<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/rss20.xml"><title><![CDATA[A contracorriente]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Trata sobre reflexiones personales]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hourly]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[1]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[2004-12-12T10:00:00-05:00]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_213.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_212.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_210.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_208.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_207.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_206.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_204.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_203.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_199.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_196.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_213.htm"><title><![CDATA[Epopeya. 3ª parte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_213.htm]]></link><description><![CDATA[Quitarles los pañales a mis hijos fue cada vez más sencillo. Con el mayor lo pasamos mal, porque coincidió con el nacimiento de su hermana y rechazó el cambio. Con la segunda fue más rápido, y a la pequeña la enseñaron en la guardería.<br/>Al chico lo llevamos a la guardería con dos años, pero lo tuvimos que sacar por problemas de salud hasta los tres años. Su hermana entró con un año y medio porque quería ir con él. Sin embargo, eso se le olvidó rápido y estuvo un mes llorando a la entrada. Casi la saco.<br/>La pequeña fue con dos años, al principio muy contenta y luego, sin embargo, también estuvo llorando un mes. Nunca se sabe.<br/>Solamente los llevaba cuatro horas al día , porque a esa edad creo que necesitan más estímulos y acostumbrarse a estar con otros niños antes de ir al colegio.<br/>En cuanto al colegio, la verdad es que tuvimos mala suerte. El chico empezó en un colegio público al lado de casa, pero su profesora tenía problemas de salud mental y el niño acabó completamente descentrado.<br/>Así que lo llevamos, con su hermana ya, a un colegio fuera de la ciudad, con un autobús que los recogía a las ocho de la mañana y estaban siempre cansados, los pobres.<br/>Después conseguimos plaza en otro más cercano. Allí entraron los tres y estuvieron unos siete años, hasta que finalmente nos construyeron un colegio concertado religioso cerca de casa y conseguimos cambiar a las niñas, porque ese era el colegio que hubiéramos querido tener desde el principio.<br/>Ahora van a colegios distintos, pero al final estamos bastante satisfechos con el resultado. Claro que estoy deseando ya que acaben, no sea que tengamos que cambiarlos una vez más. Me temo que por querer hacerlo todo tan bien hemos cometido muchos errores, pero supongo que es ley de vida.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_212.htm"><title><![CDATA[Epopeya. 2ª parte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_212.htm]]></link><description><![CDATA[Mi hijo mayor tuvo cólicos del lactante hasta los cinco meses. Por la noche, dormía cinco horas seguidas, pero por el día nunca más de media hora. El resto del tiempo lo pasaba llorando y yo meciéndolo, o paseándolo. Como yo había salido tan débil del parto, literalmente me apoyaba en una pared y me quedaba dormida. A mis tres hijos tuve que darles biberón además del pecho porque no engordaban.<br/>Mi hija mediana sólo se dormía moviéndole la cuna. El problema es que podían llegar a ser hasta mil veces, y mientras el chico tenía que esperar a que terminara y se disgustaba. Tenía un problema de autoregulación de la temperatura corporal, y en verano le subía la fiebre. Se le pasó sólo. También tuvo un soplo benigno al nacer.<br/>Eso sí, los dos comían como leones. Tenía que darles un biberón extra al día para que no se quedaran con hambre y, cuando probaron las papillas, nunca tenían bastante. En cambio, la pequeña, apenas si comía. Las papillas le sentaban mal porque debía tener alguna intolerancia, y se alimentó casi unicamente de leche hasta los dos años.<br/>Pero dormía como una bendita. Era dejarla en la cuna y ya estaba dormida. Como  crecía mucho, no me preocupaba demasiado el tema de la alimentación. Además, cuando tienes varios hijos, ya no te agobias tanto con esas cosas.