47 - SUNRISE
Son las cosas de pasar tus vacaciones intentando acomodar tu voluntad a la de un pequeño de seis, casi siete años. Ni él hace todo lo que quisiera (un poquito de orden) ni yo me libro de quedarme con las ganas de otros deseos. Por ejemplo, a estas horas en las que ya llevo casi dos despierto y he visto, como los dias previos, esos maravillosos amaneceres donde el sol sale tras las olas por una esquina del balcón, me encantaría poder dar un paseo por la playa. Nanay, tiemblo sólo de pensar en el terror que podría invadirle si por azar (no es lo normal, ya que posiblemente le queden tres o más horas de sueño) se despertase en la habitación del hotel encontrandose solo. Conozco a otros niños que no le darían mayor importancia y se sentarian directamente ante la tele (aunque los técnicos del hotel no sintonizan en nuestras habitaciones el Punt2, tan lleno de dibujos animados a estas horas,lo que me recuerda mi torpeza por no haberme traído el conector de antena para el portátil, que al menos me proporcionaría tener TDT en la habitación) pero me temo que no sería el caso del pillastre, quien se aterroriza ante la sola posibilidad de encontrarse solo. Me pregunto a quién habrá salido.
O como el dia de ayer. El Oceanografic me pareció uno de esos sitios donde sería capaz de pasar todos los días un montón de horas, debe ser mi condición de piscis. Al peque pareció interesarle (aunque lo que él quería era realmente ver a los tiburones)pero pronto se dejó llevar por el cansancio y acabó abucheando a los delfines y sus entrenadores ante la mirada sorprendida de otros niños y sus progenitores, así que me lo llevé para el hotel antes de tiempo, diciendo adios a mi entrada para el Museo Parque de las Ciencias (bueno, siempre puedo ir al de Granada) y al Hemisferic (aunque no sé lo que me he perdido aquí). Tras el almuerzo, mis intenciones de dejar al peque en el club infantil durante unas horas para acercarme a la playa, al gimnasio y a la piscina (por ese orden, que con los buffets y cenas de aqui pronto no me van a caber los pantalones) se quedaron en ná cuando descubro que se ha quedado dormido como una roca y no se despierta hasta la hora en que cierran en club infantil. La falta de sueño, digo yo...
Así que encuentro algo de satisfacción (y aquí habrá quien se lleve las manos a la cabeza) en llevar el coche de alquiler por las circunvalaciones, rondas y grandes avenidas a la caída de la tarde, aprovechando que es agosto y el tráfico aún no entró en fase de esclerosis, aunque la verdad es que las entradas al Saler se suelen atascar a la caída de la noche. Todo tiene mi explicación: en mis anteriores visitas, por motivo de trabajo, mi condición de peatón me limitaba al centro histórico, muy bonito y tal y tal. Sin embargo, esta vez no sólo dispongo de vehículo, sino que los rufianes del rent-a-car me han llenado y cobrado el depósito, así que me veo en la obligación moral de hacer kilómetros diarios. Así que dejo los centros históricos y paso a los centros comerciales, más del gusto del peque: Gran Turia, El Saler...el "Valley of the Malls", que dirian mis queridísimos Fountains of Wayne.
Y poco a poco, vamos dejando atrás los flecos del verano, rumbo a un curso nuevo donde, como ya dije, todo está por hacer. Reconciliarme con mi trabajo, por ejemplo. Pero de eso hablaré otro día.
O como el dia de ayer. El Oceanografic me pareció uno de esos sitios donde sería capaz de pasar todos los días un montón de horas, debe ser mi condición de piscis. Al peque pareció interesarle (aunque lo que él quería era realmente ver a los tiburones)pero pronto se dejó llevar por el cansancio y acabó abucheando a los delfines y sus entrenadores ante la mirada sorprendida de otros niños y sus progenitores, así que me lo llevé para el hotel antes de tiempo, diciendo adios a mi entrada para el Museo Parque de las Ciencias (bueno, siempre puedo ir al de Granada) y al Hemisferic (aunque no sé lo que me he perdido aquí). Tras el almuerzo, mis intenciones de dejar al peque en el club infantil durante unas horas para acercarme a la playa, al gimnasio y a la piscina (por ese orden, que con los buffets y cenas de aqui pronto no me van a caber los pantalones) se quedaron en ná cuando descubro que se ha quedado dormido como una roca y no se despierta hasta la hora en que cierran en club infantil. La falta de sueño, digo yo...
Así que encuentro algo de satisfacción (y aquí habrá quien se lleve las manos a la cabeza) en llevar el coche de alquiler por las circunvalaciones, rondas y grandes avenidas a la caída de la tarde, aprovechando que es agosto y el tráfico aún no entró en fase de esclerosis, aunque la verdad es que las entradas al Saler se suelen atascar a la caída de la noche. Todo tiene mi explicación: en mis anteriores visitas, por motivo de trabajo, mi condición de peatón me limitaba al centro histórico, muy bonito y tal y tal. Sin embargo, esta vez no sólo dispongo de vehículo, sino que los rufianes del rent-a-car me han llenado y cobrado el depósito, así que me veo en la obligación moral de hacer kilómetros diarios. Así que dejo los centros históricos y paso a los centros comerciales, más del gusto del peque: Gran Turia, El Saler...el "Valley of the Malls", que dirian mis queridísimos Fountains of Wayne.
Y poco a poco, vamos dejando atrás los flecos del verano, rumbo a un curso nuevo donde, como ya dije, todo está por hacer. Reconciliarme con mi trabajo, por ejemplo. Pero de eso hablaré otro día.
46 - EL TRAGO DE LA BESTIA
Un hueco para el reposo mientras el peque se entretiene en el club infantil que el hotel tiene a disposición de los despanzurrados padres. Por hoy, me ha servido para un ratito de siesta (y falta me hacía, con la media botella de Rioja blanco que me ha tocado en suerte lidiar en el almuerzo) y escribir unas pocas lineas que mantengan mínimamente activo este paño de lágrimas.
