COMPARTIENDO SENSACIONES...(o una mañana de entrenamiento...)
El lejano sonido de mi reloj despertador...bep...bep...bep... hace que me de vuelta en la cama.
Bep..., bep..., bep... No me incomodo, pienso que es el mejor sonido del mundo.
Lo comparo con Carrozas de Fuego de Vángelis... Ese es el único regalo para mis oídos a las 6 de la mañana.
De otra forma creo que no me levantaría.
A mi lado Mili, mi esposa, me da los buenos días y sigue descansando.
Está tan linda la cama...
Vamos Adalberto..., vamos...¡¡¡
Me levanto y agarro la ropa que dejé preparada como todos los días y comienzo a cambiarme.
Bajo las escaleras hacia la cocina. Mientras termino de cambiarme preparo café.
Miro hacia afuera y la neblina ya se está yendo. Parece que hace frío y está nublado.
Tomo una taza de café y salgo.
Hago mis ejercicios de estiramiento. Me calzo los guantes y comienzo a trotar.
Seguramente después de unos kilómetros me sentiré suelto, relajado y va a estar buena la corrida..., como todos los días...
¿Por qué será que cuando empiezo a correr pienso que va a ser la mejor corrida de mi vida?.
Puede ser que hoy descubra alguna nueva sensación.
Eso..., así..., pensamientos positivos.
Creo que puedo hacer que Freddy, mi perro, se vuelva un Ultradog si lo entreno bien. Ja, ja..., que loco..., no?
Me lo tendría que traer conmigo a correr todas las mañanas, aunque está un poco mayor..., cuantos años tiene?... 13 o 14, bueno no importa cuantos son, creo que a él también le vendría bien una buena corrida.
Eso si es un pensamiento positivo.
¿Le di de comer antes de venir?... Creo que no...
Bueno no importa seguramente Fer, Dani o Marie mis hijos le darán comida antes de ir al colegio. O Mili cuando se levante.
Se me hizo un poquito tarde y salí apurado.
Aunque la mayoría de la gente no lo considera tarde.
Claro, ... si todavía están acostados.
Aunque no estén durmiendo, solo descansando.
Como Mili, mi esposa, pero ella en un rato ya se levantará para esperarme con el desayuno preparado, compartir el cafecito, y charlar de todo un poco.
Que bueno que Mili me esté esperando.
Tiene muchas ventajas salir a correr a esta hora.
En primer lugar, todos están en su cama.
No hay aglomeraciones.
Tengo espacio para pensar. Aunque mis pensamientos sean de mi cama caliente. ja
Luego todos están en su cama, no en sus coches congestionando las calles y mis pulmones.
Aunque aquí en Valladolid y en mi barrio de Parquesol no tengo ese problema.
El aire todavía está limpio a esta hora del día.
Como si lo hubieran lavado.
Parece que va a llover. Si. Seguro que va a llover.
La lluvia es para mi una de las condiciones climáticas más placenteras, bueno..., en realidad con lluvia, viento, frío o calor, disfruto mi corrida.
Ojalá pueda mantener esta comodidad corriendo.
Bien, bien..., así..., suave, relajado..., suelto.
Lo bueno es que no traigo esa ropa pesada, incomoda y a prueba de agua que te hace sentir acalorado al poco tiempo de comenzar a correr.
Epa.., casi sin darme cuenta, ya estoy bajando por la Av. del Puente Colgante, que bonito se ve Parquesol, es hermoso y además allá abajo el centro de Valladolid, es una vista fabulosa.
Gracias Dios, por darme esto.
Ya estoy por la Av. Salamanca y me siento pleno.
Cuando doble más adelante veré una hermosa cuesta. Que buena es esta subida.
Bien, bien..., así..., suave, relajado..., suelto.
Allí veo los coches que se paran en la mitad de la subida de estas lomas, esperando que el semáforo les dé paso.
Disfruto todo lo que esta en subida. Eso si es un pensamiento muy, muy positivo.
Mi marca de los 15 km. esta al final de la subida, justo frente al estadio del Real Valladolid y de ahí en adelante es pura bajada.
La cima está a la vista. Y mi amigo el dolor me empieza a acompañar, se acomodó muy tranquilamente justo detrás de la rodilla derecha y allí está.
Me tengo que mantener suelto, mantener mis movimientos en forma fluida, en acción continua, como si no existiera ni principio ni final.
Esta haciendo frío.