<br/>Para mí, lo importante era que estuvieran bien de salud y verlos contentos. Porque, la verdad es que estaban casi siempre malos. Cuando criaba a los dos mayores juntos, hubo un tiempo en que ambos usaban pañales y era muy estresante. En seguida, empezaron a jugar juntos y nos fuimos relajando. Cuando nació la pequeña, ya eran un equipo y los tres se organizaban sus propios juegos y pasaban las horas entretenidos.<br/>Así que nosotros disfrutamos mucho esta época a pesar de todo. Los llevábamos de paseo, al cine o de viaje, incluso al extranjero. Practicamente no los dejamos con nadie. Ibamos juntos a todas partes como una piña, y fue estupendo.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_210.htm"><title><![CDATA[Epopeya 1ª parte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_210.htm]]></link><description><![CDATA[Me he dado cuenta de que nunca había contado en el blog cómo me fue en mis embarazos y partos y primeros meses de mis hijos. Así que voy a hacerlo ahora. No quiero asustaros, no es que yo sea un caso típico, pero puede interesar a los que van a pasar por ello.<br/>Mi primer embarazo fue tremendo. Me pasé hasta los cinco meses vomitando unas diez veces al día. Como no me aguantaba nada en el estómago, tenía miedo de perjudicar al bebé, así que tomaba mucha leche. Luego me he enterado que es lo menos indicado. Acabé con riesgo de preclamsia, proteinuria y no sé cuántas cosas más.<br/>El segundo embarazo conseguí no vomitar, a pesar de que tenía una acidez de estómago tan fuerte que todo me sabía a tierra. Además tuve tos, calambres y un poco de ciática.<br/>El tercer embarazo fue más tranquilo, pero me lo pasé entero, por prescripción médica, con unas medias de compresión fuerte, que tenía que ponerme en la cama al levantarme y me costaba un montón. Debido a los problemas circulatorios, el médico me había recomendado que no tuviera más hijos, pero no le hice caso.<br/>Yo sentía una gran necesidad de tener al menos tres hijos, y las malas experiencias se me olvidaban asombrosamente rápido.<br/>Mi primer parto fue sin anestesia. Creí que me moría. Recuerdo que la epidural costaba 90.000 pesetas. Fue con ventosa, como el segundo, porque mis hijos mayores tenían la cabeza más grande de lo normal, y me tuvo que abrir la episiotomía tres veces.<br/>El segundo parto ya fue con epidural, pero se me fue para un lado la anestesia y tenía una pierna dormida mientras el otro lado me dolía.<br/>El tercer parto fue natural, con buena anestesia y sin problemas. Pero entonces llegaron los entuertos (contracciones del útero que tienen las mujeres con varios hijos) y aquello fue tan fuerte como un segundo parto y casi no pude darle el pecho a la niña.<br/>A pesar de todo, no debió ser tan mala, cuando tuve tres hijos en cinco años por elección propia, y puedo asegurar que compensa todo aquello, y lo que vino a continuación.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_208.htm"><title><![CDATA[Acoso escolar]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_208.htm]]></link><description><![CDATA[Me cuesta mucho escribir este post, porque todo lo que tiene que ver con la violencia me descompone, y más con niños.Tengo tres hijos. Les enseñé a ser tolerantes, a no meterse jamás con los débiles o los que tienen algún defecto. Les enseñé, como me enseñaron a mí, el "vive y deja vivir" y creo que lo hice bien. Mis hijos son de aquellos que se portan bien y se mantienen al margen de las disputas de la clase.<br/><br/>Tal vez me equivoqué... Tenía que haberles enseñado a ser duros, a defenderse con palabras y golpes, a no dejarse comer el terreno, y sin duda no se hubieran metido nunca con ellos. Los tres han sido víctimas más de una vez de los matones de turno. Por ejemplo, mi hija pequeña tuvo que soportar durante tres años a una compañera que tenía la bonita costumbre de venir corriendo detrás suyo y pegarle un empujón para tirarla.<br/><br/>Cada vez que hablaba con el tutor me decía que la otra niña estaba mejorando mucho, porque tenía muchos problemas. Así que todavía teníamos que estar agradecidos. He ido muchas veces a hablar a los colegios y me han dicho de todo: que yo quería armar un escándalo, que estaba poniendo en entredicho la autoridad de los profesores, que tenía que probar lo que había ocurrido (pero mis hijos no llevan cámaras de vídeo), que era simplemente mentira, que ellos habían empezado... Por cierto, mis hijos van a buenos colegios y vivimos en un barrio tranquilo de Madrid, no es el Bronx.