Aunque para lágrimas, y rabi, e impotencia, la portada del diario de ayer. En una pequeña tradición privada de la época en que el trabajo me hacía dar vueltas por media Europa semanalmente, suelo comprar en el aeropuerto algún diario local, una forma de llevarme un trozo de este terruño (al que tampoco le tengo tanto cariño, la verdad sea dicha) por las habitaciones de esos hoteles que le tocan a uno en suerte. En esta ocasión hubiera preferido no tener que ver sobre la cama ese titular llegado desde Osuna y que habla de cómo cualquier opinión pesimista sobre la raza humana es susceptible de ser desbordada una y otra vez. "Era una bestia", dicen de él. Pero esa bestia presumiblemente no andaba sola, especialmente si se trataba de un borrachuzo. Siempre he tenido la impresión (y mi actual pareja, que ha sufrido esta situación muchos años, lo confirma) de que este tipo de vilezas nacen en la barra de un bar, en voz alta y con el consentimiento de muchos presentes, cuando no con el propio jaleamiento ("Dí que sí, enseñale quièn manda en casa") de los de su especie. Y, sobre todo, con el pavoneamiento de quien sabe que tiene los medios, la ocasión y el motivo para hacerlo y que nadie se le interpondrá. O si se le interpone, se le lleva también por delante, aunque esté embarazada y sea tu propia hija. Posiblemente muchos de sus compañeros ante la barra del bar aparezcan ahora entre las imágenes de duelo, en el funeral, en las concentraciones que siempre llegan a posteriori. Me pregunto cuál sería el efecto si se pudiera lograr una concentración de vecinos antes del acontecimiento. No hace falta llenar una plaza. Presiento que esos presuntos parricidas no serían capaz de soportar a quince o veinte personas que se concentrasen delante de su bar habitual para recordarle, simplemente, que sí, que hay que meterse en la vida de los demás aunque sólo sea para ayudar a que la conserven.
PS : Respecto a las vacaciones, más o menos todo bien. La verdad es que me sorprendí a mí mismo llegando en sólo quince minutos o menos desde el aeropuerto hasta el hotel, teniendo en cuenta que es la primera vez que conduzco por aquí y el mapa de carreteras me acojonaba un poco con tanta autovía junta en el área metropolitana de Valencia. Respecto al hotel, pues sí, el servicio, la localización (guay eso de alternar entre la playa, la piscina al aire libre o la piscina cubierta), el restaurante, son de cinco estrellas...pero las habitaciones son de tres. En fin, nadie es perfecto. Y lo peor de todo es que cobran, como cabía esperar, por todo. Me pregunto por cuanto me saldrá este ratito que estoy aquí conectado mirando el correo y leyendo vuestros comentarios...
Aunque para lágrimas, y rabi, e impotencia, la portada del diario de ayer. En una pequeña tradición privada de la época en que el trabajo me hacía dar vueltas por media Europa semanalmente, suelo comprar en el aeropuerto algún diario local, una forma de llevarme un trozo de este terruño (al que tampoco le tengo tanto cariño, la verdad sea dicha) por las habitaciones de esos hoteles que le tocan a uno en suerte. En esta ocasión hubiera preferido no tener que ver sobre la cama ese titular llegado desde Osuna y que habla de cómo cualquier opinión pesimista sobre la raza humana es susceptible de ser desbordada una y otra vez. "Era una bestia", dicen de él. Pero esa bestia presumiblemente no andaba sola, especialmente si se trataba de un borrachuzo. Siempre he tenido la impresión (y mi actual pareja, que ha sufrido esta situación muchos años, lo confirma) de que este tipo de vilezas nacen en la barra de un bar, en voz alta y con el consentimiento de muchos presentes, cuando no con el propio jaleamiento ("Dí que sí, enseñale quièn manda en casa") de los de su especie. Y, sobre todo, con el pavoneamiento de quien sabe que tiene los medios, la ocasión y el motivo para hacerlo y que nadie se le interpondrá. O si se le interpone, se le lleva también por delante, aunque esté embarazada y sea tu propia hija. Posiblemente muchos de sus compañeros ante la barra del bar aparezcan ahora entre las imágenes de duelo, en el funeral, en las concentraciones que siempre llegan a posteriori. Me pregunto cuál sería el efecto si se pudiera lograr una concentración de vecinos antes del acontecimiento. No hace falta llenar una plaza. Presiento que esos presuntos parricidas no serían capaz de soportar a quince o veinte personas que se concentrasen delante de su bar habitual para recordarle, simplemente, que sí, que hay que meterse en la vida de los demás aunque sólo sea para ayudar a que la conserven.
PS : Respecto a las vacaciones, más o menos todo bien. La verdad es que me sorprendí a mí mismo llegando en sólo quince minutos o menos desde el aeropuerto hasta el hotel, teniendo en cuenta que es la primera vez que conduzco por aquí y el mapa de carreteras me acojonaba un poco con tanta autovía junta en el área metropolitana de Valencia. Respecto al hotel, pues sí, el servicio, la localización (guay eso de alternar entre la playa, la piscina al aire libre o la piscina cubierta), el restaurante, son de cinco estrellas...pero las habitaciones son de tres. En fin, nadie es perfecto. Y lo peor de todo es que cobran, como cabía esperar, por todo. Me pregunto por cuanto me saldrá este ratito que estoy aquí conectado mirando el correo y leyendo vuestros comentarios...
45 - DEVANADERO
Ok, ok, reconozco que me he dejado ir. Y menos que voy a aparecer por aquí. Los días junto al niño, el retiro en la sierra, los fines de semana de nuevo junto a L., y, sobre todo, las horas que estoy pasando configurando, desconfigurando, instalando y desinstalando programas y todo lo que se me ocurra en el portátil. En fin, me queda un fin de semana más y la semana que viene ya estaré en el Saler. Creo que me llevaré bastante lectura...y este portátil, claro.
Después de haberme estado machacando a mí mismo durante todo el mes de julio y la primera quincena de agosto, la forma en que se están desarrollando los dias en la segunda mitad de agosto me es extraña. Confieso que no tengo ni idea de qué va a pasar a partir de septiembre. Hace un año todo lo que tenía por delante eran cambios, con una nueva relación que parecía lo bastante sólida como para servir de apoyo. Un año después, completado el proceso, uno queda con la sensación de estar otra vez al inicio del camino. Y con la vieja lección de que incluso las relaciones más estables pueden escaparse por la menor rendija. No sé, igual empieza otro tiempo para seguir aprendiendo. Lo que sea, ya lo iré descubriendo por el camino...
