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Adios al humo
Escritos de un adicto que quiere dejar de serlo.
Acerca de
Demasiados años fumando en el balcón, esperando nada, llenando mi vida de humo. Mi vida es humo. Se deshace...
Sindicación
 
La noche
La noche anterior a la operación tenía cita para ingresar en el Hospital, en la cama ya reservada. La operación estaba programada para el lunes a primera hora así que el ingreso debía producirse el domingo.

Fui al hospital con el ánimo del conducido al matadero. Sabiendo que, desde ese momento, mi vida iba a cambiar para siempre, que nada iba a ser igual desde entonces, sin tener muy claro si estaba dispuesto a sufrir y con la conciencia de que me esperaban momentos penosos.

Aquella noche escuche a Antonio Vega en los auriculares hasta la desesperación, escribí sin sentido y sin luz, con tinta fosforito, intentando atrapar las horas y que se hicieran eternas, elongables a placer, intentando espantar el miedo, intentando tener clara la necesidad de seguir allí y de no salir corriendo.

Sobre las doce de la noche apareció una auxiliar sin contemplaciones: "Cómo es posible que todavía no se haya puesto el pijama, mañana a las seis le cortamos el pelo, a las siete a quirófano, tiene que dormir, tome esta pastilla." Obedecí como un cordero y me dormí con Antonio Vega pegado por última vez a los oídos.

Cuando desperté amanecía. Las pilas se habían consumido. Me saqué los auriculares. Todavía no he vuelto a ponérmelos. No será lo mismo.

No