47 - SUNRISE
Son las cosas de pasar tus vacaciones intentando acomodar tu voluntad a la de un pequeño de seis, casi siete años. Ni él hace todo lo que quisiera (un poquito de orden) ni yo me libro de quedarme con las ganas de otros deseos. Por ejemplo, a estas horas en las que ya llevo casi dos despierto y he visto, como los dias previos, esos maravillosos amaneceres donde el sol sale tras las olas por una esquina del balcón, me encantaría poder dar un paseo por la playa. Nanay, tiemblo sólo de pensar en el terror que podría invadirle si por azar (no es lo normal, ya que posiblemente le queden tres o más horas de sueño) se despertase en la habitación del hotel encontrandose solo. Conozco a otros niños que no le darían mayor importancia y se sentarian directamente ante la tele (aunque los técnicos del hotel no sintonizan en nuestras habitaciones el Punt2, tan lleno de dibujos animados a estas horas,lo que me recuerda mi torpeza por no haberme traído el conector de antena para el portátil, que al menos me proporcionaría tener TDT en la habitación) pero me temo que no sería el caso del pillastre, quien se aterroriza ante la sola posibilidad de encontrarse solo. Me pregunto a quién habrá salido.
O como el dia de ayer. El Oceanografic me pareció uno de esos sitios donde sería capaz de pasar todos los días un montón de horas, debe ser mi condición de piscis. Al peque pareció interesarle (aunque lo que él quería era realmente ver a los tiburones)pero pronto se dejó llevar por el cansancio y acabó abucheando a los delfines y sus entrenadores ante la mirada sorprendida de otros niños y sus progenitores, así que me lo llevé para el hotel antes de tiempo, diciendo adios a mi entrada para el Museo Parque de las Ciencias (bueno, siempre puedo ir al de Granada) y al Hemisferic (aunque no sé lo que me he perdido aquí). Tras el almuerzo, mis intenciones de dejar al peque en el club infantil durante unas horas para acercarme a la playa, al gimnasio y a la piscina (por ese orden, que con los buffets y cenas de aqui pronto no me van a caber los pantalones) se quedaron en ná cuando descubro que se ha quedado dormido como una roca y no se despierta hasta la hora en que cierran en club infantil. La falta de sueño, digo yo...
Así que encuentro algo de satisfacción (y aquí habrá quien se lleve las manos a la cabeza) en llevar el coche de alquiler por las circunvalaciones, rondas y grandes avenidas a la caída de la tarde, aprovechando que es agosto y el tráfico aún no entró en fase de esclerosis, aunque la verdad es que las entradas al Saler se suelen atascar a la caída de la noche. Todo tiene mi explicación: en mis anteriores visitas, por motivo de trabajo, mi condición de peatón me limitaba al centro histórico, muy bonito y tal y tal. Sin embargo, esta vez no sólo dispongo de vehículo, sino que los rufianes del rent-a-car me han llenado y cobrado el depósito, así que me veo en la obligación moral de hacer kilómetros diarios. Así que dejo los centros históricos y paso a los centros comerciales, más del gusto del peque: Gran Turia, El Saler...el "Valley of the Malls", que dirian mis queridísimos Fountains of Wayne.
Y poco a poco, vamos dejando atrás los flecos del verano, rumbo a un curso nuevo donde, como ya dije, todo está por hacer. Reconciliarme con mi trabajo, por ejemplo. Pero de eso hablaré otro día.
O como el dia de ayer. El Oceanografic me pareció uno de esos sitios donde sería capaz de pasar todos los días un montón de horas, debe ser mi condición de piscis. Al peque pareció interesarle (aunque lo que él quería era realmente ver a los tiburones)pero pronto se dejó llevar por el cansancio y acabó abucheando a los delfines y sus entrenadores ante la mirada sorprendida de otros niños y sus progenitores, así que me lo llevé para el hotel antes de tiempo, diciendo adios a mi entrada para el Museo Parque de las Ciencias (bueno, siempre puedo ir al de Granada) y al Hemisferic (aunque no sé lo que me he perdido aquí). Tras el almuerzo, mis intenciones de dejar al peque en el club infantil durante unas horas para acercarme a la playa, al gimnasio y a la piscina (por ese orden, que con los buffets y cenas de aqui pronto no me van a caber los pantalones) se quedaron en ná cuando descubro que se ha quedado dormido como una roca y no se despierta hasta la hora en que cierran en club infantil. La falta de sueño, digo yo...
Así que encuentro algo de satisfacción (y aquí habrá quien se lleve las manos a la cabeza) en llevar el coche de alquiler por las circunvalaciones, rondas y grandes avenidas a la caída de la tarde, aprovechando que es agosto y el tráfico aún no entró en fase de esclerosis, aunque la verdad es que las entradas al Saler se suelen atascar a la caída de la noche. Todo tiene mi explicación: en mis anteriores visitas, por motivo de trabajo, mi condición de peatón me limitaba al centro histórico, muy bonito y tal y tal. Sin embargo, esta vez no sólo dispongo de vehículo, sino que los rufianes del rent-a-car me han llenado y cobrado el depósito, así que me veo en la obligación moral de hacer kilómetros diarios. Así que dejo los centros históricos y paso a los centros comerciales, más del gusto del peque: Gran Turia, El Saler...el "Valley of the Malls", que dirian mis queridísimos Fountains of Wayne.
Y poco a poco, vamos dejando atrás los flecos del verano, rumbo a un curso nuevo donde, como ya dije, todo está por hacer. Reconciliarme con mi trabajo, por ejemplo. Pero de eso hablaré otro día.
Comentario:
Pero debe ser genial compartir todo eso con el peque, verdad? Aunque esto sdías no hayan sido ccomo , a lo mejor en principio, esperabas. Seguro que te llevas grandes recuerdos y viviencias con él.
Un besooo
Un besooo
Comentario:
¡Ay, qué raro se me hace eso de oírte hablar de sitios que son un poquito míos! ;-)
En la convivencia con otras personas pasa eso, que tenemos que ceder, pero eso es la mejor solución para que todos queden contentos... el problema empieza cuando uno intenta monopolizar al resto, jejeje. Y a veces merece la pena perderse algo por hacer feliz a otra persona, y más si tiene seis añitos ;-)
Un abrazo
En la convivencia con otras personas pasa eso, que tenemos que ceder, pero eso es la mejor solución para que todos queden contentos... el problema empieza cuando uno intenta monopolizar al resto, jejeje. Y a veces merece la pena perderse algo por hacer feliz a otra persona, y más si tiene seis añitos ;-)
Un abrazo
Comentario:
Siempre hacía lo que ellos querían hacer, pero al final del día, yo me premiaba. Cuando dormían tenía mi recompensa, una peli, una música o un libro, me sabían a gloria...
Besos
Besos
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A mi me pasa lo mismo cuando voy de vacaciones con los míos, que son dos, y aún peor. No tienes tiempo para ti y no se conforman con nada de lo que les preparas. ¡Cria cuervos!.
Comentario:
Hay que adaptarse a los gustos de los peques....que remedio..
Besitos.
Besitos.
Comentario:
Es lo que tienen las vacaciones con niños, que uno no les puede quitar las pilas y dejarlos desconectados un ratito.
Cuando son pequeños están para comérselos y cuando crecen te preguntas porqué no lo hiciste.
Un besito
sigue disfrutando de las vacas
Cuando son pequeños están para comérselos y cuando crecen te preguntas porqué no lo hiciste.
Un besito
sigue disfrutando de las vacas