<br/><br/>Sólo espero que este curso no me toque otra vez ponerme la armadura y marchar al colegio a defender a mis hijos, porque yo no sirvo para esto, soy demasiado sensible.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_207.htm"><title><![CDATA[Crecer a los niños cuanto antes]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_207.htm]]></link><description><![CDATA[Esta sociedad en que vivimos es cada vez más veloz. Así que hay quien parece que piensa que los niños se tienen que adaptar cuanto antes mejor. Los niños de hoy parecen adultos en miniatura.<br/>Paso porque tengan móvil, porque es práctico para tenerlos localizados; sufro el que usen ropa a la moda que les queda incomodísima, y que nadie se la quite... Ya las superconsolas, dvd y ordenadores me parece pasarse.<br/>Pero lo que realmente me preocupa es el cine y la televisión. Porque están viendo programas teóricamente para niños que son programas de mayores ligeramente adaptados. Si no cómo se explica que aparezcan cadáveres repugnantes en las películas de Disney. Ya sé de algunos críos que se han asustado y han salido del cine. Luego los que ganan son las consultas de los psicólogos.<br/>También está el tema del sexo, del cual se supone que los niños no deberían entender, porque no está a su alcance todavía. Sin embargo, las películas infantiles están llenas de referencias sexuales, lo que me hace sospechar que muchos las entienden. Y luego habrá quien se extrañe de que aumenten los embarazos en adolescentes, si se presenta el sexo como algo casi obligatorio.<br/>Pero lo que más me molesta es el tema de la violencia. Nuestros hijos están más protegidos que nunca de los malos tratos, pero entre ellos consideran natural una agresividad que, entre otros sitios, aprenden a través de algunos dibujos animados infantiles. Las consecuencias están todos los días en las noticias. Los niños de hoy ya tienen problemas propios de adultos.<br/>Es que no se puede predicar la paz y el amor, mientras permites que el negocio audivisual esté inundando a los niños de sexo y violencia. Pero, claro, la pela es la pela, y así nos va.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_206.htm"><title><![CDATA[El carnet por puntos para padres]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_206.htm]]></link><description><![CDATA[Como ya he dicho, estoy republicando mis primeros post, que salieron en la páginal digital de una revista.<br/>El carnet por puntos para padres<br/>Está muy bien eso del carnet por puntos para los conductores, pero para cuándo un carnet por puntos para padres. Bueno, habría que empezar por un curso preconcepción, igual que hay cursillos prematrimoniales, porque mucha gente entiende de niños menos que de coches.<br/>Una vez el niño aquí, entonces se entregarían los consabidos doce puntos por pareja,  que se podrían perder por ejemplo en los siguientes casos:<br/><br/>- A los padres que les regalan a sus hijos un ordenador portátil, la psp, y el  móvil 3G. - 4 puntos menos- por quitarles la ilusión de conseguir las cosas en su momento.<br/>- A los padres que se creen que una asistenta o cuidadora puede sustituirles perfectamente en sus funciones con sus hijos -4 puntos menos- por caraduras.<br/>- A los padres que deciden que un niño de ocho años ya es lo bastante mayor para ir y volver sólo del colegio y quedarse sólo en casa -6 puntos menos-  por irresponsables.<br/>- A los padres que optan por abusar de los abuelos y robarles sus merecidos años de jubilación. -6 puntos menos- por malos hijos.<br/>- A los padres que les compran la última moda a los niños y no les importa si van literalmente enseñando el culo. - 6 puntos menos-<br/>por no enseñarles a respetarse.<br/>- A los que les ríen la gracia cuando se saltan las normas y perjudican al prójimo. -8 puntos menos- por no enseñarles a respetar.<br/>- A los que permiten que se pongan tatuajes y piercings. -10 puntos menos por ponerlos en peligro físico.<br/>- A los que les dejan volver a cualquier hora. -10 puntos menos- por privarles del descanso y no saber lo que están haciendo.