Inicio
A todos aquellos que disfrutan corriendo..., y que hacen de la actividad una forma de vida..., los invito a que me permitan compartir mis vivencias de corredor de Ultramaratón..., para que juntos podamos entrar a ese mágico mundo
A los amigos,,,
No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la Vida,
no tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlos contigo.
No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomás en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar.
Pero te ofrezco el espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando...
alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo y...
recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quién eres... ni quién deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y... ser tu amigo.
En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.
No tengo la pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Gracias por serlo.
El comienzo de todo con Adrian Maidana

- Papi..., por que no dejas de fumar...?
Me preguntaba Adrian, mi hijo de 8 años..., mientras el humo del cigarrillo enviciaba el aire del living de mi casa...
...Y ante tanta insistencia..., mi respuesta..., como para salir del paso...
- Pero Adrian, hijo..., si dejo de fumar..., que hago...?
...Y la respuesta rápida..., inocente..., pura..., definitiva..., mágica...
- Y..., empezá a correr, papi...
Créanme..., esta historia empezó así..., tal vez por que soy un firme creyente de los comienzos romanticos..., y los finales sabios
(del Libro Nunca es tarde..., de Adalberto Maidana)
Exigente prueba en Grecia....

Así decía el recorte del periodico que estaba leyendo...
Hablaba de una prueba pedestre que se realizaba en Grecia, sobre una distancia de 250 kms., y recordaba la gesta del soldado
del Libro..., Nunca es tarde..., de Adalberto Maidana
Final del Spartathlon...al pie de la Estatua de Leonidas

Sería posible participar en esa prueba...? Como sería la preparación...?
Es posible correr esa distancia...? En cuanto tiempo se hará...?
Los que corren..., serán seres humanos o extraterrestres...?
Eran estas..., algunas de las preguntas que me hacia sobre esta prueba.
Yo todavia no sabía que ...
del Libro..., Nunca es tarde..., de Adalberto Maidana
Final del Spartathlon al pie de la Estatua de Leonidas, despues de 250 kms.

...No sabía que dos años más tarde, iba a estar participando en esa fantástica prueba, corriendo junto a Yanis Kouros, el Numero 1 de la Ultramaraton en el ámbito mundial..., e iba a ser el primer Argentino y el primer Sudamericano que participaba en esa...
"Exigente prueba en Grecia...", como decía el recorte del periódico que estaba leyendo...
del Libro..., Nunca es tarde..., de Adalberto Maidana
Con Seppo Leinonnen de Finlandia...

Participé en muchas pruebas de Ultramaraton,corriendo con los mejores especialestas de la disciplina a nivel Mundial..., haciendo muy buenos amigos..., como el Finlandés Seppo Leinonen, una leyenda de la Ultramaraton..., con quien compartí entre otras carreras de el Spartathlon y los 640 kms., uniendo Barcelona con Madrid....
del Libro..., Nunca es tarde..., de Adalberto Maidana
Mendoza - Buenos Aires, el final de 1360 kilometros

Estaba finalizando una prueba maravillosa..., fantástica..., que la había iniciado 1360 kms., atrás...,
Allá..., al pie del Cristo Redentor, en Mendoza (Argentina), donde los hombres marcaron una linea imaginaria en el medio de la Cordillera de Los Andes, para dividir a dos paises hermanos como lo son Chile y Argentina..., uniendo mis país de Este a Oeste...
(del Libro..., Nunca es tarde..., de Adalberto Maidana
El final de los 1360 kms., en la Pista de GEBA...

La pista de Atletismo de GEBA, en Palermo (Buenos Aires)..., fue testigo una vez más, de un hecho histórico en pruebas de Ultramaratón..., el final de 1360 kilómetros, después de 14 días de correr para lograr cubrir esa distancia
(del Libro..., Nunca es tarde..., de Adalberto Maidana
El podio del final de Mendoza - Buenos Aires

Había logrado cumplir un deseo que lo estuve preparando durante mas de tres años..., unir Argentina de Este a Oeste..., a través de 1360 kms.,..., parecía increible..., pero lo había logrado...
Ese podio fue fantástico...,
Ahora me queda unir Argentina de Sur a Norte..., ya lo tengo preparado y lo he corrido en mi mente..., solo me queda llevarlo a la práctica...
Se imaginan estar corriendo durante 60 días una distancia de 5600 kms....?
Estoy trabajando para eso..., hacia allí voy...
(del Libro..., Nunca es tarde..., de Adalberto Maidana)
NUNCA ES TARDE...
Historia de un Ultramaratonista
Por Adalberto Maidana
INDICE
•Agradecimientos….
•Agradecimiento muy especial…
Réquiem para un corredor…
•La filosofía de este escrito...
Para reflexionar y pensar
Otra vida
•Introducción
•Reflexiones del correr
•Para entendernos mejor...
Que es correr...?
Que es la Ultramaratón...?
Que es un Ultramaratonista...?
Porque corro Ultramaratón...?
•Ficha Técnica.
•Pensamientos...
•El comienzo.
•La primera experiencia de correr...
•Argumentos...
•Fiestas Mayas.
•Camino al Maratón.
•Mi primer Maratón.
•La primer Ultramaratón en Argentina...
Los 50 kilómetros..., mi primera Ultra.
•Los primeros entrenamientos.
•Los primeros 100 kilómetros en Argentina.
•La gran “motivación”
•La preparación para el Sparthatlon (Parte I)
•La preparación... (Parte II), Buenos Aires – San Nicolás.
•Las primeras 24 Horas en Pista en Argentina...
Los preparativos
La prueba
Un motivo superior.
Las 24 horas de Maidana.
Informe Médico
Contracara
Comentario final sobre las 24 Horas en Pista.
•Los amigos invisibles
•Las primeras 36 Horas en Pista en Argentina...
El entrenamiento.
Los preparativos.
La prueba.
Comentario final sobre las 36 horas en Pista
RUMBO A GRECIA
El Sparthatlon
Historia de Heródoto.
Origen del Sparthatlon.
Mi llegada a Grecia.
El inicio de la prueba.
Mi encuentro con Dios.
El final de la prueba
La llegada a Sparta
•MENDOZA – BUENOS AIRES ( 1360 kilómetros )
Cristo Redentor – Pista de Gimnasia y Esgrima en Palermo
Recorrido de la prueba
Los preparativos de la prueba
Los patrocinadores..., (una anécdota de tantas...)
El comienzo de la aventura
Distintas situaciones de la travesía
Las etapas finales y la llegada
•Y DESPUÉS..., QUE?
•Reconocimientos y motivaciones de amigos
•Para despedirme
AGRADECIMIENTOS
Con todo mi cariño…
Para Adriana, mi primera esposa, la compañera que me dio cuatro maravillosos hijos, teniendo además la sabiduría de entender mi pasión por el correr y sin cuya comprensión y compañerismo, no hubiera podido hacer todo lo que hice…, y que actualmente me ilumina y me sonríe desde el cielo, en forma de estrella.
A mi hijo Adrián, aquel niño de 8 años quien me indicó el camino a seguir en esta magia de correr.
Para Mariela, Fernando y Daniela, mis hijos más pequeños, quienes en forma permanente me alientan a seguir y…, seguir acompañándome con su mente, su corazón y su alma en cada prueba que participo.
Para Milagros, mi actual esposa y compañera, quien disfruta y comparte mi actividad con contagiosa pasión.
Para Fredy…, mi “ultraperro” quien siempre parece dispuesto a acompañarme en cada salida de entrenamiento.
Para mis amigos el Dr. Carlos Pacheco y el Dr. Silvio Murano, quienes me guiaron en este hermoso camino, y muy especialmente para Brígido.
Para aquellos que creen en sus sueños, y hacen todo lo posible para cumplirlos.
Y por último, este escrito esta dedicado con todo mi agradecimiento y cariño a Mafalda y Domingo…, mis padres.
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AGRADECIMIENTO MUY ESPECIAL...
Poco antes de que diera a conocer estas líneas, me avisaron del fallecimiento de un gran amigo, quien además era un apasionado de la Ultramaratón.
Decidí entonces escribir algo especial para el y lo he incluido en este libro.
Vaya pues, en estas líneas y lo que le sigue…, el más cariñoso de los recuerdos de parte mía y de mi hijo menor Fernando, para esa gran persona que era Brigido Fernández.
Brigido, fue uno de los pioneros del Ultramaratón en la Argentina, junto con Roberto Gaccione, Horacio Glade y Adalberto Maidana, estuvo en la primera Ultramaratón que tuvo representantes argentinos en el exterior, dándole a la misma el carácter de Internacional, como fue la Ultramaratón de Uberaba, en la localidad de Uberaba (Brasil).
Anteriormente había hecho un intento en la primer Ultramaratón que se hizo en Argentina, más concretamente en Moreno (Pcia. De Buenos Aires), la prueba denominada “50 Kms. Francisco Mura”, pero no pudo finalizar la misma.
Pero en Brasil, Brigido, tuvo su revancha y se consagró como Ultramaratonista siendo tan grande el entusiasmo que tuvo en su debut, que regresó a competir dos veces más, situación esta que le hizo ganarse la simpatía y la amistad de los corredores brasileros.
El fue el artífice de que permanentemente los Ultramaratonistas argentinos fueran invitados a participar en la mencionada prueba, por su don de buena gente.
Luego en Argentina, fue un activo participante en la mayoría de las pruebas de Ultramaratón que se realizaron, desde 100 kilómetros hasta las de 24 horas, organizadas por el Club Sudamérica, en el Polideportivo de Quilmes
(su querida Patria chica).
A raíz de un problema de salud, ya no pudo seguir compitiendo, pero a pesar de eso, no dejaba de estar al lado de los corredores y muchos seguramente lo recordarán alentando y ayudando en distintas pruebas que se realizaban.
En definitiva…, correr para él era parte de su vida…, tomando para sí la filosofía del Ultramaratonista, que era…”yo corro por placer y para disfrutar, más allá de los puestos de clasificación en una carrera…”
Uno de sus sueños era crear una Asociación de Ultramaratonistas y poder agruparnos a todos.
Lamentablemente en aquellos años (1992/1993) estaba solo y no pudo concretarlo, pero nunca perdió las esperanzas de lograr eso.
Actualmente cuando tuvo noticias que un grupo de Ultramaratonistas estaba creando la Asociación Argentina de Ultramaratonistas, se sintió muy feliz, por que la semilla que él ayudó a sembrar estaba dando sus frutos.
El 14 de Febrero de 2005, Brigido nos dejó y fue a encontrarse con otros amigos para seguir disfrutando de lo que más le gustaba…CORRER…,
Sea esto entonces, esta breve reseña y este Réquiem para un Corredor, un sentido homenaje al gran deportista…, al gran amigo…, al gran compañero…, y sobre todas las cosas, a la gran persona que fue Brigido.
Fernando Maidana
Adalberto Maidana
Ultramigos…
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REQUIEM PARA UN CORREDOR
Para Brigido Fernandez
Te fuiste corriendo...,
sentiste de golpe, que tu paso lento se hacía fluido, y
sólo unos pocos kilómetros te separaban de la ansiada meta...
Que te pasó mi viejo amigo, que tomaste otro sendero...?
Si..., lo tomaste y te fuiste...,
agarraste la punta y seguiste corriendo, ya más veloz...
Tu cuerpo quedaba allí, sobre una blanca cama de hospital...
pero tu espíritu de corredor, seguía en carrera¡¡¡
Tu camino, ya no era el duro cemento,
ni una interminable cinta de asfalto.
Los charcos, la lluvia, el sudor, la fatiga...
habían desaparecido.
Sin percibirlo siquiera,
habías comenzado otra carrera en la que no te habías anotado,
y ni siquiera pensabas correrla... no, que va... ¡¡¡
En esa carrera, no te exigen certificado de salud, ni te dan números,...
nunca se atrasan en la largada, y no establecen orden de llegada,
tampoco hay premios..., pero..., sabes algo...
allí corren los mejores, como Zabala, Cabrera, Spiridon
y no sé cuantos más.
Además, mi viejo amigo... allí son todos iguales... todos corren al mismo ritmo,
nadie se cansa..., siempre hay sol..., no hay autos, y el viento no te molesta, porque eres parte de el.
Te cuento algo...
Estaba viviendo la alegría de haber terminado un entrenamiento,
mis músculos estaban aún calientes..., cuando me entere...,
se me hizo un nudo de tripas el pecho y me llegó a la garganta,...
casi sin darme cuenta, de la alegría..., pase al drama,
Debo decirte que no sabía que seguías la carrera...,
no te vi pasar... entre la llovizna y las nubes,
ya con rumbo al sol y a las estrellas.
Esperame flaco,...
No te apures...
Por favor..., permíteme correr a tu lado...,
y acercarnos juntos, más a Dios
Fernando Maidana y Adalberto Maidana
Ultramaratonistas
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LA FILOSOFIA DE ESTE ESCRITO
Para reflexionar y pensar
Todos nosotros, los que corremos, en algún momento dejamos de lado la parte competitiva y seguimos corriendo o trotando por que realmente nos gusta y buscamos mejorar nuestra calidad de vida.
Tratamos de mantener nuestro mejor aspecto y cuidamos nuestro cuerpo ( y por que no nuestra mente) para seguir teniendo la posibilidad de correr hasta quien sabe cuando..., pero por sobre todas las cosas nos sentimos y estamos bien físicamente..., y es allí donde detengo la primera parte de mi reflexión..., y continuo diciendo que...
Muchas veces pensamos en ayudar a nuestros semejantes en forma desinteresado, algunos son voluntarios en distintas organizaciones, otros trabajan en distintas ONG y también están aquellos / as que forman parte del grupo de padres del Colegio donde van sus hijos.
Todos de alguna forma u otra ayudamos a que la vida sea más agradable para unos y otros.
Pero también están los que piensan que a pesar de que les gustaría hacer algo por los demás, la falta de tiempo o las obligaciones diarias laborales o familiares impiden que puedan dar algo de sí y así lo van dejando.
En lo personal, entiendo que siempre..., en algún momento..., en algún instante..., con la colaboración de nuestros seres queridos podemos ayudar..., por eso..., para que tomemos conciencia de esto...,
Permítanme compartir esta reflexión, y estoy casi seguro que una vez que lo hayan leído, se darán cuenta que siempre..., hasta cuando ya no estamos..., tendremos la posibilidad de hacer algo por alguien...
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OTRA VIDA
En algún momento, un médico determinará que mi cerebro ha cesado de funcionar y que en verdad mi vida, se ha terminado.
Cuando esto suceda, no traten de revivirme artificialmente por medio de aparatos, y donde quiera que me encuentre, no lo llamen “mi lecho de muerte”.
Llámenlo “mi lecho de vida”, y dejen que mi cuerpo vaya de allí a ayudar a que otros gocen de una vida plena.
Den mi vista a alguien que nunca haya visto un amanecer, la cara de un bebé o el amor en los ojos de una mujer.
Den mi corazón, a alguien a quien el suyo no le haya causado más que interminables días de dolor.
Den mi sangre a algún adolescente rescatado de entre las ruinas de un automóvil accidentado, para que pueda vivir y llegar a gozar del juego de sus nietos.
Den mis riñones a quien dependa de una máquina para seguir existiendo semana tras semana.
Tomen mis huesos, todos mis músculos y todas y cada una de las fibras y nervios de mi cuerpo y encuentren la manera de hacer caminar a un niño lisiado.
Exploren cada rincón de mi cerebro.
Si fuera necesario, tomen todas las células para que algún día, un niño mudo pueda gritar con la emoción del deporte y una niña sorda pueda escuchar el sonido de la lluvia contra los cristales de la ventana.
Cremen lo que queda de mí, y echen mis cenizas a los cuatro vientos para ayudar a que crezcan las flores.
Y si tienen la necesidad de enterrar algo, les dejo mis defectos, mis debilidades y todos mis prejuicios contra mis semejantes.
Mi alma..., se la encomiendo a Dios.
Y si por casualidad, alguien quiere recordarme..., hágalo con buena palabra o acción hacia quien que lo necesite.
Sepan que si lo hacen..., y existe otra vida..., allí yo estaré feliz.
Adalberto Maidana
(Ultramaratonista)
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INTRODUCCION
A través de los años, llegue a muchas conclusiones. Una de ellas es que la vida encierra muchas promesas.
Mientras uno se cruce de brazos, y se conforme con soñar despierto, no se podrá experimentar nunca lo que verdaderamente se desea vivir...
Soy un convencido creyente de que los sueños que no se alimentan de sueños, poco a poco se esfuman..., desaparecen, y para evitar eso, durmiendo sueño, lo que despierto sueño..., y así sueño permanentemente.
Entiendo que las emociones negativas son un estorbo para alcanzar la consecución de cualquier proyecto, sea este físico, mental o espiritual, y algunas personas, en forma consciente o inconsciente, levantan continuamente
obstáculos psicológicos en su propio camino haciendo vano cualquier esfuerzo.
Estas mismas personas piensan que si no acaban un proyecto en un período de tiempo “razonable”, entonces pueden sentir una grata “emoción negativa” diciendo...,”Sabía que no podía hacerlo...”
Si permiten que esta pauta continúe, se convertirá en un factor determinante en sus vidas. Conseguir “la perfección” es comprender que una tarea está terminada..., cuando está terminada.
Pienso que todas las cosas se terminan..., cuando se terminan.
Pero también pienso que NO hay que PREOCUPARSE por hacerlas...,
pero SI, hay que OCUPARSE de hacerlas...
Simplemente.
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REFLEXIONES DEL CORRER...
Víctor Hugo, Zatopek, Saint-Exupery, Ron Clarke, Tolstoi, Zabala, Beethoven, Reinaldo Gorno… No puedo disociar seres de excepción dotados, que han destacado entre sus contemporáneos. Están en primer plano porque proceden de ellos..., de nosotros.
Permanecerán para siempre juntos, inmortalizados en este Olimpo donde nada les inquietará en el futuro, estos excelentes ejemplos, sublimes representantes de nuestro patrimonio cultural, de una cultura universal única, que vibra en el panteón de nuestro reconocimiento.
Siempre he encontrado un paralelismo de esfuerzos, un trabajo de superación esencial en el arte y el deporte... Para el actor, la obra no deja de ser una prueba deportiva. Un pintor, un compositor, un escritor... sus obras, un alumbramiento, a veces penoso, siempre difícil. En correspondencia se hallan las marcas conseguidas, trabajadas, pensadas, sufridas, soñadas por un atleta.
Amo la vida. Nací un día concreto..., y hago camino con la esperanza constante de descifrar la incógnita del camino a recorrer, pienso que: ¡lo importante al final, no solo serán los hechos, sino lo que quedó de ellos!
No quiero ser un ejemplo, solo quiero que aquellos que me conocen, en forma personal o a través de estas líneas, se inspiren en mis experiencias y si es posible en mis reflexiones, así como yo me inspiré en aquellas que me impresionaron y conmovieron por su sinceridad, y su veracidad.
Mi vida es una hermosa y dura lucha, pero en las crestas de las olas, muchas veces angustiado por las situaciones de estos tiempos, siempre tengo una necesidad primaria de ilusión y esfuerzo. No es de extrañar que, al permanecer entrañablemente unidas, mis dos pasiones se conviertan en inseparables.
El espíritu y el cuerpo, la poesía y la belleza, las descubro y conservo siempre, mañana, tarde y noche en mis carreras a través de los parques, las rutas, las montañas los campos y por las calles de cualquier ciudad del mundo.
En estas “excursiones pedestres” realizadas al azar de mis viajes en distintas ciudades en Europa, como Madrid, Barcelona o mi hermosa ciudad de Valladolid, en mi querida Buenos Aires, Mendoza, Caracas, Valencia, Uberaba, Río de Janeiro, y en muchas otras, o bajo el ardiente sol de Grecia, en el frío cortante de la Cordillera de los Andes, o en la serena paz de un bosque en Finlandia, siempre he sentido una profunda sensación de regocijo, una increíble alegría por realizarme corriendo en la medida de mis necesidades, mis emociones... ¡mi libertad!
¡Sentir el cuerpo conducido por la ligereza de sus pies!
Una alegría inexplicable, sin fisura, pura. ¡Lejos de las estadísticas olímpicas y otras competiciones cronométricas! Se trata simplemente del “arte por el arte” y en beneficio de los demás, sin barreras de lengua, ideología o de raza.
El escenario es la vida, y el deporte la higiene elemental que exalta el valor y enseña la humildad que es la base de todo... y sin la cual nada sería posible.
Con este comentario me uno a todos aquellos que se “dedican a correr”, y “a ser libres” y les regalo esta, mi historia.
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PARA ENTENDERNOS MEJOR...
QUE ES CORRER...?
La mayoría de nosotros tenemos alguna definición sobre que es correr, o hacer jogging, o trotar o como se le quiera llamar.
El término “jogging”, procede del verbo inglés “to jog” que significa “trotar”. Pero si seguimos un poco más en definiciones, lo más gracioso es que no se trata de otra cosa que del antiguo “footing” del domingo por la mañana recuperado y puesto de moda en los EEUU, debido a algunas circunstancias, (que no vienen al caso) y a algunas estrellas del cine y políticos aquejados de cierta decrepitud física.
Pero contrariamente a lo mucho que se haya podido decir o escribir al respecto, la búsqueda de la forma física a través de la carrera a pie, no es algo exclusivo de los EEUU, ya que a principios del 1900 había grandes corredores a lo largo y a lo ancho del planeta.
Entiendo que no es suficiente con saber que un deporte que venga de ese país como si fuera un bumerang para que todo el mundo se contamine y los grupos minoritarios, entusiastas de cualquier cosa procedente de allí, contagien las masas; creo que forzosamente, correr o trotar debe constituir alguna novedad, una variante, algún detalle interesante.
El punto en cuestión no carece de importancia, ya que tal vez “trotar” podría traducirse en “correr al propio ritmo, en cualquier lugar y a cualquier hora”.
Sin reglas, ni límites. Qué más da si la zancada es demasiado larga o demasiado corta, si los brazos se levantan o se dejan caer. Sin normas sagradas para la respiración, o para pisar de determinada forma.
Entonces..., todo es posible para todos.
Es el nacimiento del deporte en libertad. Cualquier posibilidad puede suceder mientras se corre.
Se acabaron los viejos complejos y el miedo al “que dirán”.
Los obesos y no tanto, reviven con el correr o trotar.
Las escenas más delirantes se convierten en realidad, he visto muchas veces como un paralítico de ambas piernas, llega junto a los cien primeros en el Maratón Adidas, o el de Río de Janeiro o en Praga, Berlín, Madrid con su silla de ruedas y a base de esforzarse con los brazos.
O en las mismas pruebas, un ciego logra sacar ventaja a cerca de un centenar de participantes. (parece increíble, verdad?)
El correr supone la expansión total del ser humano y el entusiasmo no parece haber llegado a su fin.
Tuve la posibilidad de viajar por muchos lugares y más allá de los valores culturales que disfruté en los mismos, quedé maravillado por ver cantidad de gente corriendo por todos lados, en los embotellamientos, entre los grandes edificios, entre los vapores producidos por el desprendimiento de gases y los climatizadores de aire. No se sabe de donde vienen ni a donde van, pero ya nadie se sorprende de la presencia de estos “corredores” o “trotadores” o como quieran llamarlos.
Los he visto en Buenos Aires, San Pablo, Río de Janeiro, Cali, Caracas, Moscú, México, Madrid, Paris, Praga, Roma, Helsinki, Berlín, Munich, Tokio, Atenas, Sydney por nombrar algunos lugares importantes del planeta. Pero atención, también lo vi en una desolada ruta de Mendoza, o San Juan en Argentina o cualquier lugar del interior de estos países que menciono.
Es más, fui animador inconsciente de esto, ya que en mi equipaje nunca falta un buen par de calzado para correr y un short, y en cualquier lugar que me encuentre, lo primero que hago es salir a correr por las mañanas bien temprano. Es una muy buena forma de conocer lugares que tal vez de otra manera, nunca llegaría a ver y disfrutar.
Permítanme que les recomiende esta actitud muy especialmente.
En estos lugares, como en cualquier otro, la carrera a pie no tiene lugar únicamente por la mañana, sino durante todo el día. En cualquier lugar donde uno se encuentre, no importa que se trate de las 7 de la mañana, al mediodía o a la medianoche, siempre hay gente corriendo.
Se podrá ver a los corredores que pasan por delante de uno, jadeantes, en algunos casos vemos que reducen un poco su marcha para recuperar el ritmo de su respiración, mediante unos braceos circulares en el aire, y emprenden nuevamente su carrera, con la cabeza alta.
No existe paseo, parque, calzada, patio de inmueble, terraplén central de autopista, que no acuse la presencia de grupos de “felices corredores”.
En definitiva, podría decirse que correr es una cierta embriaguez de desmaterialización. En carrera, el corredor, en ese automatismo en el que se reconoce “distinto” del de siempre, es ganado por la sensación de no estar haciendo en realidad nada para llevar ese cuerpo hacia delante, como si pudiera estarse sin hacer nada, de no tener mayor responsabilidad en ese desplazamiento armónico, como si con sólo haberlo deseado, lo hubiese podido conseguir. Esa es la parte de magia que tiene el correr, que trae consigo la sensación de volar.
Después de todo esto que digo aquí..., se puede tener una definición puntual de “que es correr”...?
Difícil verdad...?, Sí..., pero no imposible...
Por lo tanto permítanme compartir un pensamiento personal, para que cada uno saque sus propias conclusiones:
“Puedo..., podría hacer infinidad de cosas..., soñar cantidad de sueños..., pero elijo correr..., decido experimentar una vez más la ausencia de mi cuerpo..., el vuelo de mi espíritu..., esa sensación como de ingravidez que me acompaña en la distancia...
En ese momento hago uso de mi libertad...
Allí está todo...”
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QUE ES LA ULTRAMARATON...?
Dicho en forma directa la ULTRAMARATON, es la disciplina atlética en la cual se corren distancias superiores a la Maratón de 42,195 kilómetros.
Pero se podría escribir infinidad de páginas sobre esta fascinante prueba atlética.
Las pruebas de Ultramaratón son carreras de 100; 200; 500; 1.000; 1.600 kilómetros y/o de 3; 6; 10; 15 o más días. Las mismas se pueden realizar en carreteras, montañas, pistas de atletismo de 400 metros, cubiertas o descubiertas.
