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A contracorriente
Trata sobre reflexiones personales
Acerca de
Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo.
Sindicación
 
Epopeya. 2ª parte
Mi hijo mayor tuvo cólicos del lactante hasta los cinco meses. Por la noche, dormía cinco horas seguidas, pero por el día nunca más de media hora. El resto del tiempo lo pasaba llorando y yo meciéndolo, o paseándolo. Como yo había salido tan débil del parto, literalmente me apoyaba en una pared y me quedaba dormida. A mis tres hijos tuve que darles biberón además del pecho porque no engordaban.
Mi hija mediana sólo se dormía moviéndole la cuna. El problema es que podían llegar a ser hasta mil veces, y mientras el chico tenía que esperar a que terminara y se disgustaba. Tenía un problema de autoregulación de la temperatura corporal, y en verano le subía la fiebre. Se le pasó sólo. También tuvo un soplo benigno al nacer.
Eso sí, los dos comían como leones. Tenía que darles un biberón extra al día para que no se quedaran con hambre y, cuando probaron las papillas, nunca tenían bastante. En cambio, la pequeña, apenas si comía. Las papillas le sentaban mal porque debía tener alguna intolerancia, y se alimentó casi unicamente de leche hasta los dos años.
Pero dormía como una bendita. Era dejarla en la cuna y ya estaba dormida. Como crecía mucho, no me preocupaba demasiado el tema de la alimentación. Además, cuando tienes varios hijos, ya no te agobias tanto con esas cosas.
Para mí, lo importante era que estuvieran bien de salud y verlos contentos. Porque, la verdad es que estaban casi siempre malos. Cuando criaba a los dos mayores juntos, hubo un tiempo en que ambos usaban pañales y era muy estresante. En seguida, empezaron a jugar juntos y nos fuimos relajando. Cuando nació la pequeña, ya eran un equipo y los tres se organizaban sus propios juegos y pasaban las horas entretenidos.
Así que nosotros disfrutamos mucho esta época a pesar de todo. Los llevábamos de paseo, al cine o de viaje, incluso al extranjero. Practicamente no los dejamos con nadie. Ibamos juntos a todas partes como una piña, y fue estupendo.