¡Hay que ver las cosas que me planteo.!
Después de haberme estado machacando a mí mismo durante todo el mes de julio y la primera quincena de agosto, la forma en que se están desarrollando los dias en la segunda mitad de agosto me es extraña. Confieso que no tengo ni idea de qué va a pasar a partir de septiembre. Hace un año todo lo que tenía por delante eran cambios, con una nueva relación que parecía lo bastante sólida como para servir de apoyo. Un año después, completado el proceso, uno queda con la sensación de estar otra vez al inicio del camino. Y con la vieja lección de que incluso las relaciones más estables pueden escaparse por la menor rendija. No sé, igual empieza otro tiempo para seguir aprendiendo. Lo que sea, ya lo iré descubriendo por el camino...
¡Hay que ver las cosas que me planteo.!
44 - HIATO
a) En efecto, se terminó la separación que comenzó hace un tiempo. Tres días de ello y aún ando (andamos, debería decir) desnortado. Hemos vuelto, pero nada es lo mismo. De momento tenemos una sincronización de pena: ella trabajando, yo con niño, madre hospitalizada....Y aún queda por determinar cómo va a quedar la cosa cuando empieze la rutina familiar (niños y niñas al completo, colegio, trabajo, etc). Seguro que hay una lección en todo esto. Es sólo que no estoy seguro de haberla aprendido.
b) Vuelvo a estar con niño, qué bien. Así que, dado que L. tiene que seguir trabajando y además atender a su madre, me voy unos dias a la sierra (enlace aquí a la izquierda). A partir del 28, a Valencia. Como de momento no me han traído el portátil, no podré seguir conectandome por ahí afuera. Así que posiblemente el blog se ralentizará más de lo normal. Por cierto, le va haciendo falta otra mano de pintura. ¿Qué color os gusta más?
c) La travesía del desierto ha sido más que literal...soledad y calor. Curioso que justo cuando termina la primera han llegado los vientos más frescos también hasta aquí. Cósmico.
d) Ante todo, muchas gracias a los que habeís estado pasando por aquí todo este tiempo. No recordaba haber tenido un grupo tan fiel de colegas en mi vida. La travesía del desierto ha sido más llevadera con vosotros...
Y hasta el próximo post, en cuanto tenga ocasión
b) Vuelvo a estar con niño, qué bien. Así que, dado que L. tiene que seguir trabajando y además atender a su madre, me voy unos dias a la sierra (enlace aquí a la izquierda). A partir del 28, a Valencia. Como de momento no me han traído el portátil, no podré seguir conectandome por ahí afuera. Así que posiblemente el blog se ralentizará más de lo normal. Por cierto, le va haciendo falta otra mano de pintura. ¿Qué color os gusta más?
c) La travesía del desierto ha sido más que literal...soledad y calor. Curioso que justo cuando termina la primera han llegado los vientos más frescos también hasta aquí. Cósmico.
d) Ante todo, muchas gracias a los que habeís estado pasando por aquí todo este tiempo. No recordaba haber tenido un grupo tan fiel de colegas en mi vida. La travesía del desierto ha sido más llevadera con vosotros...
Y hasta el próximo post, en cuanto tenga ocasión
43 - MENS SANA IN CORPORE IN SEPULTO
Más o menos como la cancioncilla me encontraba yo, aquel viernes noche, a las puertas de un fin de semana extendido, para más inri (lo que se conoce como "puente"). Los amigos de estos últimos días no se encontraban muy a mano, dispersos como siempre. Además por culpa mía, que me había perdido las dos tocatillas de esta semana, a las que todo el mundo había prometido acudir, enfrascado como estaba en la imposible configuración de seguridad de la porquería de router que había elegido. Es decir, descuidando la vida social. Así que aquella tarde, con el router regresado a la tienda y mi ordenador de nuevo en la cocina (no pregunteís) decidí que ya estaba bien de andar siempre en casa, enfadado conmigo mismo y culpando al cosmos de mi soledad...Ok, me estoy volviendo paranoico. No, lo normal no, más aún...
Así que acudo al truco número dos del libro: ejercicio físico. Son las once y media de la noche, pero no pienso quedarme ni un segundo más ante la pantalla. Trinco la bici y el chaleco refractario (aún a riesgo de que me confundan con algún operario de la red de saneamiento) y me pongo a pedalear, a ver qué tal el nuevo carril bici. Como no es plan de salir con la bici a cuerpo gentil a ciertas horas en las que la gente va ciega, voy buscando directamente el paseo fluvial que me pilla cerca de casa. Y así, por la vera del río, donde sólo se veían algunas parejas abrazadas en la misma orilla (qué deprimente resulta todo cuando estás solo, joder), empiezo a hacer kilómetros. No muchos, unos 6 ó 7, porque para cuando me bajo de la bici estoy ya junto al Ruiz de Lopera.
Me refiero al estadio, no a la maricona que se ha cargado al equipo. Jo, cómo ha cambiado todo esto. En la última época en que yo salía de noche esta zona (Reina Mercedes) tenía marcha y todo. Ahora sólo hay bares que recogen sus veladores familares, y no mucha gente presente. Auch, me empiezan a doler las piernas, pero estoy en la otra punta de la ciudad y tengo que regresar...y con la bici. Me lo tomo con filosofía y a la altura del Puente de Triana decido meterme en el centro, a ver cómo está la cosa. Como siempre, todo muerto hasta que uno llega a la Alameda, pero allí no veo caras conocidas. Al carajo, vuelvo a tirar para el río. Glubs, recuerdo que no he merendado ni cenado..Mira, un Tex Mex abierto. Ni me lo pienso, a saco a por un Taco Texano y una Sincronizada. Creo que antes de llegar a casa me metí en algún sitio a tomar un Ron Miel, pero de lo que estoy seguro es de que no cruzé palabra con naide. Solo, pero cansado, algo es algo...ZZZZ
El dia siguiente no fue mejor, teniendo en cuenta que a eso de las 3 de la tarde, con el sol cayendo 43ºc a plomo, me encontraba en una furgoneta sin aire acondicionado, regresando de un viaje relampago al pueblo, a llevar un sofá que había rescatado de mi antiguo piso. Lo peor fue abrir la puerta para recoger el sofá y descubrir que los nuevos dueños ya habían echado abajo los armarios de pladur (que yo mismo ayudé a montar en mis años de matrimonio) y desmontando la cocina. En fin, mejor olvidarlo, he pasado muy buenos (y muy malos) ratos en aquel piso y ahora mismo me encuentro en tránsito a la espera de (saber) cuál será mi alojamiento defnitivo. Lo dicho, que menda no almuerza hasta las cinco de la tarde pasadas...me temo que es demasiado tarde para ir a una piscina que está a 20 kms de casa y que, de todas formas, cierra a las 19:15. Mejor dormir la siesta...de la que me despierto cuando el sol ya empezaba a ocultarse. Mis prospectivas no han variado desde la noche anterior: pero el enfado y la ira crecen por minutos. Enfadado con L. y su idea de darme la patada (ok, ok, no es así, pero esa era la forma en la que yo lo veo, dominado por la ira), enfadado con la psiqui que me ha estado mareando trece años. Con mi trabajo donde no consigo integrarme entre la peña. Iracundo contra Dios y el cosmos. Esto no puede quedar así. Tengo que matar. Y hacerlo ya.

