logotipo

img_google
A contracorriente
Trata sobre reflexiones personales
Acerca de
Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo.
Sindicación
 
Una historia sin final
Era casi una niña cuando entró en el mundo de los adultos. Ganó más dinero del que podía gastar y estaba rodeada de gente velando por el negocio. Aprendió a administrar sus bienes y promocionar su imagen. Viajó por todo el mundo, pero siempre le dieron todo hecho.
Sabía mucho sobre muy poco. No sabía nada de la vida normal. Se pasaba la mayor parte del tiempo separada de su familia y sus amigos. No pudo seguir estudiando, ni salir de paseo.
Creció y llegó un momento en que añoraba lo único que no podía tener: una vida familiar. Así que creyó que estaba enamorada de uno de los pocos chicos a que tenía acceso. Se empeñó en ser madre demasiado pronto, y sus hijos se convirtieron en los muñecos que no le habían dejado tener.
No estaba madura, porque no le habían dejado madurar. No sabía nada de la vida real, porque la habían mantenido apartada de todo.
Un día se derrumbó su castillo de naipes, sus sueños de familia y futuro. Su matrimonio resultó ser un error: eran dos niños. Incluso su trabajo empezó a resentirse.
Encontró malas compañías, falsos amigos que no la ayudaban, que le llevaron por el camino fácil de las drogas, el sexo y el alcohol.
Y un día descubrió que había perdido todo por lo que había luchado: su trabajo, su familia, sus hijos. Sólo le quedaban sus padres, que tenían bastante culpa de lo que había pasado; y varios millones de personas pendientes de su historia, unos por morbo, otros por pena.

"Ella es tan feliz, es una estrella, pero ella llora en su corazón solitario pensando... si no me falta nada en la vida, ¿por qué vienen estas lágrimas por la noche?" BRITNEY SPEARS.
 
SORPRESA
He recibido un comentario en mi último post en el que me dicen que puedo presentarme a los PREMIOS BLOG, primera edición.
El problema es que parece ser que yo no puedo presentarme directamente sino que necesito que mis lectores me nominen. Así que, bueno, me da un poco de corte decirlo, pero si os gusta mi blog aquí os dejo el comentario para que entréis a nominarme.

¡Hola! Nos hemos topado con tu blog y creemos que tiene mucho potencial para ganar uno de los "PREMIOS BLOG" en su 1ª edición; Los "PREMIOS BLOG" han sido creados para agrandar y reforzar la blogosfera hispano hablante y para animar a blogueros como tú a que sigan escribiendo ¿participas? Tienes toda la información en la página web, apúntate y anima a tus lectores a que te ayuden a conseguir uno de los primeros " PREMIOS BLOG"

Un saludo y esperamos tu participación.

http://www.premios-blog.co.nr/

De todas maneras, es difícil que pueda ganarlo habiendo tantos blogs estupendos por ahí, empezando por los vuestros, que me sirven de inspiración. El plazo termina el domingo siete. Gracias.
 
Amor y genética
Lo último que he leído es que las personas buscamos hombres y mujeres guapos porque portan menos genes lesivos en su ADN, es decir, se supone que están físicamente más sanos.
Esto significa que no elegimos libremente. De hecho es fácil comprobar que en general los guapos salen con guapas, los altos con altas, los bajos con bajas, los que llevan gafas con las que las llevan, los que tenemos nariz grande con otros semejantes.
Por lo tanto, sin darnos cuenta, descartamos a aquellos que no encajan en nuestro ideal de belleza. Yo tenía a priori más posibilidades de salir con un hombre alto, con gafas, de nariz grande, que con otro tipo de persona, y así fue. Probablemente otro hombre no se hubiera fijado en mí, porque no le gustase mi Adn.
Sin embargo, yo creo en el destino. Yo pienso que existe una pareja ideal para cada uno. Pero, ¿qué ocurre si su apariencia física no encaja con el modelo que buscamos?. Tal vez no lleguen a encontrarse nunca, sólo porque ella es más guapa y sólo sale con chicos guapos y viceversa.
Tal vez esa sea la explicación de por qué se rompen tantas parejas. Porque no eligen con el corazón sino con la vista. Si mi marido fuera más agraciado nunca se hubiera fijado en mí y estaríamos con otras parejas en este momento, y no creo que funcionaran.
Pero hay características genéticas que no se ven: la inteligencia, el carácter, y otras adquiridas como la tolerancia, la responsabilidad... Supongo que eso también cuenta a la hora de buscar alguien para compartir tu vida, o debería hacerlo, por lo menos.
De otro modo no nos diferenciaríamos de otros animales, que eligen al ejemplar más hermoso. No nos dejemos llevar por las apariencias o al final saldremos perdiendo. No se puede descartar a nadie por su aspecto, ni tampoco elegirlo sólo por esa razón.
 
