<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/rss20.xml"><title><![CDATA[BUSCATE LA VIDA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Que ya vas siendo mayorcito]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_69.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_68.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_67.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_66.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_65.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_64.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_63.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_62.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_61.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_60.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_69.htm"><title><![CDATA[66 - CERRADO POR TRASLADO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_69.htm]]></link><description><![CDATA[Como nos a pasado casi a todos, un dia se cansa uno de esos paupérrimos 2 MBs, de las limitaciones de estilo y de tantas cosas (¿qué os voy a contar?) y decide hacer la maleta.<br/>¿Mi próximo destino?<br/><a target="_blank" href="http://cieso.wordpress.com/">Aquí mismo</a><br/>¿Me honrareís con vuestra presencia?<br/><br/><center> <img alt="adios" src="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/files/farewell.gif" border="1" /> </center>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_68.htm"><title><![CDATA[65 - FORMATEO AVANZADO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_68.htm]]></link><description><![CDATA[Ahora me va a tocar quejarme a mí. <br/>Del trabajo, por ejemplo. <br/>De salir todos los días (salvo aquellos en los que tengo a mi peque, que eso es sagrao) reventao más allá de las ocho, con once horas en el despacho entre pecho y espalda y los ojos retorcidos hacia dentro de tanto mirar el monitor, y sintiendome mal porque sigo sin dar con la tecla. M'explico: mi jefe directo (que fue quien me propuso irme con él en esta aventura) no es mala gente ni mucho menos, pero tiene una inseguridad en su trabajo que se muere.<br/>Literalmente.<br/>Y yo también, colateralmente<br/><div><img src="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/files/work_sotired.gif" alt="cansao" align="right" border="0" width="275" height="162"/></div><br/>Cada vez que lo ascienden pilla alguna enfermedad grave (piedras en el riñon, neumonías, arritmias...) y seguro que es todo psicosomático, del canguele que le entra. Aunque luego tiene que disimularlo, pero se le nota en muchas historias. <br/><br/>Como uno será muchas cosas, pero sutil no lo soy en absoluto, cada vez que se lo digo en la cara se pone malo y me insiste en que él no le tiene miedo a ningún jefe, y que cuando se jarte de todo se va a su antiguo trabajo. Si eso le sirve para convencerse a sí mismo, por mí, OK. Pero a mí no me engaña.<br/><br/>El caso es que llevamos desde septiembre con un documento importante que hay que presentar ante los jefes, y no termina de estar contento con el resultado. Cada semana hay que reescribirlo de nuevo, darle la vuelta a todos los capítulos, unas veces hay que extenderlo (en alguna versión me ocupó 200 páginas) y otras reducirlo (en otras versiones me he quedado en 80). Pero sigo sin dat con la tecla, ya os digo.<br/><br/>Francamente, nunca me ha pasado que mi jefe me "eche para atrás" tantas veces un papel, y si yo estoy quemaíto, del consultor que me presta su apoyo mejor ni hablo.<br/><br/>Por mi parte, ya me he visto otras veces en estas, aunque nunca con un caso tan agudo de canguele (si se le nota, que fijaos que ha vuelto a fumar desde septiembre, empezó con uno al día y ahora fijo que se cepilla medio paquete). Y en estos casos el final es siempre el mismo: los jefes luego apenas le ponen pegas a lo que le damos, porque ni se lo miran. Algunas correcciones y listo, pero nada como lo que él se imagina que le van a decir. Tanta corrección y reescritura para nada.