¿Cómo sería correr en un lugar donde siempre hace frío, como en Alaska? ¿Estaría yo corriendo como ahora?. Seguro que sí.
¿Las calles y los paisajes serian tan bellos como estos?. Seguramente sí.
Mmmmh..., que fea es esta parte de la calle frente al Estadio, hay muchos baches.
A los que arreglan las calles deberían clasificarlos como criaturas mitológicas. Como los unicornios, dragones y duendes.
Todo el mundo sabe quienes son, pero nunca los han visto.
¿Estaré dando noventa pasos por minuto?. Los buenos corredores dan noventa pasos por minuto. Eso lo leí en algún lado.
¿Por qué hago esto?.
¿Por qué salgo todos los días llueva, truene o relampaguee?.
Bueno a lo mejor sin relámpagos, pero como así es el dicho, me da lastima separarlos.
¿Por qué hago esto?.
Por que después de haber corrido me siento como nuevo. Plácido. Inmenso. Feliz...
Voy a bajar un poco el ritmo a lo largo de esta loma, que ya se me alargo demasiado.
¿Cómo voy en mi tiempo?.
¿Mejor que ayer? Sí. Sí, señor.
Bien, bien..., así..., suave..., relajado, suelto.
Que no me olvide que por cada veinticinco kilómetros que corro, quemo medio kilo de grasa.
Son como sesenta pinchos. Y tres copas de Calderona Tinto. O dos pizzas. O tres...
Bueno no sé cuantas, pero seguro son muchas.
Y más vale que me acuerde de eso cuando cruce la autopista y comience a correr por la orilla del Rio Pisuerga
Me faltan trece minutos y quince segundos para llegar hasta allí.
O trece minutos si me apuro.
Trece es un número que me gusta, aunque algunos dicen que es de mala suerte. Especialmente si tienes que correr todo lo que das para lograrlo.
Creo que mis piernas están recobrando su elasticidad.
Mis músculos están más sueltos.
Es curioso como las pequeñas distracciones se acrecientan con la distancia.
Como un cordón de los zapatos que se desata una y otra vez o una costura que te roza la piel, o la remera que se te pega al cuerpo por el sudor.
Son molestias que crecen en forma desproporcionada y se convierten en el centro de tus pensamientos. Hasta ser lo único que piensas. Robándote segundos, minutos de satisfacción.
Lo primero que voy a hacer cuando llegue a casa es darme una buena ducha con agua tibia.
Algunos corredores se afeitan las piernas. ¿Se afeitarán las axilas también?.
No, pero yo todavía no estoy para tanto.
¿Y si así me volviera más rápido?.
Que bien estoy corriendo.
Me siento plácido, me cruzo con ese grupo de gente que igual que yo sale por la mañana, aunque ellos no corran, solamente caminan.
Que bueno que lo hagan, y mejoren su calidad de vida.
Aunque van por la acera de enfrente, los saludo imaginariamente.
Mejorar mi ritmo y mi forma de correr de ayer, tal vez sea el único logro de hoy.
Estoy yendo por la grama, miro hacia abajo y noto que mis zapatillas están mojadas.
Me imagino que bonitos son mis pies.
Por fuera y con estas zapatillas no se notan, pero por dentro si están hermosos, no están para un concurso de belleza, pero son mi gran base.
Aunque solo calzo en número 42.
Me gusta cuidarlos, darles masajes.
Cuando llegue a casa me sacaré las medias en el baño así le evito al mundo una angustia innecesaria.
Hay gente que tiene pies lindos.
Delgados, simétricos, con dedos derechitos y uñas arregladas.
Veo los míos así.
Lo bueno es que mi perro Freddy no se va a comer estas zapatillas.
No mientras las siga usando.
Otra vez estoy mirando hacia abajo. Viendo mis pies.
Tengo que mantener erguida mi cabeza, y distender mi espalda.
Que increíble me siento..., estoy corriendo en forma fantástica...¡¡¡
Ahora cruzo la Autopista y me estoy metiendo en los últimos 7 kilómetros por los campos que veo desde mi casa. Me siento bien..., ojalá que esto no se termine nunca.
Yo por acá en plena unión con la naturaleza, tratando de encontrar mi espacio en el universo, recobrando mis pulmones, conquistando mi cuerpo. Tomando control de mí mismo.
Con pensamientos positivos.
Que bien me siento.
Cuando mi voluntad lo exige, no hay nada que me pueda impedir el disfrute de todo esto.
No hay nada que pueda separarme de mi voluntad.