Quieto parao. Ponte ya a hacer más kilómetros a la bici, a ver si te cansas y se te van esas ideas negras. Y no te olvides el chaleco refractario. Así que otra vez dando paseos de madrugada con la bici, pero esta vez no tiro en dirección Cádiz, prefiero el cercano Parque del Alamillo.

Como de costumbre, son las doce y pico de la madrugada y el Parque se encuentra abarrotado de familias haciendo picnic, niños jugando a la pelota como si fueran las once de la mañana, chavalotes con monopatín, gente que pasea a los animales de compañía, parejas que se pierden en la espesura con una manta bajo el brazo (qué deprimente es ver esto cuando se está solo). Ya les vale, yo a lo mío, a cansarme.
Así que me meto con la bici en medio de las cuestecillas sin aflojar el ritmo, y estoy a punto de llevarme p'alante a algún dominguero nocturno que puso el mantel en medio del sendero...y así casi una hora dale que te pego por los senderos del parque e incluso por los alrededores del Estadio Olimpico (¡qué moral tenían los que le pusieron el nombre!) cuando decido regresar a casa y, además, subir las cuestas sin bajarme de la bici. Augh, eso ha dolido...Ya en mi cama, me pregunto si yo tenía antes este bulto a la altura del diafragma. Verás, a que he pillado una hernia...Domingo. Tras la noche de descanso, noto como la amargura y el rencor siguen ganando terreno. Pues habrá que hacer algo para mantenerlo a raya. Y me acuerdo de la palabra mágica del verano: piscina. La de Coria, concretamente: 50 mts de largo, y el centro normalmente desocupado (los padres con los niños se suelen poner en las calles de los extremos), lo que le permite a uno hacerse algunos largos...de 50 mts, los que a mí me gustaban cuando solía ir a la piscina. Aunque hace casi catorce años desde aquellos tiempos. En fin, quién dijo miedo, estoy aquí para cansarme y echar los higadillos si hace falta, antes de que me domine la ira. Glub glub...joé, no recordaba que esto fuera tan fatigante, y aún estoy en el primer largo (mi idea de hacer unos 12, unos 600 mts, en fin, hace ya muchos años de esto y mejor empezar con algo flojito). Mi estado de forma física sigue igual que cuando estaba en el instituto y los otros chicos se cachondeaban de menda, pero de algo sí me acuerdo...superado los primeros minutos de cansancio se pilla el ritmo y uno puede aguantar todavía mucho más. Total, que al final sí que hice los 600 de marras, con lo que podemos considerar que el objetivo se ha logrado: entre las dos noches ciclistas y el julepe de la piscina no me quedan fuerzas para enfadarme. Me arrastro hacia la barra del bar a ver si tomo algo, que hoy no he desayunado y ya son las dos de la tarde. Mientras me llega el condumio, suena un mensaje. Pienso que será mi amigo Pet, proponiendo alguna salida a la playa para mañana o el martes. Miro la pantalla y mi mundo gira 180ºc.
"¿Podemos hablar ahora?". Y yo que hacía a L. en la playa, con sus amigas. ¿Querrá terminar de apuñalarme? ¿O se habrá dado cuenta de que...? Confieso que durante minutos, tal vez segundos, noté la tierra moviendose bajo los pies. Hasta que devolví la llamada. En efecto, ha regresado antes de tiempo de sus vacaciones, su madre ha tenido que ser intervenida otra vez y tendrá que quedarse esta noche con ella en el hospital. Lo ha pasado bien en la playa, aunque su amiga haya pasado la mayor parte del tiempo encerrada en el cuarto con el novio. Y las niñas están con el padre todo este mes. Mmm. Más o menos lo de siempre, pero esta vez se nota un claro temblor en la voz. Finalmente, suenan las palabras mágicas "Vente para acá. ¿no?".
Llego y no hacen falta palabras. Apoya su cabeza contra el hombro y me agarra por la cintura. Hay mucho de que hablar. O mejor no. Lo único que lamento es que dejé mis últimas fuerzas al salir de la piscina hace una hora...Aunque siempre podemos confiar en una recuperación milagrosa.
42 - EUREKA
Lo encontré, como dice el título.