En realidad, por más que se explique y se escriba sobre estas pruebas, siempre van a ser “increíbles”, o por decirlo más directamente, son “poco creíbles”, pero les puedo asegurar que son realizables, y como tantas otras cosas son hechas por “el ser humano”.
Todos los Ultramaratonistas de nivel mundial, estamos asociados y controlados por la IAU (International Association of Ultrarunner) cuya sede está en Londres, Inglaterra, y que al momento de escribir estas líneas está presidida por un otrora gran atleta de nivel mundial, Malcom Donnell.
En la parte especifica de la Ultramaratón, debo mencionar que son pruebas de largo aliento y resistencia, y que para poder realizarlas, el atleta tiene que estar muy bien entrenado, tanto física como mentalmente, puesto que si se falla en
alguna de estas dos coyunturas, se hace casi imposible poder competir en estas pruebas; todo esto aunado a un buen y permanente control médico.
Pero por sobre todo, hay que entender, que en esto no existen fórmulas mágicas, ni rigurosos entrenamientos en Gimnasios ó cargas permanentes de vitaminas.
Todo lo contrario..., el atleta que se dedica a competir en pruebas de Ultramaratón, debe aprender a disfrutar lo que está haciendo y para poder lograrlo, entre otras cosas, debe darse cuenta que esta disciplina es..., “una forma de vida”...,
Así de simple...
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QUE ES UN ULTRAMARATONISTA...?
No es un “Súper hombre”, ni tampoco un “Hombre de hierro”, tampoco es un “Fuera de serie”, ni un “Extraterrestre”, mucho menos “Una máquina...”
Considero que un Ultramaratonista, es un atleta que representa al hombre en el borde de sus límites, en una zona que muy pocos conocen, y en la que aún son menos los que la habitan.
La mayoría de las personas se identifican con un “Ultramaratonista”, porque se dan cuenta que es uno de los pocos privilegiados que pueden aproximarse a la realización plena de su capacidad potencial.
Mientras que la mayor parte de la gente, pasan su vida entera sin darse cuenta siquiera de la existencia de ese potencial.
Un Ultramaratonista es un apasionado, un enamorado de las “locas” aventuras que primero se gestan en su mente para luego transmitirlas a todas y cada una de las partes de su cuerpo para comenzar a disfrutarlas.
Simplemente
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POR QUE CORRO ULTRAMARATON...?
Generalmente cuando se escucha que alguien corre y/o va a correr la mítica Maratón de 42 kilómetros, aquellas personas que no están en el tema, primero se asombran, y luego de pensarlo un rato, comienzan a emitir distintas opiniones:
No es posible...!!! dicen algunos
Son muchos kilómetros...!!!, argumentan otros,
No le puede hacer mal...? se preguntan entre todos,
Es una locura... !!! (léase está loco) menciona la mayoría.
Y así podría seguir escribiendo mucho más sobre los comentarios que hacen las personas “normales”, sobre nosotros, los corredores de Ultramaratón.
Imagínense..., solo imagínense por un minuto, lo que se puede decir y/o pensar, cuando se habla de que alguien va a correr una prueba de 24; 36; o 48 horas, dando vueltas y vueltas en una Pista de Atletismo de 400 metros!!!,
O que va a correr 100; 300; 500; 1.000 ó más kilómetros en una prueba en ruta, durante varios días...!!!!
............................................................Lo pensaron, verdad?.....
Bueno, creo que lo que se imaginaron, es poco, con lo que en realidad sucede.
Por eso, es que me permito hacer el siguiente comentario, tratando de resumir en el mismo, una “posible” respuesta a algunos de esos interrogantes.
Cuando decido correr todos los días, por placer..., cuando decido hacer 30; 50 o más kilómetros entrenando en forma alegre, o cuando programo hacer subidas en cuestas, cuando lo hago con calor..., frío..., viento..., lluvia..., eso es un fin en sí mismo.
Puedo..., podría hacer infinidad de cosas..., soñar cantidad de sueños..., pero elijo correr, decido experimentar nuevamente la ausencia de mi cuerpo..., el vuelo de mi espíritu..., esa sensación como de ingravidez que me acompaña en las distancias que recorro.
En ese momento siento que hago uso de mi libertad..., y en forma casi sublime, me encuentro con Dios...
Allí está todo.
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F I C H A T E C N I C A
LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO:
Argentina, Buenos Aires, Capital Federal, 24 de Agosto de 1948.
ENTRENADOR: Auto entrenado, con la ayuda de su fe, su disciplina y su constancia.
PROFESION: Licenciado en Economía
ANTECEDENTES DEPORTIVOS:
• Jugó Tenis – Fútbol – Básquetbol
• Comenzó a correr a los 36 años ( para dejar de fumar )
• Corrió el Maratón (42,195 kms.) entre 65 y 70 veces
• Participó en carreras de 5 a 1400 kilómetros
Es el pionero del Ultramaratón en la Argentina, ya que realizó por primera vez en el país, pruebas de 24 horas, 36 horas y 48 horas corriendo en una pista de Atletismo, y pruebas en ruta de 100 kms. hasta 1.400 kms.
FUE INVITADO A PARTICIPAR EN LOS SIGUIENTES EVENTOS INTERNACIONALES
Año 1986 – III Ultramaratón de UBERABA (Brasil) – 100 kms.
Año 1987 – IV Ultramaratón de UBERABA (Brasil) – 100 kms.
Año 1988 – Ultramaratón de HARTOLA (Finlandia) – 100 kms.
Año 1989 – I Campeonato Mundial de Ultramaratón - SANTANDER
(España) – 100 kms.
Año 1990 – Sparthatlon – ATENAS (Grecia) – 250 kms. (33 horas)
Año 1991 – Sparthatlon – ATENAS (Grecia) – 250 kms. (28 horas)
Año 1992 – Ultramaratón V Centenario del Descubrimiento de América
BARCELONA / MADRID (España)
Kilómetros recorridos: 650 kms. en 7 días.
Año 1993 – Ultramaratón de Moravian – PRAGA (República Checa) –
Kilómetros recorridos: 500 kms. en 5 días.
Año 1993 – Ultramaratón de MOSCU (Rusia) – 75 kms.
Año 1994 – I Ultramaratón “24 HORAS DE MADRID” (España) –
Kilómetros recorridos: 198 kms.
Año 1995 – V Campeonato Mundial de Ultramaratón OSAKA (Japón) –
100 kilómetros.
Año 1996 – Ultramaratón Minoa – Keleftos – ISLA DE CRETA (Grecia) –
Kilómetros recorridos: 490 kms. en 12 días.
Año 1997 – Ultramaratón de TASMANIA – (Australia) –
Kilómetros recorridos: 700 kms. en 7 días
Año 1999 – Posta Atlética LA SERENA (Chile) – SAN JUAN (Argentina)
Kilómetros recorridos: 504 kms.
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PARTICIPO EN LOS SIGUIENTES EVENTOS NACIONALES
Año 1986 – Ultramaratón de Moreno (Bs. As.) Argentina – 50 kms
Año 1987 – Ultramaratón de GRAL. RODRIGUEZ-SAN VICENTE (Bs. As.) Argentina – Kilómetros recorridos: 100 kms.
Año 1988 – Raid Pedestre ROSARIO – BUENOS AIRES – Argentina
Kilómetros recorridos: 303 kms. en un tiempo de 43 horas.
Año 1989 – “24 HORAS EN PISTA” – Vélez Sarsfield (Bs. As) - Argentina - Kilómetros recorridos: 179 kms.
Año 1990 – “36 HORAS EN PISTA” – Vélez Sarsfield (Bs. As.) - Argentina - Kilómetros recorridos: 275 kms.
Año 1991–Ultramaratón de Rio IV –(Pcia. Córdoba) – Argentina - 75kms.
Año 1992 – Ultramaratón de La Plata – (Bs. As.) – Argentina -
100 kms.
Año 1993 – 24 HORAS EN PISTA (Lomas de Zamora) – (Bs. As) Argentina - Kilómetros recorridos: 183 kms.
Año 1995 – 48 HORAS EN PISTA – Cenard – (Bs. As) - Argentina –
Kilómetros recorridos: 374 kms.
Año 1996 – 12 HORAS EN PISTA – Gimnasia y Esgrima (Bs. As.) Argentina - Kilómetros recorridos: 123 kms.
Año 1997 – 24 HORAS EN PISTA – Quilmes – (Bs. As.) – Argentina
Kilómetros recorridos: 189 kms.
Año 1998 – Raid Pedestre CRISTO REDENTOR – Mendoza/Bs.As. –
Argentina - Kilómetros recorridos: 1.360 kms. , en 14 días.
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RECORDS OBTENIDOS
Año 1989 – Récord Argentino y Sudamericano de PERMANENCIA EN PISTA durante 24 Horas - Pista del club Vélez Sarsfield (Bs.As.)
Argentina – Kilómetros recorridos: 179 kms.
Año 1990 – Récord Argentino y Sudamericano de PERMANENCIA EN PISTA durante 36 Horas – Pista del club Vélez Sarsfield -
(Bs.As.) - Argentina - Kilómetros recorridos: 275 kms.
Año 1990 – Récord Argentino y Sudamericano de LARGA DISTANCIA EN RUTA - ATENAS – ESPARTA (Grecia) –
Kilómetros recorridos: 250 kms.
Año 1994 – Récord Argentino y Sudamericano de PERMANENCIA EN PISTA durante 24 Horas – Pista del club Canal de Isabel II –
Madrid – (España)– Kilómetros recorridos: 198 kms.
Año 1995 – Récord Argentino y Sudamericano de PERMANENCIA EN PISTA durante 48 Horas – Pista Sintética del CENARD –Bs. As.
Argentina - Kilómetros recorridos – 374 kms.
Año 1998 – Récord Argentino y Sudamericano de LARGA DISTANCIA EN RUTA (Las Cuevas) – Mendoza /Bs. As.
(Pista del club Gimnasia y Esgrima) Palermo – Argentina -
Kilómetros recorridos: 1.360 kms.
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DISTINCIONES OBTENIDAS
Fue distinguido en los años 1988, 1989 y 1990 entre los 15 mejores atletas del club Atlético Vélez Sarsfield y ternado al mejor deportista del año en estas tres ocasiones, obteniendo en el año 1989 el premio mayor, consagrándose Deportista del Año del club, en mérito a sus actuaciones en la disciplina de la Ultramaratón.
En el año 1993, fue premiado por la Subsecretaría de Deportes de la Nación Argentina con la medalla al Espíritu y al Mérito Deportivo, por su consagración en las distintas pruebas Internacionales de Ultramaratón en las que participó, representando a la Argentina
En el año 1994, fue premiado por la Fundación Norberto Alonso, en la persona de su titular el Sr. Norberto Alonso con la medalla al mérito por una Mejor Calidad de Vida.
En el año 1995, participó y disertó como Invitado Especial, en el V Congreso Internacional de Medicina Deportiva, realizado en el Teatro General San Martín, tratando el tema de la Ultramaratón, disertando en el mismo sobre las 48 Horas en Pista, realizadas en la Pista Sintética del Cenard, en la Ciudad de Buenos Aires.
Adalberto Maidana, es un activo participante en distintos Clubes, Entidades Deportivas, Colegios e Institutos de Educación Física, a los cuales es invitado permanentemente a realizar charlas sobre la Ultramaratón, y a contar su experiencia en las distintas pruebas en las cuales participa.
Dentro de sus objetivos, además de seguir participando en las numerosas pruebas de Ultramaratón que se realicen en el país y/o en el exterior, está el gran desafío de realizar la travesía desde Ushuaia a La Quiaca, (República Argentina) a través de 5.600 kms., en un tiempo máximo de 60 días.
También tiene como objetivo principal, participar en la Trans-America, prueba que se disputa en EE.UU., y que une la Ciudad de Los Ángeles con Nueva York a través de 5.750 kilómetros.
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PENSAMIENTOS
Los seres humanos vivimos rodeados por muchísimas historias que nos despiertan nuevos y viejos deseos. De todos lados nos llegan propuestas de agregarnos diferencias y pretender más y más.
Allí afuera, un poco más allá de nuestra realidad de todos los días, siempre hay algo o alguien que nos espera.
Somos permeables a las historias, creo, que hay algunas que existían antes, mucho antes de que naciéramos, y que de antemano nos guardaban un lugar, y hay otras que nacen lejos, muy lejos y sin embargo nos incluyen como actores de reparto o simples extras para algunas escenas.
Pero estoy convencido que también están las otras, las que nacen de muy adentro y en las que tenemos reservado el papel principal, el papel protagónico.
Saben algo..., yo elijo las historias..., creo que en forma inconsciente, elijo las historias que me están por suceder. Esas que los seres humanos necesitamos, en algunos casos, para ser felices, para ser parecidos a nuestro propio ideal..., esas que tienen como premio una sensación de sorpresa y excitación, en donde se es uno y se es el otro..., donde se conoce y desconoce.
Mi tiempo es el tiempo del deseo, de las ganas, del mañana. Pero me interesa que el presente sea bueno, porque es la base del mañana.
Con lo que uno sabe y hace, está de la forma actual, pero también se es portador de algo que se encuentra dentro de uno, esperando ser descubierto.
Para ir más allá se necesitan recursos excepcionales, internos y externos, y los instrumentos adecuados son los deseos y la acción.
Entre otras cosas, yo creo en la posibilidad de ser magníficos, y de instalarse en una historia que nos ofrezca y pida costos excepcionales, y recompensas espirituales acorde, y como creo que eso es un espacio secreto que no está limitado por los desgastes de la realidad, allí las medidas siempre son inmensas.
En un determinado momento, me definí como alguien que espera contar una buena historia para compartirla totalmente, y allí nació la idea de este libro.
Mi propuesta, no es solamente invitarlos a la simple lectura. No. Es la invitación a expandir los límites que nos tienen cercados, a la inmensidad, a ser magníficos.
Los como, los cuando, los donde y los con quien, se irán resolviendo poco a poco. Lo primero y más difícil es oír el llamado interno, convencido de que una parte importante y trascendente de la vida, se juega en la invitación.
Parto de un acuerdo esencial..., la ambición es instrumento y medida, y como ésta es tan singular y extraña, nunca se sabe como terminará la aventura.
Se anticipan gestos, ideas, estrategias, pensamientos, formas, esquemas.
Vendrán momentos de tensión, de conflicto, de gran alegría, de duda; el final será incierto para los que están afuera, pero la medida será dada por el personaje central, que ya tiene estudiado su libreto, y sabe de antemano el final, (aunque esto último suene casi imposible)
En este momento creo conveniente una aclaración; no pretendo que quienes me lean sepan más cosas, vivan con más serenidad, entiendan cual es su función y su lugar en esta vida, y se sientan personas distintas. La idea es solamente que se den por enterados que se puede mejorar nuestra calidad de vida, y que realmente vean que Nunca es tarde..., solo eso.
Comparto la convicción de que muchos tienen (y no se dan cuenta) algo especial, y de que lo razonable es esperar mucho más, algo distinto que dé una nueva medida a nuestra vida; una geografía...una capacidad..., un objeto..., una persona.
En mi caso, aunque ya lo haya logrado, me preparo para ese encuentro, para traer al mundo de todos los días ese secreto que está esperando.
Pretendo entonces, que se sientan un poco poetas y un poco soñadores.
Poetas, para creer en la imaginación, en que existen dioses, ángeles, gnomos y hadas que a cada momento nos proponen ejercicios de fe, para tener capacidad
y lograr reconocer la grandiosidad y maravilla que esperan en pequeños gestos o situaciones, para creer aún cuando no haya pruebas, para sentir lo que nadie siente, ver lo que nadie ve, y ser feliz con lo que se siente, ve y cree.
Y soñadores, para planear y decidirse, para creer y amar la acción por ella misma, en el placer que da el desafío, en la práctica de la potencia y en la exaltación de la adversidad y el triunfo.
Con esta convicción, me permito darle a esta historia dos recursos importantes
el sobreesfuerzo y el valor.
El sobreesfuerzo, es la decisión de hacer algo más de lo que creemos saber y poder, y sorprendernos viendo y sintiendo cuanto más sabemos y podemos; es ese diálogo secreto en el que cada uno decide que va a ampliar la medida que hasta ese momento tenía de sí mismo.
Al poco tiempo de emprender el cambio, sentiremos que no podemos más, que llegamos a límite.
Cuando eso ocurra, debemos subir un escalón más que el día anterior, olvidarnos de nuestros argumentos razonables, practicar la desmesura y seguir un poco más.
El valor, es la decisión de ir un poco más allá de lo que se conoce y controla, de exponerse a lo otro, al territorio donde está lo que deseamos.
A medida que avancemos por lo desconocido, tendremos miedo y no sabremos que respuestas ofrecer para controlar la situación. Pero sepamos que siempre, en lo más profundo de nuestra memoria corporal, en algún recuerdo, hay una respuesta.
Entonces, cuando el sobreesfuerzo y el valor se encuentran y se hacen uno, ya es posible esperar una buena historia.
Estar en ella, si la medida es lo suficientemente inmensa y mágica, es un placer en sí mismo. Empezamos a servirla, la atendemos y le damos forma, la vamos incorporando en nuestra vida cotidiana con la misma pretensión cuando florece la rosa en el rosal.
Y allá vamos, atentos y divertidos, sabiendo que una gran parte de esta vida es un juego de intenciones, ni muy serios ni muy definitivos.
Porque entiendo que no hay ninguna realidad que sea la última, y mucho menos, nosotros mismos somos definitivos; podemos y debemos pretender otra historia, y otra más. Porque sabemos que todo nace de nosotros mismos, hay algunas que son demasiado entrañables como para dejar que solo el azar las haga posibles.
Hace algún tiempo, en uno de mis viajes, leí en algún lugar:
“Un día habrá naves en el cielo, con exploradores que no temerán la inmensidad del espacio... (Johannes Kepler, 1561- 1630)”
Me gustaría responder de la misma manera, acompañarlos en la mejor de sus historias y confirmarles que SI... que es posible.
Como en un viaje al mundo de su mejor pretensión, justo allí donde ustedes comienzan a sentirse un poco más solos e inseguros, entre el ahora y el final fantástico.
Me agradaría que este relato ofreciera algo así como una hoja de ruta. Como Johannes Kepler, es bueno mirar un poco más arriba y más lejos que un día común, y en ese paisaje instalar el argumento que necesitamos.
Hay historias que esperan allí que alguien las haga posibles y reales.
Saben algo...?
Hubo un tiempo, un momento, un lugar, en que sentí que quería estar más allá de donde estaba. Llegar a ese lugar donde uno espera ese algo que por un lado lo sorprenda y por el otro me confirme que es cierto, que soy mucho más que aquello que creo ser.
Por eso vivo de determinada forma, por un reciclado instinto que me hace creer totalmente en mí, pero siempre a partir de un encuentro interno con algo que está justo un poco más allá, donde pierdo autonomía y donde siempre tengo que confiar en algo más.
Voy a confesar algo..., aprendí que soy capaz de quedarme solo y puedo seguir adelante, saben como lo logro...? Escuchando a mi cuerpo.
Pero también aprendí que necesito a algunas personas, algunos afectos y estar bien acompañado, para de esa forma seguir adelante y llevar a cabo cosas increíbles y fantásticas, saben como lo logro...? Escuchando a mi cuerpo...,
a mi mente..., y a mi corazón. Así de simple.
Escuchando a mi cuerpo, aprendí a conocerlo..., escuchando a mi mente, aprendí a conocerme..., y escuchando a mi corazón..., aprendí a conocer a los demás.
Entre lo primero y lo último, existe algo mágico, único, incomparable, fantástico, maravilloso: CORRER.
Todo, o casi todo lo que sé o imagino de mí mismo, comencé a saberlo mientras corría.
Así, poco a poco, mientras disfrutaba seguir corriendo, logrando pensar y ver cosas agradables, esto se transformó en el paradigma de mi pensamiento.
Así le di forma a un juego:
Siempre que se planteaba la duda entre un SI o un NO, me decidía por el primero.
Entonces, en reemplazo de tanto descreimiento, tomó forma en mí la convicción de que si continuaba un poco más, algo mejor me tenía que suceder.
Mi conclusión es que si escribo de la misma forma que corro, con disciplina, con ganas, con amor, con placer, con disfrute, debería llegar a los mismos lugares y objetivos.
Por algún lugar entra esa pretensión que tenemos con forma consciente o no, de ser diferentes.
Yo creo en la posibilidad de ser diferentes, como también creo en la posibilidad de ser alegres y de instalarnos en una historia que nos ofrezca y permita volver a ese estado de felicidad primitiva..., nuestra infancia.
TAL VEZ POR QUE FUE MI HIJO ADRIAN, UN CHICO DE 8 AÑOS QUE ME INSTALO EN ESTE MÁGICO MUNDO...
Corriendo logré conocer buena parte del mundo, haciéndolo por lugares únicos, inimaginables para la mente humana, majestuosos, fantásticos..., por lo tanto no puedo entonces menos que creer en lo que estoy escribiendo.
A partir de ahora, les propongo que me acompañen y juntos entremos al terreno de los todos y de la nada..., el mundo de lo increíble...,
Vengan, salgamos a trotar y correr juntos..., imaginemos él más bello paisaje..., el mejor de los caminos..., el día más brillante..., blanqueemos nuestras mentes..., disfrutemos..., juguemos..., y permítanme mostrarles un lugar donde jamás se han imaginado que podrían llegar... el maravilloso y mágico mundo de la Ultramaratón.
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EL COMIENZO
Domingo, 10 de Marzo de 1996. Allí estaba...
Corriendo por la Av. Juan B. Justo, pasando frente a Vélez, el club de mis amores y de mis inicios, con rumbo hacia Palermo. El final deseado.
¡¡ Grande Adalberto...!!, me alentó alguien...,
Estaba finalizando una prueba maravillosa, fantástica... que la había iniciado el 25 de Febrero de 1996..., 1.360 kilómetros atrás..., allá al pie del Cristo Redentor, en Mendoza (Argentina), donde los hombres marcaron una línea imaginaria, en el medio de la Cordillera de Los Andes, para dividir a dos países hermanos como lo son Chile y Argentina.
Allí estaba..., comenzando a correr por una cinta de asfalto interminable como es la Ruta Nacional N° 7 hasta la pista de Atletismo del club Geba, en Palermo, Buenos Aires, (Argentina)..., pasando por distintas provincias, corriendo una media de 90 kilómetros diarios, y para lograr llegar en 15 días, tal cual lo había planeado, durante 2 años.
Todo estaba bien...
Lo estaba logrando una vez más...
Estaba materializando, lo que en mi mente ya había hecho, pero que como siempre, para muchos era imposible..., una locura...
¡Qué bárbaro...! 1.360 kilómetros en 15 días...
¡¡¡ Grande, Adalberto, grande...!!!
Faltaban todavía algunos kilómetros para llegar, los amigos que me acompañaban detrás de mí, formaban un grupo alegre, pero silencioso, participando y disfrutando junto a mí de lo que estaba haciendo, respetando las reglas que habíamos establecido que eran de no hablar, durante los últimos kilómetros que me iban a acompañar.
Allí estaba..., suelto..., relajado..., sintiendo mi respiración, acompasada..., lenta..., tranquila..., imaginaba mis pulsaciones en 110/130, como durante todo el trayecto..., y en un momento sentí que mis pies ya no pisaban el asfalto..., tuve la sensación de que mis piernas se convirtieron en alas..., que comenzaron a elevar mi cuerpo..., y mis manos comenzaron a acariciar el viento, dándole forma a las nubes...
Mi mente regresó al principio..., al inicio de todo..., ¡¡¡ 15 años atrás...!!!:
- Papi..., por que no dejas de fumar...?
Se preguntaba Adrián, mi hijo de 8 años..., mientras el humo del cigarrillo enviciaba el aire del living de mi casa...
... Y ante tanta insistencia de aquel niño, mi respuesta, como para salir del paso:
- Pero Adrián, hijo..., si dejo de fumar..., que hago...?
... Y la respuesta rápida..., inocente..., pura..., definitiva..., segura...,
premonitoria..., mágica...,
- ...¡¡¡ Empezá a correr, papi...!!!
Así de simple.
Tan simple como suena...,
- ... ¡¡¡ Empezá a correr, papi...!!!
Y así comienza esta historia, y allí voy, comienzo a correr en la Pista de Atletismo de 400 metros en el Polideportivo de Vélez, y en ese primer día, mi primer día de corridas, mi debut, siento que me falta el aire, y que internamente alguien me está diciendo...:
- Basta...!!!, No sigas..., pará...!!!
Llego a hacer 200 metros y me tengo que sentar en el suelo..., estoy mareado..., no puedo más..., no quiero más..., claro, ese alguien que me dice que pare..., no es uno..., sino tres..., si tres en forma de paquetes de cigarrillos, los tres paquetes que me fumaba diariamente, ellos se estaban cobrando y me estaban castigando, esta intención de querer abandonarlos definitivamente.
Pero claro, por mi parte estaba decidido, ellos, los cigarrillos, no sabían (y tal vez yo tampoco en forma conciente) que estaba dispuesto a cambiar, a hacerle caso a mi hijo que me estaba pidiendo que dejase de fumar, desde la inocencia de un niño de 7 años, pero con la madurez de un adulto...
Al día siguiente insistí, me sobrepuse al cansancio y al dolor que sentía en mis piernas, y poco a poco me fui sintiendo mejor; mi amiga la pista, me recibía día por medio y durante 1 hora me acompañaba en mi deseo de querer ser una persona que estaba allí para hacer algo y sentirse bien, tanto física como mentalmente, lograr una mejor forma..., una mejor calidad de vida, y hacer que el cigarrillo se alejara cada vez más, hasta desaparecer totalmente.
Créanme, esta historia comenzó así, tal vez porque soy un firme creyente de los comienzos románticos..., y los finales sabios.
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LA PRIMERA EXPERIENCIA
¡¡¡ Empezá a correr, papi...,!!!
Ya pasó el primer mes, me siento todo un atleta, porque logré correr veinte, sí ¡¡¡ veinte!!! minutos sin parar... que bárbaro...!!! (o iluso...?)
De pronto y sin pensarlo, me encuentro con mi primer desafío, sí, mi primer desafío... gastronómico.
Que como es esto...?