<br/><br/>En fin, seguiremos aquí porque, en primer lugar, tampoco tengo muchas ofertas (podría intentar volver a mi antiguo sitio, pero desde que me fui han cambiado muchas cosas y seguiría siendo también un extraño allá) y en segundo porque, ya digo, no es mala gente, ni prepotente, y le echa a esto aún más horas que yo. Lo que le pasa, simplemente, es que está asustado.<br/><br/>Y yo quemado, claro. Así las cosas, no me extraña que en pocos días las cosas hayan cambiado tanto con mi pareja. Pero eso será otra historia, en su momento. Cuando todo se calme...]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_67.htm"><title><![CDATA[64 - FORMATEO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_67.htm]]></link><description><![CDATA[¿Recordaís <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/200611.htm#66">el post </a>de no hace ni ocho días?<br/>Ya es historia, podemos olvidarlo.<br/><br/>Ahora a sobreponerse...<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_66.htm"><title><![CDATA[63 - PASO A DOS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_66.htm]]></link><description><![CDATA[Desbordado por la semana laboral que terminaba bien entrada la tarde del viernes, ya pasada la puesta de sol, y encogido por la que me esperaba a partir del próximo lunes a las ocho, pongo rumbo al refugio en que se ha convertido el hogar de L., que también va siendo el mío un poquito cada vez. <br/>Me encuentro la casa vacía, cosa extraña a la hora que era. Demasiado pronto para que la pequeña esté en la cama, demasiado tarde para que la mayor estuviera aún con las amigas, demasiado extraño no encontrame a L. apartando la cena. El posible misterio se resuelve pocos minutos después cuando L. regresa de la calle. A lo que parece, como excepción que confirma la regla, este fin de semana el padre de las niñas se ha molestado en venir a por ambas. Lo que significa que, por vez primera <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/200609.htm#58">desde hace tiempo</a>, vamos a estar sin niños.<br/>Moderemos la alegría: quedan aún lavadoras que tender, secadoras que recoger y clasificar, cenas que preparar, puertas que arreglar, ropa de verano que vuelve al armario y mantas de invierno que regresan a los dormitorios, reparaciones varias...pero al fin, antes del mediodía del sábado estamos ya en camino hacia Sevilla, donde nos espera un fin de semana dedicado a nosotros.<br/>O tal vez no.<br/>Nuestro primer destino es, debí haberlo imaginado, el temible <a target="_blank" href="http://www.ciao.es/Comentarios-sobre-Opinion__Lefties_1061162">Zara Taras</a>, donde L. se dispone a pasar las próximas horas rebuscando entre cajones y perchas. <i>"¿Se supone que debo quedarme de pie esperando a que decidas?" "Yo que sé, busca algo por ahí".</i> En la calle veo el cartel de la <a target="_blank" href="http://biblio.universia.es/noticia.jsp?idNoticia=3224&title=SEVILLA-ACOGE-XXIX-FERIA-LIBRO-ANTIGUO-OCASION)">Feria del Libro de Ocasión</a>, que tiene lugar muy cerca de allí. <br/>El resultado es que, para cuando se pone el sol, ambos hemos dejado escuálidas nuestras respectivas tarjetas de crédito y tenemos que ingeniarnoslas para meter todas las compras en el cofre de la moto. Y eso sin contar la visita al <a target="_blank" href="http://www.inditex.com/es/quienes_somos/cadenas/stradivarius">Stradivarius</a> para ver si tienen ese dichoso pantalón en la talla 34.<br/><img src="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/files/jushka.jpg" alt="" border="0" width="402" align="middle" height="302"/><br/>A la puesta del sol, le tengo preparado algo especial, aprovechando la celebración del decimo tercero mes de la Danza y, sobre todo, su programa de Danza en Espacios Insólitos, que nos permiten admirar el trabajo de  <a target="_blank" href="http://www.laespiraldanza.com/md13_juschka.htm">profesionales absolutamente rompedores </a> y <a target="_blank" href="http://www.laespiraldanza.com/hue_cor06_provisional.htm">compañías de baile experimentales</a> en algunos de los mejores monumentos de Sevilla, como el Monasterio de la Cartuja. Aparte del hecho de que estar media hora sentado en el suelo de una iglesia puede ocasionarte serios calambres, al menos L. disfrutó con los números (a mí no me pregunteís, que de estas cosas no entiendo) y hubiera sido redondo de haber podido asistir al número que la belga <a target="_blank" href="http://www.laespiraldanza.com/cadiz06_pascale.htm">Pascale Gille </a>tenía preparado en San Luis, pero, amigo, estamos en Sevilla, donde todo el mundo es un artista a la hora de colarse y el aforo limitado nos dejó con la miel en los labios.