Bien, bien..., así..., suave..., relajado, suelto.
Llevo buen tiempo corriendo y siento que mis pulsaciones están muy bien.
Mis cuadriceps están absorbiendo el peso de cada paso.
Mis piernas están ligeras otra vez.
Benditas sean las endorfinas, pero siento que el ácido láctico está haciendo lo suyo.
Bien, bien..., así..., suave..., relajado, suelto.
El domingo en El Pinar, con mis nuevos amigos de Atletas Populares, disfrutaré la belleza de los pinos.
Por aquí solo se ven algunos árboles.
Allí adelante veo uno...
Bendito sea ese árbol...
Me encanta ese árbol...
Es el árbol del final de la subida...
El árbol al pie de la loma...
El árbol fácil...
No hay mejor árbol que ese...
Es el rey de los árboles.
Gracias Dios..., por darme este recreo.
Vamos Adalberto..., vamos....
Hombros sueltos... Caderas hacia delante... Corre por encima del suelo, no contra él... Utiliza el momento. Fluye con él...
Así.., suave..., relajado, suelto. Voy más rápido.
Ahí viene la lluvia. Gracias Dios...,
Me encanta la lluvia.
Es muy refrescante. Limpiadora. Limpiadora de que...?
¿A quien le gusta la lluvia?. A mí me gusta...
Bien, bien..., así..., suave..., relajado, suelto.
Que lindo es ver las gotas de lluvia deslizándose sobre las hojas de los árboles como si fueran diamantes.
Solo los corredores vemos esto. Fanático yo?
Apuesto que hay muchas personas que transitan por aquí todos los días y nunca lo notaron.
Que pena por ellos, no saben lo que se pierden.
Mis piernas están livianas.
Y cada día me parece más corto este recorrido.
Ya estoy regresando a casa...,
Bien, bien..., así..., suave..., relajado..., suelto.
Ya estoy regresando a la realidad...,
Gracias Dios..., por este recreo que me dás todos los dias...
Gracias Dios..., gracias...¡¡¡
Me siento feliz...¡¡¡
Bep..., bep..., bep... No me incomodo, pienso que es el mejor sonido del mundo.
Lo comparo con Carrozas de Fuego de Vángelis... Ese es el único regalo para mis oídos a las 6 de la mañana.
De otra forma creo que no me levantaría.
A mi lado Mili, mi esposa, me da los buenos días y sigue descansando.
Está tan linda la cama...
Vamos Adalberto..., vamos...¡¡¡
Me levanto y agarro la ropa que dejé preparada como todos los días y comienzo a cambiarme.
Bajo las escaleras hacia la cocina. Mientras termino de cambiarme preparo café.
Miro hacia afuera y la neblina ya se está yendo. Parece que hace frío y está nublado.
Tomo una taza de café y salgo.
Hago mis ejercicios de estiramiento. Me calzo los guantes y comienzo a trotar.
Seguramente después de unos kilómetros me sentiré suelto, relajado y va a estar buena la corrida..., como todos los días...
¿Por qué será que cuando empiezo a correr pienso que va a ser la mejor corrida de mi vida?.
Puede ser que hoy descubra alguna nueva sensación.
Eso..., así..., pensamientos positivos.
Creo que puedo hacer que Freddy, mi perro, se vuelva un Ultradog si lo entreno bien. Ja, ja..., que loco..., no?
Me lo tendría que traer conmigo a correr todas las mañanas, aunque está un poco mayor..., cuantos años tiene?... 13 o 14, bueno no importa cuantos son, creo que a él también le vendría bien una buena corrida.
Eso si es un pensamiento positivo.
¿Le di de comer antes de venir?... Creo que no...
Bueno no importa seguramente Fer, Dani o Marie mis hijos le darán comida antes de ir al colegio. O Mili cuando se levante.
Se me hizo un poquito tarde y salí apurado.
Aunque la mayoría de la gente no lo considera tarde.
Claro, ... si todavía están acostados.
Aunque no estén durmiendo, solo descansando.
Como Mili, mi esposa, pero ella en un rato ya se levantará para esperarme con el desayuno preparado, compartir el cafecito, y charlar de todo un poco.
Que bueno que Mili me esté esperando.
Tiene muchas ventajas salir a correr a esta hora.
En primer lugar, todos están en su cama.
No hay aglomeraciones.
Tengo espacio para pensar. Aunque mis pensamientos sean de mi cama caliente. ja
Luego todos están en su cama, no en sus coches congestionando las calles y mis pulmones.