"WILD OAT . Os transcribo:
(...) Raramente pertenecen a un grupo estable de amigos, y en lugar de eso entablan relaciones temporales aquí o allí, pero nunca llegando a involucrarse plenamente. Usualmente poseen varios talentos y no necesitan hacer un esfuerzo especial para lograr cualquier cosa: muchas de ellas simplemente se le aparecen. Y a pesar de ésto, son ambiciosos y desean lograr algo especial aunque, por otra parte, sólo tienen una vaga noción de qué puede ser aquello que desean. (...) Las personas del tipo Wild Oat anhelan disfrutar de la vida, por lo general de forma poco convencional. No les gusta seguir la corriente, sino que quieren manejar su propia nave. Por desgracia para ellos, desconocen hacia qué puerto deben poner rumbo. Por este motivo, encajan dificilmente en la sociedad. Son reacios al compromiso, y muchas veces esta falta de definición origina que acaben en circunstancias que no están a su nivel espiritual o intelectual, desembocando en nuevas frustraciones. La vida siempre les está dando nuevas oportunidades, y por ello suelen dar comienzo a numerosos proyectos, pero careciendo siempre de la certeza interior que les permita tomar una decisión final y definitiva sobre el curso a seguir. Después de un tiempo, el trabajo que parecía agradable empieza a resultar fastidioso, y los colegas entre los que se sentían tan a gusto de pronto empiezan a parecerles aburridos. Siguiendo un típico comportamiento negativo, ellos mismos se encargan de demoler lo que habían construído, para seguir moviendose hacia una nueva oportunidad, pensando que les aportará una mayor satisfacción. Para alguien que no lo haya experimentado nunca, podría parecer que este estado mental debe resultar de lo más estimulante, cuando en realidad no es así en absoluto. Las personas del tipo Wild Oat en negativo sólo sienten que la vida está pasando de largo, pese a su talento y logros. Sólo pueden lamentarse sobre su nula habilidad para afirmar algo completamente, y nunca llegan a disfrutar de los logros de su trabajo. Siempre parecen estar a la búsqueda de la pareja ideal pero nunca parecen encontrar lo que quieren. Por su mente corren extrañas ideas, nociones de las cosas que quisieran y deberían hacer. Y así dilapidan toda su energía en todas las direcciones en lugar de perseguir firmemente un único objetivo"
El párrafo anterior está transcrito de este libro, que lleva ya unos años en mi poder, pero al que no le había dedicado posiblemente toda la atención. Así que en septiembre, cuando vuelvan a abrir las tiendas, creo que me voy a hacer con el estuche completo y comenzar el auto tratamiento. Porque no quiero ni pensar en lo que será el regreso al currelo después de pasar todo el verano en un puro lamento...
=============
Entre tanto, vamos tirando como podemos, que es tanto como decir "mal". O casi. Por una parte, estoy haciendo cambios nuevos en el mobiliario del piso en el que ahora vivo, o al menos los haría si no fuera por el maldito router que.... En fin, lo importante es que parece que me voy haciendo a la idea de que este piso en el que estoy ahora va a ser mi vivienda por un tiempo. Atrás quedó la perspectiva de usarlo como alojamiento ocasional, mientras que la casa de L. sería mi residencia estable. Esos sueños se esfumaron y sólo queda la certeza de que, sea cual sea el camino que me tocará recorrer, lo haré otra vez solo.
Y no por falta de intentos. Lamentablemente, mi autoestima ha sufrido un serio bajón al comprobar que ninguna de las personas a las que había invitado a escribirme (a través de una de las páginas especializadas en este tipo de negocio) me ha devuelto la más mínima respuesta. Debe ser el texto que puse, demasiado sabihondo, tal vez incluso repelente. O quizás sea la foto. Debe ser la afoto. Después de todo, quién en su sano juicio iba a responder a alguien con semejante pinta. Posiblemente alguna haya telefoneado al zoológico local, para comprobar si últimamente echaban de menos a algún primate. Aunque la respuesta hubiera sido "¿echarle de menos? ¡Por nosotros puede quedarselo para toda la vida!". Santa Madre de Dios, ya divago otra vez... Sea como sea, no ha habido respuesta. Dicen que la ilusión es lo último que se pierde, pero la mía picó boleto hace ya tiempo. Y me queda la realidad.
"WILD OAT . Os transcribo:
(...) Raramente pertenecen a un grupo estable de amigos, y en lugar de eso entablan relaciones temporales aquí o allí, pero nunca llegando a involucrarse plenamente. Usualmente poseen varios talentos y no necesitan hacer un esfuerzo especial para lograr cualquier cosa: muchas de ellas simplemente se le aparecen. Y a pesar de ésto, son ambiciosos y desean lograr algo especial aunque, por otra parte, sólo tienen una vaga noción de qué puede ser aquello que desean. (...) Las personas del tipo Wild Oat anhelan disfrutar de la vida, por lo general de forma poco convencional. No les gusta seguir la corriente, sino que quieren manejar su propia nave. Por desgracia para ellos, desconocen hacia qué puerto deben poner rumbo. Por este motivo, encajan dificilmente en la sociedad. Son reacios al compromiso, y muchas veces esta falta de definición origina que acaben en circunstancias que no están a su nivel espiritual o intelectual, desembocando en nuevas frustraciones. La vida siempre les está dando nuevas oportunidades, y por ello suelen dar comienzo a numerosos proyectos, pero careciendo siempre de la certeza interior que les permita tomar una decisión final y definitiva sobre el curso a seguir. Después de un tiempo, el trabajo que parecía agradable empieza a resultar fastidioso, y los colegas entre los que se sentían tan a gusto de pronto empiezan a parecerles aburridos. Siguiendo un típico comportamiento negativo, ellos mismos se encargan de demoler lo que habían construído, para seguir moviendose hacia una nueva oportunidad, pensando que les aportará una mayor satisfacción. Para alguien que no lo haya experimentado nunca, podría parecer que este estado mental debe resultar de lo más estimulante, cuando en realidad no es así en absoluto. Las personas del tipo Wild Oat en negativo sólo sienten que la vida está pasando de largo, pese a su talento y logros. Sólo pueden lamentarse sobre su nula habilidad para afirmar algo completamente, y nunca llegan a disfrutar de los logros de su trabajo. Siempre parecen estar a la búsqueda de la pareja ideal pero nunca parecen encontrar lo que quieren. Por su mente corren extrañas ideas, nociones de las cosas que quisieran y deberían hacer. Y así dilapidan toda su energía en todas las direcciones en lugar de perseguir firmemente un único objetivo"
El párrafo anterior está transcrito de este libro, que lleva ya unos años en mi poder, pero al que no le había dedicado posiblemente toda la atención. Así que en septiembre, cuando vuelvan a abrir las tiendas, creo que me voy a hacer con el estuche completo y comenzar el auto tratamiento. Porque no quiero ni pensar en lo que será el regreso al currelo después de pasar todo el verano en un puro lamento...