Situémonos frente al televisor, sábado por la tarde..., reunión con amigos, pizza y cerveza de por medio; y un programa de televisión que marcó un hito en mi vida... “El deporte y el hombre”, (conducido por Pancho Ibáñez, con quien haría con el tiempo una buena amistad)
En ese programa, pasan el Triatlón de Hawai; uno se queda con la boca abierta al ver a esos hombres increíbles, hacer lo que hacen..., 3 kilómetros de nado; 180 kilómetros de bicicleta y después de todo eso, un maratón de 42 kilómetros...
Están locos...!!!, No se puede creer, son máquinas...!!!! (pensábamos ).
Allí quedan en mis retinas grabadas esas imágenes, pensando que... tal vez...
Pasan unos días, y en San Isidro, se organiza el Primer Triatlón de la República Argentina, viene el comentario con los amigos..., y la apuesta..., gastronómica...
- Negro, si llegás... te pago una cena...!!! Fue el desafío;
- Ok, acepto...!!! Fue mi respuesta; y así me encontré ante mi primera prueba..., y mi primer desafío.
Seguí entrenando para esto, no tenía ni idea de lo que era un “Tria...”, solo lo que había visto por televisión, pero bueno..., soy un buen nadador, en bicicleta me defiendo, y además..., ya estoy corriendo mas de veinte minutos seguidos, (iluso de mi...) así que con el entrenamiento que tengo mas lo que puedo completar hasta el día de la prueba es suficiente.
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Y TODO COMENZO CON EL TRIATLON
Un domingo de Abril de 1984, a las 7 de la mañana, estoy metido en el agua junto a otros competidores, frente al Náutico de San Isidro..., el fango del fondo no me deja hacer pie..., el agua es sucia y oscura..., hace un poco de frío.
Un fuerte estruendo producido por una bomba de humo, lanzada por los bomberos, indica el inicio de la primera parte de la prueba..., 700 metros de nado..., diviso la boya que marca donde hay que llegar para luego ir hacia la orilla y tomar la bicicleta..., es lo último que voy a ver durante unos interminables minutos, porque siento que una montaña de brazos y cuerpos me pasan por encima..., me hunden.
Trato de nadar lo más que puedo pero en cada brazada, siento que mis pulmones van a estallar y el agua que trago, me hace sentir muy mal...,
Creo que voy a desfallecer, pero logro recuperarme y a fuerza de patadas y brazadas completo los 700 metros en 17 minutos..., salgo del agua mudo, no puedo hablar..., me siento mal..., sentí mucho miedo.
Quiénes me acompañaban y se acuerdan de aquel episodio, dicen que nunca me vieron tan blanco al salir del agua (... Grande, negro...!!!)
Pero había que seguir..., logro recuperarme, completo los 20 kilómetros en bicicleta, y finalizo los 8 kilómetros de carrera pedestre, dando la vuelta final dentro del Hipódromo de San Isidro, en forma heroica..., casi caminando..., con una zapatilla en la mano..., (me había salido una ampolla, y me dolía mucho..., también, como no me iban a salir ampollas, saben que zapatillas eran?..., las famosas Flecha...¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡)
Completo la prueba, exhausto..., contento..., gané mi primer desafío, logré llegar... ( como aquellos triatletas de Hawai ), y me sentía fantástico.
En ese momento, me prometí que ese sería mi primer..., y último triatlón, la experiencia en el agua, había sido demasiado traumática y me había sentido muy, pero muy mal. Pero como contrapartida, corriendo me sentí muy bien.
Fue algo que ya estaba marcado iba a ser así en el futuro...?
Mi destino de corredor, era un hecho...? Ya estaba marcado...?
Era esta primer experiencia, la definitiva...?
La respuesta es, SI, por que fui capaz de modificar la realidad y agregarle todo lo que necesité.
Sabía..., sentía que era posible correr bien.
Solo hacía falta algo de imaginación..., un poco de riesgo y una decisión permanente de hacer definitivamente lo que me haría sentir bien, y esto era solamente... CORRER.
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ARGUMENTOS
Después de esta primera experiencia del triatlón, luego de darme cuenta y elegir que lo mío iba a ser solamente CORRER, continué entrenando, tomando el gusto a esa maravillosa sensación de CORRER y disfrutar, dejando que pasen los días y las semanas.
Poco a poco comencé a participar en carreras de 5 y 8 kilómetros; así me fui convirtiendo en un anónimo más que participaba en carreras de calle de fin de semana. Merlo, Villa Amelia, Castelar, Palermo, etc., fueron algunos de los lugares por los cuales estuve corriendo, llegando siempre en todas estas competencias, con gran alegría y disfrute, más allá de los puestos obtenidos, la idea era participar.
Allí comencé a conocer y sufrir los percances propios de estas pruebas de calle, que se harían habituales, como ser la falta de baños, de duchas, las interminables clasificaciones que no siempre eran justas y algunas otras cosas más.
Los dolores musculares pre y post competencia se me estaban haciendo más soportables; en mis conversaciones, empleaba términos que iba incorporando a mi vocabulario, como ser..., elongación, estiradas, pasadas...
Esperaba los fines de semana, con la alegría de un niño al que le prometen ir al parque, definitivamente, sentía que el cigarrillo había desaparecido totalmente, ya no lo buscaba ni extrañaba.
Pero comencé a notar, que mis corridas se iban transformando en algo muy mecánico, muy frío, casi como que me sentía un autómata.
¿Qué me sucedía...? Si iba a entrenar tres veces por semana, los sábados descansaba (porque el decálogo del atleta y algunos entrenadores dicen que así debe ser, pero más adelante hablaremos sobre el tema), y los domingos iba a participar en las pruebas de calle que se organizaban.
Aunque me sentía bien, algo interno me decía que estaba faltando algo, que había mucho más que eso y me preguntaba...:
¿Qué será...?, Si estoy bien, entreno, corro, participo..., entonces...?
Entonces..., casi sin darme cuenta, comencé a hacer un ejercicio mental, que de aquí en más me acompañaría siempre: me puse a pensar en hacer una corrida que me guste, una corrida que me hiciera sentir aún mejor de lo que estaba..., pensé que debía aumentar mi distancia de competencia, y recordé que alguien, en alguna de las pruebas que participé, había mencionado Fiestas Mayas.
Sí. Fiestas Mayas, en ese entonces era una distancia de 12,6 kilómetros, ¡¡¡12,6 kilómetros!!! para mí..., que lo máximo que había corrido hasta ese entonces fueron 8 kilómetros, eran, verdaderamente, un nuevo desafío.
Entonces la magia..., comenzó a abrirme sus puertas..., y mis preguntas comenzaron a tener respuestas..., y la primera respuesta que tuve, estuvo resumida en una sola palabra...,
MOTIVACIÓN... ¡¡¡¡¡
Esta era la primera palabra mágica (recuerden esta primera respuesta), esto era lo que me estaba faltando, y a partir de ahora, la magia que todos llevamos internamente para comenzar a transformar distintas situaciones, me acompañará siempre, en todo momento y a cualquier lugar que vaya.
MOTIVACIÓN... ¡¡¡¡¡
Cuanto podremos decir sobre esto, por eso es que me voy a explayar sobre ese tema más adelante, pero quiero definir este momento, quiero decir que MOTIVACIÓN es lo que se necesita en forma permanente para lograr los objetivos que uno se propone.
En mi caso, me había propuesto el desafío de participar en Fiestas Mayas, corriendo nada más y nada menos que 12,6 kilómetros.
Esa fue mi primera gran MOTIVACIÓN.
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FIESTAS MAYAS
Como menciono anteriormente la motivación estaba en Fiestas Mayas, la idea era estar bien preparado para llegar, solo llegar en buena forma, y además dentro de los primeros 3.000, ya que en esa prueba se inscribieron mas de 5.000 personas.
Recuerdo mi sorpresa al ver todo tipo de gente que se había anotado para participar, sobre todo el hecho de ver muchas mujeres y gente mayor, quien con su indumentaria de colores, le daba a la tarde un aire de fiesta de Carnaval.
La partida se hizo en Plaza Congreso, de allí por Av. Rivadavia hasta Av. José M. Moreno, luego Av. Directorio, Av. San Juan hasta Av. Entre Ríos, para finalizar donde habíamos comenzado, frente al hermoso edificio del Congreso de la Nación.
Me sentí muy bien corriendo hasta los 9 kilómetros, pero a partir de allí comencé a sentir el cansancio, que me hacía correr casi agachado con la mirada hacia el piso. Cuando me di cuenta de esto, trate de hablarle a mi cuerpo y mantener la cabeza erguida, poco a poco fui recobrando mis pulmones y conquistando mi cuerpo. Así llegue a los 10 kilómetros, ya faltaba menos, sentí mis hombros sueltos y mis caderas que se desplazaban hacia delante, me hacían sentir confianza, llego al kilómetro 11 y me propongo correr por encima del suelo y no contra él, siento que voy más rápido, mientras una tenue llovizna de Mayo refresca mi cara, ya estoy llegando y la emoción comienza a embargarme, busco entre toda la muchedumbre las caras de mi gente, y por fin los veo al cruzar la línea de llegada, para encontrarlos en un abrazo interminable. Había completado mi carrera.
Tengo presente la alegría que compartí con mi hijo Adrián y mi esposa Adriana, quienes disfrutaron tanto como yo, el hecho de haber podido completar la distancia.
Que hermoso recuerdo..., que linda carrera..., que maravilloso entorno..., que contento estaba por haber logrado completar esa distancia.
Aún hoy, a pesar del tiempo transcurrido, siento esa sensación de alegría que invade mi mente y mi cuerpo por haber podido participar y finalizar esa prueba.
Sentirme pleno y haber logrado completar por primera vez la distancia de 12,6 kilómetros... me parecía increíble.
De allí en más, mi rutina diaria se hizo mucho más agradable, por que al finalizar esta prueba, ya comenzaba a pensar en la siguiente.
Pruebas que podía elegir y no eran distancias menores a 10 kilómetros, pero por siempre mantendré en mi mente las imágenes de esta competencia.
Fiestas Mayas, ¡Qué hermoso recuerdo!
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CAMINO AL MARATON...
No se piense que ya una vez finalizada Fiestas Mayas, estaba preparado para correr los 42,195 kilómetros del Maratón, no..., nada de eso.
A partir de Fiestas Mayas, seguí participando todos los fines de semana en las distintas pruebas que se realizaban de 10; 21 y 30 kilómetros.
Para ese entonces, ya el cigarrillo había desaparecido definitivamente y comencé a darme cuenta que empezaban a cambiar mis hábitos y mi forma de vida. Me cuidaba en las comidas, trataba de informarme lo más posible sobre la actividad y leía todo lo que llegaba a mis manos referente al tema, además de continuar entrenando ya con más disciplina y con una rutina diaria, que me había preparado mi profesor de Atletismo del club.
En el plano familiar, Dios me daba la bendición de ampliar mi familia, pues para ese entonces (corría el año 1985) nació mi segunda hija, Mariela, luego (en el año 1986) nació mi tercer hijo, Fernando; y por último (en el año 1988) nació mi cuarta y última hija, Daniela.
Todos ellos, que conformaban mi grupo familiar, junto con Adrián (se acuerdan...?) y mi esposa Adriana, fueron los pilares en quienes me apoyé para poder desarrollar esta actividad.
SIN LA AYUDA Y EL APOYO PERMANENTE DE ELLOS, NO HUBIESE PODIDO HACER TODO LO QUE HICE EN MI ACTIVIDAD.
A MI FAMILIA LE DEBO TODO, ABSOLUTAMENTE TODO.
Y AUN HOY, CUANDO YA ADRIANA MI ESPOSA NO ESTA CON NOSOTROS EN ESTE MUNDO, ELLA DESDE EL CIELO Y MIS HIJOS AQUÍ, ME SIGUEN APOYANDO COMO SI FUESE EL PRIMER DIA.
Por todo esto, considero necesario aquí, hacer que se entienda que el entorno familiar, para cualquier atleta, de elite o no, es sumamente importante, es más, diría yo que es definitivo para realizar buenas performances.
Pues bien, hasta allí todo había sido muy, pero muy bueno, y cada carrera en la que participaba, me daba la posibilidad de sentirme bien, y sobre todo de seguir soñando (que importantes son los sueños...!!!) con algo que estaba en mi mente, pero nada más que allí, en mi mente..., era algo que parecía inalcanzable..., increíble, que me esperaba allí..., desafiante y que cada día que pasaba iba tomando más y más forma...,
los 42 kilómetros del Maratón...
Poco a poco iba hacia allí. Me acerqué al Dr. Silvio Murano (con quien luego hicimos una entrañable amistad, hasta su fallecimiento) que era el Director del Departamento Médico del club Vélez Sarsfield y fue él quien me comenzó a entrenar ya con los adelantos de la medicina. Con él pusimos en práctica el entrenar diariamente sobre la Cinta de Correr, una media de 8 kilómetros, y les puedo asegurar que nos dio muy buen resultado. Luego también lo incorporamos al entrenamiento para la Ultra, junto con otros elementos..., pero eso ya lo veremos más adelante.
Comencé a entrenar 5 veces por semana y sumaba un total de 120/140 kilómetros, lo que según los entendidos, me permitiría terminar bien los 42 kilómetros (en realidad esa era la idea, mas allá de los puestos..., terminar la carrera)
Debo aclarar que luego, cuando comencé a entrenar para el Ultramaratón llegué ha hacer hasta 240/260 kilómetros semanales (promedio). Ya llegaremos a eso.
El Maratón..., cuanto hemos leído y escuchado sobre ella. Permítanme compartir mi idea sobre esta prueba. Pienso que el Maratón conmueve los corazones..., en todo el mundo y desata una verdadera locura y pasión en todos los que participamos y aquellos que alientan a los atletas. Cuando finalizamos un Maratón, nos sentimos contentos, tristes, desafiantes, héroes, triunfadores, fantásticos, mágicos.
Entre otras cosas..., ¿Observaron como se siente uno al día siguiente de haber corrido un Maratón, en su lugar de trabajo o de estudio...?
Llegamos en la mayoría de los casos, caminando despacio, porque tenemos los pies ampollados y..., nos duele todo...!!! Pero que satisfacción cuando nos preguntan..., que te pasó...?
Allí, en ese instante, nos sentimos fantásticos cuando contestamos, con todo orgullo..., ¡¡¡ Ayer corrí el Maratón..., los 42 kilómetros...,!!!
Cuantos esperan años, para poder lograr correr un Maratón y finalizarlo..., Cuantos esperan años, para poder lograr correr un Maratón y abandonar a los 30 o 35 kilómetros.
Podría seguir escribiendo sobre el Maratón hojas y hojas y estaríamos todos de acuerdo con los distintos pensamientos.
Quiero finalizar mi definición, de acuerdo a la experiencia que tengo por haber participado a través de mi carrera deportiva en más de 70 Maratones de 42 kilómetros, sin haber abandonado nunca, que el correr el Maratón es un ejercicio para compartir con la mente..., con el espíritu..., y con el alma; y digo ejercicio porque es difícil comprender que el correr el Maratón es una entrega total, es volver a reactivar el fuego que tenemos depositado en nuestro corazón.
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MI PRIMER MARATON
17 de Agosto de 1986. Merlo (Pcia. de Buenos Aires - Argentina).
La Maratón del Libertador. El desafío esperado.
Allí estaba junto a otros atletas en los momentos previos a la largada.
Algunos corredores caminaban, otros marcaban continuamente el paso sin moverse de su sitio o se doblaban por la cintura para tocarse la punta de los pies. Había quienes miraban a su alrededor y de modo incesante se pasaban las manos por el cabello. Se veían algunos con la vista perdida adelante, mirando un camino imaginario. Estaban quienes movían sus brazos en círculo para soltar los músculos de los hombros.
Por mi parte, estaba callado, silencioso, alzando alternativamente las rodillas hasta hacer que me tocaran el pecho, mientras mantenía los ojos cerrados.
Cada uno de los que estábamos allí realizaba su ritual privado y personal, independiente de sus habilidades, acariciando la esperanza de que aquel sería el momento mágico en que iniciaría una carrera por encima de todo lo conseguido hasta entonces y con un rendimiento superior a nuestras posibilidades.
De pronto, casi sin darnos cuenta, sonó un disparo y todos comenzamos nuestra carrera. Iba a buen ritmo, y traté de no entusiasmarme. Recordaba las palabras del Dr. Murano, (tranquilo y a tomar agua cada 3 kilómetros)
Así lo hice y sin darme cuenta ya había pasado los primeros 5 kilómetros, me sentía suelto y relajado. En el kilómetro 10, comenzó a llover, y pensé que se iba a poner muy feo, pero poco a poco me di cuenta que la lluvia era beneficiosa. Casi sin pensarlo cruce los 15 kilómetros. Y en el kilómetro 21 que era la primera vuelta, me esperaban Adrián y Adriana, allí me detuve y caminé, tomando agua, junto con ellos que me acompañaron un trecho.
Se estaba poniendo duro ya llegando al kilómetro 25, en el 30, el cansancio comenzó a notarse, poco a poco sentía que iba más despacio. Seguía bebiendo agua.
Hasta que en un momento..., pasó..., creo allí por el kilómetro 35 cuando pensé que estaba muy cansado..., sentí y vi que me estaban acompañando unos chicos..., al instante pensé en mi hijo Adrián y algún amiguito..., pero no..., eran chicos que no conocía..., eran tres, cinco, siete chicos y cada vez se iban incorporando más y más hasta formar un grupo compacto.
Al principio, corrieron al lado mío siguiendo mi ritmo..., pero de pronto comenzaron a zigzaguear, después a correr lateralmente balanceando sus brazos, y en algún momento hacia atrás, haciendo una especie de juego en el cual todos imitaban a todos.
A pesar de que eran divertidas..., traté de ignorar esas distracciones, porque estaban interfiriendo en mi carrera y en el ritmo que trataba de llevar, no debía..., no tenía que distraerme ni desconcentrarme.
Pero el espíritu de esos chicos era contagioso, y llegó un momento en que no pude resistirme y en silencio, casi sin darme cuenta, me fui integrando a sus juegos.
Debo confesar que tuve un poco de vergüenza, pero mi entusiasmo crecía y crecía..., comencé a seguirlos, y pronto descubrí que, como ellos y junto a ellos..., saltaba..., zigzagueaba..., daba vueltas carnero..., me balanceaba como un equilibrista a lo largo de una saliente de cemento..., saltaba en un pie y luego en el otro, y sonriente me dirigía a las heladerías y los kioscos imaginarios que estaban al costado del camino..., a saborear helados de distintos gustos y comer golosinas.
Pero luego, justo cuando estaba comenzando a relajarme y estaba disfrutando estos juegos..., sonaron unas campanillas...,y en pocos segundos, la magia de lo que estaba pasando, desapareció junto con mis amigos...,y volví a la realidad.
El cartel marcaba el kilómetro 40, y de allí en más, mi alegría fue incontenible, ya cuando llegué al kilómetro 41 Adrián me esperaba con una cantimplora de agua y corrió al lado mío hasta completar los 42,195 kilómetros.
En la llegada el reloj marcaba un tiempo de 4 horas., 06 minutos, 25 segundos.
¡Lo había logrado...! y lloré..., lloré como un niño...
Hasta aquí mi primer experiencia en el Maratón, seguramente ese fue un inicio premonitorio de una cantidad de sensaciones que tengo cada vez que compito en pruebas de larga distancia.
Será que tal vez busco encontrarme con esos chicos nuevamente, (o volver a transformarme en un chico para gozar jugando y disfrutar de mis carreras de ultra maratón)
Pues bien, lo había logrado..., había finalizado mi prueba soñada..., los míticos 42 kilómetros del Maratón y consideraba que estaba todo realizado..., pero me di cuenta de algo que me iba a marcar de allí en más..., LO ULTIMO que hacía, en realidad era..., LO PENÚLTIMO.
Por que digo esto...? Muy simple, porque ya estaba en mi mente, prepararme para correr la primera Ultramaratón que se realizó en Argentina, organizada por el club Sudamérica, sobre una distancia de 50 kilómetros en la localidad de Moreno (Provincia de Buenos Aires).
Tal vez suene muy loco, pero fue así, ya que sentí que cuando finalicé los 42 kilómetros, me quedaban todavía ganas de seguir corriendo. Seguramente habrá sido esa sensación lo que me decidió anotarme para los 50 kilómetros
No se olviden que me encantan los desafíos, y este realmente lo era.
Pero como faltaba algún tiempo todavía, seguí participando en pruebas de 21 y 30 kilómetros, que eran organizadas en distintos lugares.
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LA PRIMERA ULTRAMARATON EN ARGENTINA
LOS 50 KILOMETROS "Francisco Mura"
Aquel domingo de Junio de 1985, había llovido torrencialmente sobre la Capital y gran parte de la Provincia de Buenos Aires.
La prueba estaba prevista para largar a las 13 horas, y se iba a hacer sobre un circuito de 10 kilómetros, en las colectoras, de Av. Gaona, en la localidad de Moreno, es decir iban a ser 5 vueltas al circuito hasta completar los 50 kilómetros.
Recuerdo que cuando llegamos con mi hijo Adrián, estaban solamente Rolando Czerwiack quien era Presidente del club Sudamérica, organizador de esta prueba junto con los hermanos Carmuega, quienes eran los que auspiciaban la prueba y acercaban los premios a través de su empresa DC Construcciones.
En la zona a pesar de la lluvia, no había problemas para realizar la prueba, por lo que los organizadores decidieron atrasar 1 hora la largada, (pero no suspenderla), a efectos de dar tiempo a que llegara más participantes y la policía que debía controlar él transito durante la competencia.
No hubo mucho éxito y a las 14 horas, estábamos en la línea de largada los siguientes participantes: Horacio Glade, Roberto Gaccione, Brigido Fernández, Carlos Pacheco, y Adalberto Maidana, (una hora más tarde la organización autorizó a Ramón Aristegui, quien había llegado desde Mar del Plata, a participar, en la prueba)
En ese momento no lo sabíamos, pero todos los allí presentes, estábamos escribiendo una página grande en la historia del atletismo argentino: éramos los corredores que por primera vez en el país íbamos a correr oficialmente una prueba de Ultramaratón.
El orden de llegada de esta prueba fue: Horacio Glade, Adalberto Maidana, Carlos Pacheco y Ramón Aristegui.
Estos fuimos los que finalizamos la primera Ultramaratón en Argentina, recibiéndonos de Ultramaratonistas.
Recuerdo que después de los 30 kilómetros, se hizo muy dura, puesto que el frío se hacía sentir y además la oscuridad de la noche no fue muy buena compañía, a pesar de que en mi caso, tuve la suerte de que un grupo de amigos junto con mi hijo Adrián, me acompañó en coche los últimos 15 kilómetros, lo que me permitió finalizar la prueba en buenas condiciones y con un disfrute total, más allá de que los dolores no se hicieron esperar y las ampollas, producto de un calzado inadecuado, me acompañaron durante más de la mitad de la prueba.
El final fue muy emocionante y la entrega de premios que fue hecha en la intimidad de no más de 10 personas, me dio una sensación de que estaba en el cielo, seguramente por que había logrado algo que parecía imposible, tan imposible que la mayoría de los atletas del ambiente, no daban ningún tipo de chance a que se pudiera finalizar una prueba así.
En lo personal no lo sabía, pero esa iba a ser de aquí en más la creencia de la mayoría de la gente, cada vez que iba a emprender una prueba de Ultramaratón, teniendo en cuenta que como no había nada escrito al respecto, ninguno de nosotros (y me incluyo) teníamos la mínima idea sobre como entrenar para este tipo de pruebas.
De algo si estaba seguro..., ese era el tipo de pruebas en las cuales quería participar.
Pero a partir de aquí se presentaba otro problema..., dado que no había nada escrito sobre ultra maratón, tampoco había nada escrito sobre como entrenar en esta disciplina, por lo que tuve que pasar por las más increíbles e insospechadas charlas con distintos entrenadores.
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LOS PRIMEROS ENTRENAMIENTOS
Había logrado hacer algo que, para ese entonces, parecía iba a ser imposible de lograr, a pesar de todo y de la falta de experiencia.
Pero si quería seguir en esto, debía mejorar mi entrenamiento, ya que no es lo mismo entrenar para los 42 kilómetros de la Maratón, que hacerlo para una Ultra.
Busque por muchos lugares, pero no lograba encontrar nada escrito (recuérdese que en esa época no contábamos con Internet)
Se fueron acercando distintos entrenadores, (los cuales no voy a nombrar porque algunos están en actividad todavía) y cada uno con su librito bajo el brazo: que tenía que hacer pasadas de 500 metros; que tenía que hacer 80 kilómetros diarios; que tenía que trabajar mucho en el gimnasio y hacer poco fondo; que tenía que trabajar solamente en subidas para tener más fuerza y fortaleza; que tenía que tomar tal o cual vitamina:... Que tenía..., que tenía..., que tenía..., ¡Qué bárbaro!
Cada uno con su verdad infalible, pero en mi caso no deseché nada de lo que me decían, y opté por lo que consideré más coherente.
Sabía algo..., para poder hacer este tipo de pruebas, debía estar muy bien entrenado, debía estar físicamente bien, pero también sabía, porque lo había sentido, que debía estar muy bien psíquicamente.
Entonces decidí ser mi propio entrenador, experimentar con mi cuerpo, debía comenzar a conocerme física y mentalmente, y así comencé a auto-entrenarme.
Poco a poco aumenté mi kilometraje diario y la meta era realizar 120/150 kilómetros semanales, (les recuerdo que luego, llegué a realizar un kilometraje semanal de 240/260 kilómetros, pero ya llegaremos a eso), al principio me costó, pero debía cumplir ese objetivo, pues era el principio de todo.
Cuando logré esa distancia, solo descansaba dos días a la semana, pero notaba que me faltaba algo..., ese algo era la parte médica, por lo que comienzo a trabajar con el Dr. Murano quien me orienta en la parte clínica, realizándome los chequeos de rigor, análisis, electrocardiogramas, control de presión arterial, etc.
Sentía que iba encaminado a lograr algo grande, importante me sentía con ganas y además estaba motivado (se acuerdan de esa palabra...?) ya que lo último había sido..., lo penúltimo.
Ya estaba en mi mente la próxima prueba en la que iba a participar..., una prueba que para variar parecía imposible de realizar pero que ya la estaba organizando nuevamente, el club Sudamérica..., los primeros 100 kilómetros que se realizaban en Argentina, desde General Rodríguez a San Vicente, en la Provincia de Buenos Aires.
