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BUSCATE LA VIDA
Que ya vas siendo mayorcito



Algo de mí


Pos es cierto. Esto ya s'acabó.
Un correo: papapitufo77@yahoo.com
Y un sitio
aunque nada que ver con éste...

Sindicación

 
18 - CARASIO
Nunca le puse nombre. Pero, junto con su compañero Pepo, nos hemos estado acompañando mutuamente durante 9 ó 10 meses, no recuerdo exactamente. Era una simple carpa de acuario del tipo conocido como carpa o carasio común, y hoy descansa, envuelto en servilletas, dentro del saco de abono que usa mi padre para su jardin. Supongo que mejor eso que la basura.

Vereis. Todo comenzó un dia de la Feria de Abril del año pasado. Aquel dia, una de las raras ocasiones en que he pisado el real, iba en compañía de M. y su hija Mm. De M. tendré que hablar largo y tendido alguna vez, pues ha sido realmente decisiva en mi vida en estos años. Pero por el momento, baste saber que su hija Mm se fijó en una de las nuevas atracciones de la Calle del Infierno. Aparentemente era una de tantas tómbolas donde los niños tienen que tirar bolas, o tal vez pescar patos de un barreño o algo así. Lo distintivo de aquello es que el premio no consistía en un perrito piloto o cualquier peluche al uso, sino en un ser vivo. Detrás de aquella pareja que exhortaba con el microfono a que se acercasen los niños había decenas, cientos, de peces de colores. Carpas naranjas encerradas en pequeños recipientes de plástico. Aún me estremezco de pensar cuantos no se les morirían al dia en aquellas condiciones, ya que presumo que posiblmente ni les darían de comer a todos, habiendo tantos como había en sus jaulas individuales de plástico. Mm acertó con las bolas (o los patos, no recuerdo) y aquella noche uno de los peces vino a parar a casa de M, indultado del terrible destino que esperaba al resto de las carpas en aquel tenderete de feria.

Cosas del destino, a las dos semanas, el trabajo de M. le obligaba a tener que ausentarse una o dos semanas de Sevilla. Su hija se quedaría, como es habitual, con la abuela, pero la carpa era otro cantar. Así que me ofrecí a tenerla en mi casa, donde aprendí algunas cosas sobre las carpas y le puse un habitáculo más decente (10 litros). Cuando regresó M. volví a retornarle el pez, en un trayecto accidentado ya que, en una curva muy cerrada, el pobre Nemo se salió de la pecera, y si no llega a ser por el "uh, oh" que musitó mi hijo, quien pudo verlo desde su asiento, posiblemente allí hubiera acabado. El caso es que Nemo volvió a su hogar, aunque por poco tiempo. Diez dias después, otro largo viaje laboral de M (un mes esta vez) le hizo volver a mi casa, donde le puse un acuario mayor (40 litros esta vez) e incluso le busqué un colega.

Por cosas de la vida, para cuando M. volvió del viaje, yo sabía ya que no podía mantener la relación por más tiempo y, en efecto, pocos dias después de su regreso la ruptura se consumó. Nunca más hemos vuelto a hablar (por verguenza en mi caso, por orgullo en el suyo) y Nemo pasó a quedarse definitivamente en su nuevo hogar, donde pasó la primavera y el verano, incluyendo una quincena en la que convió con mi hijo, mis padres y yo mismo en un apartamento en la costa de Cádiz, con un sitio preferente en la ventana desde donde podía ver el mar. Aunque le procuré la compañía de otros peces de agua fria, estos no aguantaron tanto como él. Sin embargo, un dia de octubre apareció muerto en el fondo de la pecera junto con sus compañeros.

Dado que ahora tenía un acuario equipado en casa, un dia salí junto con mi pillastre a buscarle nuevos inquilinos en la tienda de animales del barrio. La antigua, con peces y algún que otro reptil, no la nueva donde se incluyen enormes arañas peludas y un par de boas fácilmente confundibles con una manguera contra incendios. Y allí compré la nueva pareja de carasios. El Pillastre bautizó a uno como Pepo. Al otro no le pusimos nombre, no sé por qué. Y allí han convivido conmigo todos estos meses en los que mi vida ha dado un vuelco. De hecho, confieso que muchos dias me he acercado hasta mi piso solo para ver como seguían y si el alimentador automático programable estaba cargado de comida y tenía pilas.

Ayer me extrañó ver sólo a uno de los peces, Pepo, dentro del acuario. Una vez que pude comprobar que su compañero no estaba escondido entre las piedras o tras alguna roca, me alarmé, pensando que tal vez hubiera saltado fuera del agua. Como así era: las altas temperaturas lo habían dejado amojamado sobre una base de enchufes, justo al lado del cristal. De hecho, hoy me he dado cuenta de que el cristal tenía las marcas de su agonía, que ha debido de ser espantosa, teniendo el agua a menos de un centímetro y separado de ella para siempre por el cristal. Dado que las condiciones del agua, según he comprobado minuciosamente, no justificaban semejante comportamiento, he supuesto que se ha tratado de una travesura, un salto fuera del agua que se salió de madre. Me hubiera gustado llorar un poco la pérdida de uno de los habitantes fijos de este piso que estrené hace pocos meses, pero, lamentablemente, el grifo sigue cerrado. Tal vez uno de estos días...