Aunque aquí en Valladolid y en mi barrio de Parquesol no tengo ese problema.
El aire todavía está limpio a esta hora del día.
Como si lo hubieran lavado.
Parece que va a llover. Si. Seguro que va a llover.
La lluvia es para mi una de las condiciones climáticas más placenteras, bueno..., en realidad con lluvia, viento, frío o calor, disfruto mi corrida.
Ojalá pueda mantener esta comodidad corriendo.
Bien, bien..., así..., suave, relajado..., suelto.
Lo bueno es que no traigo esa ropa pesada, incomoda y a prueba de agua que te hace sentir acalorado al poco tiempo de comenzar a correr.
Epa.., casi sin darme cuenta, ya estoy bajando por la Av. del Puente Colgante, que bonito se ve Parquesol, es hermoso y además allá abajo el centro de Valladolid, es una vista fabulosa.
Gracias Dios, por darme esto.
Ya estoy por la Av. Salamanca y me siento pleno.
Cuando doble más adelante veré una hermosa cuesta. Que buena es esta subida.
Bien, bien..., así..., suave, relajado..., suelto.
Allí veo los coches que se paran en la mitad de la subida de estas lomas, esperando que el semáforo les dé paso.
Disfruto todo lo que esta en subida. Eso si es un pensamiento muy, muy positivo.
Mi marca de los 15 km. esta al final de la subida, justo frente al estadio del Real Valladolid y de ahí en adelante es pura bajada.
La cima está a la vista. Y mi amigo el dolor me empieza a acompañar, se acomodó muy tranquilamente justo detrás de la rodilla derecha y allí está.
Me tengo que mantener suelto, mantener mis movimientos en forma fluida, en acción continua, como si no existiera ni principio ni final.
Esta haciendo frío.
¿Cómo sería correr en un lugar donde siempre hace frío, como en Alaska? ¿Estaría yo corriendo como ahora?. Seguro que sí.
¿Las calles y los paisajes serian tan bellos como estos?. Seguramente sí.
Mmmmh..., que fea es esta parte de la calle frente al Estadio, hay muchos baches.
A los que arreglan las calles deberían clasificarlos como criaturas mitológicas. Como los unicornios, dragones y duendes.
Todo el mundo sabe quienes son, pero nunca los han visto.
¿Estaré dando noventa pasos por minuto?. Los buenos corredores dan noventa pasos por minuto. Eso lo leí en algún lado.
¿Por qué hago esto?.
¿Por qué salgo todos los días llueva, truene o relampaguee?.
Bueno a lo mejor sin relámpagos, pero como así es el dicho, me da lastima separarlos.
¿Por qué hago esto?.
Por que después de haber corrido me siento como nuevo. Plácido. Inmenso. Feliz...
Voy a bajar un poco el ritmo a lo largo de esta loma, que ya se me alargo demasiado.
¿Cómo voy en mi tiempo?.
¿Mejor que ayer? Sí. Sí, señor.
Bien, bien..., así..., suave..., relajado, suelto.
Que no me olvide que por cada veinticinco kilómetros que corro, quemo medio kilo de grasa.
Son como sesenta pinchos. Y tres copas de Calderona Tinto. O dos pizzas. O tres...
Bueno no sé cuantas, pero seguro son muchas.
Y más vale que me acuerde de eso cuando cruce la autopista y comience a correr por la orilla del Rio Pisuerga
Me faltan trece minutos y quince segundos para llegar hasta allí.
O trece minutos si me apuro.
Trece es un número que me gusta, aunque algunos dicen que es de mala suerte. Especialmente si tienes que correr todo lo que das para lograrlo.
Creo que mis piernas están recobrando su elasticidad.
Mis músculos están más sueltos.
Es curioso como las pequeñas distracciones se acrecientan con la distancia.
Como un cordón de los zapatos que se desata una y otra vez o una costura que te roza la piel, o la remera que se te pega al cuerpo por el sudor.
Son molestias que crecen en forma desproporcionada y se convierten en el centro de tus pensamientos. Hasta ser lo único que piensas. Robándote segundos, minutos de satisfacción.
Lo primero que voy a hacer cuando llegue a casa es darme una buena ducha con agua tibia.
Algunos corredores se afeitan las piernas. ¿Se afeitarán las axilas también?.
No, pero yo todavía no estoy para tanto.
¿Y si así me volviera más rápido?.
Que bien estoy corriendo.
