SOLEDAD
(y las llamadas telefónicas (sic))
Me prometo a mi misma que no
que esta vez no terminaré lamiendo las teclas del teléfono
que no acabaré por comerme el
cable que no está pegado a ti (sino al gotelé de la pared)
Sin embargo
como siempre
acabo rompiendo mis promesas
engañando te
me
nos
chupándolo todo
(hasta la agenda en la que no
me he atrevido a escribir tu nombre
tragándome todo el papel
todo
hasta la página en blanco en la que no está tu inicial)
tocándome todo entre lágrimas
como si de alguna forma
te estuviera tocando a ti
y me siento la mujer más estúpida del mundo
(al menos de este lado del océano)
haciéndome algo parecido al amor
(y completamente opuesto al sexo)
al hierático aparato de plástico blanco
(que no eres tú, aunque me niegue a reconocerlo)
plástico y estático
demasiado silencioso
(y triste)
arrastrado como la voz de Nacho Vegas
como la punta de nuestras botas cansadas
gélido y mojado
ahora, que ya es demasiado tarde
ahora, que me he convertido
en ese ciempiés que te busca en todos los canales
que te busca en las profundidades del Atlántico
ahora que
mi cabeza se ha convertido en el fondo cerámico de una piscina gigante
en una escatológica figura de hielo
a punto de derretirse
mientras se masturba con un teléfono silente
Me prometo a mi misma que no
que esta vez no terminaré lamiendo las teclas del teléfono
que no acabaré por comerme el
cable que no está pegado a ti (sino al gotelé de la pared)
Sin embargo
como siempre
acabo rompiendo mis promesas
engañando te
me
nos
chupándolo todo
(hasta la agenda en la que no
me he atrevido a escribir tu nombre
tragándome todo el papel
todo
hasta la página en blanco en la que no está tu inicial)
tocándome todo entre lágrimas
como si de alguna forma
te estuviera tocando a ti
y me siento la mujer más estúpida del mundo
(al menos de este lado del océano)
haciéndome algo parecido al amor
(y completamente opuesto al sexo)
al hierático aparato de plástico blanco
(que no eres tú, aunque me niegue a reconocerlo)
plástico y estático
demasiado silencioso
(y triste)
arrastrado como la voz de Nacho Vegas
como la punta de nuestras botas cansadas
gélido y mojado
ahora, que ya es demasiado tarde
ahora, que me he convertido
en ese ciempiés que te busca en todos los canales
que te busca en las profundidades del Atlántico
ahora que
mi cabeza se ha convertido en el fondo cerámico de una piscina gigante
en una escatológica figura de hielo
a punto de derretirse
mientras se masturba con un teléfono silente