Como ya se habrán dado cuenta el club Sudamérica, en la persona de mi amigo el Ing. Rolando Czerwiak, un atleta que fue de los primeros que participó en pruebas de 42 kilómetros en las famosas Nueva York y Boston, fue el pionero en organizar pruebas de Ultramaratón en Ruta, en la Argentina.
Vaya pues mi sincero reconocimiento a Rolando, sin cuya participación no estaría yo escribiendo esto, lamentablemente, como muchas cosas en el atletismo, no pudo seguir organizando estas pruebas, ya que no le era fácil conseguir los medios económicos suficientes para esta organización.
Estas breves líneas, quieren reconocer, al primer organizador de pruebas de Ultramaratón en Ruta en Argentina, y expresar mi agradecimiento. Considero que Rolando es parte importante en la historia de la Ultramaratón en el país, tanto como los que corrimos aquella primera Ultra de 50 kilómetros.
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MIS PRIMEROS 100 KILOMETROS
La fecha: 1 de Septiembre de 1985. La hora 7 de la mañana.
Todos nosotros (los que corremos) sabemos del nerviosismo que se vive, antes de largar una competencia.
Ese nerviosismo no podía estar ausente aquel día, nervios que eran compartidos por quienes me iban a servir de equipo de apoyo, y me acompañaban en esta hermosa aventura – mi hijo Adrián de 8 años, y mis amigos de Vélez, Franco, Mónica y Caloi.
El amanecer era fantástico, el frío todavía se hacía sentir, pero también el sol estaba dispuesto a acompañarnos.
Comenzamos a juntarnos en la línea de largada los 10 que íbamos a correr, unas palabras de aliento, el saludo y el deseo de buena suerte entre nosotros mismos, los nerviosos comentarios de último momento para tratar de distendernos y...¡¡¡¡¡¡LARGAMOS!!!!!!....había llegado la hora de la verdad.
Eran las 7.30 horas, de cómo ya dije una hermosa, fría y ventosa mañana.
Corro con el equipo de lluvia, un buzo fino abajo y con guantes,... estoy nervioso, trato de concentrarme (lo lograré...? Creo que sí, me tengo que aflojar, debo relajarme, largamos por la Ruta 7 y vamos en busca de la Ruta 6, somos 10 los que largamos, Glade agarró la punta y se va, seguido por Sosa, luego un grupo compacto de cuatro más, de los que conozco a Alejandro Figueroa, y Barreira (ambos de Merlo), luego sigo yo y más atrás Machicoti.
Llegamos a la Ruta 6. Mis acompañantes me siguen en el auto y van parando cada 2 kilómetros a esperarme... comienzo a sentir que estoy entrando en calor...me saco los guantes y la parte de arriba del equipo, me quedo con un buzo y el pantalón largo. Al llegar a la Ruta 6 hay una subida pronunciada para empalmar la Ruta 7, voy en 6to. lugar y allí sobre el puente que cruza la Ruta 7, miro hacia el costado y veo a los demás que vienen, Méndez, Brigido Fernández, Mazzochi, Améndola...
Ya estoy en la Ruta 6.
Veo un cartel indicador que dice CAÑUELAS 63 kilómetros, sé que desde allí hasta SAN VICENTE, donde está la llegada son de 26 a 28 kilómetros, pienso que a partir de aquí comienza lo mejor, me chequeo, comienzo a hablarle a mis piernas, mis brazos, mis músculos, a todo mi cuerpo... estoy bien, me siento contento, Gracias Dios, que hermoso recreo me estás dando.¡
Miro el paisaje que me rodea, lo veo fantástico, ya el sol lo tengo a mi izquierda,... me pasa Czerwiak en bicicleta, me saluda, me pregunta como voy, y sigue, se aleja pedaleando para determinar los primeros 10 KILOMETROS (Nota: la medición del circuito se hacía en forma simultánea con la carrera)
Desde el coche que me acompaña, me grita Caloi (textual):
“Maidana, 10 kms., van 50 minutos clavados...”
pienso: ¡ 50’!... ¡ Estoy loco!... Voy muy rápido...
Trato de bajar el ritmo un poco, no sé si lo logro, sigo trotando, me siento un poco duro todavía, pero no puedo bajar mi ritmo (tengo una sensación de correr muy rara...) y paso los 15 KILOMETROS en 1:16... me detengo a tomar agua.
Cambio mi buzo que está mojado por la transpiración, sigo... en el coche que va adelante mío, miro a Adrián, mi hijo, que me mira con asombro y sonriente, (que estará pasando por su cabecita de niño de 8 años...?).
Me siento bien, con muchas ganas, en los 20 KILOMETROS marco 1:44, sigo trotando...¡ qué bueno...,! Creo haber encontrado mi paso, y sigo, voy disfrutando y comenzando a sentir sensaciones agradables, tratando de que el fuerte viento no me moleste y me olvide de el.
Desde el coche me gritan que estoy llegando a los 25 KILOMETROS, y me acercan agua,... comienzo a sentir un poco de hambre, y como algunas galletitas Express.
Ahora intento correr por el pasto de la banquina, para que descansen los músculos,... allá adelante veo a alguien que se quedó, está parado, me estoy acercando a los 30 KILOMETROS, sigo trotando por el pasto y lo alcanzo, paro a tomar agua nuevamente, es Barreira, le pregunto que le pasa...;
“Me duele mucho la rodilla, creo que son los meniscos... (dice)
Lo aliento,... no puede seguir, y allí se queda.
Sigo trotando, y comienzo a chequearme nuevamente física y mentalmente, creo estar bien... llego a los 35 KILOMETROS, la tranquilidad que siento es increíble; miro el cielo azul y claro como el agua..., sigo trotando... mi respiración es acompasada, clara... mis acompañantes (deben ser extraterrestres, hace no sé cuantas horas van allí sentados, alentándome), me gritan desde el coche:
“Vamos negro..., sos un relojito, te vengo tomando el tiempo cada 5 kilómetros, y vas en 30´...35´...31, seguí así que vas de maravillas,... vamos...vamos...¡¡¡¡¡¡
Que bien, me siento contento, pero... comienzo a sentir que los gemelos están comenzando a doler,... observo que delante de mí hay una subida pronunciada, es un puente..., bajan del coche y me acompañan en la subida..., mierda, que larga es...!!!!!! Y como cuesta,... por fin llego a la “ cima “, pero..., Oh, sorpresa desde allí a lo lejos veo otra subida, calculo que está a una distancia de 1 o 2 kilómetros...me duele un poco la cintura...
Sigo trotando y cuando llego a la segunda subida, me paro y comienzo a caminar, decido pasar esta subida, caminando... me duele la cintura y los gemelos, me siento en el suelo y hago un poco de gimnasia para la cintura y se pasa algo el dolor,... bajan los extraterrestres del coche y me masajean suavemente los músculos con linimento, aprovecho para cambiarme la musculosa y el buzo y me saco el pantalón largo.
No hablamos, pero noto a Franco y los demás algo nerviosos, me levanto,... sigo... ellos van a esperarme en la marca de la Maratón, 42 KILOMETROS, para cantarme el tiempo y alentarme:
“Vamos Maida, 4:10 los 42... vamos que vas bien...¡¡ Vamos, ...Vamos...!!!
Pienso que debería bajar un poco más el ritmo, ya que las piernas también comienzan a doler, además comienzo a sentirme ampollado en el pie derecho, también comienza a doler la rodilla izquierda,... sigo corriendo por la banquina, por el pasto... 45 KILOMETROS veo que adelante mío, parado, tomando agua está Pombo de Exaltación de la Cruz, llego hasta el, lo aliento, lo animo, está acostado en el suelo, junto con sus acompañantes..., me dice algo que no entiendo y sigo, el se queda, lo veo mal, muy dolorido, y lo están masajeando..., (pienso..., abandonará?..., ojalá que no)... sigo, siento que estoy corriendo a buen ritmo, pero los dolores siguen ahí.
Mi hijo Adrián, como presintiendo que no me sentía bien, me hace señas con su mano a través de la ventanilla del coche, transmitiéndome su energía invisible, que siento me llega... en forma de sonrisa; los demás están todavía sin comer, me preocupa eso... además no veo ninguna estación de servicio ni nada que se le parezca para poder comprar algo.
Sigo trotando, pero me duele todo… “... que duro se está poniendo esto...” pienso.
Llego a los 50 KILOMETROS, y paro a comer, llevo 5:30 horas de carrera.
Me siento y me quito las zapatillas y las medias.
Mi alimento son tres compoteras con manzana y banana licuadas con miel (comida de bebé); comienzo a elongar, me ayudan Caloi y Mónica, junto con Franco y Adrián... los noto preocupados, estamos en silencio... no pregunto ni preguntan, como si estuviera todo dicho... (Pienso: Creerán que no voy a llegar...?)
Sigo elongando, me duele todo, desde las uñas hasta el pelo..., me cambio las medias y quiero hacer lo mismo con las zapatillas, pero no... me duelen las ampollas del pie derecho por que las zapatillas me aprietan mucho, decido seguir con las que tenía puestas que ya están amoldadas, tomo mucha agua y me cambio de ropa (buzo y musculosa), me pongo Algispray a ver si me calman los dolores de gemelos, rodillas y cintura y comienzo la otra mitad, se que hasta aquí (50 kilómetros) estoy en lo mío, por que ya corrí esta distancia, se lo que pasa hasta aquí, pero de aquí en más debo concentrarme totalmente en esto... tengo que comenzar a escuchar más detenidamente a mis piernas, mis músculos, a todo mi cuerpo que me va a empezar a decir como se siente.
Comienzo a trotar... lento, suave... me chequeo y parece ser que está todo bien, salvo los dolores.
La detención en el Km 50 me demoró 25´, trato de distraerme mirando a mí alrededor y asombrarme de las bellezas del paisaje y el azul del cielo.
Comienzo a pensar en la magia de este momento, y me convierto en un mago imaginario,
55 KILOMETROS, veo a lo lejos el cruce de CAÑUELAS, paro a tomar agua, tengo mucha sed, el sol pega fuerte en la nuca y por eso doy vuelta la gorra..., me duele el estómago, siento puntadas, pienso que es de comer mucho y muy rápido, vuelvo a parar para hacer ejercicio ( que bárbaro, como se está poniendo esto... pienso)
Le digo a Franco que se adelante, que pasaré el cruce de la Ruta 3... (CAÑUELAS..., se acuerdan al principio de esta historia...?) Caminando, es 1 kilómetro aproximadamente, después de pasarlo, veo que hay un puente con una fuerte subida..., mierda, vuelvo a parar y tomo un poco de caldo de arroz con mucha sal, comienzo a caminar subiendo ese interminable puente.
De pronto... sucede... algo... distinto,... comienzo a sentir que mi cansancio no es el mismo, es extraño..., es un cansancio como de piel, un cansancio externo.
Estoy pensando en Dios, en Adriana, mi esposa, mis hijos, los amigos que están haciendo fuerza desde el coche..., es como si estuvieran todos al lado mío corriendo,... pienso en los amigos que no están aquí, pero si haciendo fuerza a través de la distancia, mentalmente estoy bien... comienzo a hablarme en voz alta, digo la tabla del 8 (8x1;8x2;8x3...8x12;8x13...) siempre en voz alta, no me trabo... y no dudo en la respuesta en ningún momento...
60 KILOMETROS...después de esta sensación , siento interiormente la energía, con más fuerza que nunca, sé que voy a llegar bien... lo siento... le digo a Franco que ya está... que se queden tranquilos,... que ya está; que lo vamos a hacer en 12 o 13 horas..., que me siento bien... siento que se pegaron los pedacitos de cristal que se habían roto entre los 50 y 60 kms..., y comienzo mi trote... lento... suave... disfrutando, lo hago decidido a no pisar más por el pasto para que no me duelan los gemelos y por suerte me da resultado, sigo... voy muy bien... estoy metido en mi carrera...
65 KILOMETROS, voy bien... pero comienzo a sentir un poco de frío, el sol ya sé esta ocultando y me deja sin su calidez, paro a tomar agua,... me siento extraordinario, miro adelante y a lo lejos veo sobre el horizonte la poderosa belleza de la puesta del sol, es increíble,... vi cuando salía en la mañana y ahora esto... y yo sigo corriendo todavía...¡¡¡¡ Gracias Dios ¡¡¡¡¡¡
70 KILOMETROS..., paro, abren una lata de peras en almíbar y bebo el jugo, como algunas peras... estoy bien, me siento enchufado en mi carrera, quiero mentalizarme con todo para los 30 kms., que me faltan... llegan en otro coche Adriana, mi esposa y Mariela mi hija de 6 meses, me emociono cuando las veo... me dan ganas de llorar pero no quiero emocionarme, puede ser malo...me aflojaría, ... los saludo sin mucha efusividad, (aunque quisiera estrujarlas en un abrazo), y sigo adelante... totalmente enchufado en lo mío (por suerte los recién llegados entienden mi actitud y me alientan con todo), estoy muy contento de verlos, es una gran motivación ver a todas las personas que quiero.
75 KILOMETROS. Voy trotando a buen ritmo, a la distancia veo el perfil de dos personas que van caminando,... sigo trotando, me aproximo a ellos, es Figueroa y a su lado alguien que lo acompaña... me acerco... lo aliento a que siga, que no se quede, que ya falta poco, sigo trotando un poco más y me detengo a elongar y hacer gimnasia, me hace bien,... ya casi no tengo dolores... Figueroa sigue y se va adelante con paso cansino,... por mi parte comienzo a trotar nuevamente muy suave, me siento entero y con muchas ganas.
Mis acompañantes consiguieron agua caliente y están tomando unos mates y comiendo algo..., por fin comen algo... me siento bien y relajado.
85 KILOMETROS, ya está anocheciendo, queda muy poca luz..., regulo el ritmo, troto despacio y lo voy haciendo bien, pruebo algo de leche condensada pero me empalaga y parece ser que no la digiero bien,... sigo tomando mucha agua; el frío se siente cada vez más, me cambio el buzo y me coloco el equipo completo de lluvia además de los guantes.
90 KILOMETROS... ya está instalada la noche... cerrada, la ruta se torna peligrosa,... paro nuevamente a hacer gimnasia y elongar... ya no me duelen las rodillas... está muy oscuro... quisiera llegar ya.
Por primera vez siento un poco de temor por los coches en la ruta, Franco y los del coche que me acompaña me tranquilizan, me dicen que vaya tranquilo que ellos me cuidan... ( Son extraterrestres...o no?) me alientan una vez mas, y van...,
Voy a buscar los últimos 10 kilómetros recuerdo que ya llevo 12 horas de carrera, me voy hablando para tranquilizarme, me enfrío mentalmente para pensar con tranquilidad.
Encuentro que es mejor caminar por el pasto de la banquina cuando vienen coches y cuando veo que no viene nadie, corro por el asfalto, voy bastante bien... siento que lo estoy logrando, desde el coche me siguen alentando.
El frío sigue sintiéndose más, veo a la distancia un coche con las balizas prendidas que va acompañando a alguien, los que van a mi lado me dicen que es Figueroa, sigo trotando, me acerco y finalmente lo alcanzo... vuelvo a alentarlo, calculo que vamos por el kilómetro 94 o 95. ... le digo:
“Vamos Alejandro, vamos, aunque sea gateando... pero tenés que llegar...”
Solo atina a mirarme,... lo veo mal,... sigo... aprovecho el haz de luz del coche que acompaña y comienzo a trotar, a correr sacando lo último que está quedando... todo lo que mis piernas pueden dar en ese momento, sin dejar de disfrutar cada paso que doy, baja Caloi del coche y me acompaña... le pregunto cuanto falta... me dice que 4 kilómetros.
Sigo corriendo... se acerca un coche,... me tocan bocina... me alientan..., me aplauden..., (es Figueroa que abandonó... que lástima Alejandro, faltaba tan poco...) pero cuidado... no es momento de desconcentrarme ya falta poco... ¡Vamos negro, vamos nada más que 3 kilómetros...!!!!
Ahora tengo mucho más frío, no se ve nada en la ruta, y sigo trotando... vuelvo a preguntar cuanto falta, les pido... les imploro que no me mientan, que me digan la verdad, llevo los dientes apretados, me siento con toda mi potencia,... estoy bien... estoy disfrutando...
Me dicen “ya está... ya la tenés..., solo faltan 2 kilómetros...”
“ Dios..., que es esta sensación que estoy sintiendo...?, Me siento bien,... pero estoy sumamente ansioso por llegar”. Pienso...,
Allí a poca distancia veo unas luces amarillas titilantes, desde el coche me gritan que es la llegada...
“No... no puede ser, me digo, como la llegada..., si está todo oscuro...”. Pienso
Claro, después supe que la llegada era en el medio de la Ruta 6, frente al Aeródromo de San Vicente, pues allí era la marca de los 100 kilómetros que se iban marcando, (se acuerdan del principio, cuando cerca de los 10 kms., me pasa en bicicleta Rolando Czerwiak...?), y eso era campo desolado, pues allí no había ninguna edificación. Como también supe después que la cinta que corte era realmente un trozo de papel higiénico, pero eso ya es anecdótico.
Comienzan a tocar bocina, veo a alguien que viene corriendo hacia mí,,, es Czerwiak... me alienta... me dice que ya está... que faltan 500 metros para llegar... y corro... corro... lagrimeo... estoy llorando de alegría, estoy corriendo y llorando... estoy llegando...SIIIIIIIIII......, hay gente que aplaude, lloro como un niño..., corto una cinta de llegada,... sacan fotos..... LLEGUE...LLEGUE...LLEGUE...¡¡¡¡¡¡¡¡¡......sigo llorando como un chico.
Gracias a Dios llegue, me abrazo con Adriana y Mariela mi pequeña hija y con Adrián, en un abrazo interminable, y todo el mundo está llorando... estoy feliz... ESTAMOS FELICES¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ llegue bien, contento, exultante, esto es maravilloso...es una sensación única,...en este momento...es lo máximo...
Me embarga una alegría inmensa... comienzo a relajarme... y me duele hasta mi propio deseo.
Internamente, le prometo a mi cuerpo y a mi mente todo tipo de cosas por haber llegado a la meta..., algunas pueriles..., otras magnificas.
Pienso que..., YO HICE TODO LO POSIBLE...Y LO IMPOSIBLE..., LO HIZO DIOS.
Hasta aquí, este relato, que trató de hacerles participar de alguna forma de esta primera Ultramaratón de 100 kilómetros, que se hizo por primera vez en el país.
Los pioneros de los 100 kms. fueron, Brigido Fernández, Alejandro Figueroa, Osvaldo Sosa, Alberto Machicoti, Horacio Amendola, Daniel Pombo, Horacio Glade, Osvaldo Mazzochi, Hugo Mendy, y Adalberto Maidana., mi saludo y reconocimiento a todos ellos.
Ojalá que algún día, alguien los recuerde con buena estima, valore esto que ellos hicieron, y se les haga el homenaje que merecen.
A partir de allí, vendrían una cantidad de carreras de 10, 21 y 42 kilómetros, que harían de mi un atleta con todas las letras, también estarían otros 100 kilómetros que se realizó en Ezeiza, de la cual también participé y donde se impuso el Record para la distancia, logrado por ese gran corredor que es Rubén Aguiar con 7 horas 23 minutos.
También en ese ínterin tuve mi bautismo de fuego, al debutar internacionalmente en los 100 kilómetros de Uberaba (Brasil), donde por primera vez 4 atletas argentinos participaron de tan importante prueba en el ámbito internacional, ellos fueron: Brigido Fernández, Roberto Gaccione, Horacio Glade y Adalberto Maidana.
Gracias a la calidad deportiva y por sobre todo humana de estos amigos, esa prueba se convirtió en un clásico con el tiempo, donde fueron a participar muchos ultras argentinos, y donde son siempre bien recibidos todos los que allí van a competir.
Ese camino fue abierto por estos cuatro atletas que menciono anteriormente y que llevan también en el alma y en el corazón su pasión por el Ultramaratón.
Por mi parte, seguía entrenando y junto al Dr. Murano, íbamos incorporando distintas técnicas y formas de entrenamiento para lograr mejores resultados en la disciplina, la cual se iba imponiendo poco a poco y se iba transmitiendo a otros atletas, deseosos de vivir la experiencia del Ultramaratón.
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LA GRAN MOTIVACION...
Las pruebas de fin de semana se iban sucediendo, y cada vez me sentía más complacido con lo que estaba realizando.
Poco a poco noté que mis marcas iban mejorando y anímicamente me sentía bien, con muchas ganas. Allí comencé a darme cuenta que la única forma de poder hacerlo era entrenando..., entrenando y..., entrenando. No había otra alternativa. No existían pociones mágicas, ni vitaminas poderosas, ni nada que se le parezca, solo entrenar, y entrenar.
Mejoré mis rutinas diarias y ya comenzaba a salir más temprano a sumar kilómetros, sobre todos los días sábados y domingos que era cuando disponía más tiempo para hacerlo.
Aquel domingo de 1988, como tantos otros, había regresado de la rutina de hacer mis 25 kilómetros, y después de un reparador baño, me senté en la cocina a desayunar con Adriana mi esposa, y mientras lo hacía, comencé a hojear el diario Clarín en forma despreocupada. Las hojas iban pasando..., cuando de pronto algo llamó mi atención.
Allí estaba, una nota muy pequeña..., con una fotografía de alguien que no conocía, y con un título que me impacto inmediatamente y nunca más olvidé, decía:
“Exigente prueba en Grecia”
Hablaba de una prueba pedestre que se realizaba en Grecia, sobre una distancia de 250 kilómetros y que recordaba la gesta del soldado Filiphides.
Mencionaba que la prueba se hacía recorriendo distintos pueblos de Grecia y que la misma era la Ultramaratón más importante que se hacía en el ámbito mundial. En la misma participaban atletas de todo el mundo. El ganador de la última edición había sido el griego Yannis Kouros, que era quien estaba en la pequeña fotografía que ilustraba el artículo.
Muy pequeño el artículo, pero para mí fue más que suficiente.
Recuerdo que comentamos con Adriana lo fantástico que debería ser participar y finalizar esa prueba..., lo que debería ser aquello..., correr en Grecia...¡¡¡
Sentí una rara pero agradable sensación..., mientras leía y releía ese artículo, tratando de descubrir algo más, y obtener un poco más de información...,
“Exigente prueba en Grecia...”
Sería posible participar en esa prueba...? Cómo será la preparación...? Es posible correr esa distancia...? En cuantos días se hará...? Los que corren, serán seres humanos o extraterrestres...?
En ese momento no sabía que dos años más tarde, iba a estar participando en esa prueba, corriendo junto a Yannis Kouros, el Número 1 de la Ultramaratón en el ámbito mundial, e iba a ser el primer Argentino y primer Sudamericano que participaba en esa... “Exigente prueba en Grecia...”
Pero no quiero adelantarme a mi relato. Tengan en cuenta que como digo anteriormente, yo no sabía que dos años más tarde..., allí estaría...¡¡¡¡¡¡
Recorté el artículo y lo guardé cuidadosamente (en la actualidad forma parte de mi archivo personal, donde guardo todas las notas relacionadas con la disciplina)
Pero aunque lo veía muy lejano (más no imposible) esa fue mi gran MOTIVACIÓN, para seguir entrenando cada vez más.
Cuando le hablé de esa prueba a mi amigo el Dr. Murano, este se entusiasmó y me apoyó, diciéndome que era posible correr esas distancias, que el cuerpo humano no tiene límites y que con una buena preparación se podría llegar a hacer semejante distancia.
Mi entusiasmo fue creciendo día a día, pero sabía que no sabía nada sobre como prepararse para esta prueba, ya que lo máximo que había corrido hasta ese momento fueron 100 kilómetros, pero aquí eran..., 250 kilómetros...¡¡¡¡¡¡
De todos modos, allí estaba ese nuevo desafío. En el ínterin, se presentó la posibilidad de ir a correr a Brasil nuevamente y hacía allí partí, logrando una buena participación en otra prueba de 100 kilómetros, en la ciudad de Uberaba, estado de Minas Gerais.
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LA PREPARACION PARA EL SPARTHATLON (Parte I)
Me dirigí a la Embajada Griega en Buenos Aires, para hacer las averiguaciones pertinentes con respecto al Sparthatlon.
Tuve la suerte de dar allí con alguien que practicaba la disciplina y hasta había corrido en algún momento un Maratón, era el Vice-Cónsul Eleftherios Kouvaritakis, quien al momento de escribir este relato, se encuentra en Suiza cumpliendo con su trabajo consular, y con quien a través del tiempo hemos formado una grata y entrañable amistad.
Él fue quien me ayudó con todo lo relacionado a averiguar sobre las características de la prueba, ya que pudo hacerme llegar los datos que necesitaba para conocerlos (tiempos, inscripción, necesidades, etc.)
Así es que pude saber que la prueba se realizaba en forma ininterrumpida, y que el tiempo límite de llegada era de 36 horas, partía un sábado a las 6 de la mañana y finalizaba el día domingo a las 6 de la tarde. Se corría como si fuera un rally de autos, con chek points y que había que llegar en determinado tiempo a las distintas etapas que se hacían, en caso de no llegar a tiempo el atleta era eliminado de la competencia, motivo por el cual eran muy pocos los que finalizaban la prueba... “Exigente prueba en Grecia...,” (se acuerdan...?)
Al tener estos datos y a mi regreso de Brasil, decidí mejorar el entrenamiento y aumentar el kilometraje diario.
Así comencé a hacer 30 kilómetros por día de lunes a sábados, a dos turnos, y le agregué una vez por semana, trabajos de fuerza en el gimnasio y/o en las tribunas del Estadio, por lo que sumaba de 150/180 kilómetros semanales, lo que creía era una muy buena distancia para estar en buenas condiciones. A esto habría que agregarle que también se había incorporado una buena dieta.
El problema que se presentaba es que solo realizaba entrenamientos diarios, y no tenía la posibilidad de competir, ya que en Argentina no se organizaban pruebas de Ultramaratón, solo quedaban las pruebas de fin de semana y alguna que otra Maratón de 42 kilómetros. Pero eso no nos daba a mis médicos y a mí la medida de la preparación que estábamos haciendo.
Las pruebas en que participaba, las finalizaba bien.
