicar, porque son demasiado polémicos y me preocupan las reacciones, aunque realmente escribo este blog para dar a conocer mi punto de vista y no para quedar bien con nadie.
Pero no soy una persona dura y las críticas feroces sí me afectan, no así las críticas razonadas, a pesar de que sé que toda persona que se enfrenta a un público sufre alguna vez las consecuencias.
Así que a menudo pienso en publicar algo rompedor y luego no me decido. Ya hay demasiada crispación en el mundo para dar excusa a más. Pero me cuesta escribir sobre gente agradable, porque pienso que eso debería ser lo normal y no hay ni que mencionarlo.
Sin embargo, es verdad que de vez en cuando apetece centrarse en lo positivo. Suerte que entre mis favoritos hay algunos que saben escribir sobre la alegría de vivir y transmitirnos esa sensación. Supongo que hay está la diferencia entre tener talento literario o ser un simple contador de historias.
 
Alba me ha nominado
Me hace mucha ilusión, es la primera vez que me nominan para un premio. Antes que nada tengo que publicar las condiciones.

1.- Si alguien te otorga el premio, escribe un post con los 5 blogs que te hacen pensar.
2.- Enlaza el post original , así la gente puede encontrar el origen del mismo.>http://www.thethinkingblog.com/2007/02/thinking-blogger-awards_11.html
3.- Exhibe o muestra el “Thinking Blogger Awards” con un enlace del post que tu mismo escribas. Hay dos modelos de botón para mostrarlo en el blog, plateado o dorado, tu solo has de escoger el que más te guste o mejor combine con tu blog.

Me pone en un problema porque me ha costado mucho elegir sólo cinco entre los más de veinte blogs que visito habitualmente, ya que cada uno me aporta algo especial. Pero allá van:
Pikifiore. Por su talento y por todas las cosas que hemos compartido este tiempo y sus buenos consejos.
Estrella . Por ser como es y ayudarnos a comprender su punto de vista y comprender el nuestro.
Eva . Por ponerle palabras a los sentimientos que los demás no sabemos describir.
Gansumino. Por enseñarnos el otro lado de la moneda (el masculino).
Pilar. Porque coincidimos en muchas cosas.

No he podido incluir la imagen ni los enlaces porque no he sabido hacerlo. Lástima, porque me gustaba el dibujo.
 
Defensa de los blogs
He leído últimamente algunas críticas sobre el fenómeno de los blogs. Dicen que no podemos opinar porque no somos expertos en el tema, es decir porque no somos licenciados en psicología, periodismo o lo que sea.
Naturalmente no me parecería justo que por escribir un blog cobráramos igual que un profesional, pero es que la mayoría no recibimos ningún tipo de remuneración. Unicamente, los que tienen publicidad consiguen algo de dinero y me parece bien.
Dicen que los blogs hablan de cosas que no le interesan a nadie. Yo he visitado cientos de ellos y puedo asegurar que hay de todo. Hay grupos de amigos que hablan de temas que sólo les conciernen a ellos y no hacen mal a nadie. Hay gente que hablamos de temas generales. Y también hay personas con auténtico talento literario que no han tenido ocasión de publicar sobre papel, lo que no significa que su trabajo tenga menos valor.
A mí no se me ocurre escribir sobre economía internacional, porque no tengo ni idea, escribo sobre familia, idiomas (que es mi especialidad) y cosas que nos afectan a todos.
Si suponemos que para poder opinar hay que ser licenciado en algo, en mi generación serían mayoría, pero en la que viene poca gente va a ir a la universidad, porque ni siquiera superan el bachillerato. Así que se verán privados del derecho a opinar. En cuanto a las abuelas, en su mayoría tendrían que abstenerse de hablar. No digamos en otros países donde el acceso a la educación es minoritario.
Sin embargo, yo he conocido gente sin la cultura más elemental con quien se podía hablar de cualquier tema y daban lecciones de eso que se llama sabiduría popular, conocimiento de la vida.
¿Quién puede negarles el derecho a la palabra?, ¿quién puede negarnos a nosotros la libertad para contar lo que pensamos?
Por supuesto, siempre queda la libertad de no leernos.
 
