Marlboro
Esta mañana he comprado la última cajetilla. Cuando, como cada día, he pedido en el estanco-quiosco de mi barrio el periódico y el tabaco, sé que lo he hecho por última vez.
No se lo he dicho a nadie. Todos los expertos aconsejan que estas decisiones, después de tantos años de enganche, se comuniquen a familiares, amigos y conocidos, que se tome agua y zumo, que se pasee, que se vuelva a sentir el aire puro en la garganta.
Seguro que mi familia lo nota. Seguro que yo lo noto. Seguro que mi sangre lo nota.





