Los litigios perpetuos entre Marruecos y España.
LA NUEVA ESPAÑA (8.08.02)
http://www.lanuevaespana.es/periodico/PG004OVI082.htm
OVIEDO
«Marruecos quiere socavar el apoyo español a la causa con Ceuta y
Melilla»
G. D.-R.
[Bachir Salek, Delegado Saharaui en Asturias]
¿Qué busca Marruecos reclamando Ceuta, Melilla o las Canarias?
Creo que pretende chantajear a España para que no respalde la
autodeterminación del Sahara. También pretende centrar la atención de su pueblo hacia cuestiones «patrióticas», para de alguna manera desactivar la bomba social que lleva dentro. Ceuta y Melilla son tan españolas como el Atlas es marroquí.
¿A qué se refiere como «bomba social»?
El pueblo marroquí vive hambriento, sin expectativas ni libertades
políticas. De ahí que los jóvenes emigren en masa. Eso crea una gran tensión social que desde Francia se intenta liberar en otras
direcciones.
¿Trata Marruecos de desactivar una posible tenaza entre España y el Frente Polisario, que serían aliados lógicos frente a los alahuitas en un conflicto?
Ante todo, España es un país que sabe cómo afrontar cualquier
situación. Desde el Frente Polisario no nos atreveremos a decirle a
España cómo ha de manejar su política internacional.
-----------------
ABC (8.08.02)
http://www.abc.es/nacional/noticia.asp?id=119920&dia=08082002
Palacio agradecerá a Powell en EE. UU. su papel en la crisis con
Marruecos
La ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, se reunirá el día 13 en Washington con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, en el que será su segundo viaje al extranjero, tras su nombramiento.
Palacio tendrá ocasión de agradecer a Powell el papel que desempeñó para buscar una solución al contencioso creado tras la invasión por Marruecos de la isla del Perejil.
La titular de Exteriores interrumpirá sus vacaciones en el País Vasco
para desplazarse a Washington con el fin de entrevistarse con su colega norteamericano, Colin Powell.
La visita forma parte de un plan de contactos que Ana Palacio pretende mantener con ministros de Asuntos Exteriores de los países con los que España mantiene unas relaciones más estrechas, pero, sin duda, en la reunión con Powell estará presente, de manera especial, el actual contencioso hispano-marroquí.
Ceuta y Melilla
La ministra, que habló en varias ocasiones con Powell por teléfono
durante la crisis abierta por la toma de la isla del Perejil por
Marruecos, tendrá oportunidad de agradecer en persona al secretario de Estado norteamericano las gestiones que realizó para buscar una salida al conflicto. Además, podrá comentar la situación de Ceuta y Melilla y reafirmar la españolidad de ambas ciudades, aunque según comentó ella misma ayer a la Cope, está segura de que Powell «conoce bien» la posición española.
Palacio insistió ayer en que, desde el punto de vista del Derecho
Internacional Público, la soberanía española de las dos plazas es
incuestionable, y agregó que es necesario hacer «una labor de pedagogía» para explicar lo que, en su opinión, es una «patente» diferencia entre Ceuta y Melilla y el Peñón de Gibraltar.
En el mismo marco de las relaciones con Marruecos, es previsible que en la conversación esté presente el Sahara Occidental y que Ana Palacio reitere a Powell los motivos por los que España no se suma a las pretensiones marroquíes -apoyadas por Washington- de liquidar el futuro del antiguo territorio español con una simple autonomía.
----------------
LA RIOJA (8.08.02)
http://www.larioja.com/edicion/prensa/noticias/Anfiteatro/200208/08/RIO-OPI-110.\ html
Ana Palacio con Powell
Ayer se dio a conocer que la próxima semana la ministra de Asuntos
Exteriores, Ana Palacio, viajará a Washington, a entrevistarse con el
secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, en principio para
mostrarle gratitud por su intervención pacificadora en el conflicto de
la isla del Perejil. Evidentemente, el viaje tiene más alcance, puesto
que nos encontramos en plena ofensiva marroquí en los dos grandes contenciosos que Rabat pretende activar: el de Ceuta y Melilla, territorios españoles sobre los que se intensifica la reivindicación, y el Sahara occidental, en el que Madrid y Rabat tienen tesis opuestas, que tratará de conciliar la ONU en el inmediato futuro.
Ante esta situación, y antes de que tenga lugar en septiembre la reunión prevista entre los ministros de Exteriores español y marroquí, Palacio y Benaissa, conviene conocer cuál es la posición de la gran potencia, que debe tener en este asunto el corazón dividido: España es un aliado fiel, pero Marruecos conserva un alto valor estratégico en la martirizada cuenta mediterránea
------------------
EFE (7.08.02)
http://www.europapress.es/europa2001/abierto/noticia.asp?cod=20020807174756
Marruecos.- La prensa marroquí critica con dureza el reforzamiento
militar de España en torno a Ceuta y Melilla.
RABAT, 7 Ago. (EUROPA PRESS)
La prensa marroquí criticó hoy con dureza al Gobierno español por el
reforzamiento militar en torno a las ciudades norteafricanas de Ceuta y Melilla y las islas adyacentes, acusando a Madrid de no respetar el
acuerdo "implícito" hispano-marroquí del 22 de julio por el que se puso fin al contencioso de la isla Perejil.
El diario 'Al Ittihad al-Ichtiraki' --cuyo director es el actual primer
ministro marroquí, Abderramán Yusufi-- asegura en su edición de hoy que España "intenta disimular su estrategia militar bajo un discurso formal, en el que evoca un diálogo serio y franco entre las dos partes".
Ante este reforzamiento militar español, el citado periódico en lengua
árabe hace hincapié en que las conversaciones del próximo mes de
septiembre en Madrid entre Ana Palacio y Mohamed Benaissa se centrarán en dos niveles.
"El primero es el de las cuestiones bilaterales en suspenso, entre las
que están Ceuta, Melilla y las islas próximas; y el segundo, de orden
geoestratégico, concierne a la estabilidad del Mediterráneo occidental: la seguridad y la organización de la circulación en el Estrecho de Gibraltar interesan a la comunidad internacional y tanto Estados Unidos como la OTAN tienen algo que decir", indica.
-------------------------
EL DIARIO MONTAÑÉS (7.08.02)
http://www.eldiariomontanes.es/edicion/prensa/noticias/Cantabria/200208/07/DMO-R\ EG-011.html
CANTABRIA
Universidad Internacional Menendez Pelayo
Seco Serrano teme la llegada de una nueva 'Marcha Verde'
El miembro de la Academia de la Historia aboga por una postura
dialogante entre España y el reino marroquí
HISTORIA. Carlos Seco Serrano, ayer en la UIMP. / ANDRÉS FERNÁNDEZ
El miembro de la Real Academia de Historia Carlos Seco Serrano manifestó ayer que le preocupa hasta dónde puedan llegar las 'intemperancias' del rey de Marruecos Mohamed VI y afirmó que teme que acaben en una posible «nueva Marcha Verde» sobre Ceuta y Melilla.
Las «impertinencias» de Marruecos y la «versión terrorista del nacionalismo» son los dos problemas más preocupantes de España, según el profesor emérito de Historia Contemporánea, quien esta semana imparte en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo un curso magistral sobre 'Alfonso XIII: un
rey y un reinado'.
La misma firmeza es la que reclama el historiador respecto a la
celebración del referéndum en el Sáhara, al que España se comprometió cuando abandonó la zona tras la Marcha Verde, por lo que es «un compromiso de honor con toda esa población, que aún permanece pendiente».
Respecto a la situación actual con Marruecos, Seco Serrano señaló que la actitud del monarca marroquí responde a la necesidad interna de desviar la atención de su población hacia «presuntos problemas imperialistas y nacionales que no son los que de verdad les deberían interesar».
Esta actitud es la que destaca también en cuanto al tema del referéndum en el Sáhara, territorio que Marruecos quiere anexionarse «a saber en qué condiciones» y una cuestión a la que «se le está dando muchas largas.