Patri me ha nominado
Quiero darle las gracias a Patri por la nominación a Blog del día. Es estupendo ver que la gente te valora, aunque a veces no estén de acuerdo contigo. Se supone que tenía yo que nominar a siete personas, pero ya me costó mucho la otra vez, y luego coincidimos varios, así que creo que prefiero dedicároslo a todos vosotros.
Cambiando de tema, hay algo que me ha molestado ultimamente.
La publicidad es el medio donde se cuelan habitualmente los arqueotipos machistas sin que nadie quiera ponerle remedio. Hay un anuncio actualmente del desodorante AXE con el que me siento realmente ofendida, como persona.
Es aquel en que aparece una mujer moderna, aparentemente preparada, independiente y segura de sí misma. De repente aparece un hombre, y la señora se convierte en una especie de gata en celo, que no desea otra cosa que seducirlo.
Tal vez insinúan los del anuncio que las mujeres actuales solamente estudian, trabajan y se arreglan esperando el momento en que un macho se cruce en su camino con un olor lo suficientemente penetrante, para tirarlo todo por la borda, olvidar sus aspiraciones profesionales y sentimentales y correr detrás suyo.
No es que yo me identifique mucho con esas mujeres, pero tengo dos hijas y creo que, si algún día deciden liarse con el repartidor de la empresa o con su futuro suegro, lo harán con conocimiento de causa, porque es realmente lo que desean, y no por las hormonas. Mis hijas no son dos trozos de carne con un queso por cerebro.
Parece mentira que tenga que ser yo la que salga a defender la dignidad de la mujer y su capacidad de elegir libremente, porque nadie más lo hace. ¿Por qué no se quejan las feministas?
achacauanca? El efecto idiota, le llamaría yo a eso.
 
Inmigrantes, sí, gracias
Primero deciros que sí me da lástima dejar el alemán, pero tengo la posibilidad de retomarlo el año que viene, con otro profesor. Gracias.
Estoy en el coche y veo pasar a una señora mayor con bastón, acompañada de una señora más joven, que le ofrece el brazo, le acompaña y le da conversación. No hace falta conocerlas para saber que están a gusto, se necesitan mutuamente en este momento de sus vidas y claramente congenian.
Por la otra acera, una mujer de tez oscura lleva a dos niños al colegio. Charla con ellos animadamente mientras se preocupa de que se abriguen y le da la mano al más pequeño. Se ven contentos.
Hago la compra y, al rato, vienen a mi casa dos jóvenes amables y sonrientes, educados y serviciales, a traerme las cosas.
Son ellos: los inmigrantes. Gente así hace que aún crea que el mundo puede tener remedio, con su fuerza y su ilusión.
España se ha convertido en una especie de manzana podrida. Mientras los bordes reverdecen, el interior está seco. Los pueblos se quedan vacíos, no hay niños para las escuelas, ni médicos para los dispensarios. Los jóvenes se han trasladado a las ciudades.
De acuerdo, que se vayan todos. ¿Quién recoge las cosechas?, ¿quién sirve en los bares?, ¿quién construye nuestras casas?.
Los mismos que están repoblando algunos pueblos del interior y llenándolos de vida, de risas de niños y alegría de vivir.
Nuestros chicos ya no quieren ser electricistas ni carpinteros, pero tampoco quieren estudiar. Necesitamos mano de obra cualificada, campesinos, obreros, especialistas, y, al paso que vamos, pronto necesitaremos licenciados.
En un país dividido todavía por la herida de la guerra civil, nos viene bien que alguien nos recuerde lo que nos une.
Pero hay todavía gente que se empeña en ver sólo los inconvenientes. Ya se sabe que hay dos caras en cada moneda, pero no hay ninguna duda de que están aqui porque los necesitamos.
Y todavía deberíamos darles las gracias por todo lo que hacen por nosotros y por ayudarnos a ver la vida de otra manera.
 