<br/>El domingo transcurrió de manera parecida al sábado, entre tareas domésticas, algo de compras y danzantes contemporáneos, antes de iniciar el regreso al refugio. Y a lo que me espera a partir de hoy en mi mesa...]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_65.htm"><title><![CDATA[62 - Y TODO ESO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_65.htm]]></link><description><![CDATA[¿Es este el mismo tren donde iba montado hace un año? ¿No son las mismas caras? Me bajaré en la misma estación, donde tendré de nuevo la vieta moto esperandome para salir hacia este trabajo donde aún no sé por qué un dia decidí dejar el mío. Y veré a los compañeros de siempre, y el trabajo sobre mi mesa será sospechosamente parecido al que hubo entonces. Si es que hubo entonces.<br/><br/><img src="http://img136.imageshack.us/img136/7127/casascolor2fs0.jpg" float="left" alt="" border="1"/><br/><br/>Igual ha sido todo un sueño. Entonces, ¿será una premonición? ¿Quiere eso decir que todo seguirá el mismo dulce camino hasta la llegada de la primavera? ¿Que tendré otra vez que mudarme? ¿Y volverme loco con los ajustes? ¿Y que llegará la alergia para dejarme un mes entero sin dormir? ¿Y que todo acabará y nada tendrá sentido?<br/><br/>Entonces...¿me he imaginado todo lo que pasó desde hace doce meses hasta ahora? O no, mucho peor: ¿significa esto que los próximos doce meses serán igual que los últimos? ¿He caído dentro del año de la marmota?<br/><br/>Suerte que tengo aquí la vacuna. A mano.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_64.htm"><title><![CDATA[61 - NUNCA DIGAS NUNCA JAMAS...pero al menos déjame intentarlo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_64.htm]]></link><description><![CDATA[<tt>¿Por qué?</tt><br/>Porque....<br/>siempre quedan hojas por arrancar en el calendario<br/>Son muchas las cosas que quedan, no todo se va<br/>Queda la palabra...<br/><br/><div align="right"> <i>Después de aquella ventura<br/>Gozada, y no por suerte<br/>Ni error —mi sino es quererte,<br/>Ventura, como madura<br/>Realidad que me satura<br/>Si de veras soy— después<br/>De la ráfaga en la mies<br/>Que ondeó, que se rindió,<br/>Nunca el alma dice: no.<br/>¿Qué es ventura? Lo que es.<br/>(Jorge Guillén - "En Plenitud" - incluida en "Cántico")</i></div><br/><br/>Y quedan las canciones, claro.<br/>Disfrutad el video...es mi grupo favorito en mi ciudad favorita, al fin y al cabo.<br/><br/><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/JCS3Bs3z2gI"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/JCS3Bs3z2gI" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"></embed></object>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_63.htm"><title><![CDATA[58, 59 y 60 - HASTA AQUÍ LLEGÓ LA MAREA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_63.htm]]></link><description><![CDATA[...y tal día hizo un año<br/><br/>Gracias a todas y a todos]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_62.htm"><title><![CDATA[57 - TANATORIO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_62.htm]]></link><description><![CDATA[Recibo la llamada un domingo en la sobremesa. Un poco asombrado al ver que se trata de un compañero de promoción al que no veo desde hace unos dos años, descuelgo para enterarme de que ha fallecido, tras una larga enfermedad, la madre de otro compañero con el que no me he cruzado desde hace muchas muchas lunas, pero que me caía especialmente bien.<br/><br/>Así que este lunes hice un alto en el trabajo y, enfundandome la chaqueta y corbata que llevaban meses languideciendo en la percha de mi despacho, me acerqué en moto hasta el Tanatorio que abrieron entre la SE-30 y la tierra olvidada de la mano de Dios que recibe el nombre de "El Vacie".