España ahora pertenece a la Unión Europea», recordó Seco Serrano, por lo que en los conflictos con el reino alahuí los europeos «cerrarán filas», a pesar de la situación especial de Francia, «amiga de España, de Marruecos y con muchos intereses en esta ex colonia».
Ceuta y Melilla
El Premio Nacional de Historia de 1986 reiteró que «lo cierto es que lo que más nos conviene es llevarnos bien, y no sólo por los intereses económicos», aunque España, que en su opinión debe mantener una actitud dialogante, no debe ceder en tan determinados aspectos.
La soberanía española en Ceuta y Melilla «está fuera de toda discusión», explicó, y cuestionarlo es como «si ahora nos reclamasen Granada, porque hace quinientos años fue musulmana». Seco Serrano habla de Marruecos después de haber pasado allí parte de su infancia, porque su padre, militar, fue interventor civil local en Alhucemas, donde «convivíamos con ellos sin ningún problema y sin ningún tipo de 'apartheid'».
------
EUROPA SUR (7.08.02)
http://www.europasur.com/pg020807/opinion/opinion_opinion24817.htm editorial
En la otra orilla
La espiral de desencuentros entre España y Marruecos lleva otra vez
camino de agravarse a raíz del envío por parte de la Armada española de cuatro patrulleras a Ceuta y Melilla. Una decisión que evidentemente se corresponde con las amenazantes declaraciones oficiales del gobierno marroquí sobre las ciudades españolas y que ya tuvieron su génesis en la crisis del Perejil y mucho antes con la posición de la diplomacia española con respecto al Sáhara.
Mil veces se ha dicho que Marruecos y España están condenados a
entenderse. Es verdad y es así como se debe enfocar la cumbre de Madrid, en el que Benaissa, el ministro de Exteriores, acude con una gente repleta de supuestas afrentas y con una petición expresa de que España se defina con claridad sobre su posicionamiento sobre el Sáhara.
Que duda cabe que una cesión a las pretensiones magrebíes aliviarían la actual tensión, pero colocarían a España en una situación desairada con su compromisos ineludibles con el pueblo saharaui y con una gran mayoría de la sociedad española que defiende el derecho de aquel pueblo a decidir su futuro a través de un referéndum.
Pero España tiene también que defender la necesidad de que Marruecos luche con mayor intensidad contra la inmigración clandestina que tantas muertes se está cobrando como una prioridad a lo que habrá que sumar que aquella tierra siga siendo un lugar preferencial para las inversiones españolas.
Pero mientras esta historia de encuentros y desencuentros permanece y hasta crece en este inquietante agosto, no se establecen precisamente las bases para el deseado paso adelante que tiene que salir forzosamente de la cumbre madrileña.
-------
EL DÍA DE TENERIFE (8.08.02)
http://www.eldia.es/2002-08-08/criterios/criterios11.htm
El Sáhara libre: interesa a Canarias, hoy más que nunca
Aprovechando el rey de Marruecos las negociaciones entre España y el Reino Unido de la Gran Bretaña, sobre Gibraltar, fuerza la controversia sobre los territorios españoles en el Norte de África.
¿Son colonias? De ser así, cabría discutir. Sin embargo, desde España se plantea que ya estos territorios eran españoles siglos antes de que Marruecos existiera como país o Estado.
Turquía está en Asia, y nadie le reclama Estambul y los territorios
europeos; Egipto está en África, y no existe contencioso sobre la
península del Sinaí. ¿Qué hay de lo de Inglaterra con Irlanda del Norte? O ¿por qué no suscita controversia Canadá con la Alaska de EE.UU.?
Todos son casos diferentes, pero algunos de ellos y otros muchos, tienen menor justificación que el caso de los territorios españoles. Sin embargo, cuando Inglaterra se quedó con Gibraltar y con Menorca
(recuperada tiempo después) por imposición en el tratado de rendición, España ya existía como Estado soberano desde hacía siglos, arrebatándoselo a la fuerza al mismo Estado de la U.E. que hoy le exige, más de dos siglos después, su devolución, para volver a la situación anterior a aquella imposición. Y este no es el caso de Marruecos con los territorios españoles en el Norte de África.
Por esto, por la ambición anexionista de Marruecos sobre todo lo que le rodea, es por lo que los canarios debemos exigir claridad y rotundidad de los derechos de cada cual en la zona.
Los islotes tienen sus argumentos, Ceuta y Melilla los suyos, el Sáhara, a Dios gracias, y a Alá, ha resistido por su bien, y por nuestro bien.
¿Porque quién nos dice que, a partir de ahí, no reivindicarían Canarias como suyas por proximidad? Porque si es por proximidad, Marruecos debería ser toda entera de España que es Estado desde muchos siglos antes de nacer aquél como país.
A los pueblos de Guinea y Sáhara se les hizo creer en el franquismo que España los sentía como dos provincias más de su Estado, con
representación pintoresca en las Cortes; para luego entregar Guinea al caníbal de Macías y hoy a su sobrino. Y más tarde vender el Sáhara por 30.000 millones de pesetas y unas comisiones para el ministro de turno.
¿Pasará algún día algo parecido con Ceuta y Melilla? ¿Y con Canarias?
¿Estamos seguros de que España nos siente sin complejos como un Archipiélago europeo en África? ¿Para cuándo entonces la delimitación de las aguas fronterizas con Marruecos, pero también con el Frente Polisario? ¿Por qué no se toma como asunto prioritario la exigencia del reconocimiento internacional de las aguas interiores canarias como propias? ¿Que cuesta? Pues que cueste, pero verdad que ningún responsable político ha hecho su casa sobre un solar sobre el que no tiene papeles que le acrediten su titularidad.
Pues esto está pasando con nuestras Islas, que ni siquiera nadie se ha preocupado lo suficiente, para conseguir de una vez y para siempre el reconocimiento de que las aguas entre nuestras Islas son aguas canarias por derecho.
Mientras esto no ocurra, nuestra integridad como país o nacionalidad,
peligra y seguirá peligrando.
Por todo esto, siempre he tenido claro que el Sáhara, por historia, por
diferencias culturales e idiosincrásicas, por justicia internacional,
por el sacrificio prolongado de sus gentes y por conveniencia para
Canarias, debe ser libre e independiente. Marruecos actúa con tanto
descaro, que no sólo tomó el medio Sáhara que España vergonzosamente en su día le regaló, sin tener en cuenta el grito de sus gentes, sino que incluso se tomó la otra mitad que Mauritania abandonó o dejó al Polisario, es decir, al pueblo libre del Sáhara. Un Marruecos así de fuerte si le sale esa jugada, que nos prohibiría pescar casi en nuestras costas, que vende o regala licencias a empresas de EE.UU. para hacer prospecciones en casi nuestras aguas, un Marruecos, que cuando quiera acogota nuestro turismo, obligándolo a no pasar por su espacio de control aéreo, como ahora ocurre.
¿Cómo actuaría Marruecos con Canarias si ahora hace esto, en caso de que le saliera la jugada de quedarse con el Sáhara?
Sergio Afonso Díaz
-----------------------
"VENTA" DE ARMAS A MARRUECOS
Los planes de Zapatero para España

La política exterior (e interior) del PSOE, al desnudo
La venta-regalo de 20 carros de combate M-60 (A3) a Marruecos no es, por supuesto, la primera venta de armas al vecino del sur. Sin embargo, nunca una operación de este tipo ha tenido tanta trascendencia.
¿Por qué? En primer lugar, por la calidad del armamento cedido; en segundo, porque tanto las circunstancias internas como las externas desvelan lo que, hasta ahora, se trataba de disimular: que el Gobierno de Rodríguez entiende por "paz" la rendición ante quien muestra hostilidad a España a través de amenazas; y, finalmente, porque ya es imposible ocultar que Rodríguez apoya la anexión marroquí del Sáhara por las buenas... o por las malas.
