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A contracorriente
Trata sobre reflexiones personales
Acerca de
Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo.
Sindicación
 
El límite
En el artículo anterior hablábamos de que el respeto empieza por saber poner límites. De ese modo no tendríamos que inventar ahora la segregación sexual, que para mí es dar un paso atrás.
Estos días he estado preguntándome dónde está el límite hasta el que una persona puede soportar una situación.
Por ejemplo, en la pareja, es muy complicado. Porque a veces piensas que no puedes más y, pasado el tiempo, ya no le das tanta importancia. Las emociones del momento te nublan la razón y a veces resulta que estás dándole más valor de lo que tiene.
Sin embargo, está claro que hay cosas que no se deben admitir como la infidelidad y los malos tratos. Y en estos casos es mejor cortar por lo sano que hacer la vista gorda, porque si ya lo has admitido una vez no tienes fuerza para negarlo la siguiente.
Eso pasa también con los niños. Mi suegra dice que los hijos llevan un notario pequeñito dentro que toma nota de todo lo que dices y haces. De manera que, si luego quieres negarles algo que antes habías permitido, el niño se acuerda y ya no te hace caso.
Aunque quiera muchísimo a mis hijos, he tenido muy claro desde el principio que tenía que ponerles límites, porque el respeto entre las personas solamente funciona si es mutuo. Pero esto tienen que aprender cuando son pequeños, porque luego llega la adolescencia y todo lo que les dices les parece una tontería.
El límite entre los adultos depende de cada persona. Yo creo que aguanto mucho en general, pero cuando me harto ya no hay vuelta atrás. Hay cosas que no admito. No me gustan las personas que parecen estar conformes con todo y con todos, porque creo que en la vida hay veces en que uno debe definirse para bien o para mal.
Si no lo haces, luego no puedes quejarte de las consecuencias.
¿Dónde está el límite que separa el acoso escolar de los juegos de niños?, ¿y el límite entre el coqueteo y el acoso sexual?, ¿dónde está el límite entre la libertad y el abuso?
En mi opinión, cuando alguien sale seriamente perjudicado. Entonces es cuando debemos decir: hasta aqui hemos llegado y no voy a admitir esto nunca más. Nuestros derechos acaban donde empiezan los derechos de los otros.
 
Comentario:
Ay Susana, es tan difícil encontrar dónde está el límite de las cosas... Por lo menos para mí lo es. Depende mucho de las relaciones que tengamos con los demás. Es más fácil poner límites a un desconocido, pero cuando el cariño está por medio, yo suelo ampliar fronteras. Estoy hablando en general, en puntos concretos como los que tú nombras, sí que hay que definirse. Aunque sigue pareciéndome difícil.

Besos
 
Comentario:
Pues ya lo has dicho tú: el límite está en el momento en que alguien se siente realmente perjudicado.

Besos
 
Comentario:
tu última frase lo dice todo.

muaks
 
Comentario:
Vaya! Es un tema complicado y es que los limites no son visibles y, a veces, cuesta saber que hacer o no en segun que casos...

Creo, como tu, que lo mas importante es la educacion, si todos sabemos hasta donde se puede llegar...nos ahorrariamos muchos problemas!!

Un besazooo y muchas gracias por tu felixitacion.
 
Comentario:
Es dificil conocer exactamente cuales son los límites de ciertas cosas, entre otras, por la diversidad de opiniones al respecto que puede haber en el tema. Ahora resulta que el video de los niños que pegaban e insultaban el otro día a otro, no es síntomas de malos tratos infantiles, porque -según su defensa- este anteriormente había insultado a alguno de esos niños.

Si bien es verdad, esto ocurrió siempre en la etapa escolar -no es nada nuevo- también es verdad que los niños cada vez tienen menos respeto entre iguales y sobretodo a sus mayores -a la vista está-. Pero probablemente esa decisión la juzga otro juez y podía haberse decantado por otra opción. Y es que en estos casos, ambas ideas pueden coexistir -ambas son razonables- y depende de quien lo mire una es más que la otra.

El coqueteo, en muchas ocasiones se basa en malas interpretaciones, otras son fruto del poder, y otras de la mala educación -en cuanto al no deseado, me refiero-. Esto es molesto, solo que vengo detectando que tan solo salen -por su cantidad quizá- los coqueteos de ellos con ellas, pero creédme si os digo que lo hay de todo -en menor cantidad, obviamente- pero como las meigas, haberlas haylas. Solo que el caracter del hombre es más permisible, y con esto digo que y como se puede comprobar, un mismo coqueteo puede estar sujeta a distintas interpretaciones.
Tu conclusión es la más justa, pero añadiría algo más, y aunque no siempre la mayoría tiene razón, -Hitler salió elegido por sufragio universal, aquí un ejemplo-, los límites acaban cuando comienzan los derechos del otro, desde un prisma de visión general, porque a lo mejor para mi una simple mirada puede resultarme coqueteo molesto por parte de una chica -obviamente no es el caso- con que entonces habría que llamar a un sentido común, algo más amplio que el mio ;)

Besos.
No