<br/>- A los que los cargan de actividades extraescolares para quitárselos de encima. -10 puntos menos- por tontos de no disfrutarlos.<br/>- Y por último, a los que caen en todos los vicios a la vez, que son la mayoría, les quitaría los doce puntos y que hagan un cursillo de seis meses, a ver si aprenden a ser padres.<br/>Yo tampoco soy perfecta, me temo, pero ya es bastante fácil equivocarse para encima empezar mal desde el principio.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_204.htm"><title><![CDATA[La educación de los niños II]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_204.htm]]></link><description><![CDATA[El otro día fui a un restaurante a comer y en la mesa de al lado había una familia con un niño de uno siete años y un bebé. El niño parecía un adulto porque tenía delante una especie de ordenador personal, pero era un dvd portátil.<br/>Entonces pensé: realmente muy cómodo para los padres, se conecta el niño al aparato y ya no hay niño. También serviría darle algún tipo de tranquilizante, como a las vacas, o también con niños más mayores sirve el soborno económico para que se porten bien.<br/>Sin embargo, eso es trampa. No vale ir por el camino más fácil, porque a la larga acabarán pagando las consecuencias y serán los primeros perjudicados por no haber enseñado a su hijo a comportarse en público.<br/>Sé muy bien que educar a los niños es una tarea ingrata y terriblemente aburrida. Consiste en repetir las mismas cosas un millón de veces y no tienes ninguna garantía de éxito. Pero es así como funciona, no hay un camino fácil. No se puede programar a los niños como un robot. Además no traen manual de instrucciones.<br/>Hay mucha gente por ejemplo que tiene en su casa un salón grande intocable, donde no dejan entrar a los niños. Luego tienen otro cuarto de estar "leonera", donde les permiten hacer lo que quieran, incluído comer y estropear los muebles. El resultado es que esos niños cuando van de visita no respetan tu casa,  te pisan alegremente el sofá y te tiran la comida por el suelo. La culpa no es suya, es que están sin educar.<br/>Este niño del restaurante, ya no sabe comer si no tiene una pantalla delante, y, por supuesto, no sabrá relacionarse con la gente. El día que el aparatito se quede sin batería o lo que sea, se va a sentir perdido. No sé si me daba más rabia o más pena de la criatura.<br/>Así que señores padres, luego no vayan a quejarse de que no se comunican con su hijo. Se empieza de pequeños o si no luego ya es demasiado tarde, porque cuando llegan a la adolescencia ya no atienden a razones.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_203.htm"><title><![CDATA[La educación de los niños I]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_203.htm]]></link><description><![CDATA[A continuación voy a republicar los post que escribí en su momento sobre niños pequeños. Mis hijos ya son adolescentes y la mayoría de mis lectores no tienen hijos. Por eso los había borrado. Espero que mis experiencias puedan servir de guía para otras madres. Un saludo.<br/>Sobre este tema podría escribir durante horas, porque tengo tres niños y es mi ocupación principal.  La educación ha cambiado mucho en los últimos años.<br/>El caso es que los colegios han bajado mucho de nivel, e incluso, me cuentan que la universidad ya no es lo que era, y, sin embargo, los niños ya no aprueban ni pasan de curso y dejan los estudios más que antes. Esta claro que algo falla.<br/>Acabo de recoger mi título de bachiller. Ni siquiera lo había reclamado porque cuando yo terminé mis estudios todo el mundo era bachiller. Por lo menos en mi colegio, nadie se planteaba que se pudiera seguir adelante sin haber aprobado siquiera el bachillerato. Ahora resulta que en los instituto cuando acaba la ESO, apenas pasa un cincuenta por ciento con suerte al curso siguiente, y eso en los sitios de nivel, porque en la zona sur de Madrid,  pasan tres o cuatro.<br/>Yo lo que veo es que se ha perdido el valor del esfuerzo y todo lo que cuesta conseguir, ya no interesa. Los niños tienen más actividades que nunca, más oportunidades de aprender cosas nuevas, pero muchas academias no son más que aparcamientos donde los mantienen entretenidos y tampoco pretenden mucho más.<br/>Claro está que la culpa es más de los padres que de los profesores. Porque éstos últimos han perdido todo su poder y su capacidad de sanción, y de esta manera tienen las manos atadas. Los que pretenden subir el nivel acaban en tratamiento psicológico.