Como digo anteriormente mis marcas mejoraban, sentía que el entrenamiento que realizaba lo estaba haciendo con prolijidad, pero eran distancias que no permitían ver si servía ese entrenamiento para participar en una prueba de 250 kilómetros.
Dejé de participar en pruebas algunos fines de semana, y entonces tomaba ese día para hacer un entrenamiento largo hasta Lujan (Provincia de Buenos Aires) que eran 70 kilómetros.
Lo hacía acompañado por el Dr. Murano quien iba en su coche y cada 10 kilómetros, se hacían los controles de rutina (controlábamos la orina, la glucosa en sangre, y al finalizar los 70 kilómetros en Lujan, se hacía un electrocardiograma), junto con el Dr. Orlando Cabrera quien era Cardiólogo y se había incorporado al equipo.
Hasta allí todo bien, sentía que estaba en el camino buscado, teniendo en cuenta que toleraba también el chocolate, las pasas de uva y la miel, junto con el agua glucosada y las sales hidratantes.
El hecho de hacer una vez por mes esta rutina de 70 kilómetros, me permitía trabajar un poco menos en cuanto a los kilómetros diarios (siempre me mantenía en 150/180 kilómetros semanales), y aprovechaba para hacer pasadas en la pista del club de 1000 y 2000 metros, para aumentar un poco más mi velocidad y así no quedarme en el ritmo cansino de hacer fondo exclusivamente.
Mis pasadas se hacían a 4:45/4:50 el kilómetro, con una recuperación de 1 minuto, hacía 10 pasadas de 1000 los martes y 10 pasadas de 2000 los jueves.
La conclusión era buena, las pruebas médicas daban buenos resultados y el entrenamiento se hacía en forma ordenada y con disciplina, aunado esto a que no había lesiones, lo que me hacía ver que estaba haciendo las cosas con mucho... Sentido común... (A mi entender el gran secreto de entrenar)
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LA PREPARACION PARA EL SPARTHATLON (Parte II)
Buenos Aires - San Nicolás (250 kilómetros)
Hacía 6 meses que estaba entrenando de esta forma, estaba todo bien, pero...,
Pero no había pruebas de Ultramaratón.
Un día escuchando radio, mencionan que un cantante de rock (Raúl Porchetto) había hecho una pro
Por Adalberto Maidana
INDICE
•Agradecimientos….
•Agradecimiento muy especial…
Réquiem para un corredor…
•La filosofía de este escrito...
Para reflexionar y pensar
Otra vida
•Introducción
•Reflexiones del correr
•Para entendernos mejor...
Que es correr...?
Que es la Ultramaratón...?
Que es un Ultramaratonista...?
Porque corro Ultramaratón...?
•Ficha Técnica.
•Pensamientos...
•El comienzo.
•La primera experiencia de correr...
•Argumentos...
•Fiestas Mayas.
•Camino al Maratón.
•Mi primer Maratón.
•La primer Ultramaratón en Argentina...
Los 50 kilómetros..., mi primera Ultra.
•Los primeros entrenamientos.
•Los primeros 100 kilómetros en Argentina.
•La gran “motivación”
•La preparación para el Sparthatlon (Parte I)
•La preparación... (Parte II), Buenos Aires – San Nicolás.
•Las primeras 24 Horas en Pista en Argentina...
Los preparativos
La prueba
Un motivo superior.
Las 24 horas de Maidana.
Informe Médico
Contracara
Comentario final sobre las 24 Horas en Pista.
•Los amigos invisibles
•Las primeras 36 Horas en Pista en Argentina...
El entrenamiento.
Los preparativos.
La prueba.
Comentario final sobre las 36 horas en Pista
RUMBO A GRECIA
El Sparthatlon
Historia de Heródoto.
Origen del Sparthatlon.
Mi llegada a Grecia.
El inicio de la prueba.
Mi encuentro con Dios.
El final de la prueba
La llegada a Sparta
•MENDOZA – BUENOS AIRES ( 1360 kilómetros )
Cristo Redentor – Pista de Gimnasia y Esgrima en Palermo
Recorrido de la prueba
Los preparativos de la prueba
Los patrocinadores..., (una anécdota de tantas...)
El comienzo de la aventura
Distintas situaciones de la travesía
Las etapas finales y la llegada
•Y DESPUÉS..., QUE?
•Reconocimientos y motivaciones de amigos
•Para despedirme
AGRADECIMIENTOS
Con todo mi cariño…
Para Adriana, mi primera esposa, la compañera que me dio cuatro maravillosos hijos, teniendo además la sabiduría de entender mi pasión por el correr y sin cuya comprensión y compañerismo, no hubiera podido hacer todo lo que hice…, y que actualmente me ilumina y me sonríe desde el cielo, en forma de estrella.
A mi hijo Adrián, aquel niño de 8 años quien me indicó el camino a seguir en esta magia de correr.
Para Mariela, Fernando y Daniela, mis hijos más pequeños, quienes en forma permanente me alientan a seguir y…, seguir acompañándome con su mente, su corazón y su alma en cada prueba que participo.
Para Milagros, mi actual esposa y compañera, quien disfruta y comparte mi actividad con contagiosa pasión.
Para Fredy…, mi “ultraperro” quien siempre parece dispuesto a acompañarme en cada salida de entrenamiento.
Para mis amigos el Dr. Carlos Pacheco y el Dr. Silvio Murano, quienes me guiaron en este hermoso camino, y muy especialmente para Brígido.
Para aquellos que creen en sus sueños, y hacen todo lo posible para cumplirlos.
Y por último, este escrito esta dedicado con todo mi agradecimiento y cariño a Mafalda y Domingo…, mis padres.
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AGRADECIMIENTO MUY ESPECIAL...
Poco antes de que diera a conocer estas líneas, me avisaron del fallecimiento de un gran amigo, quien además era un apasionado de la Ultramaratón.
Decidí entonces escribir algo especial para el y lo he incluido en este libro.
Vaya pues, en estas líneas y lo que le sigue…, el más cariñoso de los recuerdos de parte mía y de mi hijo menor Fernando, para esa gran persona que era Brigido Fernández.
Brigido, fue uno de los pioneros del Ultramaratón en la Argentina, junto con Roberto Gaccione, Horacio Glade y Adalberto Maidana, estuvo en la primera Ultramaratón que tuvo representantes argentinos en el exterior, dándole a la misma el carácter de Internacional, como fue la Ultramaratón de Uberaba, en la localidad de Uberaba (Brasil).
Anteriormente había hecho un intento en la primer Ultramaratón que se hizo en Argentina, más concretamente en Moreno (Pcia. De Buenos Aires), la prueba denominada “50 Kms. Francisco Mura”, pero no pudo finalizar la misma.
Pero en Brasil, Brigido, tuvo su revancha y se consagró como Ultramaratonista siendo tan grande el entusiasmo que tuvo en su debut, que regresó a competir dos veces más, situación esta que le hizo ganarse la simpatía y la amistad de los corredores brasileros.
El fue el artífice de que permanentemente los Ultramaratonistas argentinos fueran invitados a participar en la mencionada prueba, por su don de buena gente.
Luego en Argentina, fue un activo participante en la mayoría de las pruebas de Ultramaratón que se realizaron, desde 100 kilómetros hasta las de 24 horas, organizadas por el Club Sudamérica, en el Polideportivo de Quilmes
(su querida Patria chica).
A raíz de un problema de salud, ya no pudo seguir compitiendo, pero a pesar de eso, no dejaba de estar al lado de los corredores y muchos seguramente lo recordarán alentando y ayudando en distintas pruebas que se realizaban.
En definitiva…, correr para él era parte de su vida…, tomando para sí la filosofía del Ultramaratonista, que era…”yo corro por placer y para disfrutar, más allá de los puestos de clasificación en una carrera…”
Uno de sus sueños era crear una Asociación de Ultramaratonistas y poder agruparnos a todos.
Lamentablemente en aquellos años (1992/1993) estaba solo y no pudo concretarlo, pero nunca perdió las esperanzas de lograr eso.
Actualmente cuando tuvo noticias que un grupo de Ultramaratonistas estaba creando la Asociación Argentina de Ultramaratonistas, se sintió muy feliz, por que la semilla que él ayudó a sembrar estaba dando sus frutos.
El 14 de Febrero de 2005, Brigido nos dejó y fue a encontrarse con otros amigos para seguir disfrutando de lo que más le gustaba…CORRER…,
Sea esto entonces, esta breve reseña y este Réquiem para un Corredor, un sentido homenaje al gran deportista…, al gran amigo…, al gran compañero…, y sobre todas las cosas, a la gran persona que fue Brigido.
Fernando Maidana
Adalberto Maidana
Ultramigos…
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REQUIEM PARA UN CORREDOR
Para Brigido Fernandez
Te fuiste corriendo...,
sentiste de golpe, que tu paso lento se hacía fluido, y
sólo unos pocos kilómetros te separaban de la ansiada meta...
Que te pasó mi viejo amigo, que tomaste otro sendero...?
Si..., lo tomaste y te fuiste...,
agarraste la punta y seguiste corriendo, ya más veloz...
Tu cuerpo quedaba allí, sobre una blanca cama de hospital...
pero tu espíritu de corredor, seguía en carrera¡¡¡
Tu camino, ya no era el duro cemento,
ni una interminable cinta de asfalto.
Los charcos, la lluvia, el sudor, la fatiga...
habían desaparecido.
Sin percibirlo siquiera,
habías comenzado otra carrera en la que no te habías anotado,
y ni siquiera pensabas correrla... no, que va... ¡¡¡
En esa carrera, no te exigen certificado de salud, ni te dan números,...
nunca se atrasan en la largada, y no establecen orden de llegada,
tampoco hay premios..., pero..., sabes algo...
allí corren los mejores, como Zabala, Cabrera, Spiridon
y no sé cuantos más.
Además, mi viejo amigo... allí son todos iguales... todos corren al mismo ritmo,
nadie se cansa..., siempre hay sol..., no hay autos, y el viento no te molesta, porque eres parte de el.
Te cuento algo...
Estaba viviendo la alegría de haber terminado un entrenamiento,
mis músculos estaban aún calientes..., cuando me entere...,
se me hizo un nudo de tripas el pecho y me llegó a la garganta,...
casi sin darme cuenta, de la alegría..., pase al drama,
Debo decirte que no sabía que seguías la carrera...,
no te vi pasar... entre la llovizna y las nubes,
ya con rumbo al sol y a las estrellas.
Esperame flaco,...
No te apures...
Por favor..., permíteme correr a tu lado...,
y acercarnos juntos, más a Dios
Fernando Maidana y Adalberto Maidana
Ultramaratonistas
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LA FILOSOFIA DE ESTE ESCRITO
Para reflexionar y pensar
Todos nosotros, los que corremos, en algún momento dejamos de lado la parte competitiva y seguimos corriendo o trotando por que realmente nos gusta y buscamos mejorar nuestra calidad de vida.
Tratamos de mantener nuestro mejor aspecto y cuidamos nuestro cuerpo ( y por que no nuestra mente) para seguir teniendo la posibilidad de correr hasta quien sabe cuando..., pero por sobre todas las cosas nos sentimos y estamos bien físicamente..., y es allí donde detengo la primera parte de mi reflexión..., y continuo diciendo que...
Muchas veces pensamos en ayudar a nuestros semejantes en forma desinteresado, algunos son voluntarios en distintas organizaciones, otros trabajan en distintas ONG y también están aquellos / as que forman parte del grupo de padres del Colegio donde van sus hijos.
Todos de alguna forma u otra ayudamos a que la vida sea más agradable para unos y otros.
Pero también están los que piensan que a pesar de que les gustaría hacer algo por los demás, la falta de tiempo o las obligaciones diarias laborales o familiares impiden que puedan dar algo de sí y así lo van dejando.
En lo personal, entiendo que siempre..., en algún momento..., en algún instante..., con la colaboración de nuestros seres queridos podemos ayudar..., por eso..., para que tomemos conciencia de esto...,
Permítanme compartir esta reflexión, y estoy casi seguro que una vez que lo hayan leído, se darán cuenta que siempre..., hasta cuando ya no estamos..., tendremos la posibilidad de hacer algo por alguien...
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OTRA VIDA
En algún momento, un médico determinará que mi cerebro ha cesado de funcionar y que en verdad mi vida, se ha terminado.
Cuando esto suceda, no traten de revivirme artificialmente por medio de aparatos, y donde quiera que me encuentre, no lo llamen “mi lecho de muerte”.
Llámenlo “mi lecho de vida”, y dejen que mi cuerpo vaya de allí a ayudar a que otros gocen de una vida plena.
Den mi vista a alguien que nunca haya visto un amanecer, la cara de un bebé o el amor en los ojos de una mujer.
Den mi corazón, a alguien a quien el suyo no le haya causado más que interminables días de dolor.
Den mi sangre a algún adolescente rescatado de entre las ruinas de un automóvil accidentado, para que pueda vivir y llegar a gozar del juego de sus nietos.
Den mis riñones a quien dependa de una máquina para seguir existiendo semana tras semana.
Tomen mis huesos, todos mis músculos y todas y cada una de las fibras y nervios de mi cuerpo y encuentren la manera de hacer caminar a un niño lisiado.
Exploren cada rincón de mi cerebro.
Si fuera necesario, tomen todas las células para que algún día, un niño mudo pueda gritar con la emoción del deporte y una niña sorda pueda escuchar el sonido de la lluvia contra los cristales de la ventana.
Cremen lo que queda de mí, y echen mis cenizas a los cuatro vientos para ayudar a que crezcan las flores.
Y si tienen la necesidad de enterrar algo, les dejo mis defectos, mis debilidades y todos mis prejuicios contra mis semejantes.
Mi alma..., se la encomiendo a Dios.
Y si por casualidad, alguien quiere recordarme..., hágalo con buena palabra o acción hacia quien que lo necesite.
Sepan que si lo hacen..., y existe otra vida..., allí yo estaré feliz.
Adalberto Maidana
(Ultramaratonista)
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INTRODUCCION
A través de los años, llegue a muchas conclusiones. Una de ellas es que la vida encierra muchas promesas.
Mientras uno se cruce de brazos, y se conforme con soñar despierto, no se podrá experimentar nunca lo que verdaderamente se desea vivir...
Soy un convencido creyente de que los sueños que no se alimentan de sueños, poco a poco se esfuman..., desaparecen, y para evitar eso, durmiendo sueño, lo que despierto sueño..., y así sueño permanentemente.
Entiendo que las emociones negativas son un estorbo para alcanzar la consecución de cualquier proyecto, sea este físico, mental o espiritual, y algunas personas, en forma consciente o inconsciente, levantan continuamente
obstáculos psicológicos en su propio camino haciendo vano cualquier esfuerzo.
Estas mismas personas piensan que si no acaban un proyecto en un período de tiempo “razonable”, entonces pueden sentir una grata “emoción negativa” diciendo...,”Sabía que no podía hacerlo...”
Si permiten que esta pauta continúe, se convertirá en un factor determinante en sus vidas. Conseguir “la perfección” es comprender que una tarea está terminada..., cuando está terminada.
Pienso que todas las cosas se terminan..., cuando se terminan.
Pero también pienso que NO hay que PREOCUPARSE por hacerlas...,
pero SI, hay que OCUPARSE de hacerlas...
Simplemente.
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REFLEXIONES DEL CORRER...
Víctor Hugo, Zatopek, Saint-Exupery, Ron Clarke, Tolstoi, Zabala, Beethoven, Reinaldo Gorno… No puedo disociar seres de excepción dotados, que han destacado entre sus contemporáneos. Están en primer plano porque proceden de ellos..., de nosotros.
Permanecerán para siempre juntos, inmortalizados en este Olimpo donde nada les inquietará en el futuro, estos excelentes ejemplos, sublimes representantes de nuestro patrimonio cultural, de una cultura universal única, que vibra en el panteón de nuestro reconocimiento.
Siempre he encontrado un paralelismo de esfuerzos, un trabajo de superación esencial en el arte y el deporte... Para el actor, la obra no deja de ser una prueba deportiva. Un pintor, un compositor, un escritor... sus obras, un alumbramiento, a veces penoso, siempre difícil. En correspondencia se hallan las marcas conseguidas, trabajadas, pensadas, sufridas, soñadas por un atleta.
Amo la vida. Nací un día concreto..., y hago camino con la esperanza constante de descifrar la incógnita del camino a recorrer, pienso que: ¡lo importante al final, no solo serán los hechos, sino lo que quedó de ellos!
No quiero ser un ejemplo, solo quiero que aquellos que me conocen, en forma personal o a través de estas líneas, se inspiren en mis experiencias y si es posible en mis reflexiones, así como yo me inspiré en aquellas que me impresionaron y conmovieron por su sinceridad, y su veracidad.
Mi vida es una hermosa y dura lucha, pero en las crestas de las olas, muchas veces angustiado por las situaciones de estos tiempos, siempre tengo una necesidad primaria de ilusión y esfuerzo. No es de extrañar que, al permanecer entrañablemente unidas, mis dos pasiones se conviertan en inseparables.
El espíritu y el cuerpo, la poesía y la belleza, las descubro y conservo siempre, mañana, tarde y noche en mis carreras a través de los parques, las rutas, las montañas los campos y por las calles de cualquier ciudad del mundo.
En estas “excursiones pedestres” realizadas al azar de mis viajes en distintas ciudades en Europa, como Madrid, Barcelona o mi hermosa ciudad de Valladolid, en mi querida Buenos Aires, Mendoza, Caracas, Valencia, Uberaba, Río de Janeiro, y en muchas otras, o bajo el ardiente sol de Grecia, en el frío cortante de la Cordillera de los Andes, o en la serena paz de un bosque en Finlandia, siempre he sentido una profunda sensación de regocijo, una increíble alegría por realizarme corriendo en la medida de mis necesidades, mis emociones... ¡mi libertad!
¡Sentir el cuerpo conducido por la ligereza de sus pies!
Una alegría inexplicable, sin fisura, pura. ¡Lejos de las estadísticas olímpicas y otras competiciones cronométricas! Se trata simplemente del “arte por el arte” y en beneficio de los demás, sin barreras de lengua, ideología o de raza.
El escenario es la vida, y el deporte la higiene elemental que exalta el valor y enseña la humildad que es la base de todo... y sin la cual nada sería posible.
Con este comentario me uno a todos aquellos que se “dedican a correr”, y “a ser libres” y les regalo esta, mi historia.
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PARA ENTENDERNOS MEJOR...
QUE ES CORRER...?
La mayoría de nosotros tenemos alguna definición sobre que es correr, o hacer jogging, o trotar o como se le quiera llamar.
El término “jogging”, procede del verbo inglés “to jog” que significa “trotar”. Pero si seguimos un poco más en definiciones, lo más gracioso es que no se trata de otra cosa que del antiguo “footing” del domingo por la mañana recuperado y puesto de moda en los EEUU, debido a algunas circunstancias, (que no vienen al caso) y a algunas estrellas del cine y políticos aquejados de cierta decrepitud física.
Pero contrariamente a lo mucho que se haya podido decir o escribir al respecto, la búsqueda de la forma física a través de la carrera a pie, no es algo exclusivo de los EEUU, ya que a principios del 1900 había grandes corredores a lo largo y a lo ancho del planeta.
Entiendo que no es suficiente con saber que un deporte que venga de ese país como si fuera un bumerang para que todo el mundo se contamine y los grupos minoritarios, entusiastas de cualquier cosa procedente de allí, contagien las masas; creo que forzosamente, correr o trotar debe constituir alguna novedad, una variante, algún detalle interesante.
El punto en cuestión no carece de importancia, ya que tal vez “trotar” podría traducirse en “correr al propio ritmo, en cualquier lugar y a cualquier hora”.
Sin reglas, ni límites. Qué más da si la zancada es demasiado larga o demasiado corta, si los brazos se levantan o se dejan caer. Sin normas sagradas para la respiración, o para pisar de determinada forma.
Entonces..., todo es posible para todos.
Es el nacimiento del deporte en libertad. Cualquier posibilidad puede suceder mientras se corre.
Se acabaron los viejos complejos y el miedo al “que dirán”.
Los obesos y no tanto, reviven con el correr o trotar.
Las escenas más delirantes se convierten en realidad, he visto muchas veces como un paralítico de ambas piernas, llega junto a los cien primeros en el Maratón Adidas, o el de Río de Janeiro o en Praga, Berlín, Madrid con su silla de ruedas y a base de esforzarse con los brazos.
O en las mismas pruebas, un ciego logra sacar ventaja a cerca de un centenar de participantes. (parece increíble, verdad?)
El correr supone la expansión total del ser humano y el entusiasmo no parece haber llegado a su fin.
Tuve la posibilidad de viajar por muchos lugares y más allá de los valores culturales que disfruté en los mismos, quedé maravillado por ver cantidad de gente corriendo por todos lados, en los embotellamientos, entre los grandes edificios, entre los vapores producidos por el desprendimiento de gases y los climatizadores de aire. No se sabe de donde vienen ni a donde van, pero ya nadie se sorprende de la presencia de estos “corredores” o “trotadores” o como quieran llamarlos.
Los he visto en Buenos Aires, San Pablo, Río de Janeiro, Cali, Caracas, Moscú, México, Madrid, Paris, Praga, Roma, Helsinki, Berlín, Munich, Tokio, Atenas, Sydney por nombrar algunos lugares importantes del planeta. Pero atención, también lo vi en una desolada ruta de Mendoza, o San Juan en Argentina o cualquier lugar del interior de estos países que menciono.
Es más, fui animador inconsciente de esto, ya que en mi equipaje nunca falta un buen par de calzado para correr y un short, y en cualquier lugar que me encuentre, lo primero que hago es salir a correr por las mañanas bien temprano. Es una muy buena forma de conocer lugares que tal vez de otra manera, nunca llegaría a ver y disfrutar.
Permítanme que les recomiende esta actitud muy especialmente.
En estos lugares, como en cualquier otro, la carrera a pie no tiene lugar únicamente por la mañana, sino durante todo el día. En cualquier lugar donde uno se encuentre, no importa que se trate de las 7 de la mañana, al mediodía o a la medianoche, siempre hay gente corriendo.
Se podrá ver a los corredores que pasan por delante de uno, jadeantes, en algunos casos vemos que reducen un poco su marcha para recuperar el ritmo de su respiración, mediante unos braceos circulares en el aire, y emprenden nuevamente su carrera, con la cabeza alta.
No existe paseo, parque, calzada, patio de inmueble, terraplén central de autopista, que no acuse la presencia de grupos de “felices corredores”.
En definitiva, podría decirse que correr es una cierta embriaguez de desmaterialización. En carrera, el corredor, en ese automatismo en el que se reconoce “distinto” del de siempre, es ganado por la sensación de no estar haciendo en realidad nada para llevar ese cuerpo hacia delante, como si pudiera estarse sin hacer nada, de no tener mayor responsabilidad en ese desplazamiento armónico, como si con sólo haberlo deseado, lo hubiese podido conseguir. Esa es la parte de magia que tiene el correr, que trae consigo la sensación de volar.
Después de todo esto que digo aquí..., se puede tener una definición puntual de “que es correr”...?
Difícil verdad...?, Sí..., pero no imposible...
Por lo tanto permítanme compartir un pensamiento personal, para que cada uno saque sus propias conclusiones:
“Puedo..., podría hacer infinidad de cosas..., soñar cantidad de sueños..., pero elijo correr..., decido experimentar una vez más la ausencia de mi cuerpo..., el vuelo de mi espíritu..., esa sensación como de ingravidez que me acompaña en la distancia...
En ese momento hago uso de mi libertad...
Allí está todo...”
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QUE ES LA ULTRAMARATON...?
Dicho en forma directa la ULTRAMARATON, es la disciplina atlética en la cual se corren distancias superiores a la Maratón de 42,195 kilómetros.
Pero se podría escribir infinidad de páginas sobre esta fascinante prueba atlética.
Las pruebas de Ultramaratón son carreras de 100; 200; 500; 1.000; 1.600 kilómetros y/o de 3; 6; 10; 15 o más días. Las mismas se pueden realizar en carreteras, montañas, pistas de atletismo de 400 metros, cubiertas o descubiertas.
En realidad, por más que se explique y se escriba sobre estas pruebas, siempre van a ser “increíbles”, o por decirlo más directamente, son “poco creíbles”, pero les puedo asegurar que son realizables, y como tantas otras cosas son hechas por “el ser humano”.
Todos los Ultramaratonistas de nivel mundial, estamos asociados y controlados por la IAU (International Association of Ultrarunner) cuya sede está en Londres, Inglaterra, y que al momento de escribir estas líneas está presidida por un otrora gran atleta de nivel mundial, Malcom Donnell.
En la parte especifica de la Ultramaratón, debo mencionar que son pruebas de largo aliento y resistencia, y que para poder realizarlas, el atleta tiene que estar muy bien entrenado, tanto física como mentalmente, puesto que si se falla en
alguna de estas dos coyunturas, se hace casi imposible poder competir en estas pruebas; todo esto aunado a un buen y permanente control médico.
Pero por sobre todo, hay que entender, que en esto no existen fórmulas mágicas, ni rigurosos entrenamientos en Gimnasios ó cargas permanentes de vitaminas.
Todo lo contrario..., el atleta que se dedica a competir en pruebas de Ultramaratón, debe aprender a disfrutar lo que está haciendo y para poder lograrlo, entre otras cosas, debe darse cuenta que esta disciplina es..., “una forma de vida”...,
Así de simple...
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QUE ES UN ULTRAMARATONISTA...?
No es un “Súper hombre”, ni tampoco un “Hombre de hierro”, tampoco es un “Fuera de serie”, ni un “Extraterrestre”, mucho menos “Una máquina...”
Considero que un Ultramaratonista, es un atleta que representa al hombre en el borde de sus límites, en una zona que muy pocos conocen, y en la que aún son menos los que la habitan.
La mayoría de las personas se identifican con un “Ultramaratonista”, porque se dan cuenta que es uno de los pocos privilegiados que pueden aproximarse a la realización plena de su capacidad potencial.
Mientras que la mayor parte de la gente, pasan su vida entera sin darse cuenta siquiera de la existencia de ese potencial.
Un Ultramaratonista es un apasionado, un enamorado de las “locas” aventuras que primero se gestan en su mente para luego transmitirlas a todas y cada una de las partes de su cuerpo para comenzar a disfrutarlas.