Es lamentable tenerlo que recordar, pero es cierto: los diversos gobiernos democráticos españoles han vendido armas a Marruecos, que éste ha utilizado para matar a ciudadanos saharauis con DNI español. En el "museo de la guerra" de los campamentos de Tinduf, conformado con material bélico capturado por los saharuis a las tropas marroquíes, hay pruebas fehacientes de ello. También es cierto que el Gobierno de Aznar sólo ordenó parar las ventas a nuestro enemigo después de la invasión marroquí de Perejil. E igualmente cierto es que levantó parcialmente tal embargo meses después de la recuperación del islote.
Todo eso es cierto; también, que quizá estemos ante la operación de venta o cesión de armamento a Marruecos cualitativamente más importante de la historia reciente, porque los carros M-60 (A3) son de excelente calidad. No sólo eso: como reveló el semanario arabófono marroquí Al Ayam el pasado 13 de abril, el acuerdo que querían mantener en secreto el Gobierno Zapatero y la tiranía alauita para no alarmar a la opinión pública española incluía la venta de "sistemas tecnológicos de entrenamiento virtual".
Posteriormente, el 4 de mayo, La Razón recogía unas declaraciones (quizá imprudentes) del comandante general de Ceuta, Luis Gómez-Hortigüela, según las cuales, junto a los carros, España entregaría también un "simulador para instruir tripulaciones" (algo que no había sido revelado por La Razón en su información anterior). Es decir, que se confirmaba la noticia aparecida en Al Ayam.
La venta (o regalo) de armas a Marruecos adquiere enorme trascendencia por cuanto constituye una ejemplificación de lo que entiende el actual Gobierno español por alcanzar la "paz". Todos los problemas se pretenden resolver con la extraña política de dar todo lo que se pide. En el interior, la política en Cataluña y Vascongadas es bien ilustrativa. Recordemos las infaustas palabras de Rodríguez a Maragall: las Cortes Generales aprobarán el Estatuto que eleve el Parlamento autonómico (lo que supone renunciar a los poderes que la Constitución concede a aquéllas). Algo parecido quiere hacerse en Vascongadas: alcanzar la "paz" con la fórmula de dar a los nacionalistas (ETA incluida) lo que pidan.
Con el vecino del sur se ha seguido igual derrotero, para "pacificar" las relaciones, pese a que la tensión con Rabat ya había sido “encauzada” en los últimos meses del Gobierno de Aznar, con los acuerdos suscritos en la Cumbre de Marrakech de diciembre de 2003.
El Gabinete Rodríguez quiso aparecer como "pacificador" con la claudicación ante cualesquiera pretensiones marroquíes, ya sean las relativas a los territorios y aguas españolas (Madrid no protestó la concesión, por parte de Rabat, de licencias petrolíferas en aguas españolas de Melilla, en julio de 2004), la emigración (Madrid ya no denuncia el incumplimiento constante del acuerdo –firmado en 1992 por el Gobierno del PSOE– en materia de repatriación de emigrantes de terceros países), la pesca (Madrid está haciendo una frenética labor de presión ante la UE para que ésta lleve a cabo un nuevo acuerdo de pesca –sobre las aguas saharauis, por cierto– al gusto marroquí), las relaciones con la UE (Madrid apoya la concesión a Rabat tanto de fondos MEDA como de un status privilegiado de relaciones con la UE)... o el Sáhara Occidental.
La política de apoyo a Marruecos en el asunto del Sáhara Occidental constituye el elemento más escandaloso de la diplomacia española. Como ha dicho, magistralmente, Martín Prieto, los mismos militantes socialistas que se dedican "humanitariamente" a acoger niños saharauis o enviar alimentos a Tinduf están sosteniendo a un Gobierno que ha apostado "políticamente" por anexionar el Sáhara a Marruecos.
Y lo está haciendo de forma decidida: al mes de ganar las elecciones, en abril de 2004, ya mostró su "comprensión" hacia la posición marroquí, hostil al Plan Baker II, vendida como la necesidad de introducir "ajustes" (al gusto marrroquí, no saharaui, por supuesto) y que condujo a la renuncia de James Baker como mediador. Semanas después, el Ejecutivo que apoyan tantos militantes "humanitarios" intentó decidir el destino del Sáhara en una conferencia cuatripartita (Francia, España, Marruecos, Argelia)... ¡sin participación saharaui! En julio de 2004 el Gobierno dijo que un referéndum en la ex colonia española no era aconsejable... y en otoño de ese mismo año se negó a apoyar una resolución de la Asamblea General de la ONU que reafirmaba el Baker II.
Conviene recordar que la retirada (octubre de 2001) del embajador marroquí en Madrid no fue por la celebración del referéndum sobre el Sáhara en Andalucía, como a veces se dice, sino porque España había votado en la Asamblea General de la ONU a favor de la autodeterminación del Sáhara.
En la interminable lista de concesiones cabe añadir la visita del delegado del Gobierno en Canarias al territorio saharaui ocupado por Marruecos... y la reciente negativa de la Administración Rodríguez a delimitar las aguas atlánticas de Canarias con Marruecos, para evitar, así, reconocer que al sur del paralelo 27'40º las aguas no son de éste, sino del Sáhara Occidental.
Entendiendo que el "precio político" de la supuesta "paz" con Marruecos es el fin del problema saharaui, la política de Rodríguez es clara: palabras ambiguas para disimular... pero hechos inequívocos en apoyo de la anexión. Ahora bien, dado que los saharauis no aceptan la anexión, el Gobierno Rodríguez les ha lanzado un mensaje: si no aceptáis ser marroquíes por las buenas... apoyaremos a Rabat para que os obligue a serlo por las malas.
Esta política es de una clara imprudencia. Pero además denota una clara ignorancia de la realidad. Por mucho que se empeñen algunos (incluido algún alto estratega militar español más complacido en recibir a sus homólogos marroquíes que en escuchar a los militares saharauis), el Frente Polisario no perdió la guerra del Sáhara (si bien es cierto que tampoco la ganó). La mejor prueba de ello es el "plan de paz" que firmó Marruecos en 1990: no lo hubiera suscrito de haber resultado vencedor. El hecho de que el Polisario no haya renovado su armamento en 15 años y de que ahora no esté en condiciones de hacer la guerra no significa que no pueda estarlo en caso de ataque marroquí.
El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, en un reciente informe al Consejo de Seguridad, ha pedido a las partes en conflicto que se abstengan de tomar medidas "militares" que agraven la tensión. Por su parte, el mismo Rodríguez que se llenaba la boca con invocaciones a la "paz" y a la ONU ahora obsequia a Marruecos con armas cualificadas de lucha en el desierto.
La irresponsabilidad es patente. Tampoco es la primera. Y el riesgo es grande. Las apuestas del presidente español no suelen ser muy acertadas. Que se lo pregunten a un tal John Kerry.
Carlos Ruiz Miguel, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Santiago de Compostela.
Discurso de Su Majestad el Rey ante el Parlamento marroquí
Comenta Juan Carlos en su discurso que Marruecos y España, además de vecinos como hermanos.
Discurso integro:
Señor Presidente de la Cámara de Representantes, Señor Presidente de la Cámara de Consejeros, Señoras y Señores Representantes y Consejeros, En este recinto en el que palpita el auténtico sentir del pueblo marroquí, deseo expresar mi profundo respeto a ambas Cámaras y sincero afecto a todos los marroquíes.
Gracias, Señor Presidente, por vuestras amables palabras de bienvenida, así como por la calurosa acogida que nos habéis querido dispensar, que entendemos asimismo dirigida a España y a todos los españoles. Es un gran honor para mí estar hoy aquí, y disponer del alto privilegio de poderme dirigir a todos ustedes.
Españoles y marroquíes somos herederos de una dilatada y compleja historia común; por eso podrán comprender la profunda emoción que siento y deseo traslucir en mis palabras, consciente de la trascendencia del momento que vivimos. Un momento en el que nuestros dos pueblos deben seguir empeñados en construir un futuro de paz, progreso y entendimiento recíproco.