<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/files/CORONA2.jpg" float="left" alt="" border="1" width="154" height="227"/>Aunque ya he estado aquí, no puedo evitar que el recibidor del Tanatorio me transmita una vez más la impresión de estar en algún aeropuerto especialmente limpio y cuidado, con su mostrador de reservas, el de información y, lo más destacado, el panel de llegadas y salidas que preside el conjunto. Un lugar bastante aséptico, donde es raro oír lamentos y donde posiblemente las plañideras andarian perdidas. <br/><br/>Una de las leyendas urbanas que conozco, y que posiblemente ya haya contado aquí, es la del amigo de un amigo que, pillado "in fraganti" por la parienta mientras tomaba la temperatura de una compañera de trabajo con el termómetro indebido, fue puesto de patitas en la calle sin tiempo de recoger sus pertenencias. Como en aquellas circunstancias prefería no contarselo a sus padres de inmediato, se tuvo que buscar un lugar donde pernoctar aquella noche. La compañera de trabajo, que también tenía su pareja esperandole en casa, lo mandó todo lo lejos que pudo, como no podia ser menos. En aquel momento de desesperación, recordó que pocos días antes habia acudido al Tanatorio a despedir a un tio lejano suyo, a última hora de la tarde, y que, a eso de las diez, sus parientes dejaron al finado en la cómoda sala que tenía asignada y se fueron cada uno a dormir a su casa, con la idea de regresar a primera hora de la mañana siguiente y preparar la misa y el traslado al cercano cementerio. Y recordaba que en las salas cercanas pasaba otro tanto, con todos los familiares partiendo para dormir en sus casas, puesto que aquellas salas, aún contando con calefacción y cómodos sofás y sillones, nunca podrían competir con la propia cama en casita de cada uno. Y, sin embargo, advirtió el pobre diablo, algunos parientes llegados de los pueblos preferían quedarse velando al fenecido antes que hacer kilómetros rumbo a casa bajo la lluvia y con el frío para tener que regresar a primera hora de la mañana. Al fin y al cabo, el tanatorio tiene cafetería que sirve tapas hasta las diez o asi de la noche, y empieza a servir cafés bien temprano. <br/><br/>Como no es dificil suponer, la idea de este pobre diablo fue la de darse una vuelta por las distintas salas y quedarse con la copla de qué finados se quedaban solos a pasar la noche. Así que, tras mirar en el panel de salidas y llegadas cuales se enterraban a hora más temprana, decidió entrar en una sala que acababa de quedarse vacía y cuya misa no tendria lugar hasta las diez y media de la mañana siguiente. El truco, por supuesto, está en meterte en la habitación en cuanto los familiares han desaparecido pero justo antes de que venga el guardia a cerrar la puerta, y siempre le puedes contar que acabas de llegar del pueblo y que te vas a quedar velando a tu tio Evaristo. A la mañana siguiente, a eso de las ocho, tras una buena noche de sueño (ya digo que los sofás son de fábula), el fulano se acercaba a los servicios para asearse, desayunar en el bar y marchar rumbo al trabajo.<br/><br/>La leyenda urbana también dice que el adultero pillado llegó a hacer uso del tanatorio a la noche siguiente, antes de que un primo suyo se apiadase de su situación y le acomodara en la caseta del perro. Lo único que no me cuadra es que el guarda de noche no le reconociera de la pernocta anterior, pero igual es que cambió el turno. A una leyenda urbana no se le pueden pedir cosas raras.<br/><br/>Y en eso estaba pensando yo, cuando en el mismo recibidor me encontré con algunos compañeros de promoción, y me uní a la misa en honor de la difunta. Al final de la misma, mi amigo, de entre los varios hermanos, leyó unas palabras de recuerdo a la madre desaparecida, y no pude evitar pensar qué diría yo si me tocase semejante papeleta algún día. <i>"Bueno, ahora que ya no está mi madre entre nosotros, espero que mi hermano sea capaz de dejar el hogar, después de 40 años apalancao retenido por la vieja. Que, dicho sea de paso, deja tres neuróticos a su paso, ahora que mi padre, a la vejez, empieza a portarse de