Novedades
Aunque en mi vida generalmente hay poco que contar, y a veces es mejor así, esta semana he hecho algunos cambios.
He dejado el alemán. Yo me había apuntado en tercero el año pasado con la idea de conseguir el título elemental, y ya lo tengo, aunque todavía no me lo han dado. Entonces empecé este año cuarto no muy convencida, pensando que tenía la misma profesora, que era una mujer muy simpática y hacía una clase agradable.
Mi sorpresa fue cuando llego y me encuentro con un señor, que es el catedrático de alemán, que no nos deja ni respirar durante la clase, y nos corrige todo lo que decimos, y además no se libra nadie de hablar en alto. En fin, un agobio.
Porque estudiar idiomas es mi hobby, algo para relajarme, relacionarme con gente y desconectar de la rutina. No me sirve para nada, porque no tengo ocasión de viajar a Alemania ni de tratar con alemanes habitualmente. La mayoría de mis compañeros sí lo hacen.
Así que de todas maneras, estaba pensando que no podía llegar mucho más lejos con este idioma, y he decidido dejarlo. No voy a ir a clase a sufrir, estresarme o pasarlo mal por la presión.
Sin embargo, no me voy a quedar en casa. Echaría de menos el contacto con la gente y tener una actividad distinta. Así que me he apuntado en unos cursos de técnicas de relajación al lado de casa.
Ayer empecé y me ha gustado mucho, porque hacemos un poco de Tai Chi, gimnasia china y estiramientos. Todo suave. Las compañeras son mayores que yo, salvo tres o cuatro, pero espero congeniar con ellas. De todas maneras, voy a intentar cambiar de hora, porque me viene mejor temprano. Ya os contaré cómo me va y si consigo hacer amigas, que es uno de mis objetivos, como me aconsejasteis.
 
Los niños saharauis
Ya sabéis que yo defiendo en principio todas las ongs, porque pienso que su intención es buena y es mejor que no hacer nada. Sin embargo, como en todo, también hay excepciones (los grises de los que me hablábais).
Existe una asociación de amigos del pueblo saharaui, a la que tengo bastante simpatía, porque me atrae ese tema. Sin embargo, no estoy nada de acuerdo con una de sus actividades.
Todos los años, cuando llega el verano, esta asociación visita los campos de refugiados y se trae un grupo de niños a pasar las vacaciones con familias españolas. A mí eso me parece una crueldad.
No se han fijado en lo mucho que sonríen los niños del tercer mundo, incluso cuando llevan una vida difícil, tienen que trabajar y algunos días apenas comen. Sonríen así porque no conocen otra cosa.
Estaba ayer en la ducha, pensando como me sentiría si tuviera que lavarme con un cubo de agua fría el resto de mi vida y no era una sensación agradable. Estos niños van a la piscina, ven como el agua sale del grifo (y nadie va a buscarla a un pozo a varios kilómetros), algunos incluso visitan la playa, comen cosas que no volverán a probar nunca, conocen el cine, los parques de atracciones...
Y después de su visita al "paraíso", se supone que tienen que volver con sus familias a vivir en una tienda en mitad de la nada y que van a seguir apreciando lo que tienen. Eso no es así. De hecho ya sé de algún caso de niños que no se han adaptado y han tenido que quedarse en España.
No sé de quién fue esa idea y supongo que no va a cambiar de opinión, pero yo pienso que no les hace ningún favor. Es como los casi niños que llegan en pateras en busca de una vida mejor, porque han visto en la televisión como vive el resto del mundo y lo que tienen ya no les satisface. Es como nos sentimos la gente normal de aquí cuando vemos como viven los ricos y famosos, tipo Paris Hilton, y ya nos cuesta contentarnos con nuestras posibilidades, a pesar de saber que somos del pequeño grupo de los afortunados.
Dejemos a los niños en su país con sus familias y, si podemos llevarles allí la ayuda necesaria, pero no es bueno sacarles de su familia, de su país y sus costumbres, para mostrarles un mundo que les es ajeno y que nunca va a estar a su alcance.
 
