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Adios al humo
Escritos de un adicto que quiere dejar de serlo.
Acerca de
Demasiados años fumando en el balcón, esperando nada, llenando mi vida de humo. Mi vida es humo. Se deshace...
Sindicación
 
Pruebas
TAC, acceso a la puerta de las estrellas.
Tumbado, en una fría habitación de hospital, te situan con la cabeza próxima a un inmenso círculo metálico. Introducen un líquido por las venas, tras un ligero pinchazo. Te conminan a la inmovilidad. La camilla se mueve y la cabeza entra en el círculo mágico. En la parte interna, luces rojas, brillantes, giran con rapidez. Es mejor cerrar los ojos, olvidarte, sentir el fluído que se eleva desde el brazo, dejarse llevar. La camilla sufre repetidos espasmos y, en cada uno de ellos, el círculo, con sus luces, hace una imagen en corte del interior del cráneo. El calor, del gotero al brazo, se extiende por todo el cuerpo. Giros, luces, movimientos de camilla. Con los ojos cerrados adquiero la seguridad de despertar en otra dimensión, en otro lugar del espacio - tiempo. He atravesado los fluídos que nos separan de lo desconocido.
Cesa el ruido. Ya no hay luces cuando abro los ojos. No me esperan seres de otras civilizaciones a este lado de la vida. Me levanto y sigo en el hospital. Mi zumbido sigue en su lugar.

Sangre, la espera ha sido lo que más me ha desesperado. Jugaba a descubrir, de entre las personas que aguardaban juntas la llamada del vampiro, cual de ellas iba a sufrir el picotazo, quien iba a entrar solo a la extracción, a quien le tocaba, como a mí, vivir con la incertidumbre de conocer una parte importante de las miserias de su cuerpo cuando le entreguen los resultados. Luego es un minuto y la respuesta en unos días.

Radiografía de tórax, la más temida. Tantos años fumando en el balcón, y en tantos otros sitios. Tantos años pensando que, al final, me pasaría factura Philip Morris Products S.A. La última semana temiendo descubrir, por casualidad, males que hubiera preferido no conocer. Y no hay nada anormal. Inspiro y expiro aliviado.

Electrocardiograma, ya tranquilo. Mi corazón, pese al tiempo y sus desdichas, pese a los desamores y las pérdidas, pese a las depres y las alegrías, sigue aguantando el tipo. Tipo ocho. Todo bien.

Prácticamente listo para la trepanación.
Me regalo un pausa en la deshabituación.

 
Comentario:
Hola, Adicto,

te deseo toda la fortuna del mundo, y te envío un abrazo.
No