una forma especialmente rara, y no le puedo culpar. Mami tenia un siniestro mecanismo de control: nunca le escuchamos una prohibición, nada de 'a las diez en casa', bueno, sí, pero no es que estuvieramos en una dictadura, podíamos hacer lo que queríamos. El problema es que nunca queríamos nada, porque se nos quitaba las ganas de todo, fuera un traje, un disco o una novia. '¿eso te vas a poner, tan feo?', '¿qué música es esa tan horrorosa?' '¿de dónde has sacado a esta muchacha, por dios?' Así que fuimos pasando por la vida con las ganas de todo quitadas. Yo, por lo menos, me fui de allí cuando me casé, pero aquí mi hermano nunca tuvo un pretexto para ello. Y mi padre, ni os digo. No es extraño, por tanto, que todos seamos pacientes del Centro de Salud Mental más cercano. En fin, mami, hemos venido aquí para darte el último adios, por si acaso"</i>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_61.htm"><title><![CDATA[56 - QUIERO PROBLEMAS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_61.htm]]></link><description><![CDATA[<tt>"Te hace falta una buena mili".</tt> Se me ha venido a la cabeza esta frase de mi mami que tanto me atemorizó hasta ya entrada la veintena, hasta que un día tuve la suerte de librarme de aquella losa que se interponía entre el final de la vida académica y el inicio de la laboral. Más tarde, con la desaparición del servicio militar obligatorio, la frase pasó a ser un anacronismo más. Aunque a veces estoy tentado de repetirsela, megáfono en mano, a todos los que zascandilean, <a target="_blank" href="http://www.ruidos.org/Prensa/2006oct/061007_DiarioSevilla.html">embotellonados y gozosos</a>, cortandome el acceso a alguna que otra calle. Pero eso debe ser porque ya empiezo a hacerme viejo. Más todavía si cabe.<br/><br/>La frase materna, empero, tenía su justificación, cada vez que servidor se quejaba de lo que ella, más acostumbrada a las estrecheces a lo largo de su vida, consideraba una situación bastante benigna, tanto si era referente a la comida en casa como al ajado mobiliario, a lo antigua que era la tele del salón o a la falta de alternativa para vacaciones. El mensaje estaba claro, "no te quejes porque podría ser peor". Eso ya lo sé, menudo descubrimiento. Son las dos únicas leyes maximalistas de la vida que reconozco, a saber, "todo puede ir a peor y, probablemente, irá" y "no vaciles porque siempre llegará alguien más chulo que tú". Tiene que llegar el día en que alguien me las desmienta.<br/><br/>Por eso escribo desde la indignación. Contra mí mismo, como no podía ser de otra forma. Por llevarme todo el día esperando algo mejor (algo nuevo, ya que a estas alturas, como en el perpetuo día de la marmota, algo nuevo es algo bueno). Por buscar algo que no sé lo que es. Por el estado de perpetua confusión que me rodea por dentro desde hace algunos años. Por no acordarme nunca de las cosas buenas y ver siempre la mugre que hay en los filos.<br/><br/>Y ahí viene el tópico una vez más: "lo echarás de menos cuando no lo tengas". Otro que ha "hablao l'evangelio", menudo profeta. Eso ya lo sé, ¿por qué te crees que estoy indignado conmigo mismo? Por eso mismo, porque quisiera saborear, aunque sólo fuera por un momento, qué se siente al estar uno a gusto consigo mismo. No con el sitio donde estás ni con el plato que devoras ni con el coche que pilotas, nada de eso. Con uno mismo.<br/><br/>La presencia de L., al menos, me garantiza un punto de referencia en lo que a cordura se refiere. Ella lo tiene muy claro, nunca ha sido tan feliz como ahora. Tras ser machacada a fondo en su infancia y su juventud por las personas que tenía más cerca en cada una de esas etapas, ahora que esos fantasmas están más lejos, se reconoce en la plenitud junto a sus hijas, en su casa y con sus mascotas. Prefiero no preguntarme qué papel pinto yo exactamente en ese cuadro pero, vista la experiencia de este verano desde el <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/200606.htm#16">principio</a> hasta el <a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/200608.htm#47">final</a>, no me hago muchas ilusiones de ir más allá de un accesorio.