Volver a empezar
No os lo vais a creer, pero resulta que se me olvidó hacer la matrícula para cuarto de alemán en julio. Tampoco hubiera podido, pero habría ido alguien en mi lugar. Vaya cabeza tengo.
Menos mal que me han dejado hacerla ahora. Estuve ayer entregando los papeles, pero no sé si voy a estar a la altura, la verdad, porque es que tengo unos compañeros con mucho nivel.
He visto las notas y en la clase de al lado de venticinco sólamente aprobaron tres en junio. Sin embargo, en mi clase aprobamos más de la mitad y espero que pase alguno más ahora.
Mi hijo ya ha empezado el colegio y las niñas empiezan la semana que viene, que ya tienen ganas porque en casa ya se aburren. Empiezo a tener ganas de zambullirme otra vez en la actividad porque la espera me pone un poco nerviosa: comprar los libros, preparar la ropa, comprobar el material escolar..., y sobretodo preocuparme por si todo saldrá bien y estarán contentos este año.
Me importa que aprovechen el curso y saquen buenas notas, pero lo que más me importa es que tengan amigos y buen ambiente, y que no se pongan mucho malos, porque mis hijos siempre tienen algo.
El gorrión sigue en casa, porque no conseguimos que vuele.
Por lo demás, lo que espero de este curso es que mis padres conserven la poca salud que les queda a su edad. A mi suegra tienen que operarla de un tumor benigno, y mi cuñada empieza su tratamiento para el cáncer. Que todo vaya bien.
Mi hermano divorciado, que vive en México, dice que se quiere volver a casar en enero. Ya os contaré, pero no creo que pueda ir. A los otros casi no los veo y a mis amigas tampoco. Así que esto es un resumen de mi vida. Cuando acabe el curso, espero no tener mucho más que contar, porque yo prefiero el dicho "no hay noticias, buenas noticias".
 
Una sonrisa, por favor
Pienso exactamente lo que siento y escribo lo que pienso. Soy así, contradictoria y sentimental y un poco pesimista.
Sin embargo, eso no significa que vaya por la calle armada con mi lengua mordaz, diciéndole a todo el mundo lo que opino. Mis pensamientos los guardo para este blog y mis seres queridos. En la calle soy la persona más amable que os podáis cruzar, de esos que de puro educados nos toman por tontos. Y es que mi lema siempre ha sido éste: (El texto no es mío, me lo han prestado).
UNA SONRISA:
Una sonrisa cuesta poco y produce mucho.
No empobrece a quien la da y enriquece al que la recibe.
Dura un instante y perdura en el recuerdo eternamente.
Es la señal externa de la amistad profunda.
Nadie hay tan rico que pueda vivir sin ella y nadie tan pobre que no la merezca.
Una sonrisa alivia el cansancio, renueva las fuerzas y es consuelo en la tristeza.
Una sonrisa tiene valor desde el comienzo en que se da.
Si crees que a tí la sonrisa no te aporta nada, sé generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de la sonrisa como quien no sabe sonreir.
Algunas personas están demasiado cansadas para dar una sonrisa. Dales tú una de las tuyas, pues nadie necesita una sonrisa tanto como aquel que no tiene nada más que dar.
 
Paris Hilton
Tomo nota de los buenos consejos que me habéis dado y ya os contaré cómo nos va. Agradezco mucho vuestro interés.
Ahora paso a un tema más frívolo. Es el prototipo de "pobre niña rica". Una mujer a la que le ha sobrado el dinero y le ha faltado la atención de su familia. No es para tenerle lástima ya que ella es feliz así, al menos de momento. Desde luego, no tiene un pelo de tonta. Ha conseguido hacer de su imagen despreocupada y superficial toda una marca. Ella misma es un gran negocio, pues le pagan por ir a fiestas y anunciar productos. Qué más se puede pedir. Tiene las finanzas en la sangre y nada de lo que hace es improvisado.
Cuando estuvo en la cárcel quien más quien menos no podíamos evitar alegrarnos un poco de que al fin la justicia resulte ser igual para todos. Pero es una tontería, porque cuando salió Paris Hilton se encargó de rentabilizar cada uno de sus días de condena. Mientras nosotros seguimos contemplando su tren de vida y su aparente falta de preocupaciones.
Sentarse a ver pasar el cadáver de tu enemigo, es lo que hacemos con ella, esperando que caiga víctima de sus muchos excesos. Pero el caso es que Paris Hilton no llega a la categoría de enemigo. Todo lo más es una molestia, para aquellos que creemos que existen mil formas mejores de gastarse una fortuna.
Pero en el fondo nos hace soñar despiertos. Es como una gran muñeca Barbie al natural, que hace realidad los sueños de grandeza que todos tenemos en algún momento de nuestra vida. Sueños que luego descartamos sin pena, cuando descubrimos que las cosas importantes de la vida realmente no se pueden comprar. Algún día, espero, ella también descubrirá esto y, en ese momento, le deseo sinceramente que no se deje caer por la pendiente de las drogas y la desesperación, sino que encuentre algún amigo sincero que le ayude a andar su nuevo camino.