Tuve el privilegio de mantener unos vínculos fraternales con Su Majestad el difunto Rey Hassan II, que Dios guarde. Unos vínculos fraternales que Su Majestad el Rey Mohamed VI ha mantenido y fortalecido, conmigo y con el Príncipe de Asturias. Esta misma mañana, la Reina y yo hemos rendido homenaje a los Difuntos Reyes, Mohamed V y Hassan II.
El recogimiento ante estas dos grandes figuras de la Historia contemporánea nos ha permitido rememorar la densa trayectoria recorrida en común por España y Marruecos. Señores Representantes y Consejeros, No cabe entender la actual densidad de las relaciones hispano-marroquíes sin partir de ese periodo de ocho siglos que separa el fin de la monarquía visigoda del sitio de Granada.
Mucho más que los episódicos enfrentamientos bélicos que en ese lapso se produjeron, los historiadores y ensayistas españoles, a partir de Menéndez Pidal y Ortega, tienden a subrayar la aportación de los interregnos pacíficos de estrecha comunicación e intercambio entre musulmanes y cristianos, con el rico testimonio de tolerancia recíproca que representan las culturas mózarabe y mudéjar.
Esta línea es compartida también por la moderna historiografía marroquí con nombres tan prestigiosos como Germain Ayache, Mohamed Ben Aboud y Abdallah Laroui. Ese limo histórico representa precisamente uno de los momentos culminantes de la Humanidad: la civilización de Al Andalus que, entre lo siglos XI y XV, vió florecer pléyades de pensadores, eruditos, científicos, poetas, e historiadores que dieron vida a ese momento estelar de la creación humana.
También en España nos sentimos orgullosos por la muda elocuencia de los grandes monumentos de esa época, que atestiguan la concepción grandiosa de sus constructores. Valoramos las importantes huellas inmateriales dejadas por ese período, como son los numerosos vocablos árabes que fueron sedimentando en la lengua castellana y que le prestan brillo y musicalidad. También en España crece el importante manantial de estudios especializados en la cultura arábigo-española.
A todos nos corresponde, en las aulas y seminarios que forman a nuestros futuros docentes, seguir la tarea de mantener y estimular la imagen positiva que tenemos en España de la cultura arábiga y, en consecuencia, de la civilización islámica. Señores Representantes y Consejeros, En un Marruecos moderno, sois la voz y la voluntad del pueblo marroquí.
Vuestro país pudo beneficiarse de una prolongada tradición institucional que contribuyó poderosamente a que pudiera conservar una personalidad tradicional, pero susceptible de asimilar sin traumas un proceso de adaptación democrática. El fallecido Rey Hassan II, que Dios Guarde, asentó algunas de las necesarias premisas básicas. A Su Majestad el Rey Mohamed VI ha correspondido la tarea de dar forma definitiva a la nueva realidad.
Desde España hemos seguido con simpatía y admiración la progresiva consolidación de la representatividad política necesaria para que puedan funcionar las instituciones. La estructuración de los Partidos como portadores de las distintas corrientes de opinión, dentro de la aceptación común de un marco de referencia, será objeto de una Ley que habrá de debatirse en un futuro próximo en este recinto. También hemos seguido con interés los avances en las libertades democráticas, de los que se están dando de un tiempo a esta parte muestras notables.
Otro tanto cabe decir respecto de algunas reformas esenciales en el orden de la vida familiar, a través de una Ley, aprobada por este Parlamento, en materia de protección de la mujer y de la infancia: la nueva ley reguladora de la "Mudawana". Basten estos breves trazos para comprender en qué medida las relaciones entre nuestros dos países han evolucionado de forma notable hacia una mayor convergencia.
De los muchos acontecimientos que confirman este sesgo favorable, quiero destacar el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación de 1991, que establece las bases formales y sustanciales de las relaciones preferentes entre España y Marruecos. El Tratado consagra la voluntad común de concordia y esta Visita de Estado pretende impulsar en toda su plenitud el espíritu y posibilidades que ofrece.
Dicho Tratado recibió en su día el respaldo político de los Parlamentos marroquí y español, que marcaron de esta forma su determinación, como depositarios de la soberanía popular, de ser también protagonistas de nuestros destinos. Por ello convendría desarrollar plenamente los mecanismos de la diplomacia parlamentaria, a través de los encuentros de Presidentes de las Cámaras, y el trabajo de Comisiones y grupos de amistad, al objeto de promover e impulsar nuestras ambiciones comunes. La cooperación prevista en el Tratado se refiere a todos los ámbitos de interés para cada una de las Partes.
En un breve recorrido, de lo más próximo a lo más alejado, comenzaremos por las perspectivas que se ofrecen a cada lado del Estrecho. Al Norte nos encontramos con una Unión Europea marcada por la incorporación de nuevos Miembros y la adopción de un nuevo Tratado constitucional.
El estrechamiento de las relaciones de Marruecos con la Unión Europea, por medio de un "estatuto avanzado" que consagre el anclaje preferente de Vuestro país a Europa, es un objetivo prioritario para la política exterior española. España quiere ser el mayor valedor, en la Unión Europea, de las aspiraciones marroquíes a participar en el acervo comunitario y beneficiarse al máximo de la Nueva Política de Vecindad.
El proceso euromediterráneo, que se relanzará a Alto Nivel este año en Barcelona con motivo de su Décimo Aniversario, ofrece enormes posibilidades para que Marruecos enriquezca con sus iniciativas el partenariado y participe preferentemente de todos sus instrumentos.
Para su pleno aprovechamiento, sería de inmensa utilidad que de este lado del Estrecho se consolidara el proceso de integración magrebí en el orden político y económico y que prosperaran las nuevas iniciativas de libre intercambio Sur-Sur, como el reciente acuerdo de Agadir. Dicha integración es una clara prioridad estratégica para España, por cuanto facilitaría la creación de un horizonte de prosperidad entre ambas orillas del Mediterráneo Occidental, capaz de ilusionar y estimular a nuestros ciudadanos y fuerzas sociales. Tenemos fe en que la necesaria integración del Magreb se lleve muy pronto a cabo. También confiamos en que se encuentren próximamente vías de solución al problema del Sahara.
De hecho, ambos caminos son inexorablemente convergentes. España tiene especial interés en ayudar a acercar posiciones para conseguir una solución consensuada, justa y definitiva, negociada por todas las partes concernidas, en el marco de la legalidad internacional y de los esfuerzos de las Naciones Unidas.
La visión esperanzada que se extiende a todo el Mediterráneo contrasta con la cuestión de Palestina, de trágicas dimensiones que se prolongan en el tiempo. Fuente hasta ahora de inestabilidad y desequilibrios globales, acaba de entreabrirse a la esperanza tras el reciente proceso electoral. España, que ha propiciado iniciativas como la Conferencia de Madrid, está dispuesta a multiplicar sus esfuerzos en favor de una paz definitiva.
Apreciamos la activa participación de Marruecos y personalmente de Su Majestad el Rey Mohamed VI, que ostenta la presidencia del Comité Al Qods, en la búsqueda de una solución justa y equilibrada que debe implicar la yuxtaposición de dos Estados sustantivos que puedan vivir en paz. Fuera del ámbito regional, al pasar a la escala global, la coincidencia de España y Marruecos es plena sobre la necesidad de respaldar la acción de las Naciones Unidas y de reforzar la supremacía que debe corresponderle en las cuestiones de mantenimiento de la Paz y Seguridad Internacionales.
Al margen de las posibles reformas de la Carta, Naciones Unidas es el mejor marco en que cabe esperar alcanzar una solución al grave problema de Irak, tanto en el aspecto político de reconstitución del Estado y de paz ciudadana, como de imperiosa necesidad de reconstrucción de las infraestructuras y del aparato productivo. Una cuestión fundamental domina nuestra actualidad: el auge del fenómeno terrorista en el mundo de hoy, que ha cobrado una gravedad y virulencia inusitadas. Tan brutales vivencias las han sufrido tambien nuestros dos países.
Es evidente que el terrorismo es absolutamente condenable y debe ser combatido en todas sus formas. España, que lo viene sufriendo desde hace años, viene poniendo todos los medios necesarios para combatirlo. Entre ellos, resulta imprescindible el reforzamiento de la cooperación internacional. España agradece la eficaz colaboración de otros miembros de la comunidad internacional y, de forma destacada, de Marruecos.