Su compañero, Pepo, lleva tres dias escondido en un rincón y no sale ya al escuchar el ruido del alimentador automático. He disuelto en el agua algunas gotas de rescue remedy, y no parece que se encuentre muy enfermo, aunque en estos animales el estres es su mayor enemigo, termina rápidamente con sus defensas. Más bien yo diría que está pasando por una depresión, si tal cosa pudiera decirse (y sé bien que cualquier acuarófilo me acusará con razón de no tener ni idea) y que posiblemente ha presenciado la agonía de su compañero de todos estos meses (¡toda una vida!) al otro lado del cristal, a poco menos de un centimetro de él. Tan cerca y sin embargo tan lejos.

 
Comentario:
A veces las jaulas aunque sean de oro, aunque no escasees de nada siguen siendo claustrofobicas. No me imagino pez, pájaro y tener esos ojos inmensos mirandome dar vueltas, acercandose a cambiarme el agua o echarme alpiste del hipercor..., la libertad con sus riesgos no tiene precio...
 
Comentario:
A veces nuestros animales de compañía son el reflejo de lo que somos, lo mismo tu amiguito quería la libertad....no?.
 
Comentario:
Mi vecino tiene una PIRAÑA,pero creo que no serìa una buena compañia para los tuyos.jejejejeje es una broma.
Vaya me parece muy bien que no partieras de la blogosfera.
Saludos.
Marcos
 
Comentario:
Apenas unos días sin pasar por tu casa y se me han colado cuatro post. Efectivamente debe ser una buena terapia…bueno, lo asevero, lo es. Aquí aprendemos a sacarnos fuera esos diablos cotidianos que nos acechan.
Me alegra por otro lado que reconsideraras la idea de alejarte por un tiempo y no sólo no lo hicieras si no que te llegara ese ánimo renovado. Me alegro en serio.
En todo caso te diré que sí, que estas paginas son justamente nuestra terapia para enfrentarnos a la vida diaria, debemos permitirnos eso precisamente, que las palabras afloren cuando andamos algo perdidos, si no de que sirve el esfuerzo? Además somos más sinceros si cabe, pero sobre todo más sentidos cuando la pena o la melancolía se convierten en compañeras.
También te digo que si su presencia(la de la pena, melancolia y demás desesperos)por cualquier causa te pesa más de lo debido, ya sabes que aquí tienes una mano amiga, y hasta puede que ni siquiera sea un gesto altruista i desinteresado, puede que el que tiende su mano sea muchas veces porque necesita, él mismo, ese gesto y no se atreve a pedirlo.
Respecto a los peces poco puedo decirte, no recuerdo haber compartido espacio con ellos, aunque si se convierten en apoyo y amigos, bienvenidos sean…Yo siempre digo que el cariño es eso, cariño…independientemente de donde venga.
 
Comentario:
Nunca he tenido peces... La verdad es que me dan algo de penita verlos alli encerrados. Pero tengo una amiga que le duran, como máximo 48 horas. Tiene un trauma!!!

Besos y gracias por tu visita!!!
 
Comentario:
Laurita : Di que sí, que los acuarios son para cuidarlos. Cuando te das cuenta ya tienes otra servidumbre...y ahora vienen las vacaciones.

Choi: Bueno, la pecera de bola sólo fue durante las primeras tres semanas. Luego lo fui pasando a otras mayores. Y me temo que éste no duraría nada en el mar o en el río, se trata de un pez creado para estanques. El verano pasado estuve tentado de llevarme al pobre Nemo al parque o a Isla Mágica, pero pensé que a lo mejor las carpas que ya vivían allí lo verían como un extraño y se lo zamparían en seguida.

Wen : Dos años ya con el pez, qué envidia. Aunque no sé de qué me extraño, con una Maia cerca a los animales nunca les ha de faltar de nada.


 
Comentario:
Feria (nombrecito original) llego a casa de la misma manera que el primer habitante de tu pecera, de eso hace ya casi dos años y aunque solito (eso sí, con mejor habitáculo) sigue coleando por casa... ha crecido y está más gordote (o al menos eso dice "sus dueñas").

Y con respecto a la capacidad de llorar... a mi me costó ocho años poder hacerlo abiertamente. Cuando pase "ese luto" espero que recuperes esa capacidad.

Besos de una maia.
 
Comentario:
yo nunca he sido partidiaria de meter peces en peceras de estas pekes, jopetes si se mueren en na!!! q asesinos XD!!!
los peces al mar o al rio q ese es su sitio!!! y te lo dice una anCHOIta jeje
besitos salados de CHOI
 
Comentario:
Un pez con historia, vaya ;-)
He visualizado perfectamente la escena de decenas de mini peceras con un pez y es verdad, menuda tortura para los pobres animales, y lo que tú dices es verdad, no le van a ir dando comida a todos, pobres...

A mí me encantan los acuarios porque me relajan muchísimo. Siempre he tenido, aunque ahora mismo han muerto todos, vaya :( Pero estar año tras año viendo crecer a tus peces es maravilloso, y comprarles plantitas, abono, medicinas, ¡de todo! Porque si se tiene un acuario es para cuidarlo, desde luego.

¡Un besito! Mejor este nuevo color ;-)
No