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A contracorriente
Trata sobre reflexiones personales
Acerca de
Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo.
Sindicación
 
Experiencias
Siguiendo con los adolescentes, he leído en un informe que algunas zonas del cerebro no llegan a desarrollarse hasta los veinte años. Es decir, que cosas como la responsabilidad y el autocontrol no son propias de adolescentes porque simplemente aún no están preparados para asumirlo.
Por esa razón yo, que me encantan las frases hechas, como sabéis, suelo decir que "hay puertas que es mejor no abrir´, porque luego no hay quien las cierre, y tienes que estar seguro de que estás listo para afrontar las consecuencias y eso lleva su tiempo.
Para aprender a pensar, para sacar tus propias conclusiones, es imprescindible la experiencia. No solamente la tuya propia sino los cientos de anécdotas que vas atesorando a lo largo de tu vida.
Por ejemplo, yo me acordaba el otro día de una vecina mía que quería vivir la vida a tope, y lo hizo, hasta que se suicidó con veinte años. También recuerdo otra chica más bien inocente que se quedó embarazada cuando aún iba al colegio. Recuerdo a los amigos de mis hermanos que jugaron con fuego y se quemaron: uno se suicidó, otro murió en accidente de moto, otro lo mataron, otro fue a la cárcel...
Yo era una niña por entonces pero me enteraba de todo, porque siempre he tenido esta afición por las vidas de los demás, que me lleva a aprender de los errores ajenos y sacar conclusiones propias.
Siempre fui más público que actriz, especialmente de pequeña porque era muy tímida. Además, como ya he dicho, leía todo lo que caía en mis manos, aunque fuera para adultos.
A veces pienso que soy como una enorme antena parabólica, que voy sintonizando todas las emisoras y elaborando los datos.
Si yo pudiera sacar del disco duro de mi cerebro esa información, copiarla y enseñarsela a mis hijos, tal vez entonces me creerían. Pero me temo que ellos tendrán que aprender de su propia experiencia.
 
Comentario:
Es normal que te preocupes por tus hijos...
deben aprender por ellos mismos...
y si se equivocan, allí estarás tú para ayudarles...

Un beso
 
Comentario:
Las experiencias deben llegar cuando corresponda según la edad, lo contrario,puede ser peligroso,hay quien corre demasiado y a los 30 está hastiado y aburrido.Lo he visto en chicas que tienen ahora 25 años,las miro y me dan cien vueltas en cuanto a lo que han vivido.Una lástima lo de tu vecina, al igual que lo de los amigos de tus hermanos, qué pena. Un beso
 
Comentario:
Si, que aprendan de la experiencia es lo mejor que pueden hacer... pero espero que sea aprendiendo de lo que ven y no tengan que sufrirlo personalmente!!

Una compañera mia del colegio tuvo un niño con 15 años y ahora la veo, con 25 y parece que tenga 40!! No se... me da mucho que pensar...

Un besazooo
 
Comentario:
Da igual toda la información que puedas darles,por muy buena que sea, no les vale de nada. Ya sabes que "no se aprende en cabeza ajena". Por mucho que duela, tienen que aprender por sí mismos, con sus propias experiencias. Es la única manera de crecer y de madurar. Ya me gustaría a mí que mi hija no tuviera que llorar ni sufrir jamás pero... ¿qué hacese? ¿meterla en una burbuja? Eso es imposible y contraproducente así que lo único que podemos hacer es darles apoyo y cariño.

Besos
 
Comentario:
jajajajaja yo también soy más espectadora que actriz, creo que se aprende mucho más escuchando que hablando xDD. Supongo que el ser un poco tímida me lleva a esto.

muakss
 
Comentario:
Es que por desgracia no hay otra forma de aprender en la vida, cada uno tiene que aprender de sus propios errores, lo que pasa es que algunos aprenden antes y otros se llevan muchos palos...

Un besote parabólica!
 
Comentario:
A los jóvenes -más que tú y que yo :)- les encanta probar cosas nuevas o desconocidas, les llama la atención muchisimo lo prohibido, o lo conocido por "cosas para mayores" y eso es parte por su reveldia y parte por su curiosidad -que todos hemos sido o incluso somos, solo que ahora con más cabeza-. Además de la moda o pertenercer a un estilo de vida de juventud -como que si no lo haces no eres guay o no te consideran maduro, más bien niñato, y te ves en la obligación por ej. de fumar-.

Pero parte de culpa la tenemos nosotros muchas veces, ya que o no hablamos o dejamos como prohibición absoluta sin casi diálogo aquellas cosas que podrían ser prohitivas.

Recuerdo a los 16 que mi padre me dijo que si quería fumar que fumase, pero que delante de ellos, y que no sabía el mal tan grande que eso me iba a provocar, que antes me enterase de las cosas negativas y positivas -si las hay- yendo a un médico que es quien me podía asesorar. Esa libertad y el gusto por el deporte fue la que provocó que no tuviera interés por fumar. Quizá el modo de plantear lo que no queremos es hablarlo de forma amistosa, no de padre a hijo, si no de amigo a amigo -y esto que digo se que lo digo muy fácil, ya veremos cuando sea padre :)-

Besos.
 
Comentario:
Por supuesto que tendrán que aprender de su propia experiencia, aunque nada como una buena mamá guía para indicarles el mejor camino :-)

Besazo!
No