Quiero desde aquí rendir un homenaje a todas las víctimas del terrorismo, marroquíes, españolas, y de otras nacionalidades, así como expresar nuestra mayor solidaridad hacia sus familias, con la esperanza de que volquemos unidos todos los esfuerzos necesarios para evitar que puedan volver a producirse atentados y cese para siempre la barbarie terrorista. La forma de combatir el terrorismo no puede ser ciega ni indiscriminada.
Debe hacerse desde la razón que asiste a nuestras sociedades, con los instrumentos del estado de Derecho y del Derecho Internacional. El Presidente del Gobierno de España hizo un llamamiento ante la última Asamblea General de Naciones Unidas, a favor de una Alianza de Civilizaciones. La comunidad internacional debe evitar que se eleve un muro de incomprensión entre Occidente y el mundo árabe e islámico. Por ello, España ha sugerido que en el ámbito de Naciones Unidas se constituya un Grupo de Alto Nivel que reflexione sobre este problema y proponga medidas correctoras, ambiciosas y concretas.
Volviendo al plano bilateral, nuestros dos países tienen fundadas razones para reforzar cada día más su entramado de relaciones de cooperación. En materia educativa y cultural, la red de centros españoles de enseñanza primaria, secundaria y bachillerato en Marruecos acoge cada vez más alumnos marroquíes interesados en recibir una formación rica y sólidos conocimientos de lengua y cultura españolas. Se han creado nuevas sedes del Instituto Cervantes en varias ciudades para atender a quienes desean perfeccionarse en el conocimiento de nuestra lengua que, día a día, se afianza como idioma internacional de comunicación y de negocios.
Mañana tendremos la satisfacción de poner en marcha un proceso de dimensión histórica, que ha de culminar en la creación de la primera Universidad española en Marruecos.
Esta nueva Universidad estará abierta a la juventud marroquí que tenga interés en cursar estudios universitarios españoles, especialmente a quienes hayan cursado el bachillerato en nuestros centros en Marruecos. También mañana Su Majestad el Rey Mohamed VI y yo mismo, recibiremos al Comité Averroes, que inicia una nueva etapa. Atribuimos la máxima importancia a este grupo de composición mixta, que reúne a intelectuales y personalidades interesadas en la relación hispano-marroquí y que deben constituirse en vanguardia del acercamiento entre nuestras dos sociedades.
Seguiremos con el máximo interés sus trabajos y recibiremos inspiración de sus propuestas. En el ámbito de las relaciones culturales registramos igualmente con especial satisfacción la actual celebración en Marruecos del Año Cultural de España, al que seguirá en 2006 el Año Cultural de Marruecos en España.
No puede excluirse de este repaso el Viaje de Su Majestad el Rey Mohamed VI a varios países iberoamericanos, que mucho celebramos por cuanto intuimos que, al margen del interés de establecer una útil conexión interregional, pone de manifiesto la voluntad de vincular a Marruecos de forma aún más intensa al mundo de habla española. En materia de Seguridad y Defensa se registran notables progresos.
Especial satisfacción nos produce la misión de paz que desempeñan codo con codo las Fuerzas Armadas españolas y marroquíes en Haití, así como las perspectivas de intensificación de nuestra cooperación al amparo de iniciativas de carácter subregional y también de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. En el campo de la cooperación técnica, nos es grato comprobar que Marruecos ocupa la primera posición como destinatario en el Plan de Asistencia al Desarrollo en el Mundo Arabe.
La acción principal en esta materia corre a cargo del Gobierno junto al esfuerzo de las Comunidades Autónomas, especialmente las del litoral mediterráneo y Canarias, algunas administraciones locales y Organizaciones No Gubernamentales.
En estos años la implantación en Marruecos de empresas españolas ha sido espectacular, un proceso acompañado de un crecimiento exponencial de nuestras inversiones. Este interés inversor, concentrado inicialmente en pocos sectores, se ha ido diversificando y ampliando.
Destaca de esta multiplicación de empresas su capacidad de creación de empleo en las regiones de implantación. Llevar el trabajo al lugar de residencia del trabajador supone menos sacrificio social que el tradicional proceso inverso, es decir la emigración. Al referirnos a la emigración, no puedo por menos que expresar el inmenso dolor que suscitan las reiteradas tragedias que la inmigración clandestina, sobre todo por vía marítima, en embarcaciones de fortuna, produce en nuestras costas. Trabajemos juntos sin descanso para acabar de una vez con esta tragedia humana.
Se han implicado ya nuestras Administraciones y Cuerpos de Seguridad, que con frecuencia se sienten desbordados ante la magnitud del problema. En ese sentido, la cooperación entre Gendarmería y Guardia Civil ha mejorado considerablemente. En un año el flujo de esa inmigración clandestina ha empezado a disminuir, alentando nuestra cooperación hacia ese objetivo. A la presión emigratoria que se genera en Marruecos se suma, en proporciones cada vez mayores, la procedente de países subsaharianos. Debemos, por ello, actuar ante los países implicados.
Es preciso trabajar en el marco de las organizaciones internacionales como la Unión Europea, y las iniciativas como el Proceso de Barcelona. Ante la urgencia de aliviar el problema, tenemos que promover campañas de información que inviten a la juventud a la prudencia; campañas que no permitan la difusión de ilusiones infundadas y, sobre todo, de engaños interesados. No podemos permitir que los mares que nos unen se conviertan en fosa común de vidas segadas en su plenitud, de hombres y mujeres jóvenes, esforzados y valientes, desorientados y mal aconsejados. Pero no todo son sombras en materia de emigración.
Hay en España una importante colectividad de varios cientos de miles de ciudadanos marroquíes. Por lo común es un colectivo bien asentado que presta una importantísima contribución al desarrollo económico y social de España. Me honro en dirigirle desde su propio país un mensaje de agradecimiento y consideración. Los residentes marroquíes en España conocen el creciente esfuerzo de regularización de las autoridades españolas.
El respeto a las normas de inmigración y laborales es indispensable para el país receptor. Pero lo es también para quienes se incorporan al mercado de trabajo en España, como garantía para gozar de la plenitud de los derechos sociales que les corresponden. Hay asimismo motivos para la esperanza y el optimismo. En ese espacio marítimo común disponemos de grandes proyectos, entre los que destaca el futuro Enlace Fijo que ha de materializar nuestro creciente acercamiento.
Son ya realidad fecunda las mejoras portuarias de nuestros enlaces marítimos, las conexiones energéticas, como el gasoducto, y la muy beneficiosa interacción de nuestras redes eléctricas y de telecomunicaciones. Todos estos lazos de unión son indispensables para una más estrecha cooperación y, en suma, un futuro compartido.
Constituyen el potencial único y objetivo que liga a dos países vecinos y que diferencia a sus relaciones de las que cada uno de ellos pueda mantener con otros países más alejados. Logremos que con nuestro ejemplo sean cada vez más numerosos los representantes de la sociedad civil y de la ciudadanía que participen en la empresa de conocernos mejor y de emprender responsabilidades conjuntas. La solidaridad manifestada a ambos lados del Estrecho en situaciones de emergencia, como la catástrofe del "Prestige" o el terremoto de Alhucemas son una viva expresión de la vecindad bien entendida.
Permitídme que ponga fin a estas palabras recordando el llamamiento que hice con motivo de la importante Visita de Estado de Su Majestad el Rey Mohamed VI a España en el año 2000, e invite a todos Ustedes a "un reencuentro en el terreno del nuevo milenio, presidido por la comprensión y la solidaridad como valores supremos, para aunar esfuerzos en la conquista de un futuro de provecho compartido por los pueblos de Marruecos y España".
Señores Presidentes, Señoras y Señores Representantes y Consejeros Estamos convencidos de que el mayor conocimiento mutuo, el pleno respeto y aprecio de nuestros valores respectivos y compartidos; en suma, el pleno desarrollo de la idea y la praxis de vecindad, serán la mejor garantía de un futuro de convivencia en paz y prosperidad que Marruecos y España tenemos la responsabilidad de legar a las generaciones venideras.
