O T R A V I D A . . .
Para reflexionar y pensar....
Todos nosotros, los que corremos, en algún momento dejamos de lado la parte competitiva y seguimos corriendo o trotando por que realmente nos gusta y buscamos mejorar nuestra calidad de vida.
Tratamos de mantener nuestro mejor aspecto y cuidamos nuestro cuerpo ( y por que no nuestra mente ) para seguir teniendo la posibilidad de correr hasta quien sabe cuando..., pero por sobre todas las cosas nos sentimos y estamos bien físicamente..., y es allí donde detengo la primera parte de mi reflexión..., y continuo diciendo que...
Muchas veces pensamos en ayudar a nuestros semejantes en forma desinteresado, algunos son voluntarios en distintas organizaciones, otros trabajan en distintas ONG y también están aquellos / as que forman parte del grupo de padres del Colegio donde van sus hijos.
Todos de alguna forma u otra ayudamos a que la vida sea más agradable para unos y otros.
Pero también están los que piensan que a pesar de que les gustaría hacer algo por los demás, la falta de tiempo o las obligaciones diarias laborales o familiares impiden que puedan dar algo de si y así lo van dejando.
En lo personal, entiendo que siempre..., en algún momento..., en algún instante..., con la colaboración de nuestros seres queridos podemos ayudar..., por eso..., para que tomemos conciencia de esto...,
Permítanme compartir esta reflexión, y estoy casi seguro que una vez que lo hayan leído, se darán cuenta que siempre..., hasta cuando ya no estamos..., tendremos la posibilidad de hacer algo por alguien...
OTRA VIDA
En algún momento, un médico determinará que mi cerebro ha cesado de funcionar y que en verdad mi vida, se ha terminado.
Cuando esto suceda, no traten de revivirme artificialmente por medio de aparatos, y donde quiera que me encuentre, no lo llamen "mi lecho de muerte".
Llámenlo "mi lecho de vida", y dejen que mi cuerpo vaya de allí a ayudar a que otros gocen de una vida plena.
Den mi vista a alguien que nunca haya visto un amanecer, la cara de un bebé o el amor en los ojos de una mujer.
Den mi corazón, a alguien a quien el suyo no le haya causado más que interminables días de dolor.
Den mi sangre a algún adolescente rescatado de entre las ruinas de un automóvil accidentado, para que pueda vivir y llegar a gozar del juego de sus nietos.
Den mis riñones a quien dependa de una máquina para seguir existiendo semana tras semana.
Tomen mis huesos, todos mis músculos y todas y cada una de las fibras y nervios de mi cuerpo y encuentren la manera de hacer caminar a un niño lisiado.
Exploren cada rincón de mi cerebro. Si fuera necesario, tomen todas las células para que algún día, un niño mudo pueda gritar con la emoción del deporte y una niña sorda pueda escuchar el sonido de la lluvia contra los cristales de la ventana.
Cremen lo que queda de mi, y echen mis cenizas a los cuatro vientos para ayudar a que crezcan las flores.
Y si tienen la necesidad de enterrar algo, les dejo mis defectos, mis debilidades y todos mis prejuicios contra mis semejantes.
Mi alma, se la encomiendo a Dios.
Y si por casualidad, alguien quiere recordarme, hágalo con buena palabra o acción hacia alguien que lo necesite.
Sepan que si lo hacen, y existe otra vida, allí yo estaré feliz.