Simplemente
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POR QUE CORRO ULTRAMARATON...?
Generalmente cuando se escucha que alguien corre y/o va a correr la mítica Maratón de 42 kilómetros, aquellas personas que no están en el tema, primero se asombran, y luego de pensarlo un rato, comienzan a emitir distintas opiniones:
No es posible...!!! dicen algunos
Son muchos kilómetros...!!!, argumentan otros,
No le puede hacer mal...? se preguntan entre todos,
Es una locura... !!! (léase está loco) menciona la mayoría.
Y así podría seguir escribiendo mucho más sobre los comentarios que hacen las personas “normales”, sobre nosotros, los corredores de Ultramaratón.
Imagínense..., solo imagínense por un minuto, lo que se puede decir y/o pensar, cuando se habla de que alguien va a correr una prueba de 24; 36; o 48 horas, dando vueltas y vueltas en una Pista de Atletismo de 400 metros!!!,
O que va a correr 100; 300; 500; 1.000 ó más kilómetros en una prueba en ruta, durante varios días...!!!!
............................................................Lo pensaron, verdad?.....
Bueno, creo que lo que se imaginaron, es poco, con lo que en realidad sucede.
Por eso, es que me permito hacer el siguiente comentario, tratando de resumir en el mismo, una “posible” respuesta a algunos de esos interrogantes.
Cuando decido correr todos los días, por placer..., cuando decido hacer 30; 50 o más kilómetros entrenando en forma alegre, o cuando programo hacer subidas en cuestas, cuando lo hago con calor..., frío..., viento..., lluvia..., eso es un fin en sí mismo.
Puedo..., podría hacer infinidad de cosas..., soñar cantidad de sueños..., pero elijo correr, decido experimentar nuevamente la ausencia de mi cuerpo..., el vuelo de mi espíritu..., esa sensación como de ingravidez que me acompaña en las distancias que recorro.
En ese momento siento que hago uso de mi libertad..., y en forma casi sublime, me encuentro con Dios...
Allí está todo.
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F I C H A T E C N I C A
LUGAR Y FECHA DE NACIMIENTO:
Argentina, Buenos Aires, Capital Federal, 24 de Agosto de 1948.
ENTRENADOR: Auto entrenado, con la ayuda de su fe, su disciplina y su constancia.
PROFESION: Licenciado en Economía
ANTECEDENTES DEPORTIVOS:
• Jugó Tenis – Fútbol – Básquetbol
• Comenzó a correr a los 36 años ( para dejar de fumar )
• Corrió el Maratón (42,195 kms.) entre 65 y 70 veces
• Participó en carreras de 5 a 1400 kilómetros
Es el pionero del Ultramaratón en la Argentina, ya que realizó por primera vez en el país, pruebas de 24 horas, 36 horas y 48 horas corriendo en una pista de Atletismo, y pruebas en ruta de 100 kms. hasta 1.400 kms.
FUE INVITADO A PARTICIPAR EN LOS SIGUIENTES EVENTOS INTERNACIONALES
Año 1986 – III Ultramaratón de UBERABA (Brasil) – 100 kms.
Año 1987 – IV Ultramaratón de UBERABA (Brasil) – 100 kms.
Año 1988 – Ultramaratón de HARTOLA (Finlandia) – 100 kms.
Año 1989 – I Campeonato Mundial de Ultramaratón - SANTANDER
(España) – 100 kms.
Año 1990 – Sparthatlon – ATENAS (Grecia) – 250 kms. (33 horas)
Año 1991 – Sparthatlon – ATENAS (Grecia) – 250 kms. (28 horas)
Año 1992 – Ultramaratón V Centenario del Descubrimiento de América
BARCELONA / MADRID (España)
Kilómetros recorridos: 650 kms. en 7 días.
Año 1993 – Ultramaratón de Moravian – PRAGA (República Checa) –
Kilómetros recorridos: 500 kms. en 5 días.
Año 1993 – Ultramaratón de MOSCU (Rusia) – 75 kms.
Año 1994 – I Ultramaratón “24 HORAS DE MADRID” (España) –
Kilómetros recorridos: 198 kms.
Año 1995 – V Campeonato Mundial de Ultramaratón OSAKA (Japón) –
100 kilómetros.
Año 1996 – Ultramaratón Minoa – Keleftos – ISLA DE CRETA (Grecia) –
Kilómetros recorridos: 490 kms. en 12 días.
Año 1997 – Ultramaratón de TASMANIA – (Australia) –
Kilómetros recorridos: 700 kms. en 7 días
Año 1999 – Posta Atlética LA SERENA (Chile) – SAN JUAN (Argentina)
Kilómetros recorridos: 504 kms.
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PARTICIPO EN LOS SIGUIENTES EVENTOS NACIONALES
Año 1986 – Ultramaratón de Moreno (Bs. As.) Argentina – 50 kms
Año 1987 – Ultramaratón de GRAL. RODRIGUEZ-SAN VICENTE (Bs. As.) Argentina – Kilómetros recorridos: 100 kms.
Año 1988 – Raid Pedestre ROSARIO – BUENOS AIRES – Argentina
Kilómetros recorridos: 303 kms. en un tiempo de 43 horas.
Año 1989 – “24 HORAS EN PISTA” – Vélez Sarsfield (Bs. As) - Argentina - Kilómetros recorridos: 179 kms.
Año 1990 – “36 HORAS EN PISTA” – Vélez Sarsfield (Bs. As.) - Argentina - Kilómetros recorridos: 275 kms.
Año 1991–Ultramaratón de Rio IV –(Pcia. Córdoba) – Argentina - 75kms.
Año 1992 – Ultramaratón de La Plata – (Bs. As.) – Argentina -
100 kms.
Año 1993 – 24 HORAS EN PISTA (Lomas de Zamora) – (Bs. As) Argentina - Kilómetros recorridos: 183 kms.
Año 1995 – 48 HORAS EN PISTA – Cenard – (Bs. As) - Argentina –
Kilómetros recorridos: 374 kms.
Año 1996 – 12 HORAS EN PISTA – Gimnasia y Esgrima (Bs. As.) Argentina - Kilómetros recorridos: 123 kms.
Año 1997 – 24 HORAS EN PISTA – Quilmes – (Bs. As.) – Argentina
Kilómetros recorridos: 189 kms.
Año 1998 – Raid Pedestre CRISTO REDENTOR – Mendoza/Bs.As. –
Argentina - Kilómetros recorridos: 1.360 kms. , en 14 días.
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RECORDS OBTENIDOS
Año 1989 – Récord Argentino y Sudamericano de PERMANENCIA EN PISTA durante 24 Horas - Pista del club Vélez Sarsfield (Bs.As.)
Argentina – Kilómetros recorridos: 179 kms.
Año 1990 – Récord Argentino y Sudamericano de PERMANENCIA EN PISTA durante 36 Horas – Pista del club Vélez Sarsfield -
(Bs.As.) - Argentina - Kilómetros recorridos: 275 kms.
Año 1990 – Récord Argentino y Sudamericano de LARGA DISTANCIA EN RUTA - ATENAS – ESPARTA (Grecia) –
Kilómetros recorridos: 250 kms.
Año 1994 – Récord Argentino y Sudamericano de PERMANENCIA EN PISTA durante 24 Horas – Pista del club Canal de Isabel II –
Madrid – (España)– Kilómetros recorridos: 198 kms.
Año 1995 – Récord Argentino y Sudamericano de PERMANENCIA EN PISTA durante 48 Horas – Pista Sintética del CENARD –Bs. As.
Argentina - Kilómetros recorridos – 374 kms.
Año 1998 – Récord Argentino y Sudamericano de LARGA DISTANCIA EN RUTA (Las Cuevas) – Mendoza /Bs. As.
(Pista del club Gimnasia y Esgrima) Palermo – Argentina -
Kilómetros recorridos: 1.360 kms.
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DISTINCIONES OBTENIDAS
Fue distinguido en los años 1988, 1989 y 1990 entre los 15 mejores atletas del club Atlético Vélez Sarsfield y ternado al mejor deportista del año en estas tres ocasiones, obteniendo en el año 1989 el premio mayor, consagrándose Deportista del Año del club, en mérito a sus actuaciones en la disciplina de la Ultramaratón.
En el año 1993, fue premiado por la Subsecretaría de Deportes de la Nación Argentina con la medalla al Espíritu y al Mérito Deportivo, por su consagración en las distintas pruebas Internacionales de Ultramaratón en las que participó, representando a la Argentina
En el año 1994, fue premiado por la Fundación Norberto Alonso, en la persona de su titular el Sr. Norberto Alonso con la medalla al mérito por una Mejor Calidad de Vida.
En el año 1995, participó y disertó como Invitado Especial, en el V Congreso Internacional de Medicina Deportiva, realizado en el Teatro General San Martín, tratando el tema de la Ultramaratón, disertando en el mismo sobre las 48 Horas en Pista, realizadas en la Pista Sintética del Cenard, en la Ciudad de Buenos Aires.
Adalberto Maidana, es un activo participante en distintos Clubes, Entidades Deportivas, Colegios e Institutos de Educación Física, a los cuales es invitado permanentemente a realizar charlas sobre la Ultramaratón, y a contar su experiencia en las distintas pruebas en las cuales participa.
Dentro de sus objetivos, además de seguir participando en las numerosas pruebas de Ultramaratón que se realicen en el país y/o en el exterior, está el gran desafío de realizar la travesía desde Ushuaia a La Quiaca, (República Argentina) a través de 5.600 kms., en un tiempo máximo de 60 días.
También tiene como objetivo principal, participar en la Trans-America, prueba que se disputa en EE.UU., y que une la Ciudad de Los Ángeles con Nueva York a través de 5.750 kilómetros.
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PENSAMIENTOS
Los seres humanos vivimos rodeados por muchísimas historias que nos despiertan nuevos y viejos deseos. De todos lados nos llegan propuestas de agregarnos diferencias y pretender más y más.
Allí afuera, un poco más allá de nuestra realidad de todos los días, siempre hay algo o alguien que nos espera.
Somos permeables a las historias, creo, que hay algunas que existían antes, mucho antes de que naciéramos, y que de antemano nos guardaban un lugar, y hay otras que nacen lejos, muy lejos y sin embargo nos incluyen como actores de reparto o simples extras para algunas escenas.
Pero estoy convencido que también están las otras, las que nacen de muy adentro y en las que tenemos reservado el papel principal, el papel protagónico.
Saben algo..., yo elijo las historias..., creo que en forma inconsciente, elijo las historias que me están por suceder. Esas que los seres humanos necesitamos, en algunos casos, para ser felices, para ser parecidos a nuestro propio ideal..., esas que tienen como premio una sensación de sorpresa y excitación, en donde se es uno y se es el otro..., donde se conoce y desconoce.
Mi tiempo es el tiempo del deseo, de las ganas, del mañana. Pero me interesa que el presente sea bueno, porque es la base del mañana.
Con lo que uno sabe y hace, está de la forma actual, pero también se es portador de algo que se encuentra dentro de uno, esperando ser descubierto.
Para ir más allá se necesitan recursos excepcionales, internos y externos, y los instrumentos adecuados son los deseos y la acción.
Entre otras cosas, yo creo en la posibilidad de ser magníficos, y de instalarse en una historia que nos ofrezca y pida costos excepcionales, y recompensas espirituales acorde, y como creo que eso es un espacio secreto que no está limitado por los desgastes de la realidad, allí las medidas siempre son inmensas.
En un determinado momento, me definí como alguien que espera contar una buena historia para compartirla totalmente, y allí nació la idea de este libro.
Mi propuesta, no es solamente invitarlos a la simple lectura. No. Es la invitación a expandir los límites que nos tienen cercados, a la inmensidad, a ser magníficos.
Los como, los cuando, los donde y los con quien, se irán resolviendo poco a poco. Lo primero y más difícil es oír el llamado interno, convencido de que una parte importante y trascendente de la vida, se juega en la invitación.
Parto de un acuerdo esencial..., la ambición es instrumento y medida, y como ésta es tan singular y extraña, nunca se sabe como terminará la aventura.
Se anticipan gestos, ideas, estrategias, pensamientos, formas, esquemas.
Vendrán momentos de tensión, de conflicto, de gran alegría, de duda; el final será incierto para los que están afuera, pero la medida será dada por el personaje central, que ya tiene estudiado su libreto, y sabe de antemano el final, (aunque esto último suene casi imposible)
En este momento creo conveniente una aclaración; no pretendo que quienes me lean sepan más cosas, vivan con más serenidad, entiendan cual es su función y su lugar en esta vida, y se sientan personas distintas. La idea es solamente que se den por enterados que se puede mejorar nuestra calidad de vida, y que realmente vean que Nunca es tarde..., solo eso.
Comparto la convicción de que muchos tienen (y no se dan cuenta) algo especial, y de que lo razonable es esperar mucho más, algo distinto que dé una nueva medida a nuestra vida; una geografía...una capacidad..., un objeto..., una persona.
En mi caso, aunque ya lo haya logrado, me preparo para ese encuentro, para traer al mundo de todos los días ese secreto que está esperando.
Pretendo entonces, que se sientan un poco poetas y un poco soñadores.
Poetas, para creer en la imaginación, en que existen dioses, ángeles, gnomos y hadas que a cada momento nos proponen ejercicios de fe, para tener capacidad
y lograr reconocer la grandiosidad y maravilla que esperan en pequeños gestos o situaciones, para creer aún cuando no haya pruebas, para sentir lo que nadie siente, ver lo que nadie ve, y ser feliz con lo que se siente, ve y cree.
Y soñadores, para planear y decidirse, para creer y amar la acción por ella misma, en el placer que da el desafío, en la práctica de la potencia y en la exaltación de la adversidad y el triunfo.
Con esta convicción, me permito darle a esta historia dos recursos importantes
el sobreesfuerzo y el valor.
El sobreesfuerzo, es la decisión de hacer algo más de lo que creemos saber y poder, y sorprendernos viendo y sintiendo cuanto más sabemos y podemos; es ese diálogo secreto en el que cada uno decide que va a ampliar la medida que hasta ese momento tenía de sí mismo.
Al poco tiempo de emprender el cambio, sentiremos que no podemos más, que llegamos a límite.
Cuando eso ocurra, debemos subir un escalón más que el día anterior, olvidarnos de nuestros argumentos razonables, practicar la desmesura y seguir un poco más.
El valor, es la decisión de ir un poco más allá de lo que se conoce y controla, de exponerse a lo otro, al territorio donde está lo que deseamos.
A medida que avancemos por lo desconocido, tendremos miedo y no sabremos que respuestas ofrecer para controlar la situación. Pero sepamos que siempre, en lo más profundo de nuestra memoria corporal, en algún recuerdo, hay una respuesta.
Entonces, cuando el sobreesfuerzo y el valor se encuentran y se hacen uno, ya es posible esperar una buena historia.
Estar en ella, si la medida es lo suficientemente inmensa y mágica, es un placer en sí mismo. Empezamos a servirla, la atendemos y le damos forma, la vamos incorporando en nuestra vida cotidiana con la misma pretensión cuando florece la rosa en el rosal.
Y allá vamos, atentos y divertidos, sabiendo que una gran parte de esta vida es un juego de intenciones, ni muy serios ni muy definitivos.
Porque entiendo que no hay ninguna realidad que sea la última, y mucho menos, nosotros mismos somos definitivos; podemos y debemos pretender otra historia, y otra más. Porque sabemos que todo nace de nosotros mismos, hay algunas que son demasiado entrañables como para dejar que solo el azar las haga posibles.
Hace algún tiempo, en uno de mis viajes, leí en algún lugar:
“Un día habrá naves en el cielo, con exploradores que no temerán la inmensidad del espacio... (Johannes Kepler, 1561- 1630)”
Me gustaría responder de la misma manera, acompañarlos en la mejor de sus historias y confirmarles que SI... que es posible.
Como en un viaje al mundo de su mejor pretensión, justo allí donde ustedes comienzan a sentirse un poco más solos e inseguros, entre el ahora y el final fantástico.
Me agradaría que este relato ofreciera algo así como una hoja de ruta. Como Johannes Kepler, es bueno mirar un poco más arriba y más lejos que un día común, y en ese paisaje instalar el argumento que necesitamos.
Hay historias que esperan allí que alguien las haga posibles y reales.
Saben algo...?
Hubo un tiempo, un momento, un lugar, en que sentí que quería estar más allá de donde estaba. Llegar a ese lugar donde uno espera ese algo que por un lado lo sorprenda y por el otro me confirme que es cierto, que soy mucho más que aquello que creo ser.
Por eso vivo de determinada forma, por un reciclado instinto que me hace creer totalmente en mí, pero siempre a partir de un encuentro interno con algo que está justo un poco más allá, donde pierdo autonomía y donde siempre tengo que confiar en algo más.
Voy a confesar algo..., aprendí que soy capaz de quedarme solo y puedo seguir adelante, saben como lo logro...? Escuchando a mi cuerpo.
Pero también aprendí que necesito a algunas personas, algunos afectos y estar bien acompañado, para de esa forma seguir adelante y llevar a cabo cosas increíbles y fantásticas, saben como lo logro...? Escuchando a mi cuerpo...,
a mi mente..., y a mi corazón. Así de simple.
Escuchando a mi cuerpo, aprendí a conocerlo..., escuchando a mi mente, aprendí a conocerme..., y escuchando a mi corazón..., aprendí a conocer a los demás.
Entre lo primero y lo último, existe algo mágico, único, incomparable, fantástico, maravilloso: CORRER.
Todo, o casi todo lo que sé o imagino de mí mismo, comencé a saberlo mientras corría.
Así, poco a poco, mientras disfrutaba seguir corriendo, logrando pensar y ver cosas agradables, esto se transformó en el paradigma de mi pensamiento.
Así le di forma a un juego:
Siempre que se planteaba la duda entre un SI o un NO, me decidía por el primero.
Entonces, en reemplazo de tanto descreimiento, tomó forma en mí la convicción de que si continuaba un poco más, algo mejor me tenía que suceder.
Mi conclusión es que si escribo de la misma forma que corro, con disciplina, con ganas, con amor, con placer, con disfrute, debería llegar a los mismos lugares y objetivos.
Por algún lugar entra esa pretensión que tenemos con forma consciente o no, de ser diferentes.
Yo creo en la posibilidad de ser diferentes, como también creo en la posibilidad de ser alegres y de instalarnos en una historia que nos ofrezca y permita volver a ese estado de felicidad primitiva..., nuestra infancia.
TAL VEZ POR QUE FUE MI HIJO ADRIAN, UN CHICO DE 8 AÑOS QUE ME INSTALO EN ESTE MÁGICO MUNDO...
Corriendo logré conocer buena parte del mundo, haciéndolo por lugares únicos, inimaginables para la mente humana, majestuosos, fantásticos..., por lo tanto no puedo entonces menos que creer en lo que estoy escribiendo.
A partir de ahora, les propongo que me acompañen y juntos entremos al terreno de los todos y de la nada..., el mundo de lo increíble...,
Vengan, salgamos a trotar y correr juntos..., imaginemos él más bello paisaje..., el mejor de los caminos..., el día más brillante..., blanqueemos nuestras mentes..., disfrutemos..., juguemos..., y permítanme mostrarles un lugar donde jamás se han imaginado que podrían llegar... el maravilloso y mágico mundo de la Ultramaratón.
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EL COMIENZO
Domingo, 10 de Marzo de 1996. Allí estaba...
Corriendo por la Av. Juan B. Justo, pasando frente a Vélez, el club de mis amores y de mis inicios, con rumbo hacia Palermo. El final deseado.
¡¡ Grande Adalberto...!!, me alentó alguien...,
Estaba finalizando una prueba maravillosa, fantástica... que la había iniciado el 25 de Febrero de 1996..., 1.360 kilómetros atrás..., allá al pie del Cristo Redentor, en Mendoza (Argentina), donde los hombres marcaron una línea imaginaria, en el medio de la Cordillera de Los Andes, para dividir a dos países hermanos como lo son Chile y Argentina.
Allí estaba..., comenzando a correr por una cinta de asfalto interminable como es la Ruta Nacional N° 7 hasta la pista de Atletismo del club Geba, en Palermo, Buenos Aires, (Argentina)..., pasando por distintas provincias, corriendo una media de 90 kilómetros diarios, y para lograr llegar en 15 días, tal cual lo había planeado, durante 2 años.
Todo estaba bien...
Lo estaba logrando una vez más...
Estaba materializando, lo que en mi mente ya había hecho, pero que como siempre, para muchos era imposible..., una locura...
¡Qué bárbaro...! 1.360 kilómetros en 15 días...
¡¡¡ Grande, Adalberto, grande...!!!
Faltaban todavía algunos kilómetros para llegar, los amigos que me acompañaban detrás de mí, formaban un grupo alegre, pero silencioso, participando y disfrutando junto a mí de lo que estaba haciendo, respetando las reglas que habíamos establecido que eran de no hablar, durante los últimos kilómetros que me iban a acompañar.
Allí estaba..., suelto..., relajado..., sintiendo mi respiración, acompasada..., lenta..., tranquila..., imaginaba mis pulsaciones en 110/130, como durante todo el trayecto..., y en un momento sentí que mis pies ya no pisaban el asfalto..., tuve la sensación de que mis piernas se convirtieron en alas..., que comenzaron a elevar mi cuerpo..., y mis manos comenzaron a acariciar el viento, dándole forma a las nubes...
Mi mente regresó al principio..., al inicio de todo..., ¡¡¡ 15 años atrás...!!!:
- Papi..., por que no dejas de fumar...?
Se preguntaba Adrián, mi hijo de 8 años..., mientras el humo del cigarrillo enviciaba el aire del living de mi casa...
... Y ante tanta insistencia de aquel niño, mi respuesta, como para salir del paso:
- Pero Adrián, hijo..., si dejo de fumar..., que hago...?
... Y la respuesta rápida..., inocente..., pura..., definitiva..., segura...,
premonitoria..., mágica...,
- ...¡¡¡ Empezá a correr, papi...!!!
Así de simple.
Tan simple como suena...,
- ... ¡¡¡ Empezá a correr, papi...!!!
Y así comienza esta historia, y allí voy, comienzo a correr en la Pista de Atletismo de 400 metros en el Polideportivo de Vélez, y en ese primer día, mi primer día de corridas, mi debut, siento que me falta el aire, y que internamente alguien me está diciendo...:
- Basta...!!!, No sigas..., pará...!!!
Llego a hacer 200 metros y me tengo que sentar en el suelo..., estoy mareado..., no puedo más..., no quiero más..., claro, ese alguien que me dice que pare..., no es uno..., sino tres..., si tres en forma de paquetes de cigarrillos, los tres paquetes que me fumaba diariamente, ellos se estaban cobrando y me estaban castigando, esta intención de querer abandonarlos definitivamente.
Pero claro, por mi parte estaba decidido, ellos, los cigarrillos, no sabían (y tal vez yo tampoco en forma conciente) que estaba dispuesto a cambiar, a hacerle caso a mi hijo que me estaba pidiendo que dejase de fumar, desde la inocencia de un niño de 7 años, pero con la madurez de un adulto...
Al día siguiente insistí, me sobrepuse al cansancio y al dolor que sentía en mis piernas, y poco a poco me fui sintiendo mejor; mi amiga la pista, me recibía día por medio y durante 1 hora me acompañaba en mi deseo de querer ser una persona que estaba allí para hacer algo y sentirse bien, tanto física como mentalmente, lograr una mejor forma..., una mejor calidad de vida, y hacer que el cigarrillo se alejara cada vez más, hasta desaparecer totalmente.
Créanme, esta historia comenzó así, tal vez porque soy un firme creyente de los comienzos románticos..., y los finales sabios.
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LA PRIMERA EXPERIENCIA
¡¡¡ Empezá a correr, papi...,!!!
Ya pasó el primer mes, me siento todo un atleta, porque logré correr veinte, sí ¡¡¡ veinte!!! minutos sin parar... que bárbaro...!!! (o iluso...?)
De pronto y sin pensarlo, me encuentro con mi primer desafío, sí, mi primer desafío... gastronómico.
Que como es esto...?
Situémonos frente al televisor, sábado por la tarde..., reunión con amigos, pizza y cerveza de por medio; y un programa de televisión que marcó un hito en mi vida... “El deporte y el hombre”, (conducido por Pancho Ibáñez, con quien haría con el tiempo una buena amistad)
En ese programa, pasan el Triatlón de Hawai; uno se queda con la boca abierta al ver a esos hombres increíbles, hacer lo que hacen..., 3 kilómetros de nado; 180 kilómetros de bicicleta y después de todo eso, un maratón de 42 kilómetros...
Están locos...!!!, No se puede creer, son máquinas...!!!! (pensábamos ).
Allí quedan en mis retinas grabadas esas imágenes, pensando que... tal vez...
Pasan unos días, y en San Isidro, se organiza el Primer Triatlón de la República Argentina, viene el comentario con los amigos..., y la apuesta..., gastronómica...
- Negro, si llegás... te pago una cena...!!! Fue el desafío;
- Ok, acepto...!!! Fue mi respuesta; y así me encontré ante mi primera prueba..., y mi primer desafío.
Seguí entrenando para esto, no tenía ni idea de lo que era un “Tria...”, solo lo que había visto por televisión, pero bueno..., soy un buen nadador, en bicicleta me defiendo, y además..., ya estoy corriendo mas de veinte minutos seguidos, (iluso de mi...) así que con el entrenamiento que tengo mas lo que puedo completar hasta el día de la prueba es suficiente.
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Y TODO COMENZO CON EL TRIATLON
Un domingo de Abril de 1984, a las 7 de la mañana, estoy metido en el agua junto a otros competidores, frente al Náutico de San Isidro..., el fango del fondo no me deja hacer pie..., el agua es sucia y oscura..., hace un poco de frío.
Un fuerte estruendo producido por una bomba de humo, lanzada por los bomberos, indica el inicio de la primera parte de la prueba..., 700 metros de nado..., diviso la boya que marca donde hay que llegar para luego ir hacia la orilla y tomar la bicicleta..., es lo último que voy a ver durante unos interminables minutos, porque siento que una montaña de brazos y cuerpos me pasan por encima..., me hunden.
Trato de nadar lo más que puedo pero en cada brazada, siento que mis pulmones van a estallar y el agua que trago, me hace sentir muy mal...,
Creo que voy a desfallecer, pero logro recuperarme y a fuerza de patadas y brazadas completo los 700 metros en 17 minutos..., salgo del agua mudo, no puedo hablar..., me siento mal..., sentí mucho miedo.
