De mitades
Hace casi veinte años que estuvo de moda en España Italo Calvino. Como casi todas las modas, no parece claro que haya perdurado como un gran valor desde su muerte en 1985 y, en realidad, ni tan siquiera tengo un criterio claro sobre sus valores literarios.
Recuerdo que se veían ediciones suyas en quioscos y librerías, en lujo y de bolsillo, en tapa dura o blanda. Ahora ya casi no se encuentran sus libros, salvo en las ediciones de Siruela, y vete a saber si no están ya descatalogados. Conservo algunas ediciones baratas, con los márgenes de las hojas amarilleados por el tiempo y con olor a polvo mal sacado y a todo el tiempo transcurrido desde que fueron abiertas por última vez.
Recuerdo con especial placer aquella trilogía imposible, iniciada por "El vizconde demediado", al que siguieron "El barón rampante" y "El caballero inexistente". La historia del vizconde Medardo de Terralba, una sencilla fábula moral, me ha vuelto a la cabeza en estas últimas semanas.
Desde la intervención me siento demediado de sonidos. Paseo y siento el viento en un oido. La otra mitad no existe. Espero que la mitad que me ha quedado no sólo escuche perversiones.
Recuerdo que se veían ediciones suyas en quioscos y librerías, en lujo y de bolsillo, en tapa dura o blanda. Ahora ya casi no se encuentran sus libros, salvo en las ediciones de Siruela, y vete a saber si no están ya descatalogados. Conservo algunas ediciones baratas, con los márgenes de las hojas amarilleados por el tiempo y con olor a polvo mal sacado y a todo el tiempo transcurrido desde que fueron abiertas por última vez.
Recuerdo con especial placer aquella trilogía imposible, iniciada por "El vizconde demediado", al que siguieron "El barón rampante" y "El caballero inexistente". La historia del vizconde Medardo de Terralba, una sencilla fábula moral, me ha vuelto a la cabeza en estas últimas semanas.
Desde la intervención me siento demediado de sonidos. Paseo y siento el viento en un oido. La otra mitad no existe. Espero que la mitad que me ha quedado no sólo escuche perversiones.





