Cosas que me empujan
Hay muchas cosas que me empujan a plantearme abandonarte, querido Marlboro.
Hace pocos días estaba con mi hija pequeña, poco más de tres años, en el jardín. Mientras ella jugaba con la tierra, llenar y vaciar los cubos, yo leía sentado en un banco próximo. Encendí un cigarrillo.
A los pocos minutos me miró muy sonriente y dijo, muy seria, voy a fumar cuando sea alta como el cielo, cuando sea como tú.
En ese momento comprendí que yo era alto como el cielo, circunstancia de la que jamás había sido consciente. Y también entendí que tengo que dejarte lo antes posible. Que no quiero que invadas, nunca, a las personas que más quiero.