Quiénes me acompañaban y se acuerdan de aquel episodio, dicen que nunca me vieron tan blanco al salir del agua (... Grande, negro...!!!)
Pero había que seguir..., logro recuperarme, completo los 20 kilómetros en bicicleta, y finalizo los 8 kilómetros de carrera pedestre, dando la vuelta final dentro del Hipódromo de San Isidro, en forma heroica..., casi caminando..., con una zapatilla en la mano..., (me había salido una ampolla, y me dolía mucho..., también, como no me iban a salir ampollas, saben que zapatillas eran?..., las famosas Flecha...¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡)
Completo la prueba, exhausto..., contento..., gané mi primer desafío, logré llegar... ( como aquellos triatletas de Hawai ), y me sentía fantástico.
En ese momento, me prometí que ese sería mi primer..., y último triatlón, la experiencia en el agua, había sido demasiado traumática y me había sentido muy, pero muy mal. Pero como contrapartida, corriendo me sentí muy bien.
Fue algo que ya estaba marcado iba a ser así en el futuro...?
Mi destino de corredor, era un hecho...? Ya estaba marcado...?
Era esta primer experiencia, la definitiva...?
La respuesta es, SI, por que fui capaz de modificar la realidad y agregarle todo lo que necesité.
Sabía..., sentía que era posible correr bien.
Solo hacía falta algo de imaginación..., un poco de riesgo y una decisión permanente de hacer definitivamente lo que me haría sentir bien, y esto era solamente... CORRER.
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ARGUMENTOS
Después de esta primera experiencia del triatlón, luego de darme cuenta y elegir que lo mío iba a ser solamente CORRER, continué entrenando, tomando el gusto a esa maravillosa sensación de CORRER y disfrutar, dejando que pasen los días y las semanas.
Poco a poco comencé a participar en carreras de 5 y 8 kilómetros; así me fui convirtiendo en un anónimo más que participaba en carreras de calle de fin de semana. Merlo, Villa Amelia, Castelar, Palermo, etc., fueron algunos de los lugares por los cuales estuve corriendo, llegando siempre en todas estas competencias, con gran alegría y disfrute, más allá de los puestos obtenidos, la idea era participar.
Allí comencé a conocer y sufrir los percances propios de estas pruebas de calle, que se harían habituales, como ser la falta de baños, de duchas, las interminables clasificaciones que no siempre eran justas y algunas otras cosas más.
Los dolores musculares pre y post competencia se me estaban haciendo más soportables; en mis conversaciones, empleaba términos que iba incorporando a mi vocabulario, como ser..., elongación, estiradas, pasadas...
Esperaba los fines de semana, con la alegría de un niño al que le prometen ir al parque, definitivamente, sentía que el cigarrillo había desaparecido totalmente, ya no lo buscaba ni extrañaba.
Pero comencé a notar, que mis corridas se iban transformando en algo muy mecánico, muy frío, casi como que me sentía un autómata.
¿Qué me sucedía...? Si iba a entrenar tres veces por semana, los sábados descansaba (porque el decálogo del atleta y algunos entrenadores dicen que así debe ser, pero más adelante hablaremos sobre el tema), y los domingos iba a participar en las pruebas de calle que se organizaban.
Aunque me sentía bien, algo interno me decía que estaba faltando algo, que había mucho más que eso y me preguntaba...:
¿Qué será...?, Si estoy bien, entreno, corro, participo..., entonces...?
Entonces..., casi sin darme cuenta, comencé a hacer un ejercicio mental, que de aquí en más me acompañaría siempre: me puse a pensar en hacer una corrida que me guste, una corrida que me hiciera sentir aún mejor de lo que estaba..., pensé que debía aumentar mi distancia de competencia, y recordé que alguien, en alguna de las pruebas que participé, había mencionado Fiestas Mayas.
Sí. Fiestas Mayas, en ese entonces era una distancia de 12,6 kilómetros, ¡¡¡12,6 kilómetros!!! para mí..., que lo máximo que había corrido hasta ese entonces fueron 8 kilómetros, eran, verdaderamente, un nuevo desafío.
Entonces la magia..., comenzó a abrirme sus puertas..., y mis preguntas comenzaron a tener respuestas..., y la primera respuesta que tuve, estuvo resumida en una sola palabra...,
MOTIVACIÓN... ¡¡¡¡¡
Esta era la primera palabra mágica (recuerden esta primera respuesta), esto era lo que me estaba faltando, y a partir de ahora, la magia que todos llevamos internamente para comenzar a transformar distintas situaciones, me acompañará siempre, en todo momento y a cualquier lugar que vaya.
MOTIVACIÓN... ¡¡¡¡¡
Cuanto podremos decir sobre esto, por eso es que me voy a explayar sobre ese tema más adelante, pero quiero definir este momento, quiero decir que MOTIVACIÓN es lo que se necesita en forma permanente para lograr los objetivos que uno se propone.
En mi caso, me había propuesto el desafío de participar en Fiestas Mayas, corriendo nada más y nada menos que 12,6 kilómetros.
Esa fue mi primera gran MOTIVACIÓN.
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FIESTAS MAYAS
Como menciono anteriormente la motivación estaba en Fiestas Mayas, la idea era estar bien preparado para llegar, solo llegar en buena forma, y además dentro de los primeros 3.000, ya que en esa prueba se inscribieron mas de 5.000 personas.
Recuerdo mi sorpresa al ver todo tipo de gente que se había anotado para participar, sobre todo el hecho de ver muchas mujeres y gente mayor, quien con su indumentaria de colores, le daba a la tarde un aire de fiesta de Carnaval.
La partida se hizo en Plaza Congreso, de allí por Av. Rivadavia hasta Av. José M. Moreno, luego Av. Directorio, Av. San Juan hasta Av. Entre Ríos, para finalizar donde habíamos comenzado, frente al hermoso edificio del Congreso de la Nación.
Me sentí muy bien corriendo hasta los 9 kilómetros, pero a partir de allí comencé a sentir el cansancio, que me hacía correr casi agachado con la mirada hacia el piso. Cuando me di cuenta de esto, trate de hablarle a mi cuerpo y mantener la cabeza erguida, poco a poco fui recobrando mis pulmones y conquistando mi cuerpo. Así llegue a los 10 kilómetros, ya faltaba menos, sentí mis hombros sueltos y mis caderas que se desplazaban hacia delante, me hacían sentir confianza, llego al kilómetro 11 y me propongo correr por encima del suelo y no contra él, siento que voy más rápido, mientras una tenue llovizna de Mayo refresca mi cara, ya estoy llegando y la emoción comienza a embargarme, busco entre toda la muchedumbre las caras de mi gente, y por fin los veo al cruzar la línea de llegada, para encontrarlos en un abrazo interminable. Había completado mi carrera.
Tengo presente la alegría que compartí con mi hijo Adrián y mi esposa Adriana, quienes disfrutaron tanto como yo, el hecho de haber podido completar la distancia.
Que hermoso recuerdo..., que linda carrera..., que maravilloso entorno..., que contento estaba por haber logrado completar esa distancia.
Aún hoy, a pesar del tiempo transcurrido, siento esa sensación de alegría que invade mi mente y mi cuerpo por haber podido participar y finalizar esa prueba.
Sentirme pleno y haber logrado completar por primera vez la distancia de 12,6 kilómetros... me parecía increíble.
De allí en más, mi rutina diaria se hizo mucho más agradable, por que al finalizar esta prueba, ya comenzaba a pensar en la siguiente.
Pruebas que podía elegir y no eran distancias menores a 10 kilómetros, pero por siempre mantendré en mi mente las imágenes de esta competencia.
Fiestas Mayas, ¡Qué hermoso recuerdo!
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CAMINO AL MARATON...
No se piense que ya una vez finalizada Fiestas Mayas, estaba preparado para correr los 42,195 kilómetros del Maratón, no..., nada de eso.
A partir de Fiestas Mayas, seguí participando todos los fines de semana en las distintas pruebas que se realizaban de 10; 21 y 30 kilómetros.
Para ese entonces, ya el cigarrillo había desaparecido definitivamente y comencé a darme cuenta que empezaban a cambiar mis hábitos y mi forma de vida. Me cuidaba en las comidas, trataba de informarme lo más posible sobre la actividad y leía todo lo que llegaba a mis manos referente al tema, además de continuar entrenando ya con más disciplina y con una rutina diaria, que me había preparado mi profesor de Atletismo del club.
En el plano familiar, Dios me daba la bendición de ampliar mi familia, pues para ese entonces (corría el año 1985) nació mi segunda hija, Mariela, luego (en el año 1986) nació mi tercer hijo, Fernando; y por último (en el año 1988) nació mi cuarta y última hija, Daniela.
Todos ellos, que conformaban mi grupo familiar, junto con Adrián (se acuerdan...?) y mi esposa Adriana, fueron los pilares en quienes me apoyé para poder desarrollar esta actividad.
SIN LA AYUDA Y EL APOYO PERMANENTE DE ELLOS, NO HUBIESE PODIDO HACER TODO LO QUE HICE EN MI ACTIVIDAD.
A MI FAMILIA LE DEBO TODO, ABSOLUTAMENTE TODO.
Y AUN HOY, CUANDO YA ADRIANA MI ESPOSA NO ESTA CON NOSOTROS EN ESTE MUNDO, ELLA DESDE EL CIELO Y MIS HIJOS AQUÍ, ME SIGUEN APOYANDO COMO SI FUESE EL PRIMER DIA.
Por todo esto, considero necesario aquí, hacer que se entienda que el entorno familiar, para cualquier atleta, de elite o no, es sumamente importante, es más, diría yo que es definitivo para realizar buenas performances.
Pues bien, hasta allí todo había sido muy, pero muy bueno, y cada carrera en la que participaba, me daba la posibilidad de sentirme bien, y sobre todo de seguir soñando (que importantes son los sueños...!!!) con algo que estaba en mi mente, pero nada más que allí, en mi mente..., era algo que parecía inalcanzable..., increíble, que me esperaba allí..., desafiante y que cada día que pasaba iba tomando más y más forma...,
los 42 kilómetros del Maratón...
Poco a poco iba hacia allí. Me acerqué al Dr. Silvio Murano (con quien luego hicimos una entrañable amistad, hasta su fallecimiento) que era el Director del Departamento Médico del club Vélez Sarsfield y fue él quien me comenzó a entrenar ya con los adelantos de la medicina. Con él pusimos en práctica el entrenar diariamente sobre la Cinta de Correr, una media de 8 kilómetros, y les puedo asegurar que nos dio muy buen resultado. Luego también lo incorporamos al entrenamiento para la Ultra, junto con otros elementos..., pero eso ya lo veremos más adelante.
Comencé a entrenar 5 veces por semana y sumaba un total de 120/140 kilómetros, lo que según los entendidos, me permitiría terminar bien los 42 kilómetros (en realidad esa era la idea, mas allá de los puestos..., terminar la carrera)
Debo aclarar que luego, cuando comencé a entrenar para el Ultramaratón llegué ha hacer hasta 240/260 kilómetros semanales (promedio). Ya llegaremos a eso.
El Maratón..., cuanto hemos leído y escuchado sobre ella. Permítanme compartir mi idea sobre esta prueba. Pienso que el Maratón conmueve los corazones..., en todo el mundo y desata una verdadera locura y pasión en todos los que participamos y aquellos que alientan a los atletas. Cuando finalizamos un Maratón, nos sentimos contentos, tristes, desafiantes, héroes, triunfadores, fantásticos, mágicos.
Entre otras cosas..., ¿Observaron como se siente uno al día siguiente de haber corrido un Maratón, en su lugar de trabajo o de estudio...?
Llegamos en la mayoría de los casos, caminando despacio, porque tenemos los pies ampollados y..., nos duele todo...!!! Pero que satisfacción cuando nos preguntan..., que te pasó...?
Allí, en ese instante, nos sentimos fantásticos cuando contestamos, con todo orgullo..., ¡¡¡ Ayer corrí el Maratón..., los 42 kilómetros...,!!!
Cuantos esperan años, para poder lograr correr un Maratón y finalizarlo..., Cuantos esperan años, para poder lograr correr un Maratón y abandonar a los 30 o 35 kilómetros.
Podría seguir escribiendo sobre el Maratón hojas y hojas y estaríamos todos de acuerdo con los distintos pensamientos.
Quiero finalizar mi definición, de acuerdo a la experiencia que tengo por haber participado a través de mi carrera deportiva en más de 70 Maratones de 42 kilómetros, sin haber abandonado nunca, que el correr el Maratón es un ejercicio para compartir con la mente..., con el espíritu..., y con el alma; y digo ejercicio porque es difícil comprender que el correr el Maratón es una entrega total, es volver a reactivar el fuego que tenemos depositado en nuestro corazón.
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MI PRIMER MARATON
17 de Agosto de 1986. Merlo (Pcia. de Buenos Aires - Argentina).
La Maratón del Libertador. El desafío esperado.
Allí estaba junto a otros atletas en los momentos previos a la largada.
Algunos corredores caminaban, otros marcaban continuamente el paso sin moverse de su sitio o se doblaban por la cintura para tocarse la punta de los pies. Había quienes miraban a su alrededor y de modo incesante se pasaban las manos por el cabello. Se veían algunos con la vista perdida adelante, mirando un camino imaginario. Estaban quienes movían sus brazos en círculo para soltar los músculos de los hombros.
Por mi parte, estaba callado, silencioso, alzando alternativamente las rodillas hasta hacer que me tocaran el pecho, mientras mantenía los ojos cerrados.
Cada uno de los que estábamos allí realizaba su ritual privado y personal, independiente de sus habilidades, acariciando la esperanza de que aquel sería el momento mágico en que iniciaría una carrera por encima de todo lo conseguido hasta entonces y con un rendimiento superior a nuestras posibilidades.
De pronto, casi sin darnos cuenta, sonó un disparo y todos comenzamos nuestra carrera. Iba a buen ritmo, y traté de no entusiasmarme. Recordaba las palabras del Dr. Murano, (tranquilo y a tomar agua cada 3 kilómetros)
Así lo hice y sin darme cuenta ya había pasado los primeros 5 kilómetros, me sentía suelto y relajado. En el kilómetro 10, comenzó a llover, y pensé que se iba a poner muy feo, pero poco a poco me di cuenta que la lluvia era beneficiosa. Casi sin pensarlo cruce los 15 kilómetros. Y en el kilómetro 21 que era la primera vuelta, me esperaban Adrián y Adriana, allí me detuve y caminé, tomando agua, junto con ellos que me acompañaron un trecho.
Se estaba poniendo duro ya llegando al kilómetro 25, en el 30, el cansancio comenzó a notarse, poco a poco sentía que iba más despacio. Seguía bebiendo agua.
Hasta que en un momento..., pasó..., creo allí por el kilómetro 35 cuando pensé que estaba muy cansado..., sentí y vi que me estaban acompañando unos chicos..., al instante pensé en mi hijo Adrián y algún amiguito..., pero no..., eran chicos que no conocía..., eran tres, cinco, siete chicos y cada vez se iban incorporando más y más hasta formar un grupo compacto.
Al principio, corrieron al lado mío siguiendo mi ritmo..., pero de pronto comenzaron a zigzaguear, después a correr lateralmente balanceando sus brazos, y en algún momento hacia atrás, haciendo una especie de juego en el cual todos imitaban a todos.
A pesar de que eran divertidas..., traté de ignorar esas distracciones, porque estaban interfiriendo en mi carrera y en el ritmo que trataba de llevar, no debía..., no tenía que distraerme ni desconcentrarme.
Pero el espíritu de esos chicos era contagioso, y llegó un momento en que no pude resistirme y en silencio, casi sin darme cuenta, me fui integrando a sus juegos.
Debo confesar que tuve un poco de vergüenza, pero mi entusiasmo crecía y crecía..., comencé a seguirlos, y pronto descubrí que, como ellos y junto a ellos..., saltaba..., zigzagueaba..., daba vueltas carnero..., me balanceaba como un equilibrista a lo largo de una saliente de cemento..., saltaba en un pie y luego en el otro, y sonriente me dirigía a las heladerías y los kioscos imaginarios que estaban al costado del camino..., a saborear helados de distintos gustos y comer golosinas.
Pero luego, justo cuando estaba comenzando a relajarme y estaba disfrutando estos juegos..., sonaron unas campanillas...,y en pocos segundos, la magia de lo que estaba pasando, desapareció junto con mis amigos...,y volví a la realidad.
El cartel marcaba el kilómetro 40, y de allí en más, mi alegría fue incontenible, ya cuando llegué al kilómetro 41 Adrián me esperaba con una cantimplora de agua y corrió al lado mío hasta completar los 42,195 kilómetros.
En la llegada el reloj marcaba un tiempo de 4 horas., 06 minutos, 25 segundos.
¡Lo había logrado...! y lloré..., lloré como un niño...
Hasta aquí mi primer experiencia en el Maratón, seguramente ese fue un inicio premonitorio de una cantidad de sensaciones que tengo cada vez que compito en pruebas de larga distancia.
Será que tal vez busco encontrarme con esos chicos nuevamente, (o volver a transformarme en un chico para gozar jugando y disfrutar de mis carreras de ultra maratón)
Pues bien, lo había logrado..., había finalizado mi prueba soñada..., los míticos 42 kilómetros del Maratón y consideraba que estaba todo realizado..., pero me di cuenta de algo que me iba a marcar de allí en más..., LO ULTIMO que hacía, en realidad era..., LO PENÚLTIMO.
Por que digo esto...? Muy simple, porque ya estaba en mi mente, prepararme para correr la primera Ultramaratón que se realizó en Argentina, organizada por el club Sudamérica, sobre una distancia de 50 kilómetros en la localidad de Moreno (Provincia de Buenos Aires).
Tal vez suene muy loco, pero fue así, ya que sentí que cuando finalicé los 42 kilómetros, me quedaban todavía ganas de seguir corriendo. Seguramente habrá sido esa sensación lo que me decidió anotarme para los 50 kilómetros
No se olviden que me encantan los desafíos, y este realmente lo era.
Pero como faltaba algún tiempo todavía, seguí participando en pruebas de 21 y 30 kilómetros, que eran organizadas en distintos lugares.
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LA PRIMERA ULTRAMARATON EN ARGENTINA
LOS 50 KILOMETROS "Francisco Mura"
Aquel domingo de Junio de 1985, había llovido torrencialmente sobre la Capital y gran parte de la Provincia de Buenos Aires.
La prueba estaba prevista para largar a las 13 horas, y se iba a hacer sobre un circuito de 10 kilómetros, en las colectoras, de Av. Gaona, en la localidad de Moreno, es decir iban a ser 5 vueltas al circuito hasta completar los 50 kilómetros.
Recuerdo que cuando llegamos con mi hijo Adrián, estaban solamente Rolando Czerwiack quien era Presidente del club Sudamérica, organizador de esta prueba junto con los hermanos Carmuega, quienes eran los que auspiciaban la prueba y acercaban los premios a través de su empresa DC Construcciones.
En la zona a pesar de la lluvia, no había problemas para realizar la prueba, por lo que los organizadores decidieron atrasar 1 hora la largada, (pero no suspenderla), a efectos de dar tiempo a que llegara más participantes y la policía que debía controlar él transito durante la competencia.
No hubo mucho éxito y a las 14 horas, estábamos en la línea de largada los siguientes participantes: Horacio Glade, Roberto Gaccione, Brigido Fernández, Carlos Pacheco, y Adalberto Maidana, (una hora más tarde la organización autorizó a Ramón Aristegui, quien había llegado desde Mar del Plata, a participar, en la prueba)
En ese momento no lo sabíamos, pero todos los allí presentes, estábamos escribiendo una página grande en la historia del atletismo argentino: éramos los corredores que por primera vez en el país íbamos a correr oficialmente una prueba de Ultramaratón.
El orden de llegada de esta prueba fue: Horacio Glade, Adalberto Maidana, Carlos Pacheco y Ramón Aristegui.
Estos fuimos los que finalizamos la primera Ultramaratón en Argentina, recibiéndonos de Ultramaratonistas.
Recuerdo que después de los 30 kilómetros, se hizo muy dura, puesto que el frío se hacía sentir y además la oscuridad de la noche no fue muy buena compañía, a pesar de que en mi caso, tuve la suerte de que un grupo de amigos junto con mi hijo Adrián, me acompañó en coche los últimos 15 kilómetros, lo que me permitió finalizar la prueba en buenas condiciones y con un disfrute total, más allá de que los dolores no se hicieron esperar y las ampollas, producto de un calzado inadecuado, me acompañaron durante más de la mitad de la prueba.
El final fue muy emocionante y la entrega de premios que fue hecha en la intimidad de no más de 10 personas, me dio una sensación de que estaba en el cielo, seguramente por que había logrado algo que parecía imposible, tan imposible que la mayoría de los atletas del ambiente, no daban ningún tipo de chance a que se pudiera finalizar una prueba así.
En lo personal no lo sabía, pero esa iba a ser de aquí en más la creencia de la mayoría de la gente, cada vez que iba a emprender una prueba de Ultramaratón, teniendo en cuenta que como no había nada escrito al respecto, ninguno de nosotros (y me incluyo) teníamos la mínima idea sobre como entrenar para este tipo de pruebas.
De algo si estaba seguro..., ese era el tipo de pruebas en las cuales quería participar.
Pero a partir de aquí se presentaba otro problema..., dado que no había nada escrito sobre ultra maratón, tampoco había nada escrito sobre como entrenar en esta disciplina, por lo que tuve que pasar por las más increíbles e insospechadas charlas con distintos entrenadores.
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LOS PRIMEROS ENTRENAMIENTOS
Había logrado hacer algo que, para ese entonces, parecía iba a ser imposible de lograr, a pesar de todo y de la falta de experiencia.
Pero si quería seguir en esto, debía mejorar mi entrenamiento, ya que no es lo mismo entrenar para los 42 kilómetros de la Maratón, que hacerlo para una Ultra.
Busque por muchos lugares, pero no lograba encontrar nada escrito (recuérdese que en esa época no contábamos con Internet)
Se fueron acercando distintos entrenadores, (los cuales no voy a nombrar porque algunos están en actividad todavía) y cada uno con su librito bajo el brazo: que tenía que hacer pasadas de 500 metros; que tenía que hacer 80 kilómetros diarios; que tenía que trabajar mucho en el gimnasio y hacer poco fondo; que tenía que trabajar solamente en subidas para tener más fuerza y fortaleza; que tenía que tomar tal o cual vitamina:... Que tenía..., que tenía..., que tenía..., ¡Qué bárbaro!
Cada uno con su verdad infalible, pero en mi caso no deseché nada de lo que me decían, y opté por lo que consideré más coherente.
Sabía algo..., para poder hacer este tipo de pruebas, debía estar muy bien entrenado, debía estar físicamente bien, pero también sabía, porque lo había sentido, que debía estar muy bien psíquicamente.
Entonces decidí ser mi propio entrenador, experimentar con mi cuerpo, debía comenzar a conocerme física y mentalmente, y así comencé a auto-entrenarme.
Poco a poco aumenté mi kilometraje diario y la meta era realizar 120/150 kilómetros semanales, (les recuerdo que luego, llegué a realizar un kilometraje semanal de 240/260 kilómetros, pero ya llegaremos a eso), al principio me costó, pero debía cumplir ese objetivo, pues era el principio de todo.
Cuando logré esa distancia, solo descansaba dos días a la semana, pero notaba que me faltaba algo..., ese algo era la parte médica, por lo que comienzo a trabajar con el Dr. Murano quien me orienta en la parte clínica, realizándome los chequeos de rigor, análisis, electrocardiogramas, control de presión arterial, etc.
Sentía que iba encaminado a lograr algo grande, importante me sentía con ganas y además estaba motivado (se acuerdan de esa palabra...?) ya que lo último había sido..., lo penúltimo.
Ya estaba en mi mente la próxima prueba en la que iba a participar..., una prueba que para variar parecía imposible de realizar pero que ya la estaba organizando nuevamente, el club Sudamérica..., los primeros 100 kilómetros que se realizaban en Argentina, desde General Rodríguez a San Vicente, en la Provincia de Buenos Aires.
Como ya se habrán dado cuenta el club Sudamérica, en la persona de mi amigo el Ing. Rolando Czerwiak, un atleta que fue de los primeros que participó en pruebas de 42 kilómetros en las famosas Nueva York y Boston, fue el pionero en organizar pruebas de Ultramaratón en Ruta, en la Argentina.
Vaya pues mi sincero reconocimiento a Rolando, sin cuya participación no estaría yo escribiendo esto, lamentablemente, como muchas cosas en el atletismo, no pudo seguir organizando estas pruebas, ya que no le era fácil conseguir los medios económicos suficientes para esta organización.
Estas breves líneas, quieren reconocer, al primer organizador de pruebas de Ultramaratón en Ruta en Argentina, y expresar mi agradecimiento. Considero que Rolando es parte importante en la historia de la Ultramaratón en el país, tanto como los que corrimos aquella primera Ultra de 50 kilómetros.
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MIS PRIMEROS 100 KILOMETROS
La fecha: 1 de Septiembre de 1985. La hora 7 de la mañana.
Todos nosotros (los que corremos) sabemos del nerviosismo que se vive, antes de largar una competencia.
Ese nerviosismo no podía estar ausente aquel día, nervios que eran compartidos por quienes me iban a servir de equipo de apoyo, y me acompañaban en esta hermosa aventura – mi hijo Adrián de 8 años, y mis amigos de Vélez, Franco, Mónica y Caloi.
El amanecer era fantástico, el frío todavía se hacía sentir, pero también el sol estaba dispuesto a acompañarnos.
Comenzamos a juntarnos en la línea de largada los 10 que íbamos a correr, unas palabras de aliento, el saludo y el deseo de buena suerte entre nosotros mismos, los nerviosos comentarios de último momento para tratar de distendernos y...¡¡¡¡¡¡LARGAMOS!!!!!!....había llegado la hora de la verdad.
Eran las 7.30 horas, de cómo ya dije una hermosa, fría y ventosa mañana.