=============
Entre tanto, vamos tirando como podemos, que es tanto como decir "mal". O casi. Por una parte, estoy haciendo cambios nuevos en el mobiliario del piso en el que ahora vivo, o al menos los haría si no fuera por el maldito router que.... En fin, lo importante es que parece que me voy haciendo a la idea de que este piso en el que estoy ahora va a ser mi vivienda por un tiempo. Atrás quedó la perspectiva de usarlo como alojamiento ocasional, mientras que la casa de L. sería mi residencia estable. Esos sueños se esfumaron y sólo queda la certeza de que, sea cual sea el camino que me tocará recorrer, lo haré otra vez solo.
Y no por falta de intentos. Lamentablemente, mi autoestima ha sufrido un serio bajón al comprobar que ninguna de las personas a las que había invitado a escribirme (a través de una de las páginas especializadas en este tipo de negocio) me ha devuelto la más mínima respuesta. Debe ser el texto que puse, demasiado sabihondo, tal vez incluso repelente. O quizás sea la foto. Debe ser la afoto. Después de todo, quién en su sano juicio iba a responder a alguien con semejante pinta. Posiblemente alguna haya telefoneado al zoológico local, para comprobar si últimamente echaban de menos a algún primate. Aunque la respuesta hubiera sido "¿echarle de menos? ¡Por nosotros puede quedarselo para toda la vida!". Santa Madre de Dios, ya divago otra vez... Sea como sea, no ha habido respuesta. Dicen que la ilusión es lo último que se pierde, pero la mía picó boleto hace ya tiempo. Y me queda la realidad.
41 - TANGO
En el anterior post hacía referencia a una reunión casual de amigos. Lo cierto es que en los últimos diez meses he vuelto a encontrarme con muchas de las personas que me dieron compañía y amistad en aquellos años (1985-92) que también se me hicieron duros, al menos en el campo personal, aunque de eso hablaré otro dia. Como las modas musicales, pareciera que también las amistades siguen ondas de veinte años y, al igual que gran parte de los grupos pop asentados en las listas de éxitos actuales reivindican los 80 (LODVG, Pereza, El canto del loco...por no hablar de la reunión de Hombres G o los conciertos nostalgia de Jaime Urrutia o Antonio Vega, e incluso las reediciones de Derribos Arias), en las relaciones personales parece ocurrir otro tanto. A la mayor parte de esta peña dejé de verla progresivamente en los primeros años 90. A medida que me concentraba en mi matrimonio, a partir de 1995, todo el mundo parecía entrar en una fase de dispersión (Baleares, Canarias, Marruecos), aunque alguno de ellos, como yo, sólo estuviera retraído en su propio mundo familiar. Y un día, al empezar la nueva década, te das cuenta de que has perdido todo el contacto con todo el mundo. Y te faltan pretextos para llamar a la gente, después de tanto tiempo. Así que lo das por terminado.
De pronto, acabado el verano del 2005, empiezan los encuentros fortuitos. A la hora del almuerzo en un bar entra una cara a la que no veías en más de dos lustros, mientras que otro día, en la cola de la DGT te encuentras con quien fuera casi inseparable tuyo...y los vinculos se vuelven a establecer. Aunque no nos engañamos, porque en el fondo sabemos que se trata de un reencuentro temporal. La vida ha de seguir su curso y probablemente en poco tiempo estaremos tan dispersos como antes. Y, sin embargo, la otra noche, mientras dábamos cuenta de sendos serranitos en un bar, uno de ellos me comentaba que tenía la sensación de que en estos veinte años apenas ha cambiado mucho de nuestras vidas, y que aún estamos pendientes de despegar. Que veinte años no son nada, decía el tango.
Es cierto: pese a todos los virajes y vueltas por las que nos ha traído la vida, es como si siguieramos empezando a tomar esa curva cerrada cuyo final aún no se acierta a ver. Yo podría haber sido un ejemplo: llevo estos casi veinte años trabajando en algo muy parecido, siempre para la misma Casa. Y en el aspecto personal, mi paso por la vida familiar, por las relaciones de estos años, es como si me hubieran dejado más experiencia, pero no mucho más.
Hace un año, sin ir más lejos, pensaba que estaba comenzando una nueva etapa, al calor de una nueva relación que parecía a prueba de baches. En este año, he cambiado de trabajo, de piso, de coche, de banco, de bici, y casi que de localidad. Y, sin embargo, cuando uno lo examina es como si siguiese en la misma linea de salida, esperando a que caiga el banderín a cuadros para salir pitando...
De pronto, acabado el verano del 2005, empiezan los encuentros fortuitos. A la hora del almuerzo en un bar entra una cara a la que no veías en más de dos lustros, mientras que otro día, en la cola de la DGT te encuentras con quien fuera casi inseparable tuyo...y los vinculos se vuelven a establecer. Aunque no nos engañamos, porque en el fondo sabemos que se trata de un reencuentro temporal. La vida ha de seguir su curso y probablemente en poco tiempo estaremos tan dispersos como antes. Y, sin embargo, la otra noche, mientras dábamos cuenta de sendos serranitos en un bar, uno de ellos me comentaba que tenía la sensación de que en estos veinte años apenas ha cambiado mucho de nuestras vidas, y que aún estamos pendientes de despegar. Que veinte años no son nada, decía el tango.
Es cierto: pese a todos los virajes y vueltas por las que nos ha traído la vida, es como si siguieramos empezando a tomar esa curva cerrada cuyo final aún no se acierta a ver. Yo podría haber sido un ejemplo: llevo estos casi veinte años trabajando en algo muy parecido, siempre para la misma Casa. Y en el aspecto personal, mi paso por la vida familiar, por las relaciones de estos años, es como si me hubieran dejado más experiencia, pero no mucho más.
Hace un año, sin ir más lejos, pensaba que estaba comenzando una nueva etapa, al calor de una nueva relación que parecía a prueba de baches. En este año, he cambiado de trabajo, de piso, de coche, de banco, de bici, y casi que de localidad. Y, sin embargo, cuando uno lo examina es como si siguiese en la misma linea de salida, esperando a que caiga el banderín a cuadros para salir pitando...
