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A contracorriente
Trata sobre reflexiones personales
Acerca de
Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo.
Sindicación
 
La educación de los niños II
El otro día fui a un restaurante a comer y en la mesa de al lado había una familia con un niño de uno siete años y un bebé. El niño parecía un adulto porque tenía delante una especie de ordenador personal, pero era un dvd portátil.
Entonces pensé: realmente muy cómodo para los padres, se conecta el niño al aparato y ya no hay niño. También serviría darle algún tipo de tranquilizante, como a las vacas, o también con niños más mayores sirve el soborno económico para que se porten bien.
Sin embargo, eso es trampa. No vale ir por el camino más fácil, porque a la larga acabarán pagando las consecuencias y serán los primeros perjudicados por no haber enseñado a su hijo a comportarse en público.
Sé muy bien que educar a los niños es una tarea ingrata y terriblemente aburrida. Consiste en repetir las mismas cosas un millón de veces y no tienes ninguna garantía de éxito. Pero es así como funciona, no hay un camino fácil. No se puede programar a los niños como un robot. Además no traen manual de instrucciones.
Hay mucha gente por ejemplo que tiene en su casa un salón grande intocable, donde no dejan entrar a los niños. Luego tienen otro cuarto de estar "leonera", donde les permiten hacer lo que quieran, incluído comer y estropear los muebles. El resultado es que esos niños cuando van de visita no respetan tu casa, te pisan alegremente el sofá y te tiran la comida por el suelo. La culpa no es suya, es que están sin educar.
Este niño del restaurante, ya no sabe comer si no tiene una pantalla delante, y, por supuesto, no sabrá relacionarse con la gente. El día que el aparatito se quede sin batería o lo que sea, se va a sentir perdido. No sé si me daba más rabia o más pena de la criatura.
Así que señores padres, luego no vayan a quejarse de que no se comunican con su hijo. Se empieza de pequeños o si no luego ya es demasiado tarde, porque cuando llegan a la adolescencia ya no atienden a razones.
No