La educación de los niños I
A continuación voy a republicar los post que escribí en su momento sobre niños pequeños. Mis hijos ya son adolescentes y la mayoría de mis lectores no tienen hijos. Por eso los había borrado. Espero que mis experiencias puedan servir de guía para otras madres. Un saludo.
Sobre este tema podría escribir durante horas, porque tengo tres niños y es mi ocupación principal. La educación ha cambiado mucho en los últimos años.
El caso es que los colegios han bajado mucho de nivel, e incluso, me cuentan que la universidad ya no es lo que era, y, sin embargo, los niños ya no aprueban ni pasan de curso y dejan los estudios más que antes. Esta claro que algo falla.
Acabo de recoger mi título de bachiller. Ni siquiera lo había reclamado porque cuando yo terminé mis estudios todo el mundo era bachiller. Por lo menos en mi colegio, nadie se planteaba que se pudiera seguir adelante sin haber aprobado siquiera el bachillerato. Ahora resulta que en los instituto cuando acaba la ESO, apenas pasa un cincuenta por ciento con suerte al curso siguiente, y eso en los sitios de nivel, porque en la zona sur de Madrid, pasan tres o cuatro.
Yo lo que veo es que se ha perdido el valor del esfuerzo y todo lo que cuesta conseguir, ya no interesa. Los niños tienen más actividades que nunca, más oportunidades de aprender cosas nuevas, pero muchas academias no son más que aparcamientos donde los mantienen entretenidos y tampoco pretenden mucho más.
Claro está que la culpa es más de los padres que de los profesores. Porque éstos últimos han perdido todo su poder y su capacidad de sanción, y de esta manera tienen las manos atadas. Los que pretenden subir el nivel acaban en tratamiento psicológico.
Antes lo normal era ser más o menos buen estudiante, y a los que suspendían se los miraba mal. Ahora, parece ser que a quien miran mal es a los buenos estudiantes, son los raros, los marginados.
Es un problema de mentalidad de la sociedad muy complicado de resolver. Desde los medios de comunicación se está dando la imagen de que lo único que cuenta es el éxito rápido y el dinero.
No se valora la satisfacción personal de la labor bien hecha.
Ayer me preguntaba mi hijo que porqué me empeño en que saque buenas notas, si lo van a pasar el curso igual; y me cuesta mucho explicarle que si no se acostumbra a esforzarse ahora, no será capaz en el futuro de hacer cosas más difíciles y dedicarle toda su atención tanto a los estudios como a su trabajo, que es la mejor manera de sacar buenos resultados y tener realmente éxito en la vida.
Pero no del que sale en las revistas, sino del que implica ser feliz porque haces lo que te gusta y has podido elegir libremente.
Sobre este tema podría escribir durante horas, porque tengo tres niños y es mi ocupación principal. La educación ha cambiado mucho en los últimos años.
El caso es que los colegios han bajado mucho de nivel, e incluso, me cuentan que la universidad ya no es lo que era, y, sin embargo, los niños ya no aprueban ni pasan de curso y dejan los estudios más que antes. Esta claro que algo falla.
Acabo de recoger mi título de bachiller. Ni siquiera lo había reclamado porque cuando yo terminé mis estudios todo el mundo era bachiller. Por lo menos en mi colegio, nadie se planteaba que se pudiera seguir adelante sin haber aprobado siquiera el bachillerato. Ahora resulta que en los instituto cuando acaba la ESO, apenas pasa un cincuenta por ciento con suerte al curso siguiente, y eso en los sitios de nivel, porque en la zona sur de Madrid, pasan tres o cuatro.
Yo lo que veo es que se ha perdido el valor del esfuerzo y todo lo que cuesta conseguir, ya no interesa. Los niños tienen más actividades que nunca, más oportunidades de aprender cosas nuevas, pero muchas academias no son más que aparcamientos donde los mantienen entretenidos y tampoco pretenden mucho más.
Claro está que la culpa es más de los padres que de los profesores. Porque éstos últimos han perdido todo su poder y su capacidad de sanción, y de esta manera tienen las manos atadas. Los que pretenden subir el nivel acaban en tratamiento psicológico.
Antes lo normal era ser más o menos buen estudiante, y a los que suspendían se los miraba mal. Ahora, parece ser que a quien miran mal es a los buenos estudiantes, son los raros, los marginados.
Es un problema de mentalidad de la sociedad muy complicado de resolver. Desde los medios de comunicación se está dando la imagen de que lo único que cuenta es el éxito rápido y el dinero.
No se valora la satisfacción personal de la labor bien hecha.
Ayer me preguntaba mi hijo que porqué me empeño en que saque buenas notas, si lo van a pasar el curso igual; y me cuesta mucho explicarle que si no se acostumbra a esforzarse ahora, no será capaz en el futuro de hacer cosas más difíciles y dedicarle toda su atención tanto a los estudios como a su trabajo, que es la mejor manera de sacar buenos resultados y tener realmente éxito en la vida.
Pero no del que sale en las revistas, sino del que implica ser feliz porque haces lo que te gusta y has podido elegir libremente.





