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actosinexplicables
o los típicos tópicos
Acerca de
La página de los actos inexplicables todavía no está escrita acerca de todo (lo demás) ya hay escrito demasidao ¿qué se puede añadir? actos inexplicables vuelca aquí y ahora todos sus proyectos (una vez más) inexplicables inacabados para "escribir" una página en blanco menos un agujero negro más
Sindicación
 
Cajas de música dificiles de parar
 
EL SUICIDIO DEL COCODRILO ANÓNIMO
(...) después de seguir el surco de asfalto
arrastrándome y olisqueando
como uno de aquellos perros románticos
creyéndome la más astuta
de los detectives salvajes
he(mos) llegado a la conclusión
de que fue el escepticismo
lo que llevó al (absurdo) suicidio
al cocodrilo
(que horadaba al fondo cerámico de la piscina gigante
oceánica)
anónimo
que no tenía nombre alguno
ni firmaba sus poemas con seudónimo
ni necesitaba pruebas o indicios
de que bajo el hormigón que adormece las ciudades flotantes
no hay nada
escéptico y cobarde
(algo estoico dirían los ladrones y algunas azafatas)
con un paso lento y cansado
buscando nombres por toda la ciudad
saltando torpemente las fallas que separan
las conurbaciones
cada vez más gordo y más deshecho
inventando, describiendo
intentando soñar con toda su desidia
(pero con asombrosa aplicación)
tres nombres de mujer

hundiéndose en vertederos descomunales
queriendo sólo plástico
y no hallando más que aluminio y cadáveres de neón
y de bombillas halógenas
y de semáforos descuartizados
imaginando que serían los restos del firmamento
convertidos en basura
en desechos inorgánicos
condenados a vagar eternamente
entre el hormigón de las moles urbanas
sin derecho a desintegrarse
a fundirse en la gran nebulosa cósmica
sin llamarse supernova, delta de cefeida o agujero negro
ni siquiera
esperanza, angustias o soledad
siendo sólo basura que un cocodrilo anónimo
descubre en la ciudad

y


sin poder evitarlo
llegó el encuentro del plástico espiral (del cable del teléfono)
que también flotaba sobre la corteza terrestre
uniendo todos los postes de luz
que flanqueaban los caminos
y su espera
que lo llevaban desde la soledad
al suicidio
y con resignada velocidad
anduvo reptando sobre el asfalto
reforzando su escepticismo
recorriendo toda la ciudad
desgranando los montículos de arena
olvidando el resto de nombres
quedándose desnudo y sólo
envolviendo lentamente la soga telefónica
alrededor de su cuello cuarteado

ahorcándose sin ánimo
casi sin dolor
como el que muere por temor al blanco
o se asfixia con un hueso de aceituna
sin pretender la heroicidad
olvidando absolutamente todos los motivos
amándola (quizá) en el último instante
(o eso queremos creer)
muriéndose de desgana
sin remedio
sudando toda la desidia
olvidándolo todo conscientemente
preservando hasta el final el anonimato
anhelando un nombre
suicidando sin piedad
al último de los cocodrilos anónimos.
 
los actos inexplicables
¿es que existen otro tipo de actos?
 
Tres nombres de mujer y el suicidio del cocodrilo anónimo
(...y las placas tectónicas)

Lo soñaba a punto de partir
en el límite de la otra orilla
imaginando (lo)
inventando como sería su ¿huida? Al otro lado
del océano

imaginando como se marcharía, cómo caminaría sobre las aguas
cómo se deslizaría sobre su barquito de papel
agachado en cuclillas, pareciendo el hombre más pequeño del mundo
rumiando el viaje y la distancia
aún no asumidos
convirtiéndose, al mismo tiempo, en un gigante de sal
y yo,
mientras,
macerándome su huida y su ausencia
adivinando como se petrifica la sal hasta convertirse en hielo o en salitre
intentando hacer desaparecer los puertos de cartón y los barcos de papel
ignorando que la gente ya no huye
sino que se va
(que sencillamente se marcha)
que nadie puede cruzar el océano en un barco de papel (sino en un avión)
que Madrid no tiene mar,
y que Barajas no es un puerto
que los gigantes de sal se deshacen al amanecer

convenciéndome
de que (si nos los proponemos) jamás volverá al salir el sol