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actosinexplicables
o los típicos tópicos
Acerca de
La página de los actos inexplicables todavía no está escrita acerca de todo (lo demás) ya hay escrito demasidao ¿qué se puede añadir? actos inexplicables vuelca aquí y ahora todos sus proyectos (una vez más) inexplicables inacabados para "escribir" una página en blanco menos un agujero negro más
Sindicación
 
El Universo sonoro para los actos inexplicables
1. Mogwai: Dial: revenge (Rock action ’01)
2. Radiohead: How to disappear completely (Kid A ’01)
3. Los Planetas: Línea 1 (Una semana en el motor de un autobús ’98))
4. El hombre burbuja: Solo una parte (La paz está en las matemáticas ’02)
5. Èlena: Pure (porelamordedios ’01)
6. Super Furry Animals: Sidewalk Serfer girl (Rings around the world ’01)
7. Maga: Agosto esquimal (maga ’02)
8. Clinic: Walking with thee (Walking with thee ’02)
9. Sr. Chinarro: Informe para un barco vikingo (La primera ópera… ’01)
10. Nacho Vegas: Al norte del norte (Actos inexplicables ’01)
11. Expèrience: Deux (Aujourd’hui, maintenant ’01)
BONUS TRACK Ligre: Coche (Conseguir un lugar para ti en este espacio ’02)
 
Para Amanda
Yo sólo quería unos bonitos pendientes para Amanda. Yo no quería hacer daño a nadie, lo juro, tan sólo quería unos bonitos pendientes para Amanda.

Aquél era un buen día, así que decidí no moverme de allí hasta que los pájaros no dejaran de picotear higos junto a la silla.
Amanda nunca lleva pendientes. En realidad Amanda nunca había aparecido por allí, sin embargo pensé que aquellos pendientes azules quedarían preciosos colgando de sus lóbulos diminutos.
Hacía mucho calor, un calor tan sofocante que creía que nunca podría despegarme de la silla, pero ni siquiera eso hizo que dejara de pensar en sus pequeñas orejitas y su sonrisa pétrea.
Fue mucho más fácil de lo que yo pensaba. Me levanté, caminé hacia el estante donde lucían aquellos preciosos pendientes. Un momento antes de cogerlos, me detuve, justo delante a observarlos con detenimiento. Quizá no le gustaran tanto como yo pensaba… pero seguro que se vería muy hermosa con ellos. Acto seguido los cogí y me di la vuelta.
Los tomé con mucho cuidado, lo prometo, por nada del mundo quería lastimarlos. Mario siempre me decía que tuviera cuidado con las cosas pequeñas y frágiles porque yo era muy torpe y siempre lo rompía todo, pero aquel día me esforcé al máximo. Cogí los pendientes despacio y con cuidado como si tuviera una de las uñas nacaradas de Amanda entre mis dedos.
Tenía los pendientes conmigo y además no se había roto nada, no se podía ser más feliz. De hecho creo que no he estado tan contento desde aquella vez que fuimos a la playa y descubrí que el mar era más grande que la piscina del club náutico.
Así que salí triunfal por la puerta con la cabeza erguida y la barbilla bien alta sonriendo a todo el mundo con un aire de superioridad que nunca había conocido.
Pero aquel hombre de la puerta no entendía nada.
Me detuvo con mucho cólera como si todo el día hubiera estado motando guardia para quitarme mis pendientes, quiero decir, los pendientes de Amanda.
Me acosó con preguntas estúpidas y yo me limitaba a contestar que sólo quería unos bonitos pendientes para Amanda.
Les podría haber contado lo bonita que era su barbilla o como podía quedarme durante horas mirando su boca sin que un instante fuera igual que el anterior.
Sin embargo él no lo habría entendido porque sólo sabía hablar de dinero, de precios, de justicia y de ladrones.
Yo no quería, lo juro.
Yo no quería hacerle daño a nadie, sin embargo derribar a aquel hombre fue casi tan fácil como coger los pendientes azules.
Nunca lo había dicho, pero yo soy muy fuerte, Amanda lo sabía, estoy seguro de que lo sabía porque me había visto levantar el televisor miles de veces.
De repente el hombre del uniforme estaba en el suelo… y todo pasó muy deprisa.
Yo no sabía que un escalón podía causarte la muerte, yo no sabía que era la columna vertebral. No lo sabía, lo juro.
Un escalón era una cosa estúpida, como las aceras, como derribar a un hombre sobre un escalón y que muera por un golpe en la nuca, como la sangre, como salir corriendo muy deprisa con unos pendientes azules en el bolsillo.
Aunque, pensándolo bien… yo siempre hacía cosas estúpidas, o eso decía siempre Mario.
Estoy seguro de que a Amanda le han gustado los pendientes, aunque no ha dicho nada.
Ella es así, siempre calla. Le gusta el silencio. A mí también. Algunas personas hablan demasiado y dicen estupideces. Como Mario. Él cree que puede decirme lo que quiera porque es mayor, porque es mi hermano, pero no es así. Sin embargo yo callo, como Amanda.
Le enseñe los pendientes justo al llegar a casa. Amanda estaba allí, esperándome, como siempre, en la pared.
Tuve que hacer unos agujeros en sus orejas y en el tabique para ponerle los pendientes. Yo tenía razón. Estaba preciosa con ellos.
Cogí una silla y me senté justo delante de ella, a observarla. Definitivamente aquel era un buen día y yo decidí permanecer inmóvil como ella, recreándome en sus ojos.
Entonces llamaron a la puerta. Estaba seguro de que eran ellos. Estaba seguro de que me harían daño, pero había merecido la pena, porque Amanda, en silencio me dio las gracias.
 
