Centro de Convenciones Internacional de Barcelona
Según un ranking publicado recientemente por la consultora Cushman & Kakefield, Barcelona es la cuarta ciudad europea más atractiva en organización de ferias, sólo superada por París, Francfort y Londres. Se calcula que la actividad ferial genera una economía inducida (gastos en restaurantes, hoteles y ocio en general) de dos mil millones de euros al año.
Curiosamente, el mercado de congresos y convenciones, que está íntimamente ligado a la celebración de exposiciones, no ha seguido el mismo camino. La ciudad se ha quedado rezagada en un negocio también muy goloso, especialmente para una ciudad con un reclamo turístico tan fuerte, y eso ha permitido que otros competidores le comieran terreno. El principal motivo de esta situación ha sido la falta de un recinto específico y lo suficientemente grande para estos eventos.
Barcelona ya contaba con el Palau de Congressos de Catalunya, controlado por el Hotel Juan Carlos I, pero el aforo del auditorio (2.027 personas) enseguida se quedó pequeño para los encuentros europeos, que con facilidad reúnen a más de 3.000 asistentes.
Fira de Barcelona, organizadora de exposiciones y salones profesionales, podía haber cubierto ese hueco, si no fuera porque su palacio de congresos es también reducido (su aforo máximo es de 1.650 personas) y porque su función es otra.
El Centro de Convenciones Internacional de Barcelona (CCIB) está situado en el mismo enclave que albergó este año el Forum de las Culturas, y tiene programados 120 eventos entre 2005 y 2007, que reunirán a un total de 250.000 participantes.
Aunque el CCIB prefiere no avanzar demasiados datos sobre su calendario, ha sido el lugar elegido para la presentación de varios lanzamientos de productos del sector de la automoción, para la celebración de grandes congresos médicos, muchas convenciones de empresas y varios eventos institucionales.
La actividad del centro se reparte en dos edificios, que están conectados por un pasillo. Uno es el bautizado en su día como Edificio Forum, de forma triangular y donde está el auditorio, que tiene 3.200 plazas. El otro es el Centro de Convenciones propiamente dicho, que cuenta con 45 salas de reuniones y capacidad para 15.000 personas.
Sumar fuerzas, no competir
Su objetivo de negocio está claro: las grandes convenciones y congresos de carácter europeo e internacional. Y ahí tiene el monopolio de la ciudad, ya que es el único recinto con aforo suficiente. Además, está entre los tres mayores de Europa, siendo París el líder indiscutible. No se trata de entrar en competencia con los dos palacios de congresos existentes en Barcelona y canibalizar su negocio, sino de ampliar horizontes y aumentar el pastel.
Para el CCIB, la rivalidad no está en casa, sino en el eje Madrid-Barcelona y sobre todo en el mercado europeo. Ahí la guerra comercial será con Amsterdam, Viena y Copenhague. Se trata de destinos muy parecidos a Barcelona; tienen atractivo turístico, cultural y las infraestructuras necesarias para eventos de este tipo.

Fuente: Actualidad Económica
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