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A contracorriente
Trata sobre reflexiones personales
Acerca de
Soy una mujer de mediana edad con hijos adolescentes y disfruto escribiendo mis pensamientos; también leyendo los de los demás. Quiero ver más allá de las cosas y las personas, quiero comprender el sentido de todo. Tal vez pido demasiado, pero no dejaré de intentarlo.
Sindicación
 
Epopeya. 3ª parte
Quitarles los pañales a mis hijos fue cada vez más sencillo. Con el mayor lo pasamos mal, porque coincidió con el nacimiento de su hermana y rechazó el cambio. Con la segunda fue más rápido, y a la pequeña la enseñaron en la guardería.
Al chico lo llevamos a la guardería con dos años, pero lo tuvimos que sacar por problemas de salud hasta los tres años. Su hermana entró con un año y medio porque quería ir con él. Sin embargo, eso se le olvidó rápido y estuvo un mes llorando a la entrada. Casi la saco.
La pequeña fue con dos años, al principio muy contenta y luego, sin embargo, también estuvo llorando un mes. Nunca se sabe.
Solamente los llevaba cuatro horas al día , porque a esa edad creo que necesitan más estímulos y acostumbrarse a estar con otros niños antes de ir al colegio.
En cuanto al colegio, la verdad es que tuvimos mala suerte. El chico empezó en un colegio público al lado de casa, pero su profesora tenía problemas de salud mental y el niño acabó completamente descentrado.
Así que lo llevamos, con su hermana ya, a un colegio fuera de la ciudad, con un autobús que los recogía a las ocho de la mañana y estaban siempre cansados, los pobres.
Después conseguimos plaza en otro más cercano. Allí entraron los tres y estuvieron unos siete años, hasta que finalmente nos construyeron un colegio concertado religioso cerca de casa y conseguimos cambiar a las niñas, porque ese era el colegio que hubiéramos querido tener desde el principio.
Ahora van a colegios distintos, pero al final estamos bastante satisfechos con el resultado. Claro que estoy deseando ya que acaben, no sea que tengamos que cambiarlos una vez más. Me temo que por querer hacerlo todo tan bien hemos cometido muchos errores, pero supongo que es ley de vida.
No