La ley natural
Gracias por darme otro punto de vista sobre mis problemas con adolescentes. A mí ya me pilla lejos y además yo era demasiado tranquila en esa época, y por eso no lo comprendo.
Se está hablando mucho ahora sobre la ética que deberían enseñar en los colegios, y he estado dándole vueltas al tema.
Existe una ley natural, aceptada por la mayor parte de los países y las personas, que se incluye en la mayoría de las religiones.
Esa ley que nos dice, por ejemplo, que matar está intrinsicamente mal. Luego habrá eximentes como defensa propia, pero no por ello deja de estar mal. Por tanto, la pena de muerte también está mal. Pero eso no quiere decir que se pueda exculpar a un homicida. Hay otra ley no escrita que dice que cada cual tiene que pagar por sus actos, de otro modo, no sería justo para los que cumplen la ley.
Es decir, que la culpa tiene que ser proporcional al delito. No puede ser que el castigo dependa de las habilidades del abogado que defiende el caso.
Robar está mal. Lo mismo si es un salchichón que los ahorros de miles de personas. Pero no se puede castigar igual.
Mentir está mal. También engañar. Cuando las casas de cosméticos prometen la juventud eterna también están haciendo algo malo.
Dentro de engañar, ser infiel a tu pareja, no hay excusas, está mal. No se puede jugar con los sentimientos de las personas.
Maltratar a otro ser vivo, sea mujer, hombre, anciano, niño o animal. Lo peor de lo peor para mí es la tortura. Es inhumano.
Dentro del maltrato, la violación, la pederastia, que también es una tortura. También la discriminación racial, sexual, etc...
En conclusión, hay cosas que son blancas o negras. El terrorismo es, sin duda, negro. Las ongs son blancas, aunque las lleven personas, que a veces fallan. Si empezamos a dudar de la justificación moral de cada acto, al final resulta que vale todo. Pero el bien y el mal existen y están a nuestro alrededor.
 
La siguiente generación
Ya sabéis que soy madre de adolescentes y todos los días me toca pelear contra el entorno. Porque mi hija especialmente me dice que todo el mundo sale hasta tarde, que nadie estudia más que el día anterior y, lo último, que me dé por contenta de que no bebe alcohol.
Me preocupa mucho el futuro de estos niños que piensan que cualquier cosa es más importante que sacar buenas notas. No consigo hacerles entender que su futuro depende de lo que hagan ahora, porque si aprueban podrán elegir su profesión y, si no, tendrán que conformarse con lo que encuentren. El ejemplo está ahí.
Me refiero al treinta por ciento de chicos y chicas que no superan el bachillerato. Curiosamente la historia da un paso atrás y nos vamos a encontrar con hijos de licenciados que no son licenciados. También hijos de profesionales cualificados que no están cualificados.
Dicen algunos que de aquí a unos años tendremos que importar médicos e ingenieros como ahora importamos obreros de la construcción. Tal vez llegue el momento en que sea habitual que el jefe sea inmigrante y los empleados españoles. Así aquellas personas que trabajan en nuestros país en puestos inferiores a su categoría tendrán su oportunidad dorada.
No es que eso me importe. Ya sabéis que mis simpatías están con la gente que viene a trabajar, sea cual sea su nacionalidad. Pero sería terrible pensar que hemos pasado de exportar cerebros a otros países a estar necesitados de gente preparada.
Luego están los jóvenes que, no sólo no tienen una profesión, sino que además están alcoholizados o son drogadictos. ¿Qué futuro les espera? Antes era algo raro, ahora, según mi hija, es lo normal.
Sólo espero que todavía estemos a tiempo de recuperar esta generación y hacer que encuentren el interés por aprender, el gusto por el trabajo bien hecho y las riendas de su futuro.
 