España otorga Condecoraciones a Mohamed VI
Mientras Amnistía Internacional denuncia las torturas, desapariciones, falta de libertad de expresión, pena de muerte, violación de los derechos de la mujer y los prisioneros en el reino alauí.
El Gobierno español ha querido preparar la visita de los Reyes de España entre los días 17 y 19 de enero a Marruecos mediante un generoso reparto de medallas al Rey de Marruecos, Mohamed VI, a su familia , sus servidores palaciegos, altos funcionarios, ministros y oficiales superiores, días antes de la visita de Estado que harán los Reyes de España. Es una vieja costumbre ésta, cuyos resultados no siempre están garantizados. Sobre todo si entre los condecorados se incluyen algunos cuya trayectoria personal y profesional se compadece mal con la importancia de la medalla y su moralidad, tanto política como personal.
A Mohamed VI, el Gobierno le concedió el Collar de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III. El Collar es el grado más alto de esta orden, creada en 1771. Además, el Consejo de Ministros concedió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica a las Princesas Lala Salma, esposa del Rey; y Lala Asma, hermana del monarca.
También fueron condecorados con esta orden el primer ministro, Driss Jettu; el ministro de Interior, Mustafá Sahel; el presidente de la Cámara de Representantes, Abdeluahed Radi; el presidente de la Cámara de Consejeros, Mustafá Ukacha; el director de la Secretaría Particular del Rey, Munir Majidi y el consejero del Rey Abdelaziz Mezian Belafkih.
Otras personalidades galardonadas con esta orden fueron el miembro del gabinete real Mohamed Rochdi Chraibi; el portavoz del Palacio Real, Hassan Aurid; el director del Protocolo Real y de la Cancillería, Abdelhak el Merini; el comandante de la Guardia Real, Mimun Mansuri; el comandante de la Gendarmería Real, Hosni Benlsliman y el director general de la Seguridad Nacional, Hamidu Laanigri.
Por otro lado, se aprobaron reales decretos por los que se concede la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil al ministro de Turismo, Artesanía y Economía Social Adil Duiri; al ministro de Educación Nacional, Enseñanza Superior, Formación de Mandos y de la Investigación Científica, Habib el Malki y el ministro del Desarrollo Social, de la Familia y la Solidaridad, Abderrahim Haruchi.
Por último, también fueron condecorados con esta orden el ministro delegado de Interior, Fuad Ali el Himma; el ministro delegado de Asuntos Exteriores y Cooperación, Taieb Fassi Fihri; la secretaria de Estado del Ministerio de Desarrollo Social, de la Familia y de la Solidaridad, Encargada de la Familia, de la Infancia y de las Personas Discapacitadas, Yasmina Baddu; y el embajador en Misión Especial de Su Majestad el Rey, Abdesalam Jaidi.
Es el caso de los generales Hosni Ben Slimane, el “patrón” de la Gendarmería, y del también general Hamidú Laanigri, director de la Seguridad Nacional, verdadero hombre fuerte a la sombra del trono. Ambos exhiben un “currículum” represivo singular. Que se lo pregunten a los militantes de derechos humanos, a los presos saharauis y a muchos profesores, intelectuales y periodistas a quienes interrogó y encarceló. Ambos formaron parte de la guardia de hierro del anterior monarca, Hassan II, durante los terribles “años de plomo” que ahora empiezan a denunciarse públicamente.
Supuestamente el general Laanigri está encargado de prever y luchar contra el terrorismo islamista. El Gobierno español conoce por experiencia hasta dónde ha llegado la colaboración del general Laanigri y cuáles son sus responsabilidades en la falta de colaboración de la policía marroquí cuando se trató de localizar a ciertos individuos relacionados con el 11-M.
Otra medalla a un “amigo” de España: la concedida al secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Fassi Fihri, el más fanático y hostil funcionario marroquí durante la crisis de Perejil, promotor de campañas de prensa contra periodistas y diplomáticos españoles residentes en el reino cherifiano.
El PETRÓLEO DE LA DISCORDIA
Las concesiones marroquíes en aguas que disputa con España amenazan con enturbiar de nuevo las recuperadas relaciones
Desde la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a la Moncloa, las relaciones con Marruecos viven un momento impensable hace un año. La 'luna de miel', sin embargo, corre el peligro de evaporarse. España tiene que hacer frente al primer desencuentro con el país magrebí desde que los socialistas alcanzaron el poder. La Agencia Nacional de Hidrocarburos y Minas de Marruecos (Onhym) suscribió hace una semana un contrato con la compañía petrolera británica Afrex y con las australianas Pancontinental Oil and Gas NL y Cooper Energy BVI para que exploren durante un año un área marítima de 6.355 kilómetros cuadrados para buscar yacimientos de crudo desde el oeste de Melilla hasta la frontera con Argelia.
El permiso incluye el mar que rodea las islas Chafarinas, la isla de Alborán y la ciudad autónoma de Melilla, unas aguas que España considera suyas. Marruecos, en cambio, decidió de manera unilateral que esa porción de mar era suyo. «Es un problema más político que jurídico, de esta manera, Marruecos niega la soberanía española en Ceuta y Melilla», explicó el abogado experto en aguas territoriales, Borja Llona.
Confianza
Las leyes internacionales no prevén ninguna solución específica para conflictos como éste, tan sólo sería válido el acuerdo entre los dos países. España mantiene convenios de este tipo con otros países vecinos como Francia y Portugal. En otros casos se separan las aguas por una línea equidistante entre territorios, pero esta ley no es aplicable en este contencioso porque las ciudades de Ceuta y Melilla están en territorio marroquí. El Ministerio de Asuntos Exteriores confía en alcanzar en esta legislatura un acuerdo con Marruecos sobre aguas territoriales que ponga fin a estas querellas.
El conflicto se produce cuando parecía que quedaban atrás las viejas tensiones entre los dos países, que alcanzaron su 'culmen' hace dos años en la estrafalaria disputa por el islote de Perejil.
El próximo envío de tropas en misión conjunta a Haití o los compromisos de cooperación en la lucha contra la inmigración clandestina son los últimos ejemplos de la buena sintonía entre el reino alauita y el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.
Esa es la principal causa de la prudencia de los ministros de Asuntos Exteriores, Mohamed Benaissa y Miguel Ángel Moratinos, para tratar el último conflicto de aguas territoriales entre los dos países. De hecho, el jefe de la diplomacia marroquí, que al principio aseguró no saber nada del asunto, garantizó a su homónimo español que anulará los contratos de petroleras en aguas que reclama España.
Repsol, a la espera
Al desencuentro político hay que sumar los intereses económicos que despierta la posible existencia de petróleo en la zona. Casi toda la costa atlántica de Marruecos es explotada por compañías petroleras. De las 60 empresas que operan en aguas marroquíes, Repsol es la única española que posee una licencia de exploración al norte del país. El resto se lo reparten sobre todo compañías de Reino Unido, Francia y Estados Unidos.
No es la primera vez que la exploración de las costas marroquíes en busca de petróleo levanta polvareda en las relaciones de España con el reino alauita. El Gobierno de José María Aznar aprobó en noviembre del año 2001 un decreto que permitía a Repsol YPF explorar una zona de 600 kilómetros de extensión entre Canarias y la costa marroquí durante seis años.
El Ejecutivo mantuvo la decisión a pesar de las protestas de Mohamed Benaissa, que pidió su retirada y la calificó de «inamistosa e inaceptable».
La ley acabó siendo derogada el pasado febrero, pero no por que lo reclamara Marruecos sino porque el Tribunal Supremo consideró que existía un defecto en la forma al no haber un estudio medioambiental previo.
Ahora, Repsol está a la espera de que el Gobierno de Rodríguez Zapatero apruebe un nuevo decreto que le permita seguir operando en la zona. Una decisión difícil ya que el Ejecutivo deberá defender los intereses de la empresa española sin que ello enturbie las recuperadas relaciones de vecindad con Marruecos.
