20 - ZAPATOS
Cuando me despierto el lunes por la mañana sé que lo peor ha quedado atrás, al menos hasta dentro de seis dias. Los domingos por la tarde siempre iban asociados a una ciudad con todo cerrado, nada en la radio (al menos para los que huimos del deporte), la gente arrecogía en sus casas y un sol de plomo para no salir a la calle. Ahora los asocio también a quedarme aún más solo, cada vez que llevo al pillastre al piso de su mami, a pocos metros de la mía y regreso al apartamento, ahora definitivamente inhóspito y con los juguetes por medio.
Pero ya es lunes por la mañana, aleluya. Me despierto aún muerto de sueño, cosas del insomnio y de que la mejor hora para dormir, aquella en la que hace más fresquito, sea a la que uno tiene que levantarse. Desconcertado, voy pasando por los rituales mañaneros y me entretengo con todo lo que pueda hasta que por fin llego al trabajo. Para entonces el ánimo ha seguido descendiendo varios enteros, especialmente cuando recuerdo que no he terminado aún lo que llevo pendiente desde mitad de la semana pasada y que tengo que seguir con ello, oh, ¿no acabará nunca esto? . Imposible de concentrarme, no doy pie con bola y el ánimo está tan por los suelos que me cuesta la misma vida escribir cada palabra.
Me dicen que pase al despacho de mi jefe. Oh, vale, más trabajo. Mas no hago otra cosa que pasar adentro cuando se me queda mirando desde la mesa y suelta una carcajada...."Iyo, ¿te has fijado en cómo has venido hoy al trabajo?. Anda, vé a tu casa y cambiate".
Bueno, sé que la camisa de seda está especialmente arrugada y que el pantalón ya es viejo, pero no creo que sea para...hasta que bajo la mirada y descubro que llevo un zapato marrón y otro negro.
En ese momento se esfuma el cenizo, quizás por lo chocante de la ocasión. La situación es tan absurda que hasta sería capaz de reirme. Pero aprovecho la ocasión para pillar la bici y acercarme hasta el piso para ponerme dos zapatos del mismo color (negro, el marrón es sólo para uso interior, o, como mucho, para bajar a tirar la bolsa de basura). Veo que el peluquero está desocupado y aprovecho para entrar y soltar un poco de lastre capilar, que a mí me agobia mucho en cuanto el pelo empieza a tocarme las orejas.
Con todo, regreso en seguida al trabajo (posiblemente haya quien tarde más en desayunar de lo que yo he invertido en llegar a mi piso y cortarme el pelo) y la mañana se ha abierto un poco. Antes del mediodía he conseguido terminar por fin lo que llevaba pendiente. Aunque no hay tiempo para celebraciones: seis trabajos aún más grande me están esperando sobre la mesa, con instrucciones del jefe.
PSB - "Discoteca"
Pero ya es lunes por la mañana, aleluya. Me despierto aún muerto de sueño, cosas del insomnio y de que la mejor hora para dormir, aquella en la que hace más fresquito, sea a la que uno tiene que levantarse. Desconcertado, voy pasando por los rituales mañaneros y me entretengo con todo lo que pueda hasta que por fin llego al trabajo. Para entonces el ánimo ha seguido descendiendo varios enteros, especialmente cuando recuerdo que no he terminado aún lo que llevo pendiente desde mitad de la semana pasada y que tengo que seguir con ello, oh, ¿no acabará nunca esto? . Imposible de concentrarme, no doy pie con bola y el ánimo está tan por los suelos que me cuesta la misma vida escribir cada palabra.
Me dicen que pase al despacho de mi jefe. Oh, vale, más trabajo. Mas no hago otra cosa que pasar adentro cuando se me queda mirando desde la mesa y suelta una carcajada...."Iyo, ¿te has fijado en cómo has venido hoy al trabajo?. Anda, vé a tu casa y cambiate".
Bueno, sé que la camisa de seda está especialmente arrugada y que el pantalón ya es viejo, pero no creo que sea para...hasta que bajo la mirada y descubro que llevo un zapato marrón y otro negro.En ese momento se esfuma el cenizo, quizás por lo chocante de la ocasión. La situación es tan absurda que hasta sería capaz de reirme. Pero aprovecho la ocasión para pillar la bici y acercarme hasta el piso para ponerme dos zapatos del mismo color (negro, el marrón es sólo para uso interior, o, como mucho, para bajar a tirar la bolsa de basura). Veo que el peluquero está desocupado y aprovecho para entrar y soltar un poco de lastre capilar, que a mí me agobia mucho en cuanto el pelo empieza a tocarme las orejas.
Con todo, regreso en seguida al trabajo (posiblemente haya quien tarde más en desayunar de lo que yo he invertido en llegar a mi piso y cortarme el pelo) y la mañana se ha abierto un poco. Antes del mediodía he conseguido terminar por fin lo que llevaba pendiente. Aunque no hay tiempo para celebraciones: seis trabajos aún más grande me están esperando sobre la mesa, con instrucciones del jefe.
PSB - "Discoteca"
Comentario:
Mira, a mi me pasó que me vestí, me puse la combinación, un sueter y el abrigo, olvidé la falda y salí a trabajar. No me hizo ni pu.. gracia.
Además eso de que vean las debilidades y el jefe¡¡¡ uf. Enseguida creen que para todo eres un despiste.
Además eso de que vean las debilidades y el jefe¡¡¡ uf. Enseguida creen que para todo eres un despiste.
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Yo un día cuando era un poco más chiquitaja, salí de casa con mis pantuflas rosas monísimas.. Suerte que mi santa madre se dió cuenta!!!
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Tómate los trabajitos con calma...
Por cierto, gracias por tu visita. No sé si podré contestarte adecuadamente.
1. El número de personas que conoce Chica del Este excede los que yo aprendí en clase de matemáticas.
2. Supongo que también existe Abandonadores anónimos, pero no creo que necesiten tanto apoyo.
Abrazo
Por cierto, gracias por tu visita. No sé si podré contestarte adecuadamente.
1. El número de personas que conoce Chica del Este excede los que yo aprendí en clase de matemáticas.
2. Supongo que también existe Abandonadores anónimos, pero no creo que necesiten tanto apoyo.
Abrazo
Comentario:
Hombre, pues no está mal para empezar el día.. con unas risas, hoy empecé yo mu ciesa, pero luego mese arregló ;DDDD
La flor parece un cardo, bonito, pero cardo al fin ;D
La flor parece un cardo, bonito, pero cardo al fin ;D
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Bueno creo que tu lunes es tan azul como el color de este cielo donde te escribo. Y sí Valentina tiene razón, el pelo corto te hace mucho más guapo.
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Al menos ha servido para "despertarte" al completo e imagino que alguna sonrisa también has tenido el resto de la mañana en la cara, recordando el incidente (en cierta ocasión, yo me planté con las zapatillas de casa en una boda, por las prisas...)
Besos de una maia.
Besos de una maia.
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Hey, será verdad lo de la suerte, nadie me había echado un piropo en los últimos cuarenta años....
Comentario:
Ponerse cosas de distinto color..dicen que trae suerte..y estás guapísimo con el pelo corto.
Besitos.
Besitos.