Vivir lejos del trabajo
"Que mal repartido está el mundo, desde el primer mes de enero" Estopa
Vivo en una localidad a las afueras de Madrid. Cada mañana, en las entradas veo dos filas kilométricas de coches, unos viven aqui pero trabajan en Madrid, otros viven en Madrid y trabajan aqui.
Me dan ganas de darle la vuelta al carril y que cada uno se vuelva por donde ha venido, porque me parece totalmente absurdo.
Mi marido trabaja en nuestra localidad, porque hay polígono industrial y muchas empresas. De hecho, primero le dieron el trabajo y después buscamos el piso. Como no encontrábamos nada, vivimos cinco años de alquiler y después ya compramos.
Ya sé que somos afortunados. La diferencia es la calidad de vida. Mi marido llega en diez minutos al trabajo y, si necesito que se ocupe de algo de los niños, no suele haber problema.
Sin embargo, hemos elegido. Podíamos habernos quedado en la ciudad y tendríamos más tiendas y servicios, nuestras familias más cerca, más colegios para elegir... No fue una decisión fácil. No nos arrepentimos, sobretodo cuando veo las colas de coches.
Hay gente que no puede elegir, porque ya tiene la casa comprada o ha cambiado de trabajo. Pero también hay gente que se empeña en vivir a cuarenta kilómetros del trabajo aunque eso signifique tener que levantarse dos horas antes por la mañana, coger el atasco y llegar estresado a la oficina, y a la vuelta otra vez lo mismo.
Todo por no renunciar a su barrio o porque quieren tener un chalet con jardín a buen precio y, para eso, hay que irse bastante lejos.
Resultado: contaminación, accidentes de tráfico, jornadas de trabajo de diez horas diarias, niños desatendidos, etc...
A veces la solución es tan sencilla que parece mentira que no la vea nadie más. Es que muchos se complican la vida sin necesidad.
 
Discriminación positiva, no
Discriminación es algo muy feo, es algo intrínsicamente negativo. Yo pienso que nadie debería ser rechazado ni por su sexo, ni su color, ni ninguna otra característica.
Por eso mismo no me parece bien que alguien pueda verse favorecido tampoco por algo que no es mérito suyo.
Me imagino en el lugar de esas personas que llevan diez o tal vez veinte años preparándose para un puesto de responsabilidad, acumulando estudios y experiencia; para al cabo del tiempo encontrarse con que les han arrebatado lo que tanto tiempo y esfuerzo les había costado alcanzar. Y no porque haya alguien más preparado para el puesto, sino por el hecho de no ser mujer.
También me imagino a jovencitas recién licenciadas, que ya no se van a molestar en esforzarse y aprender, ¿para qué?, si saben que en una empresa de mayoría masculina tienen al menos diez veces más posibilidades de ascender que cualquier compañero.
Esto es tanto como funcionarizar a todo el país, en el sentido negativo que por desgracia tiene esa palabra. Porque una persona que sabe que tiene el puesto de trabajo y el sueldo asegurado es natural y humano que no se moleste por mejorar en su trabajo. Más todavía si esa mujer tiene un puesto de prestigio y un sueldo acorde en la empresa privada. Es como si le tocara la lotería.
Todo estaría bien si nadie saliera perjudicado, pero no es el caso. El otro día oí de un opositor que sacó el número uno en una plaza y se lo quitaron para darle el trabajo a una mujer, por eso de los porcentajes, y me pareció una barbaridad. No me hubiera parecido mejor aunque fuera una de mis hijas la beneficiaria. Es que una injusticia así puede arruinarle la vida a una persona y quitarle las ganas de todo.
No quiero ni pensar que fuera mi hijo el opositor que perdió el puesto a causa de su sexo. No me parece que esa sea la manera de cambiar las cosas para mejor. Creo firmemente que cada cual tiene que conseguir las cosas por sus propios méritos, y las mujeres también somos capaces de conseguirlo, sin ayuda extra, con sólo que se garantice la igualdad.
 