Mohamed nuestro vecino del Sur.
Comentario: Mientras los medios de comunicación españoles, se manifiestan cada día con sorprendentes noticias y excesivos comentarios críticos Anti-Americanos, al fin y al cabo un país democrático le pese a quien le pese, el gobierno de España y Zapatero al frente otorgan honores y medallas al rey Mohamed de Marruecos, persona que se distingue a pesar de los tímidos “avances” por la falta de respeto a los derechos humanos.
Veamos la verdadera cara de Mohamed, y conozcamos quien es la persona que rige el destino de Marruecos, su reinado, su política exterior con España y su verdadero interés por apoderarse del Sahara, así como sus ocultas intenciones de conquistar Ceuta y Melilla, (por ahora) pues sus deseos en poseer otros territorios españoles como las Islas Canarias, no han cesado.
España y Marruecos tienen como objetivo propiciar un mejor acercamiento comprensión y conocimiento entre estos dos países.
La vida de Marruecos ha estado marcada durante 38 años por Hassan II, un monarca autoritario, refinado, culto, inteligente, cruel, amante de los lujos y la buena vida.
La cara oculta del reinado de Hassan II: las torturas, la represión, el fraude, la corrupción del régimen…
Mohamed VI, a la sombra de Hassan II.
Muerto Hassan II, el nuevo rey, Mohamed VI, fue recibido con unas expectativas extraordinarias por parte de los medios de comunicación y la población marroquíes. "El rey de los pobres", una de tantas aduladoras calificaciones que recibió entonces, protagonizó algunos gestos espectaculares que alimentaron esas esperanzas: levantó el arresto domiciliario del líder integrista musulmán Yassine, viajó al norte del país (unos territorios que ignoraba su padre), se deshizo de Driss Basri (hombre fuerte del régimen), permitió el regreso de algunos exiliados (caso de un famoso y antiguo marxista-leninista, el hebreo Abraham Serfaty), se prodigó en declaraciones que parecían mostrar una voluntad real de modernización y democratización, creó una especie de ONG que centralizaba las obras de caridad de la monarquía…
Sin embargo, pronto defraudó esas esperanzas de instalar a Marruecos en la modernidad, al no avanzar realmente en las reformas prometidas, salvo gestos simbólicos bien explotados mediáticamente;
Mohamed VI parece más interesado en practicar sus deportes favoritos -siendo conocido como "su Majetski" a causa de su afición por las motos de agua- que en el cumplimiento de sus deberes regios. En muchos aspectos continúa la senda marcada por el padre. Aunque ha prescindido de las concubinas, sigue siendo propietario de una veintena de palacios, un par de châteaux (castillos) en Francia, una fortuna incalculable y unos intereses económicos que alcanzan a todos los sectores productivos de Marruecos con cuantiosas inversiones en otros países. La monarquía sigue beneficiándose de un presupuesto, procedente del Estado, integrado por varias grandes partidas; equivalente a los de los ministerios de Vivienda, Obras Públicas y Urbanismo, de Empleo, de Juventud y Deportes, de Cultura y de Derechos del Hombre ¡juntos!
En algo sí se ha vislumbrado un cambio que parece auténtico: el ejercicio frío e implacable de la violencia, que caracterizó al reinado de su padre, ha dejado paso a unos modos más suaves, inéditos en aquellas latitudes, que han propiciado un enriquecimiento del tejido social marroquí. Atrás parecen haber quedado aquellos episodios terribles, como fueron las represiones subsiguientes a los dos golpes de estado conocidos, el secuestro de la familia de Mohamed Ufkir, las torturas y desaparecidos, las espeluznantes prisiones secretas de Tazmamart, la guerra del Sahara…
Los retos son enormes: la reforma de la mudawana o estatuto de la mujer, los límites de la libertad de expresión, el creciente poder del ejército (acreditado con la prisión sufrida por el capitán Mustafá Abid, quien se atrevió a denunciar un caso de corrupción en su seno), los obstáculos de la burocracia, la duplicidad Gobierno/majzen (el verdadero poder económico y político del país, hidra sin cabeza, monstruo anónimo, , el auge integrista, el estancamiento económico, etc.
Mohamed VI ha heredado un sistema de poder, creado a imagen y semejanza de su padre, que sigue manejando. Se ha rodeado de un selecto grupo de jóvenes tecnócratas, junto a antiguos servidores de su padre y militares, formando la versión remozada del majzen. Así, el poder real no lo detentaría el Gobierno del partido o coalición de turno, sino las comisiones, consejeros reales y los gobernadores nombrados directamente por el monarca.
Interrogantes en el horizonte de Marruecos.
El autor, en su texto, se interroga especialmente por la calidad de los más cercanos colaboradores del monarca. Jóvenes, inexpertos, no parece hayan sido capaces de afrontar satisfactoriamente los enormes retos planteados, hasta el punto de que antiguos colaboradores de Hassan II han vuelto a recuperar protagonismo en la política marroquí.
Un factor añadido de incertidumbre es el que se refiere a la situación económica general de Marruecos, calificada como penosa. Uno de cada dos marroquíes es analfabeto. El 70 por ciento de sus jóvenes quiere emigrar. Uno de cada cinco marroquíes vive por debajo del umbral de la pobreza absoluta según observadores independientes. Es el país árabe con mayor porcentaje de "niños de la calle".
En este contexto sombrío, la emigración constituye una válvula de escape, de descongestión social… y una gran fuente de entrada de divisas. Una situación compleja, cuando no explosiva, caldo de cultivo propiciatorio del llamado "escenario argelino": crecimiento islamista y protagonismo creciente de los militares.
Unas pocas páginas, pero esclarecedoras, dedica el libro al auge de un islamismo radical que viene ocupando, en la vida real, mediante sus obras sociales y de caridad, los huecos dejados por el poder. El islamismo está dividido, el encarnado por el Partido de la Justicia y el Desarrollo, que ha aceptado participar en las elecciones, integrándose así, en buena medida en los mecanismos del régimen. Y el sector radical y extraparlamentario del jeque Yassine, cuyo índice de penetración real en la sociedad marroquí es muy difícil de cuantificar.
El ascenso del ejército, y la compra de armamento a Francia, es otra realidad palpable en la sociedad marroquí, una realidad que cobrará obligado protagonismo en tanto Marruecos no supere sus problemas económicos y el islamismo siga avanzando socialmente.
El monarca contrajo matrimonio con la hermosa y discreta joven Salma Bennani, esperándose para fechas próximas un -tantas veces reclamado- heredero varón en línea directa. De esta forma, una de las asignaturas pendientes del joven monarca está siendo aprobada.
En segundo lugar, según cronistas internacionales, el joven monarca ha intervenido de forma activa y directa en la resolución de la crisis diplomática con España; cuya mayor virulencia se alcanzó con la ocupación de Isla Perejil por Marruecos y posterior recuperación, vía militar, por España.
En tercero, y último lugar, han tenido lugar una reñidas elecciones legislativas en las que la mayor novedad la constituyó el ascenso del islamista "moderado" Partido de la Justicia y el Desarrollo que, en un gesto de realismo para no provocar a los militares, autolimitó sus expectativas presentando un reducido número de candidaturas. En resumen, al menos de momento, un sector importante de los islamistas se integra en el sistema.
Pero las dudas de fondo permanecen, en buena medida, sin respuesta. ¿Será capaz el monarca alauita de conducir a Marruecos hacia la modernización? ¿Facilitará una solución definitiva al excesivamente largo problema del Sahara? ¿Intentará remover las condiciones que están favoreciendo la consolidación de una fuerza islamista fundamentalista?