40 - SANGUIJUELAS
Primer fin de semana de agosto. Hasta el momento, he sobrevivido. Y ha habido buenos ratos, como la reunión de antiguos conocidos en el Club Social de una urbanización cercana a Sevilla para apoyar a un buen amigo en un pequeño concierto. Así que lo que en principio iba a ser una tocata de compromiso con el fin de sacar algo de dinero para manutención se convirtió en un rato más que agradable entre personas que no nos veíamos, en algunos casos, desde hacía más de diez años. En este tiempo muchos nos hemos dedicado a montar y desmontar familia, como era mi caso. O el de otro de los asistentes, quien en este periodo tuvo tiempo de casarse y separarse de una cantante, hija de famosos artistas, modelo ocasional y, por lo que ví el otro día, también presentadora de TV. Otra pareja (él trabaja como cámara en reportajes internacionales, con más de una guerra a sus espaldas) no terminaba de cantar alabanzas de sus recientes vacaciones en un país del Golfo de Guinea, donde han estado conviviendo en una aldea con los naturales del lugar, y tan contentos están que empiezan a organizar otro viaje, para un grupo más numeroso de amigos esta vez, al mismo sitio, y pasar allí la Navidad y el fin de año. Otros, al igual que yo, han pasado esta última década tirando como han podido. Otro acababa de salir recientemente de la carcel. Y alguno sigue en el mismo sitio donde lo dejamos hace tantos años. En fin, una buena reunión que se prolongó hasta tarde, algo poco habitual en mí: la última vez que cerré un bar con unos amigos un café todavía costaba 50 pts.
Pero tras la noche llega la mañana, por delante otra vez un domingo solo en casa... A saber por qué me afecta tanto estar solo, si, de hecho, constituye mi elemento natural. Creo que me he ido convirtiendo en una de esas personas que necesitan sentirse acompañados para ir tomando su energía del otro/a. Así de fácil. Ningún proyecto es lo bastante interesante como para hacerlo solo: ni siquiera dar una vuelta, ir a la piscina, al cine...simplemente uno no encuentra la fuerza de ánimo suficiente, mejor quedarse en casa. Y sin embargo, sentirse acompañado hace cambiar tanto la cosa que uno se multiplica en mil proyectos, historias, necesidades, el tiempo se cuartea y se hace inalcanzable, y uno acaba dejando atrás a quien (o quienes) le ha servido de apoyo y le ha dado la energía como para despegar . Exactamente. Como una sanguijuela. Tal vez tenga algo que ver con mi signo...
Pero tras la noche llega la mañana, por delante otra vez un domingo solo en casa... A saber por qué me afecta tanto estar solo, si, de hecho, constituye mi elemento natural. Creo que me he ido convirtiendo en una de esas personas que necesitan sentirse acompañados para ir tomando su energía del otro/a. Así de fácil. Ningún proyecto es lo bastante interesante como para hacerlo solo: ni siquiera dar una vuelta, ir a la piscina, al cine...simplemente uno no encuentra la fuerza de ánimo suficiente, mejor quedarse en casa. Y sin embargo, sentirse acompañado hace cambiar tanto la cosa que uno se multiplica en mil proyectos, historias, necesidades, el tiempo se cuartea y se hace inalcanzable, y uno acaba dejando atrás a quien (o quienes) le ha servido de apoyo y le ha dado la energía como para despegar . Exactamente. Como una sanguijuela. Tal vez tenga algo que ver con mi signo...
39 - IMPACIENTE
Como de costumbre, cuando no se me ocurre nada mejor que hacer, pillo la brocha y la escalera y me pongo a cambiarle el color a las paredes...Podría parecer una mejora de tono respecto al chocolate más sombrío que había antes, pero...en Sevilla el morado tiene un significado particular, más propia de la penitencia. Como que sólo me ha faltado el cordón amarillo y la estampa del Gran Poder...
Uno, al fin y al cabo, es de donde es...
Uno, al fin y al cabo, es de donde es...
38 - ROCANROL
1 - QUÉ PERRA OS HA DADO A TODOS: NO ME VOY DE VACACIONES. O sea, que la primera quincena estaré en el trabajo la mayor parte de los días. Y la segunda, visto el plan, me quedaré con el niño en Sevilla, salvo algunos días que pase con mis padres en la casa de la sierra, que al menos allí corre aire fresco. Para más detalles, en uno de mis enlaces aquí al lado se habla de esta localidad: no es que le tenga mucho aprecio, e incluso, después de estar yendo y viniendo 41 años ya, estoy harto, pero allí reside uno de los pocos amigos que me quedan.
2 - DECISION TOMADA. Ya está hecha la reserva. Al final, aunque me deje un pastón en sólo cinco días (¡más de lo que me costó un mes entero hace un año!) me iré con el peque (si nada se tuerce, que ya ha ocurrido otras veces) a la que era mi primera opción. Pero eso ocurrirá a finales de agosto e inicios de septiembre, y será, ya digo, poco tiempo.
3- VERANO INHUMANO. El del año 2002 fue aún peor (separado de facto pero conviviendo, aunque mal, en el mismo domicilio, tres robos consecutivos de moto, el coche que se quedó sin aire acondicionado, ola de calor sin escapatoria, el brazo roto del niño justo el día antes de pillar el avión hacia las vacaciones...) pero éste aún puede ganarle. La verdad es que, tras los dos últimos años, me había hecho el cuerpo a, por lo menos, sentirme acompañado (aunque en la práctica me encontrase solo). Y el del 2005 posiblemente haya sido el mejor de mi vida, al lado de alguien con quien pensaba (hasta hace pocas horas, en que he empezado a asumirlo) que podría pasar el resto de mi vida. Y, sobre todo, con piscina. Llamadme cínico. Este año, nada de eso. Al menos cuando tengo conmigo al peque puedo mantener la cabeza ocupada, pero una vez que éste vuelve con su mami, es hora de dar la bienvenida una vez más a la tristeza. Aunque de momento ya me han reparado la moto.
4. DEJA CON BUEN SABOR DE BOCA A TU PUBLICO. Por eso, me permito transcribir, sin permiso (no sabría cómo pedirlo) algunas situaciones reales de Ayuda al Usuario que he encontrado por ahí,
(sin comentarios)
Helpdesk: Haga clic sobre el icono de ‘Mi PC’, a la izquierda de la pantalla.
Cliente: ¿Tu izquierda o mi izquierda?