<br/>Antes lo normal era ser más o menos buen estudiante, y a los que suspendían se los miraba mal. Ahora, parece ser que a quien miran mal es a los buenos estudiantes, son los raros, los marginados.<br/>Es un problema de mentalidad de la sociedad muy complicado de resolver. Desde los medios de comunicación se está dando la imagen de que lo único que cuenta es el éxito rápido y el dinero.<br/>No se valora la satisfacción personal de la labor bien hecha.<br/>Ayer me preguntaba mi hijo que porqué me empeño en que saque buenas notas, si lo van a pasar el curso igual; y me cuesta mucho explicarle que si no se acostumbra a esforzarse ahora, no será capaz en el futuro de hacer cosas más difíciles y dedicarle toda su atención tanto a los estudios como a su trabajo, que es la mejor manera de sacar buenos resultados y tener realmente éxito en la vida.<br/>Pero no del que sale en las revistas, sino del que implica ser feliz porque haces lo que te gusta y has podido elegir libremente. <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_199.htm"><title><![CDATA[Me voy]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_199.htm]]></link><description><![CDATA[No de internet, no. Me voy a otro blog por las siguientes razones:<br/>Uno. Principalmente para poder borrar comentarios y prohibir direcciones, cosa que no se puede hacer aqui.<br/>Dos. Porque me hace ilusión poner un contador de visitas.<br/>Tres. Me apetece un cambio y curiosamente ahora me siento más identificada con la plantilla azul que he encontrado en blogia.<br/>Estuve mirando en otros servidores, pero lo veía demasiado complicado y no me acababa de convencer.<br/>Por otra parte, como no sé poner enlace, os doy mi dirección así en plan manual: sigoacontracorriente. blogia.com<br/>Espero que no me perdáis de vista. Hasta pronto. Besos. Susana.<br/>pd. No olvidéis el artículo siguiente, que también es de hoy.<br/><br/>El nuevo blog está aquí:<br/><a target="_blank" href="http://sigoacontracorriente.blogia.com">http://sigoacontracorriente.blogia.com</a><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_196.htm"><title><![CDATA[Ruso]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/acontracorriente/c_196.htm]]></link><description><![CDATA[Cuando pienso en el futuro, ya no me veo trabajando. Hace casi dos años, cuando abrí este blog, sí veía todavía alguna posibilidad, pero ahora ya no.<br/>Volver a trabajar me complicaría demasiado la vida. Tengo que llevar a las niñas al colegio y luego recogerlas, y salen a distinta hora. Además, he decidido que tengo que estar más encima por las tardes, porque en el año que me dediqué al alemán había descuidado demasiado a los mayores y están en una edad difícil.<br/>Ahora pienso que seguramente pasaré de cuidar a mis hijos a ocuparme de mis nietos, si Dios quiere. Tengo ganas de que se jubile mi marido, aunque aún le falta, y poder hacer esos  viajes cortos que tanto nos apetecen.<br/>En cuanto a mí misma, me gustaría estudiar ruso. Es curioso, porque recuerdo que era bastante pequeña cuando ya había decidido que quería tener tres hijos y hablar cinco idiomas.<br/>Lo intenté con el árabe, pero tiene el mismo problema que el chino: no es un idioma único, sino que practicamente en cada ciudad se habla distinto, y eso hace casi imposible alcanzar un buen nivel.<br/>Cuando empecé con el árabe, al mismo tiempo, me salió una buena oferta para ruso, pero no podía hacer las dos cosas y elegí. Después no he vuelto a ver ese anuncio, pero yo confío en que encontraré la manera de estudiarlo. Como mi hijo juega al ajedrez, dice que quiere vivir en Rusia y lo mismo me viene bien algún día; aunque yo prefiero que vivan más cerca.<br/>Tuve un tío por parte de padre al que no llegué a conocer. Trabajaba de periodista en Suiza y hablaba perfectamente cinco idiomas. Es extraño que al final haya tenido tanto en común con él. El caso es que me daría por contenta si consigo estos objetivos en el futuro, aunque no vuelva a trabajar. "No es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita". Es una de mis máximas.<br/>De todas maneras, si está en mi destino trabajar, creo que la oportunidad vendrá a mí y espero no volver a desperdiciarla, como ha sido mi especialidad hasta ahora.<br/>]]></description></item></rdf:RDF>
