Demasiado tiempo, demasiadas cosas
Muchos días sin escribir. La vida se ha acelerado. Los días pasan como árboles desde la carretera, como los postes en las rectas interminables de Castilla, cuando el calor nos adormecía en el asiento de atrás. Intentaré ordenar las ideas y pasar, ya, a los hechos. O son sólo ideas?.
Comencemos por Bob Dylan. Llegamos pronto, sabiendo que, con las entradas agotadas, podría haber lío. La tranquilidad y la paciencia de un público añoso, con ganas de recuperar sueños imposibles, hizo que la paz se instalara en la plaza del pueblo.
Me encontré com maría. Hacía más de doce años que no nos veíamos. Apenas dos besos con el Marlboro. Otros dos después. La noche se iba cayendo. Dylan no salía. Cada vez más calor. Todo se puso oscuro. Se apagaron las luces, se ocultó el sol. Me caí. Me desmayé unos instantes. Gente alrededor, vista desde abajo, entre la negrura. Voces. A partir de la quinta canción pude comenzar a ver algo. Las primeras las escuché desde la enfermería.
Me despido de tí, maría. Hasta siempre. Te abandoné durante demasiado tiempo y ahora lo nuestro es imposible. Oí que, ese día, también tuviste otros encuentros con viejos amigos como yo. La enfermería no paró de trabajar.
De tí no me despediré, Bob Dylan. En cualquier concierto volveremos a encontrarnos.
Ni tan siquiera probé el Marlboro el resto de la noche.
El concierto se cerró. Terminó con decenas de pantallitas luminosas mirando al escenario. Son los mecheros de la era digital.
Seguimos fumando, pero ya no encendemos el bic.
Comentario:
Hola, siento tu episodio con maría. A mi me sigue gustando quedar con ella. O me gustaba, porque desde hace un par de días le he dicho adiós al humo... y este punto todavía no lo he decidido. Veré qué pasa cuando me encuentre con ella.
Pero de momento, bien, gracias, me muero por un pitillo.
Un saludo (y a ver si te decides de una vez!)
Pero de momento, bien, gracias, me muero por un pitillo.
Un saludo (y a ver si te decides de una vez!)