El poder de las madres
Los hijos vienen sin libro de instrucciones y cada pareja tiene que aprender por su cuenta cómo tratarlos. Lo normal es seguir el ejemplo de tus propios padres y yo no me puedo quejar.
Mi madre siempre ha estado allí para apoyarnos, pero siempre nos ha animado a tomar nuestras propias decisiones. Cada cual tiene que cometer sus propios errores, es lo que me decían de pequeña.
Yo procuro hacer lo mismo con mis hijos. Estoy muy encima pero, al mismo tiempo, les animo a tener su propio espacio. Es complicado y a veces chocamos, sobretodo con la mayor, pero yo tengo mi propia consigna: dejarles siempre claro que los quiero hagan lo que hagan.
No por eso yo dejo de darles mi opinión sobre cualquier tema que surja, porque quiero que estén bien informados de todas las opciones y no sólo de lo que piensan sus amigos.
En este frágil equilibrio tenemos días mejores y peores pero no quiero hacerlo de otro modo. Es que hay otros sistemas.
Ultimamente se ha hablado mucho de madres separadas que ponen a sus hijos en contra de su padre. Manipular a los niños es algo realmente fácil para una madre. Tenemos en nuestras manos a una criatura que no sabe nada del mundo y de la vida, y que está pendiente de cada una de nuestras reacciones. Basta con mostrar disgusto o pena, para que el retoño se sienta culpable, y es fácil usar ese poder cuando todavía son pequeños. Pero no está bien.
Hay que dejar que los hijos maduren, aunque te duela, aunque se equivoquen, aunque se alejen de tí y sólo te llamen de vez en cuando. Así hicieron mis padres y así espero ser capaz de hacerlo yo también.
 
Al otro lado del cristal
A veces con el tiempo uno se cree a salvo de todo, como esos conductores que a fuerza de saltarse todas las normas, piensan que no rigen con ellos. Pero los accidentes de tráfico ocurren cuando menos te lo esperas y le puede pasar a cualquiera.
La vida es igual. Un día te encuentras bien y de pronto te levantas de la cama habiendo perdido el control de tu cuerpo, como me pasó a mí este verano, y empiezas a echar de menos lo que era poder caminar recto y mirar hacia los lados.
Es peor todavía con las relaciones. La verdad es que todavía me acuerdo de mi amiga Mar. Pasábamos muchas horas juntas y hablábamos de todo, de las cosas importantes y de las minucias. Ya os conté que tuve que cortar la relación porque no me gustó nada cómo estaba tratando a su marido cuando decidió separarse.
Así que ahora no tengo a quien hacer confidencias. A mi madre hay cosas que no le cuento por no preocuparla. Sólo me queda este blog, que es una relación bastante ficticia, personas que no nos conocemos personalmente y, si un día alguien desaparece, no tendríamos manera de localizarnos. Pero es mejor que nada.
Mi vida, ya sabéis, se limita a mi familia. He puesto todas mis cartas sobre el tablero y, si sale mal, no tengo nada más. Con mis hermanos no me relaciono, mis hijos acabarán haciendo su vida. Después de diecinueve años debería sentirme segura de que todo va a seguir igual, pero conozco muchos casos. Mi hermano, sin ir más lejos también llevaba diecinueve años cuando su mujer lo dejó por otro. Hay otras personas, hay otras circunstancias, y yo, que siempre he defendido la existencia del amor eterno, a veces pienso que soy una pobre ilusa y que eso ya no existe, que el amor es tan frágil como el cristal y lo difícil es evitar que se rompa.