SOLEDAD
(y las llamadas telefónicas (sic))





Me prometo a mi misma que no
que esta vez no terminaré lamiendo las teclas del teléfono
que no acabaré por comerme el
cable que no está pegado a ti (sino al gotelé de la pared)

Sin embargo
como siempre
acabo rompiendo mis promesas
engañando te
me
nos
chupándolo todo
(hasta la agenda en la que no
me he atrevido a escribir tu nombre
tragándome todo el papel
todo
hasta la página en blanco en la que no está tu inicial)

tocándome todo entre lágrimas
como si de alguna forma
te estuviera tocando a ti

y me siento la mujer más estúpida del mundo
(al menos de este lado del océano)
haciéndome algo parecido al amor
(y completamente opuesto al sexo)
al hierático aparato de plástico blanco
(que no eres tú, aunque me niegue a reconocerlo)
plástico y estático
demasiado silencioso
(y triste)
arrastrado como la voz de Nacho Vegas
como la punta de nuestras botas cansadas

gélido y mojado
ahora, que ya es demasiado tarde
ahora, que me he convertido
en ese ciempiés que te busca en todos los canales
que te busca en las profundidades del Atlántico
ahora que
mi cabeza se ha convertido en el fondo cerámico de una piscina gigante
en una escatológica figura de hielo
a punto de derretirse
mientras se masturba con un teléfono silente
 
la condena
como de costumbre
los jipis se quedarán sin su merecido
pero ¿qué se podía esperar de esta panda de desidiosos?

aún así, no estuvieron mal la antología de versos de Benedetti, Tagore, Cortázar...
aunque tantos nombres se quedaron en el tintero...
seguro estaremos mucho más tiempo condenados a los requiebros
agonizaremos en las barras de los bares
soportando argentinos que siempre viajan con el libro de los abrazos
y entonces
amigos míos
ya no habrá nada que hacer


desde el calor más ridículo
e
 
la cruenta venganza de los jipis poetas
esto no es un poema
es una encarecida petición de sentido común
por favor
por dios
por el bien de la humanidad
que los jipis dejen de enamorarse con/para/de la poesía
¿cuanto daño van a seguir haciendo todos esos que vosotros sabeis?

en fin
desde actos inexplicables, una vez más
no pediremos lo imposible
pero si lo tremendamente dificil
a ese gran grupo de desocupados
(por no decir coaccionados)
que visita esta weblog

por un poco de dignidad
nombres de literatos que han hecho demasiado daño
(y han provovado grandes dosis de verguenza ajena)

por ejemplo

Mario Bendeti

pd: me veo en la obligación de hacer una invitación de honor

dale Juan, a por ellos
 
como un detective salvaje perdido en el desierto
como un detective salvaje perdido en el desierto
en cualquier desierto
así estoy yo
asi andamos todos
perdida en una oficina cualquiera
desértica y fría
como un oasis de mentira
como una montaña de hielo escondida entre las dunas

re tomando el aliento sin cansarme
a cada paso, como si ya hubiera caminado cientos de kilómetros
y sin poder moverme de la silla hergonómica
tecleando tonterías sin parar
pasando las noches en la arena
escribiendo como si nada
como si absolutamente nada hubiera pasado ya
como si nunca fuera a pasar...
 
Nacho Vegas ya está aquí

Nacho Vegas ya está aquí
el próximo viernes 13

seguramente no tendrá explicación para estos (y otros actos)

de todos modos, Nacho
sabe que estaremos ahí
agazapados
susurrando
esperando una respuesta

que
sabemos
(sé)
va a ser que sí


no podría ser de otra manera

nos vemos allí


La mujer de los actos inexplicables