(hay cada uno que…)
Helpdesk: Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?
Cliente: Hola, no puedo imprimir.
Helpdesk: Podría hacer click sobre “inicio” y …
Cliente: Escuche; no empiece con tecnicismos, no soy Bill Gates ¡Maldita sea!
(y cada una…..)
Cliente: Hola, buenas tardes, soy Marta ! y no puedo imprimir, cada vez que lo intento dice “No se encuentra impresora”. He cogido incluso la
impresora, la he colocado en frente del monitor pero el ordenador todavía dice que no la puede encontrar.
(el mejor)
Cliente: Tengo problemas para imprimir en rojo.
Helpdesk: Tiene una impresora a color?
Cliente: Aaaaaaaah…. gracias!!
(el segundo mejor)
Helpdesk: Qué hay en su monitor ahora mismo?
Cliente: Un osito de peluche que mi novio me compró en un supermercado.
(Dios es grande)
Helpdesk: Ahora, pulse F8.
Cliente: … mmmm No funciona.
Helpdesk: Que hizo exactamente?
Cliente: Presionar la F 8 veces como me dijiste, pero no ocurre nada.
(hay que ser tooontoooo)
Cliente: Mi teclado no quiere funcionar.
Helpdesk: ¿Está seguro de que esta conectado?
Cliente: No lo sé. No alcanzo la parte de atrás.
Helpdesk: coja el teclad! o, y dé diez pasos hacia atrà1s.
Cliente: ok
Helpdesk: El teclado sigue con usted?
Cliente: Sí
Helpdesk: Eso significa que el teclado no está conectado ¿Hay algún otro teclado cerca?
Cliente: Sí, hay otro aquí. Andaaa,…. este si funciona!!
(el primo del anterior)
Helpdesk: Tu password es ‘a’ minúscula de andamio, V mayúscula de Victor, el número 7…
Cliente: 7 en mayúscula o minúscula?
(el tercer mejor)
Un cliente no puede conectarse a Internet
Helpdesk: Está seguro de que esta utilizando el password correcto?
Cliente: Si, estoy seguro, vi a un colega hacerlo.
Helpdesk: Me puede decir cual es el password?
Cliente: 5 asteriscos.
2 - DECISION TOMADA. Ya está hecha la reserva. Al final, aunque me deje un pastón en sólo cinco días (¡más de lo que me costó un mes entero hace un año!) me iré con el peque (si nada se tuerce, que ya ha ocurrido otras veces) a la que era mi primera opción. Pero eso ocurrirá a finales de agosto e inicios de septiembre, y será, ya digo, poco tiempo.
3- VERANO INHUMANO. El del año 2002 fue aún peor (separado de facto pero conviviendo, aunque mal, en el mismo domicilio, tres robos consecutivos de moto, el coche que se quedó sin aire acondicionado, ola de calor sin escapatoria, el brazo roto del niño justo el día antes de pillar el avión hacia las vacaciones...) pero éste aún puede ganarle. La verdad es que, tras los dos últimos años, me había hecho el cuerpo a, por lo menos, sentirme acompañado (aunque en la práctica me encontrase solo). Y el del 2005 posiblemente haya sido el mejor de mi vida, al lado de alguien con quien pensaba (hasta hace pocas horas, en que he empezado a asumirlo) que podría pasar el resto de mi vida. Y, sobre todo, con piscina. Llamadme cínico. Este año, nada de eso. Al menos cuando tengo conmigo al peque puedo mantener la cabeza ocupada, pero una vez que éste vuelve con su mami, es hora de dar la bienvenida una vez más a la tristeza. Aunque de momento ya me han reparado la moto.
4. DEJA CON BUEN SABOR DE BOCA A TU PUBLICO. Por eso, me permito transcribir, sin permiso (no sabría cómo pedirlo) algunas situaciones reales de Ayuda al Usuario que he encontrado por ahí,
(sin comentarios)
Helpdesk: Haga clic sobre el icono de ‘Mi PC’, a la izquierda de la pantalla.
Cliente: ¿Tu izquierda o mi izquierda?
(hay cada uno que…)
Helpdesk: Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle?
Cliente: Hola, no puedo imprimir.
Helpdesk: Podría hacer click sobre “inicio” y …
Cliente: Escuche; no empiece con tecnicismos, no soy Bill Gates ¡Maldita sea!
(y cada una…..)
Cliente: Hola, buenas tardes, soy Marta ! y no puedo imprimir, cada vez que lo intento dice “No se encuentra impresora”. He cogido incluso la
impresora, la he colocado en frente del monitor pero el ordenador todavía dice que no la puede encontrar.
(el mejor)
Cliente: Tengo problemas para imprimir en rojo.
Helpdesk: Tiene una impresora a color?
Cliente: Aaaaaaaah…. gracias!!
(el segundo mejor)
Helpdesk: Qué hay en su monitor ahora mismo?
Cliente: Un osito de peluche que mi novio me compró en un supermercado.
(Dios es grande)
Helpdesk: Ahora, pulse F8.
Cliente: … mmmm No funciona.
Helpdesk: Que hizo exactamente?
Cliente: Presionar la F 8 veces como me dijiste, pero no ocurre nada.
(hay que ser tooontoooo)
Cliente: Mi teclado no quiere funcionar.
Helpdesk: ¿Está seguro de que esta conectado?
Cliente: No lo sé. No alcanzo la parte de atrás.
Helpdesk: coja el teclad! o, y dé diez pasos hacia atrà1s.
Cliente: ok
Helpdesk: El teclado sigue con usted?
Cliente: Sí
Helpdesk: Eso significa que el teclado no está conectado ¿Hay algún otro teclado cerca?
Cliente: Sí, hay otro aquí. Andaaa,…. este si funciona!!
(el primo del anterior)
Helpdesk: Tu password es ‘a’ minúscula de andamio, V mayúscula de Victor, el número 7…
Cliente: 7 en mayúscula o minúscula?
(el tercer mejor)
Un cliente no puede conectarse a Internet
Helpdesk: Está seguro de que esta utilizando el password correcto?
Cliente: Si, estoy seguro, vi a un colega hacerlo.
Helpdesk: Me puede decir cual es el password?
Cliente: 5 asteriscos.