<br/><br/><img src="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/files/gafas.JPG" alt="" border="1" float="right"/>O no, porque ya estamos con el mismo tema, no valorar lo que tengo aquí y ahora. La perspectiva histórica me reconforta y me permite hacer un poco de pie en esta laguna negra. Una perspectiva que me gustaría contar en este sitio pero de lo cual me abstengo por ahora, no vaya a pasar por aquí alguno(a) de los protagonistas y me encuentre con un zurriagazo en la testa a la primera ocasión. Mirar atrás: donde estaba, con quién estaba / donde estoy, con quién estoy. Todos los indicadores apuntan a que he salido ganando. Y aún así, sigo oyendo termitas en mi interior, devorando la certeza, carcomiendo los travesaños.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_60.htm"><title><![CDATA[55 - CANALLO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/adios-sevilla-adios/c_60.htm]]></link><description><![CDATA[A finales de este verano, algún vecino de la urbanización, que sin duda había hecho de su pelea con los desvergonzados gatos callejeros algo personal, colocó un plato trampa con alguna sustancia que acabó con casi toda la población felina del lugar, y con algún que otro can de paso, por lo que el culpable recibió un severo escarmiento en sus huesos.<br/><br/>En el patio trasero de L., sin embargo, quedaban dos ejemplares, una gata gris y su cría de rayas marrones, nacida pocos días antes de la catástrofe que se llevó por delante a tantos congéneres. La madre, escarmentada, no volvió a probar comida de plato alguno y recuperó sus raíces cazadoras. Así, no era extraño encontrar en el patio los restos de algún ave o roedor.<br/><br/>Desde el fin de semana pasado, las noches tienen el mismo sonido: el de los maullidos de la cría que llama a su madre durante una dos o tres horas seguidas. Durante las dos o tres primeras noches pensabamos que la madre estaría por ahí en alguna misión cazadora, pero lleva ya una semana desaparecida y tememos que no ha de volver. <br/><br/>A la cuarta noche comprendimos que el pobre minino no tenía quien le alimentase, así que decidimos sacarle algunas sobras. Sin ningún propósito de adoptarlo, hecho que no hubiera sido visto con buenos ojos por la coneja Chiripa, ni por los hamsteres Pin y Pon, ni por la pareja de <a href="http://users.servicios.retecal.es/isidrogg/insep.htm"> inseparables</a> que suelen pasar varias horas sueltos por el salón cada día, mucho menos por la colonia de peces tropicales que decora el salón. Me llamó la atención que, tras dos horas de maullidos quejumbrosos, el gatino se hubiera silenciado. Salí al patio y pude comprobar que su letanía se escuchaba todavía, pero ahora más a lo lejos. Siguiendo el sonido, descubrimos que ahora interpretaba su concierto en el patio de otra vecina, dos manzanas más allá, también aficionada a los animales.<br/><br/>Tras unos días de observación, L y las niñas han descubierto que el presumiblemente huerfano tiene ya una ruta fija por la que va pidiendo comida de casa en casa, haciendo saber a sus ocupantes su presencia mediante ese llanto gatuno que puede ablandar el alma más recia, hasta que, una vez que recibe algo de comida, se marcha rumbo a su siguiente parroquiana. Todas mujeres, todas con alguna mascota en casa (aficionadas, por tanto, a los animales) y todas sin perro, condición más que necesaria.<br/><br/>Presumo que un dia de estos alguna de sus benefactoras dará el paso y lo alojará en su casa, si el resto de las mascotas no se oponen. Algunas mañanas, cuando abandono la casa antes del amanecer, le he visto moverse dentro de la casa del perro, abandonada desde que su última ocupante destrozara a mordiscos casi todo el vestuario de la pequeña, hace ya tres años, pero L. tiene claro que el gato no tiene cabida en aquella <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Menagerie">menagería</a>. O quizás, posiblemente, nuestro amigo a rayas marrones desee seguir como está, sabiendose protegido por cinco o seis mecenas pero sin entregar su corazón a ninguna. Eso es vida.]]></description></item></rdf:RDF>
