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Y un sitio
aunque nada que ver con éste...

Sindicación

 
57 - TANATORIO
Recibo la llamada un domingo en la sobremesa. Un poco asombrado al ver que se trata de un compañero de promoción al que no veo desde hace unos dos años, descuelgo para enterarme de que ha fallecido, tras una larga enfermedad, la madre de otro compañero con el que no me he cruzado desde hace muchas muchas lunas, pero que me caía especialmente bien.

Así que este lunes hice un alto en el trabajo y, enfundandome la chaqueta y corbata que llevaban meses languideciendo en la percha de mi despacho, me acerqué en moto hasta el Tanatorio que abrieron entre la SE-30 y la tierra olvidada de la mano de Dios que recibe el nombre de "El Vacie".

Aunque ya he estado aquí, no puedo evitar que el recibidor del Tanatorio me transmita una vez más la impresión de estar en algún aeropuerto especialmente limpio y cuidado, con su mostrador de reservas, el de información y, lo más destacado, el panel de llegadas y salidas que preside el conjunto. Un lugar bastante aséptico, donde es raro oír lamentos y donde posiblemente las plañideras andarian perdidas.

Una de las leyendas urbanas que conozco, y que posiblemente ya haya contado aquí, es la del amigo de un amigo que, pillado "in fraganti" por la parienta mientras tomaba la temperatura de una compañera de trabajo con el termómetro indebido, fue puesto de patitas en la calle sin tiempo de recoger sus pertenencias. Como en aquellas circunstancias prefería no contarselo a sus padres de inmediato, se tuvo que buscar un lugar donde pernoctar aquella noche. La compañera de trabajo, que también tenía su pareja esperandole en casa, lo mandó todo lo lejos que pudo, como no podia ser menos. En aquel momento de desesperación, recordó que pocos días antes habia acudido al Tanatorio a despedir a un tio lejano suyo, a última hora de la tarde, y que, a eso de las diez, sus parientes dejaron al finado en la cómoda sala que tenía asignada y se fueron cada uno a dormir a su casa, con la idea de regresar a primera hora de la mañana siguiente y preparar la misa y el traslado al cercano cementerio. Y recordaba que en las salas cercanas pasaba otro tanto, con todos los familiares partiendo para dormir en sus casas, puesto que aquellas salas, aún contando con calefacción y cómodos sofás y sillones, nunca podrían competir con la propia cama en casita de cada uno. Y, sin embargo, advirtió el pobre diablo, algunos parientes llegados de los pueblos preferían quedarse velando al fenecido antes que hacer kilómetros rumbo a casa bajo la lluvia y con el frío para tener que regresar a primera hora de la mañana. Al fin y al cabo, el tanatorio tiene cafetería que sirve tapas hasta las diez o asi de la noche, y empieza a servir cafés bien temprano.

Como no es dificil suponer, la idea de este pobre diablo fue la de darse una vuelta por las distintas salas y quedarse con la copla de qué finados se quedaban solos a pasar la noche. Así que, tras mirar en el panel de salidas y llegadas cuales se enterraban a hora más temprana, decidió entrar en una sala que acababa de quedarse vacía y cuya misa no tendria lugar hasta las diez y media de la mañana siguiente. El truco, por supuesto, está en meterte en la habitación en cuanto los familiares han desaparecido pero justo antes de que venga el guardia a cerrar la puerta, y siempre le puedes contar que acabas de llegar del pueblo y que te vas a quedar velando a tu tio Evaristo. A la mañana siguiente, a eso de las ocho, tras una buena noche de sueño (ya digo que los sofás son de fábula), el fulano se acercaba a los servicios para asearse, desayunar en el bar y marchar rumbo al trabajo.

La leyenda urbana también dice que el adultero pillado llegó a hacer uso del tanatorio a la noche siguiente, antes de que un primo suyo se apiadase de su situación y le acomodara en la caseta del perro. Lo único que no me cuadra es que el guarda de noche no le reconociera de la pernocta anterior, pero igual es que cambió el turno. A una leyenda urbana no se le pueden pedir cosas raras.

Y en eso estaba pensando yo, cuando en el mismo recibidor me encontré con algunos compañeros de promoción, y me uní a la misa en honor de la difunta. Al final de la misma, mi amigo, de entre los varios hermanos, leyó unas palabras de recuerdo a la madre desaparecida, y no pude evitar pensar qué diría yo si me tocase semejante papeleta algún día. "Bueno, ahora que ya no está mi madre entre nosotros, espero que mi hermano sea capaz de dejar el hogar, después de 40 años apalancao retenido por la vieja. Que, dicho sea de paso, deja tres neuróticos a su paso, ahora que mi padre, a la vejez, empieza a portarse de una forma especialmente rara, y no le puedo culpar. Mami tenia un siniestro mecanismo de control: nunca le escuchamos una prohibición, nada de 'a las diez en casa', bueno, sí, pero no es que estuvieramos en una dictadura, podíamos hacer lo que queríamos. El problema es que nunca queríamos nada, porque se nos quitaba las ganas de todo, fuera un traje, un disco o una novia. '¿eso te vas a poner, tan feo?', '¿qué música es esa tan horrorosa?' '¿de dónde has sacado a esta muchacha, por dios?' Así que fuimos pasando por la vida con las ganas de todo quitadas. Yo, por lo menos, me fui de allí cuando me casé, pero aquí mi hermano nunca tuvo un pretexto para ello. Y mi padre, ni os digo. No es extraño, por tanto, que todos seamos pacientes del Centro de Salud Mental más cercano. En fin, mami, hemos venido aquí para darte el último adios, por si acaso"

 
Comentario:
Vaya parece que va de funerales la cosa, yo en este mes llevo dos...¡que no nos pase ná!
Muchos besos
 
Comentario:
OSTI!!! (Ojos como platos) Es la primera vez que leo una nota de despedida a una madre en vida (y por muchos años, rey, que una madre es una madre por mucho que haya perfeccionado sus mecanismos de censura)
Lo de la leyenda urbana, totalmente creíble, a mi entender...
Un besito
 
Comentario:
Me ha encantado tu historia del tanatorio... por cierto, tu madre es un calco de la mía que prohibir tampoco prohibía, ni falta que le hacía que pa eso tenía dos o tres frases ideales que te detenían en seco o casi.
 
Comentario:
que pasada tus historietas de tantatorio, me ponen los pelos de punta. Besos,condió
 
Comentario:
Muchas veces (por no decir siempre) pronunciamos las palabras "incorrectas" de recuerdo del difunto.

Besos de una maia, ya con sueño ;)

No