Las cosas viejas
Parece mentira como se puede encariñar uno con las cosas. Ocurre especialmente con aquello con lo que tienes más contacto, como una casa o tu coche. También con alguna ropa o juguetes que te traen recuerdos y parece que al verlo rememoras los momentos vividos.
El problema es que no se puede acumular todo, ni se puede conservar las cosas de forma indefinida. A mí me ha tocado el turno de cambiar de coche con gran dolor de mi corazón.
Ya sé que sólo es un montón de metal, pero también la casa de mis padres es un montón de ladrillos y cemento y, sin embargo, para mí es como un ser vivo, una colección de recuerdos y emociones.
En esta sociedad en que vivimos yo debo de ser la excepción, porque se ha convertido en costumbre deshacerse rápidamente de las cosas y de los coches, tal vez porque así evitas el encariñamiento. Al lado de los cubos de basura se pueden ver muebles en buen estado, televisiones y toda clase de accesorios para bebés. Lo cual, al margen de su valor sentimental, no deja de ser un desperdicio absoluto.
Porque no se trata sólo de que lo aprecies más o menos, se trata de que hace veinte años en España, a nadie se le hubiera pasado por la cabeza tirar esas cosas a la basura, sino que hubieran intentado venderlas. Y es que lo que aquí es basura, no tan lejos como pensamos podría seguir funcionando y mejorando la calidad de vida de otras personas..
Mientras tanto, yo me sigo resistiendo con todas mis fuerzas a deshacerme de nada, y me da igual si soy una sentimental. Más vale tener demasiados sentimientos que darte todo igual. Se empieza por no valorar tus cosas y se acaba no valorando tampoco a las personas. No abandonéis vuestras cosas viejas, regaladlas.
(mayo 2006)
El problema es que no se puede acumular todo, ni se puede conservar las cosas de forma indefinida. A mí me ha tocado el turno de cambiar de coche con gran dolor de mi corazón.
Ya sé que sólo es un montón de metal, pero también la casa de mis padres es un montón de ladrillos y cemento y, sin embargo, para mí es como un ser vivo, una colección de recuerdos y emociones.
En esta sociedad en que vivimos yo debo de ser la excepción, porque se ha convertido en costumbre deshacerse rápidamente de las cosas y de los coches, tal vez porque así evitas el encariñamiento. Al lado de los cubos de basura se pueden ver muebles en buen estado, televisiones y toda clase de accesorios para bebés. Lo cual, al margen de su valor sentimental, no deja de ser un desperdicio absoluto.
Porque no se trata sólo de que lo aprecies más o menos, se trata de que hace veinte años en España, a nadie se le hubiera pasado por la cabeza tirar esas cosas a la basura, sino que hubieran intentado venderlas. Y es que lo que aquí es basura, no tan lejos como pensamos podría seguir funcionando y mejorando la calidad de vida de otras personas..
Mientras tanto, yo me sigo resistiendo con todas mis fuerzas a deshacerme de nada, y me da igual si soy una sentimental. Más vale tener demasiados sentimientos que darte todo igual. Se empieza por no valorar tus cosas y se acaba no valorando tampoco a las personas. No abandonéis vuestras cosas viejas, regaladlas.
(mayo 2006)
Comentario:
Aynsss!!!no sé qué ha pasado pero se ha borrado mi comentario!!
A mí me cuesta horrores desprenderme de las cosas,hay objetos en mi habitación cuyo valor es puramente sentimental y que a otra persona seguramente no le dirán nada. Respecto a lo del coche, te entiendo, el año pasado cuando llevamos el de mi padre al desguace se me llenaron lo ojos de lágrimas.Con la ropa y los muebles hago lo mismo que Alba, llevarlos a la beneficencia,que le sacarán un uso más adecuado.
Hay que ver lo que deja la gente en los cubos de basuraa.Una amiga mia se subió a casa un sillón de mimbre chulísimo que encontró junto a un contenedor,lo limpió, le puso unas funditas y nadie al verlo diría de donde ha salido.
Besoss
A mí me cuesta horrores desprenderme de las cosas,hay objetos en mi habitación cuyo valor es puramente sentimental y que a otra persona seguramente no le dirán nada. Respecto a lo del coche, te entiendo, el año pasado cuando llevamos el de mi padre al desguace se me llenaron lo ojos de lágrimas.Con la ropa y los muebles hago lo mismo que Alba, llevarlos a la beneficencia,que le sacarán un uso más adecuado.
Hay que ver lo que deja la gente en los cubos de basuraa.Una amiga mia se subió a casa un sillón de mimbre chulísimo que encontró junto a un contenedor,lo limpió, le puso unas funditas y nadie al verlo diría de donde ha salido.
Besoss
Comentario:
La verdad es que estar inmersos en el mundo del consumismo, trae este tipo de consecuencias. Puede llegar -incluso- el momento en que nuestras pertenencias pasen tan rápido -por las necesidades que nos provocan pero que no las son hasta que estas son despertadas por la publicidad- que ni le hayamos cogido ese cariño que se le cogen a ciertas cosas "de toda la vida"...
En mi casa hay varias cosas que el valor económico es escaso, pero el sentimental es amplio, y para mi, son -entonces- las de más valor.
Besos.
En mi casa hay varias cosas que el valor económico es escaso, pero el sentimental es amplio, y para mi, son -entonces- las de más valor.
Besos.
Comentario:
Pues yo también soy un poco así. Hay cosas de las que soy incapaz de desprenderme, son pequeños tesoros para mi.
La ropa, cuando no la quiero, la llevo a la Cruz Roja. Los muebles que están bien no los tiramos, los llevamos a una asociación contra la drogadicción... nuestro grano de arena lo ponemos.
Pero es sanisimo para el espiritu tirar cosas. Cosas que no usas, que no sirven para nada, y que te atan al pasado... Yo hago eso en procesos de renovación sentimental. Todo fuera.
pero mis libros de cuando era pequeña, peluches que me regalaron, mis muñecas cosas que tienen valor sentimental, imposible... No podría...
Un besito
La ropa, cuando no la quiero, la llevo a la Cruz Roja. Los muebles que están bien no los tiramos, los llevamos a una asociación contra la drogadicción... nuestro grano de arena lo ponemos.
Pero es sanisimo para el espiritu tirar cosas. Cosas que no usas, que no sirven para nada, y que te atan al pasado... Yo hago eso en procesos de renovación sentimental. Todo fuera.
pero mis libros de cuando era pequeña, peluches que me regalaron, mis muñecas cosas que tienen valor sentimental, imposible... No podría...
Un besito