Me siento plácido, me cruzo con ese grupo de gente que igual que yo sale por la mañana, aunque ellos no corran, solamente caminan.
Que bueno que lo hagan, y mejoren su calidad de vida.
Aunque van por la acera de enfrente, los saludo imaginariamente.
Mejorar mi ritmo y mi forma de correr de ayer, tal vez sea el único logro de hoy.
Estoy yendo por la grama, miro hacia abajo y noto que mis zapatillas están mojadas.
Me imagino que bonitos son mis pies.
Por fuera y con estas zapatillas no se notan, pero por dentro si están hermosos, no están para un concurso de belleza, pero son mi gran base.
Aunque solo calzo en número 42.
Me gusta cuidarlos, darles masajes.
Cuando llegue a casa me sacaré las medias en el baño así le evito al mundo una angustia innecesaria.
Hay gente que tiene pies lindos.
Delgados, simétricos, con dedos derechitos y uñas arregladas.
Veo los míos así.
Lo bueno es que mi perro Freddy no se va a comer estas zapatillas.
No mientras las siga usando.
Otra vez estoy mirando hacia abajo. Viendo mis pies.
Tengo que mantener erguida mi cabeza, y distender mi espalda.
Que increíble me siento..., estoy corriendo en forma fantástica...¡¡¡
Ahora cruzo la Autopista y me estoy metiendo en los últimos 7 kilómetros por los campos que veo desde mi casa. Me siento bien..., ojalá que esto no se termine nunca.
Yo por acá en plena unión con la naturaleza, tratando de encontrar mi espacio en el universo, recobrando mis pulmones, conquistando mi cuerpo. Tomando control de mí mismo.
Con pensamientos positivos.
Que bien me siento.
Cuando mi voluntad lo exige, no hay nada que me pueda impedir el disfrute de todo esto.
No hay nada que pueda separarme de mi voluntad.
Bien, bien..., así..., suave..., relajado, suelto.
Llevo buen tiempo corriendo y siento que mis pulsaciones están muy bien.
Mis cuadriceps están absorbiendo el peso de cada paso.
Mis piernas están ligeras otra vez.
Benditas sean las endorfinas, pero siento que el ácido láctico está haciendo lo suyo.
Bien, bien..., así..., suave..., relajado, suelto.
El domingo en El Pinar, con mis nuevos amigos de Atletas Populares, disfrutaré la belleza de los pinos.
Por aquí solo se ven algunos árboles.
Allí adelante veo uno...
Bendito sea ese árbol...
Me encanta ese árbol...
Es el árbol del final de la subida...
El árbol al pie de la loma...
El árbol fácil...
No hay mejor árbol que ese...
Es el rey de los árboles.
Gracias Dios..., por darme este recreo.
Vamos Adalberto..., vamos....
Hombros sueltos... Caderas hacia delante... Corre por encima del suelo, no contra él... Utiliza el momento. Fluye con él...
Así.., suave..., relajado, suelto. Voy más rápido.
Ahí viene la lluvia. Gracias Dios...,
Me encanta la lluvia.
Es muy refrescante. Limpiadora. Limpiadora de que...?
¿A quien le gusta la lluvia?. A mí me gusta...
Bien, bien..., así..., suave..., relajado, suelto.
Que lindo es ver las gotas de lluvia deslizándose sobre las hojas de los árboles como si fueran diamantes.
Solo los corredores vemos esto. Fanático yo?
Apuesto que hay muchas personas que transitan por aquí todos los días y nunca lo notaron.
Que pena por ellos, no saben lo que se pierden.
Mis piernas están livianas.
Y cada día me parece más corto este recorrido.
Ya estoy regresando a casa...,
Bien, bien..., así..., suave..., relajado..., suelto.
Ya estoy regresando a la realidad...,
Gracias Dios..., por este recreo que me dás todos los dias...
Gracias Dios..., gracias...¡¡¡
Me siento feliz...¡¡¡
Comentario:
Adalberto, ahora descubro que donde dejé mi comentario era en tu primer escrito.
Si me lo permites, te recomiendo ordenes, elijas publicar en cabeza siempre lo último que escribas. Si no, se da a confusión y tienes que recorrerte rodo el blog para encontrar lo más reciente.
Es mi parecer.
Saludos
Si me lo permites, te recomiendo ordenes, elijas publicar en cabeza siempre lo último que escribas. Si no, se da a confusión y tienes que recorrerte rodo el blog para encontrar lo más reciente.
Es mi parecer.
Saludos