Corro con el equipo de lluvia, un buzo fino abajo y con guantes,... estoy nervioso, trato de concentrarme (lo lograré...? Creo que sí, me tengo que aflojar, debo relajarme, largamos por la Ruta 7 y vamos en busca de la Ruta 6, somos 10 los que largamos, Glade agarró la punta y se va, seguido por Sosa, luego un grupo compacto de cuatro más, de los que conozco a Alejandro Figueroa, y Barreira (ambos de Merlo), luego sigo yo y más atrás Machicoti.
Llegamos a la Ruta 6. Mis acompañantes me siguen en el auto y van parando cada 2 kilómetros a esperarme... comienzo a sentir que estoy entrando en calor...me saco los guantes y la parte de arriba del equipo, me quedo con un buzo y el pantalón largo. Al llegar a la Ruta 6 hay una subida pronunciada para empalmar la Ruta 7, voy en 6to. lugar y allí sobre el puente que cruza la Ruta 7, miro hacia el costado y veo a los demás que vienen, Méndez, Brigido Fernández, Mazzochi, Améndola...
Ya estoy en la Ruta 6.
Veo un cartel indicador que dice CAÑUELAS 63 kilómetros, sé que desde allí hasta SAN VICENTE, donde está la llegada son de 26 a 28 kilómetros, pienso que a partir de aquí comienza lo mejor, me chequeo, comienzo a hablarle a mis piernas, mis brazos, mis músculos, a todo mi cuerpo... estoy bien, me siento contento, Gracias Dios, que hermoso recreo me estás dando.¡
Miro el paisaje que me rodea, lo veo fantástico, ya el sol lo tengo a mi izquierda,... me pasa Czerwiak en bicicleta, me saluda, me pregunta como voy, y sigue, se aleja pedaleando para determinar los primeros 10 KILOMETROS (Nota: la medición del circuito se hacía en forma simultánea con la carrera)
Desde el coche que me acompaña, me grita Caloi (textual):
“Maidana, 10 kms., van 50 minutos clavados...”
pienso: ¡ 50’!... ¡ Estoy loco!... Voy muy rápido...
Trato de bajar el ritmo un poco, no sé si lo logro, sigo trotando, me siento un poco duro todavía, pero no puedo bajar mi ritmo (tengo una sensación de correr muy rara...) y paso los 15 KILOMETROS en 1:16... me detengo a tomar agua.
Cambio mi buzo que está mojado por la transpiración, sigo... en el coche que va adelante mío, miro a Adrián, mi hijo, que me mira con asombro y sonriente, (que estará pasando por su cabecita de niño de 8 años...?).
Me siento bien, con muchas ganas, en los 20 KILOMETROS marco 1:44, sigo trotando...¡ qué bueno...,! Creo haber encontrado mi paso, y sigo, voy disfrutando y comenzando a sentir sensaciones agradables, tratando de que el fuerte viento no me moleste y me olvide de el.
Desde el coche me gritan que estoy llegando a los 25 KILOMETROS, y me acercan agua,... comienzo a sentir un poco de hambre, y como algunas galletitas Express.
Ahora intento correr por el pasto de la banquina, para que descansen los músculos,... allá adelante veo a alguien que se quedó, está parado, me estoy acercando a los 30 KILOMETROS, sigo trotando por el pasto y lo alcanzo, paro a tomar agua nuevamente, es Barreira, le pregunto que le pasa...;
“Me duele mucho la rodilla, creo que son los meniscos... (dice)
Lo aliento,... no puede seguir, y allí se queda.
Sigo trotando, y comienzo a chequearme nuevamente física y mentalmente, creo estar bien... llego a los 35 KILOMETROS, la tranquilidad que siento es increíble; miro el cielo azul y claro como el agua..., sigo trotando... mi respiración es acompasada, clara... mis acompañantes (deben ser extraterrestres, hace no sé cuantas horas van allí sentados, alentándome), me gritan desde el coche:
“Vamos negro..., sos un relojito, te vengo tomando el tiempo cada 5 kilómetros, y vas en 30´...35´...31, seguí así que vas de maravillas,... vamos...vamos...¡¡¡¡¡¡
Que bien, me siento contento, pero... comienzo a sentir que los gemelos están comenzando a doler,... observo que delante de mí hay una subida pronunciada, es un puente..., bajan del coche y me acompañan en la subida..., mierda, que larga es...!!!!!! Y como cuesta,... por fin llego a la “ cima “, pero..., Oh, sorpresa desde allí a lo lejos veo otra subida, calculo que está a una distancia de 1 o 2 kilómetros...me duele un poco la cintura...
Sigo trotando y cuando llego a la segunda subida, me paro y comienzo a caminar, decido pasar esta subida, caminando... me duele la cintura y los gemelos, me siento en el suelo y hago un poco de gimnasia para la cintura y se pasa algo el dolor,... bajan los extraterrestres del coche y me masajean suavemente los músculos con linimento, aprovecho para cambiarme la musculosa y el buzo y me saco el pantalón largo.
No hablamos, pero noto a Franco y los demás algo nerviosos, me levanto,... sigo... ellos van a esperarme en la marca de la Maratón, 42 KILOMETROS, para cantarme el tiempo y alentarme:
“Vamos Maida, 4:10 los 42... vamos que vas bien...¡¡ Vamos, ...Vamos...!!!
Pienso que debería bajar un poco más el ritmo, ya que las piernas también comienzan a doler, además comienzo a sentirme ampollado en el pie derecho, también comienza a doler la rodilla izquierda,... sigo corriendo por la banquina, por el pasto... 45 KILOMETROS veo que adelante mío, parado, tomando agua está Pombo de Exaltación de la Cruz, llego hasta el, lo aliento, lo animo, está acostado en el suelo, junto con sus acompañantes..., me dice algo que no entiendo y sigo, el se queda, lo veo mal, muy dolorido, y lo están masajeando..., (pienso..., abandonará?..., ojalá que no)... sigo, siento que estoy corriendo a buen ritmo, pero los dolores siguen ahí.
Mi hijo Adrián, como presintiendo que no me sentía bien, me hace señas con su mano a través de la ventanilla del coche, transmitiéndome su energía invisible, que siento me llega... en forma de sonrisa; los demás están todavía sin comer, me preocupa eso... además no veo ninguna estación de servicio ni nada que se le parezca para poder comprar algo.
Sigo trotando, pero me duele todo… “... que duro se está poniendo esto...” pienso.
Llego a los 50 KILOMETROS, y paro a comer, llevo 5:30 horas de carrera.
Me siento y me quito las zapatillas y las medias.
Mi alimento son tres compoteras con manzana y banana licuadas con miel (comida de bebé); comienzo a elongar, me ayudan Caloi y Mónica, junto con Franco y Adrián... los noto preocupados, estamos en silencio... no pregunto ni preguntan, como si estuviera todo dicho... (Pienso: Creerán que no voy a llegar...?)
Sigo elongando, me duele todo, desde las uñas hasta el pelo..., me cambio las medias y quiero hacer lo mismo con las zapatillas, pero no... me duelen las ampollas del pie derecho por que las zapatillas me aprietan mucho, decido seguir con las que tenía puestas que ya están amoldadas, tomo mucha agua y me cambio de ropa (buzo y musculosa), me pongo Algispray a ver si me calman los dolores de gemelos, rodillas y cintura y comienzo la otra mitad, se que hasta aquí (50 kilómetros) estoy en lo mío, por que ya corrí esta distancia, se lo que pasa hasta aquí, pero de aquí en más debo concentrarme totalmente en esto... tengo que comenzar a escuchar más detenidamente a mis piernas, mis músculos, a todo mi cuerpo que me va a empezar a decir como se siente.
Comienzo a trotar... lento, suave... me chequeo y parece ser que está todo bien, salvo los dolores.
La detención en el Km 50 me demoró 25´, trato de distraerme mirando a mí alrededor y asombrarme de las bellezas del paisaje y el azul del cielo.
Comienzo a pensar en la magia de este momento, y me convierto en un mago imaginario,
55 KILOMETROS, veo a lo lejos el cruce de CAÑUELAS, paro a tomar agua, tengo mucha sed, el sol pega fuerte en la nuca y por eso doy vuelta la gorra..., me duele el estómago, siento puntadas, pienso que es de comer mucho y muy rápido, vuelvo a parar para hacer ejercicio ( que bárbaro, como se está poniendo esto... pienso)
Le digo a Franco que se adelante, que pasaré el cruce de la Ruta 3... (CAÑUELAS..., se acuerdan al principio de esta historia...?) Caminando, es 1 kilómetro aproximadamente, después de pasarlo, veo que hay un puente con una fuerte subida..., mierda, vuelvo a parar y tomo un poco de caldo de arroz con mucha sal, comienzo a caminar subiendo ese interminable puente.
De pronto... sucede... algo... distinto,... comienzo a sentir que mi cansancio no es el mismo, es extraño..., es un cansancio como de piel, un cansancio externo.
Estoy pensando en Dios, en Adriana, mi esposa, mis hijos, los amigos que están haciendo fuerza desde el coche..., es como si estuvieran todos al lado mío corriendo,... pienso en los amigos que no están aquí, pero si haciendo fuerza a través de la distancia, mentalmente estoy bien... comienzo a hablarme en voz alta, digo la tabla del 8 (8x1;8x2;8x3...8x12;8x13...) siempre en voz alta, no me trabo... y no dudo en la respuesta en ningún momento...
60 KILOMETROS...después de esta sensación , siento interiormente la energía, con más fuerza que nunca, sé que voy a llegar bien... lo siento... le digo a Franco que ya está... que se queden tranquilos,... que ya está; que lo vamos a hacer en 12 o 13 horas..., que me siento bien... siento que se pegaron los pedacitos de cristal que se habían roto entre los 50 y 60 kms..., y comienzo mi trote... lento... suave... disfrutando, lo hago decidido a no pisar más por el pasto para que no me duelan los gemelos y por suerte me da resultado, sigo... voy muy bien... estoy metido en mi carrera...
65 KILOMETROS, voy bien... pero comienzo a sentir un poco de frío, el sol ya sé esta ocultando y me deja sin su calidez, paro a tomar agua,... me siento extraordinario, miro adelante y a lo lejos veo sobre el horizonte la poderosa belleza de la puesta del sol, es increíble,... vi cuando salía en la mañana y ahora esto... y yo sigo corriendo todavía...¡¡¡¡ Gracias Dios ¡¡¡¡¡¡
70 KILOMETROS..., paro, abren una lata de peras en almíbar y bebo el jugo, como algunas peras... estoy bien, me siento enchufado en mi carrera, quiero mentalizarme con todo para los 30 kms., que me faltan... llegan en otro coche Adriana, mi esposa y Mariela mi hija de 6 meses, me emociono cuando las veo... me dan ganas de llorar pero no quiero emocionarme, puede ser malo...me aflojaría, ... los saludo sin mucha efusividad, (aunque quisiera estrujarlas en un abrazo), y sigo adelante... totalmente enchufado en lo mío (por suerte los recién llegados entienden mi actitud y me alientan con todo), estoy muy contento de verlos, es una gran motivación ver a todas las personas que quiero.
75 KILOMETROS. Voy trotando a buen ritmo, a la distancia veo el perfil de dos personas que van caminando,... sigo trotando, me aproximo a ellos, es Figueroa y a su lado alguien que lo acompaña... me acerco... lo aliento a que siga, que no se quede, que ya falta poco, sigo trotando un poco más y me detengo a elongar y hacer gimnasia, me hace bien,... ya casi no tengo dolores... Figueroa sigue y se va adelante con paso cansino,... por mi parte comienzo a trotar nuevamente muy suave, me siento entero y con muchas ganas.
Mis acompañantes consiguieron agua caliente y están tomando unos mates y comiendo algo..., por fin comen algo... me siento bien y relajado.
85 KILOMETROS, ya está anocheciendo, queda muy poca luz..., regulo el ritmo, troto despacio y lo voy haciendo bien, pruebo algo de leche condensada pero me empalaga y parece ser que no la digiero bien,... sigo tomando mucha agua; el frío se siente cada vez más, me cambio el buzo y me coloco el equipo completo de lluvia además de los guantes.
90 KILOMETROS... ya está instalada la noche... cerrada, la ruta se torna peligrosa,... paro nuevamente a hacer gimnasia y elongar... ya no me duelen las rodillas... está muy oscuro... quisiera llegar ya.
Por primera vez siento un poco de temor por los coches en la ruta, Franco y los del coche que me acompaña me tranquilizan, me dicen que vaya tranquilo que ellos me cuidan... ( Son extraterrestres...o no?) me alientan una vez mas, y van...,
Voy a buscar los últimos 10 kilómetros recuerdo que ya llevo 12 horas de carrera, me voy hablando para tranquilizarme, me enfrío mentalmente para pensar con tranquilidad.
Encuentro que es mejor caminar por el pasto de la banquina cuando vienen coches y cuando veo que no viene nadie, corro por el asfalto, voy bastante bien... siento que lo estoy logrando, desde el coche me siguen alentando.
El frío sigue sintiéndose más, veo a la distancia un coche con las balizas prendidas que va acompañando a alguien, los que van a mi lado me dicen que es Figueroa, sigo trotando, me acerco y finalmente lo alcanzo... vuelvo a alentarlo, calculo que vamos por el kilómetro 94 o 95. ... le digo:
“Vamos Alejandro, vamos, aunque sea gateando... pero tenés que llegar...”
Solo atina a mirarme,... lo veo mal,... sigo... aprovecho el haz de luz del coche que acompaña y comienzo a trotar, a correr sacando lo último que está quedando... todo lo que mis piernas pueden dar en ese momento, sin dejar de disfrutar cada paso que doy, baja Caloi del coche y me acompaña... le pregunto cuanto falta... me dice que 4 kilómetros.
Sigo corriendo... se acerca un coche,... me tocan bocina... me alientan..., me aplauden..., (es Figueroa que abandonó... que lástima Alejandro, faltaba tan poco...) pero cuidado... no es momento de desconcentrarme ya falta poco... ¡Vamos negro, vamos nada más que 3 kilómetros...!!!!
Ahora tengo mucho más frío, no se ve nada en la ruta, y sigo trotando... vuelvo a preguntar cuanto falta, les pido... les imploro que no me mientan, que me digan la verdad, llevo los dientes apretados, me siento con toda mi potencia,... estoy bien... estoy disfrutando...
Me dicen “ya está... ya la tenés..., solo faltan 2 kilómetros...”
“ Dios..., que es esta sensación que estoy sintiendo...?, Me siento bien,... pero estoy sumamente ansioso por llegar”. Pienso...,
Allí a poca distancia veo unas luces amarillas titilantes, desde el coche me gritan que es la llegada...
“No... no puede ser, me digo, como la llegada..., si está todo oscuro...”. Pienso
Claro, después supe que la llegada era en el medio de la Ruta 6, frente al Aeródromo de San Vicente, pues allí era la marca de los 100 kilómetros que se iban marcando, (se acuerdan del principio, cuando cerca de los 10 kms., me pasa en bicicleta Rolando Czerwiak...?), y eso era campo desolado, pues allí no había ninguna edificación. Como también supe después que la cinta que corte era realmente un trozo de papel higiénico, pero eso ya es anecdótico.
Comienzan a tocar bocina, veo a alguien que viene corriendo hacia mí,,, es Czerwiak... me alienta... me dice que ya está... que faltan 500 metros para llegar... y corro... corro... lagrimeo... estoy llorando de alegría, estoy corriendo y llorando... estoy llegando...SIIIIIIIIII......, hay gente que aplaude, lloro como un niño..., corto una cinta de llegada,... sacan fotos..... LLEGUE...LLEGUE...LLEGUE...¡¡¡¡¡¡¡¡¡......sigo llorando como un chico.
Gracias a Dios llegue, me abrazo con Adriana y Mariela mi pequeña hija y con Adrián, en un abrazo interminable, y todo el mundo está llorando... estoy feliz... ESTAMOS FELICES¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ llegue bien, contento, exultante, esto es maravilloso...es una sensación única,...en este momento...es lo máximo...
Me embarga una alegría inmensa... comienzo a relajarme... y me duele hasta mi propio deseo.
Internamente, le prometo a mi cuerpo y a mi mente todo tipo de cosas por haber llegado a la meta..., algunas pueriles..., otras magnificas.
Pienso que..., YO HICE TODO LO POSIBLE...Y LO IMPOSIBLE..., LO HIZO DIOS.
Hasta aquí, este relato, que trató de hacerles participar de alguna forma de esta primera Ultramaratón de 100 kilómetros, que se hizo por primera vez en el país.
Los pioneros de los 100 kms. fueron, Brigido Fernández, Alejandro Figueroa, Osvaldo Sosa, Alberto Machicoti, Horacio Amendola, Daniel Pombo, Horacio Glade, Osvaldo Mazzochi, Hugo Mendy, y Adalberto Maidana., mi saludo y reconocimiento a todos ellos.
Ojalá que algún día, alguien los recuerde con buena estima, valore esto que ellos hicieron, y se les haga el homenaje que merecen.
A partir de allí, vendrían una cantidad de carreras de 10, 21 y 42 kilómetros, que harían de mi un atleta con todas las letras, también estarían otros 100 kilómetros que se realizó en Ezeiza, de la cual también participé y donde se impuso el Record para la distancia, logrado por ese gran corredor que es Rubén Aguiar con 7 horas 23 minutos.
También en ese ínterin tuve mi bautismo de fuego, al debutar internacionalmente en los 100 kilómetros de Uberaba (Brasil), donde por primera vez 4 atletas argentinos participaron de tan importante prueba en el ámbito internacional, ellos fueron: Brigido Fernández, Roberto Gaccione, Horacio Glade y Adalberto Maidana.
Gracias a la calidad deportiva y por sobre todo humana de estos amigos, esa prueba se convirtió en un clásico con el tiempo, donde fueron a participar muchos ultras argentinos, y donde son siempre bien recibidos todos los que allí van a competir.
Ese camino fue abierto por estos cuatro atletas que menciono anteriormente y que llevan también en el alma y en el corazón su pasión por el Ultramaratón.
Por mi parte, seguía entrenando y junto al Dr. Murano, íbamos incorporando distintas técnicas y formas de entrenamiento para lograr mejores resultados en la disciplina, la cual se iba imponiendo poco a poco y se iba transmitiendo a otros atletas, deseosos de vivir la experiencia del Ultramaratón.
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LA GRAN MOTIVACION...
Las pruebas de fin de semana se iban sucediendo, y cada vez me sentía más complacido con lo que estaba realizando.
Poco a poco noté que mis marcas iban mejorando y anímicamente me sentía bien, con muchas ganas. Allí comencé a darme cuenta que la única forma de poder hacerlo era entrenando..., entrenando y..., entrenando. No había otra alternativa. No existían pociones mágicas, ni vitaminas poderosas, ni nada que se le parezca, solo entrenar, y entrenar.
Mejoré mis rutinas diarias y ya comenzaba a salir más temprano a sumar kilómetros, sobre todos los días sábados y domingos que era cuando disponía más tiempo para hacerlo.
Aquel domingo de 1988, como tantos otros, había regresado de la rutina de hacer mis 25 kilómetros, y después de un reparador baño, me senté en la cocina a desayunar con Adriana mi esposa, y mientras lo hacía, comencé a hojear el diario Clarín en forma despreocupada. Las hojas iban pasando..., cuando de pronto algo llamó mi atención.
Allí estaba, una nota muy pequeña..., con una fotografía de alguien que no conocía, y con un título que me impacto inmediatamente y nunca más olvidé, decía:
“Exigente prueba en Grecia”
Hablaba de una prueba pedestre que se realizaba en Grecia, sobre una distancia de 250 kilómetros y que recordaba la gesta del soldado Filiphides.
Mencionaba que la prueba se hacía recorriendo distintos pueblos de Grecia y que la misma era la Ultramaratón más importante que se hacía en el ámbito mundial. En la misma participaban atletas de todo el mundo. El ganador de la última edición había sido el griego Yannis Kouros, que era quien estaba en la pequeña fotografía que ilustraba el artículo.
Muy pequeño el artículo, pero para mí fue más que suficiente.
Recuerdo que comentamos con Adriana lo fantástico que debería ser participar y finalizar esa prueba..., lo que debería ser aquello..., correr en Grecia...¡¡¡
Sentí una rara pero agradable sensación..., mientras leía y releía ese artículo, tratando de descubrir algo más, y obtener un poco más de información...,
“Exigente prueba en Grecia...”
Sería posible participar en esa prueba...? Cómo será la preparación...? Es posible correr esa distancia...? En cuantos días se hará...? Los que corren, serán seres humanos o extraterrestres...?
En ese momento no sabía que dos años más tarde, iba a estar participando en esa prueba, corriendo junto a Yannis Kouros, el Número 1 de la Ultramaratón en el ámbito mundial, e iba a ser el primer Argentino y primer Sudamericano que participaba en esa... “Exigente prueba en Grecia...”
Pero no quiero adelantarme a mi relato. Tengan en cuenta que como digo anteriormente, yo no sabía que dos años más tarde..., allí estaría...¡¡¡¡¡¡
Recorté el artículo y lo guardé cuidadosamente (en la actualidad forma parte de mi archivo personal, donde guardo todas las notas relacionadas con la disciplina)
Pero aunque lo veía muy lejano (más no imposible) esa fue mi gran MOTIVACIÓN, para seguir entrenando cada vez más.
Cuando le hablé de esa prueba a mi amigo el Dr. Murano, este se entusiasmó y me apoyó, diciéndome que era posible correr esas distancias, que el cuerpo humano no tiene límites y que con una buena preparación se podría llegar a hacer semejante distancia.
Mi entusiasmo fue creciendo día a día, pero sabía que no sabía nada sobre como prepararse para esta prueba, ya que lo máximo que había corrido hasta ese momento fueron 100 kilómetros, pero aquí eran..., 250 kilómetros...¡¡¡¡¡¡
De todos modos, allí estaba ese nuevo desafío. En el ínterin, se presentó la posibilidad de ir a correr a Brasil nuevamente y hacía allí partí, logrando una buena participación en otra prueba de 100 kilómetros, en la ciudad de Uberaba, estado de Minas Gerais.
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LA PREPARACION PARA EL SPARTHATLON (Parte I)
Me dirigí a la Embajada Griega en Buenos Aires, para hacer las averiguaciones pertinentes con respecto al Sparthatlon.
Tuve la suerte de dar allí con alguien que practicaba la disciplina y hasta había corrido en algún momento un Maratón, era el Vice-Cónsul Eleftherios Kouvaritakis, quien al momento de escribir este relato, se encuentra en Suiza cumpliendo con su trabajo consular, y con quien a través del tiempo hemos formado una grata y entrañable amistad.
Él fue quien me ayudó con todo lo relacionado a averiguar sobre las características de la prueba, ya que pudo hacerme llegar los datos que necesitaba para conocerlos (tiempos, inscripción, necesidades, etc.)
Así es que pude saber que la prueba se realizaba en forma ininterrumpida, y que el tiempo límite de llegada era de 36 horas, partía un sábado a las 6 de la mañana y finalizaba el día domingo a las 6 de la tarde. Se corría como si fuera un rally de autos, con chek points y que había que llegar en determinado tiempo a las distintas etapas que se hacían, en caso de no llegar a tiempo el atleta era eliminado de la competencia, motivo por el cual eran muy pocos los que finalizaban la prueba... “Exigente prueba en Grecia...,” (se acuerdan...?)
Al tener estos datos y a mi regreso de Brasil, decidí mejorar el entrenamiento y aumentar el kilometraje diario.
Así comencé a hacer 30 kilómetros por día de lunes a sábados, a dos turnos, y le agregué una vez por semana, trabajos de fuerza en el gimnasio y/o en las tribunas del Estadio, por lo que sumaba de 150/180 kilómetros semanales, lo que creía era una muy buena distancia para estar en buenas condiciones. A esto habría que agregarle que también se había incorporado una buena dieta.
El problema que se presentaba es que solo realizaba entrenamientos diarios, y no tenía la posibilidad de competir, ya que en Argentina no se organizaban pruebas de Ultramaratón, solo quedaban las pruebas de fin de semana y alguna que otra Maratón de 42 kilómetros. Pero eso no nos daba a mis médicos y a mí la medida de la preparación que estábamos haciendo.
Las pruebas en que participaba, las finalizaba bien.
Como digo anteriormente mis marcas mejoraban, sentía que el entrenamiento que realizaba lo estaba haciendo con prolijidad, pero eran distancias que no permitían ver si servía ese entrenamiento para participar en una prueba de 250 kilómetros.
Dejé de participar en pruebas algunos fines de semana, y entonces tomaba ese día para hacer un entrenamiento largo hasta Lujan (Provincia de Buenos Aires) que eran 70 kilómetros.
Lo hacía acompañado por el Dr. Murano quien iba en su coche y cada 10 kilómetros, se hacían los controles de rutina (controlábamos la orina, la glucosa en sangre, y al finalizar los 70 kilómetros en Lujan, se hacía un electrocardiograma), junto con el Dr. Orlando Cabrera quien era Cardiólogo y se había incorporado al equipo.
Hasta allí todo bien, sentía que estaba en el camino buscado, teniendo en cuenta que toleraba también el chocolate, las pasas de uva y la miel, junto con el agua glucosada y las sales hidratantes.
El hecho de hacer una vez por mes esta rutina de 70 kilómetros, me permitía trabajar un poco menos en cuanto a los kilómetros diarios (siempre me mantenía en 150/180 kilómetros semanales), y aprovechaba para hacer pasadas en la pista del club de 1000 y 2000 metros, para aumentar un poco más mi velocidad y así no quedarme en el ritmo cansino de hacer fondo exclusivamente.
Mis pasadas se hacían a 4:45/4:50 el kilómetro, con una recuperación de 1 minuto, hacía 10 pasadas de 1000 los martes y 10 pasadas de 2000 los jueves.
La conclusión era buena, las pruebas médicas daban buenos resultados y el entrenamiento se hacía en forma ordenada y con disciplina, aunado esto a que no había lesiones, lo que me hacía ver que estaba haciendo las cosas con mucho... Sentido común... (A mi entender el gran secreto de entrenar)
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LA PREPARACION PARA EL SPARTHATLON (Parte II)
Buenos Aires - San Nicolás (250 kilómetros)
Hacía 6 meses que estaba entrenando de esta forma, estaba todo bien, pero...,
Pero no había pruebas de Ultramaratón.
Un día escuchando radio, mencionan que un cantante de rock (Raúl Porchetto) había hecho una pro