En este contexto, es muy expresivo y preocupante el siguiente juicio del autor: "Aunque es cierto que Mohamed VI no tiene los defectos de su padre, tampoco posee sus cualidades de hombre de Estado"
Interrogantes, todos ellos, de la máxima importancia, no sólo para los propios marroquíes, sino también para sus vecinos del área. De esta forma, la repercusión en España de la inestabilidad marroquí puede tener variadas vertientes. En primer lugar, por su condición de receptor de inmigrantes del país vecino, siendo la renta española por habitante varias veces superior a la marroquí. También, por ser lugar de paso o destino de buena parte del cannabis cultivado en Marruecos, otra de sus fuentes de divisas. Y, especialmente, por la importancia geopolítica de varios "puntos calientes" (Ceuta, Melilla, islas adyacentes, Canarias en un futuro), cuya reivindicación territorial por Marruecos puede ser excusa que intente desviar las energías de una situación social que puede deteriorarse con una potencialidad revolucionaria islamista.
El enemigo lo tenemos en casa
Tras un año y pico de la mayor matanza terrorista de la historia de España es manifiesta la voluntad del gobierno del PSOE en impedir que la sociedad española conozca a los auténticos autores del atentado que derribó al gobierno de la derecha y entregó en bandeja la victoria electoral a los socialistas.
Sin embargo y a pesar del muro de tópicos sentimentales y de mentiras inverosímiles que el PSOE ha pretendido construir alrededor del 11-M, contando con la inestimable ayuda de sectores judiciales como la fiscalía del estado y el propio juez del Olmo, del grupo PRISA y de personajes como la señora Manjón, hoy sabemos que hay hipótesis que se han transformado en certezas y hechos desconcertantes entonces que son ahora evidencias llenas de significado.
Sabemos que todos los terroristas implicados eran marroquíes. Sabemos que eran pequeños delincuentes o personajes insignificantes, que no tenían por si solos capacidad ni preparación para realizar esta compleja operación. Sabemos que una mafia en Asturias, tutelada por la policía proporcionó explosivos para cometer los atentados; que esa misma mafia mantenía relaciones con ETA y que también les proporcionaba explosivos. Sabemos que los integristas habían mantenido contactos con ETA. Y sabemos que el entramado policial que protegía a esta mafia asturiana era de filiación prosocialista y estaba ligado a Rafael Vera, antiguo director general de la policía con los gobiernos de Felipe González 10 años atrás: imputado en el caso GAL y encausado por apropiarse de los fondos reservados para la lucha aniterrorista del ministerio del interior.
Un año después el gobierno de Zapatero ha impulsado la política exterior en una dirección opuesta a la de Aznar, España es ahora un vecino dócil para Marruecos y para Francia, que han sido sin duda los grandes beneficiados internacionales del cambio de gobierno que propició el atentado del 11-M.
Hoy de nuevo se habla de negociaciones entre ETA y el gobierno de Zapatero, sin duda que estas ya se están produciendo. Una de las primeras medidas de Zapatero como presidente del gobierno fue anular la legislación que condenaba con pena de prisión la convocatoria de referéndum ilegales como el que plantea Ibarreche, que con aquella medida veía expedito su camino hacia la consecución del plan secesionista que lleva su nombre. Así pues, tanto para ETA como para el PNV el nuevo gobierno ha resultado muy positivo para sus intereses.
Todo este conjunto de datos y de hechos trazan un panorama espeluznante. Y sin embargo nada sorprendente, casi treinta años antes también en Atocha, en el año 1977, otro atentado tan brutal como inexplicable costaba la vida a nueve abogados del Partido Comunista. Aquel acto terrorista nunca suficientemente aclarado sirvió para legalizar al Partido Comunista, bloquear cualquier posible reacción en contra del ejercito ante esta decisión del gobierno de Suarez y criminalizar y alejar de las áreas de poder estatal definitivamente a los sectores franquistas que todavía se oponían al nuevo régimen. Todo indica que el atentado del 11 de Marzo, realizado 3 días antes de una elecciones decisivas, sirvió para poner en el gobierno a un partido y un individuo, Zapatero, proclives ambos a los intereses de los desconocidos a fecha de hoy organizadores de este atentado.
Ese dia, 11 Marzo, a modo de escarnio no ya solo para las víctimas sino para la nación entera, Zapatero llevo de la mano a Mohamed VI para que le acompañase en los actos en recuerdo de la matanza de Atocha. Ha transcurrido un año y pico de mentiras y sobre España se ciernen negros muy negros presagios; todo comenzó hace un año y pico, con aquel horror que segó la vida de doscientos inocentes.
Los atentados del 11-M en Madrid dio un giro inesperado hacia la izquierda.
El Gobierno del PP estaba muy interesado en que la autoría del 11-M fuese de ETA, que siempre le ha proporcionado grandes éxitos en las urnas, no contaba con que esa masacre procediese de elementos marroquíes, y amenazados como estábamos por Bin Laden y la cantidad de esbirros que tiene acomodados entre nosotros, el ataque a un medio de transporte público abarrotado a esa hora de gente joven y trabajadora, cuando todo apuntaba al terrorismo islámico, se nos informa hacia el terrorismo etarra, más rentable para el PP.
Los políticos “salvados” por el -NO A LA GUERRA- y todos sus participantes, atribuyen el motivo de la agresión a la participación en la invasión de Irak.
Una formulación creíble para personas de fácil convicción, es decir la mayoría, y muy cómoda para los que están detrás del atentado, -a la que se han asido rápidamente-, por ser disuasoria de la pista más probable.
Incluso un experto en terrorismo islámico, el marroquí Mohamed Darif, profesor de la Universidad Hassan II, entrevistado por EL PAÍS, declara: “ El cerebro del atentado de Madrid está en Irak”. (No vayamos a acordarnos de Mohamed VI...)
A medida que van encontrando a los autores, casi todos marroquíes, con varios años de residencia en España, y con los miles de talibanes afganos que Bin Laden ha introducido en España disimulados en tiendas de souvenirs y ropa deportiva, que siguen esperando órdenes, tiende a hacer pensar en alguien que al no autoinmolarse, es un “guerrero de la Yihad”, es decir -un terrorista profesional-, pero no un mártir, por ello quiere ganar méritos en la organización, a los ojos de alguien.
Los que se han suicidado al verse acorralados en la calle Martín Gaite, lo han hecho por fidelidad, antes que verse obligados a delatar a su jefe. Alá es la excusa para cerrarles la boca.
La Vanguardia 1/4/04, (gran simpatizante del Islam, de Marruecos y del insaciable Mohamed VI, vinculado por sus “negocios” con el gobierno de la Generalitat y con tendencia a hacernos creer en la inocencia de los terroristas detenidos en Cataluña en enero de 2003, que fabricaban NAPALM, y conocidos como la “Banda del detergente”), ya se ha apresurado a eliminar cualquier sombra de sospecha que nos haga pensar en que el atentado se fraguó o pueda proceder de Marruecos: “De esta forma, el mandato de atentar no vino de Marruecos, sino de los escondites asiáticos de Bin Laden y sus lugartenientes”.
Tratando así de desviar de nuestras mentes otras interpretaciones “políticamente no correctas” que, pondrían una vez más en tela de juicio las presuntas “amistosas relaciones” que dicen tener con España. Y con la Generalitat de Catalunya.
Así que, aprovechando este “río revuelto” del terrorismo en que estamos inmersos y de las nuevas, cambiantes y crecientes siglas marroquíes terroristas-nacionalistas, todas con aspiraciones anexionistas, que se hacen la competencia a ver quién lo consigue antes. Por fin ha llegado el ataque mortal y masivo, pero no como un ataque frontal como se esperaba, sino en forma de “Yihad”, esa largamente deseada invasión que con el tiempo y la ayuda del mundo árabe se ha sacralizado. Y que sólo esperaba que llegara el momento oportuno.
España ya fue advertida desde el momento en que, en febrero de 1975, Marruecos pidió ante la O.N.U. la devolución de Ceuta, Melilla, islas Chafarinas, Peñón de Vélez de la Gomera y Peñón de Alhucemas.
Al no conseguirlo por las buenas, Hassan II, con estas palabras lanzó a sus huestes contra el Sahara y sus habitantes el 6 de noviembre de 1975: “Mañana, cruzarás la frontera (...). Mañana, pisarás una tierra que es tuya”.
Y así han pasado los años.





